lunes, mayo 29, 2017

Agustina Lescano / Nena














La botella y yo
transpiramos en la vereda
el aire está casi tan espeso
como la calle
y deja a todos en el barrio
mirando hacia el fondo de la avenida
como si fuera a pasar algo.
A la hora de siempre
aparece el loco
corriendo con la camisa abierta
y en la mano una bolsa de mercado
vacía y con los bordes descosidos
donada por alguna familia
que ahora usa bolsas de plástico
para comprar cosas y después tirarlas.

Yo era chica y un tipo en la tele
hablaba sobre el tema: linyeras
salí a la puerta y le pregunté a mamá
qué era.
Apareció el loco a la misma hora
y mi mamá señaló con la cabeza
yo lo quedé mirando y él me gritó
y siguió corriendo
qué pasa, nena
nunca viste un hombre.

Agustina Lescano (Santa Fe, Argentina, 1992), Nena, Premio Provincial de Poesía José Pedroni, Corteza Ediciones, Santo Tomé, 2016

Foto: Agustina Lescano Barrio Cultura/FM la X de la Universidad Nacional del Litoral



domingo, mayo 28, 2017

Daniel Samoilovich / Rusia es el tema















Rusia es el tema, los poetas rusos:
"Puse acentos -dice la mujer- aun donde no se ponen
para que la gente sepa cómo pronunciar: Pásternak, Ajmátova".
Rusia es el tema: ¿de dónde saca tantos libros? Hace calor.
Afuera, el sol ablanda el asfalto y estoy cansado.
Como lluvia de verano caen los acentos
sobre palabras que no los esperaban.
Las originales, las verdaderas,
están en cirílico: letras dadas vuelta,
palitos perversos atravesando los signos conocidos,
arañas bailando
en torno a un hombre alto con un bastón.
Es mi abuelo que vuelve a casa
caminando entre las construcciones bajas del domingo.
Frente a la metalúrgica hay tiradas
barritas de hierro en la vereda,
acentos sueltos, restos sólidos
del trabajo que las chispas hicieron
allí adentro, en la densa oscuridad
de la semana cancelada por una cortina.
Para mi asombro, mi abuelo habla mal de toda la familia:
es un personaje de historieta
rodeado de arañitas cirílicas encerradas en un globo blanco
como esos insultos tan atroces
que el guionista no acertaba a expresar sino por víboras,
espirales, pequeños hongos atómicos de malhumor.
Se cortaba tratando de afeitarse
y los espirales caían de las botellas
mordiendo la mesa de luz profundamente,
con un dibujo curvo y negro
como la muerte próxima.

Daniel Samoilovich (Buenos Aires, 1949), Rusia es el tema. Poemas reunidos 1973-2008, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2014




sábado, mayo 27, 2017

Santiago Sylvester / De "Cristo pisando uvas en la Iglesia de la Viña en Salta"
















III

El paisaje muestra la Cruz del Sur,
un bosque de algarrobos, un arrabal de adobe,
y perros y
más perros
con el ojo hambriento.
Entre el latín y el quechua
iba cuajando un español poblado de palabras
     austeras: charqui,
pirca, pasacana, tusca;
un idioma enredado en otro
hasta dar con el punto de cocción: ése
del que alguien dijo
"aunque rabie Garcilaso".

                       Están
los sobrantes de la fiesta: un locro popular
y la aloja fermentada,
aunque ahí, como en todas partes,
la muerte quiere quedarse con todo.
Pero el paisaje también muestra que la muerte
no es para tanto: nada del otro mundo;
y en ese Cristo fabricante de vino patero
se ve el orgullo del artista
por no haber sido dócil
ni obediente, sino
por haber mostrado lo mismo,
pero por cuenta propia.

Santiago Sylvester (Salta, Argentina, 1942), "Cristo pisando uvas" en la Iglesia de La Viña en Salta, Summa Poética-Vinciguerra, Buenos Aires, 2016




viernes, mayo 26, 2017

Wojciech Kass / Un viaje con cordones
















Pensaste: me he desatado los cordones,
por hoy basta. Mañana, pasado mañana.

Porque al menos una vez hay que despertarse,
solo para uno, para el alba y cerca de una rosa,

de una gota de rocío, tan pura
como la mirada de una alondra,

como una mirada al mundo antes de las letras.

Pero de nuevo hay nudos en los cordones,
para hoy, mañana, pasado mañana,

para el esfuerzo del viaje
a la altura de los charcos

y de mi nublado reflejo en uno de ellos.

Wojciech Kass (Gdynia, Polonia, 1964), Poesía a contragolpe, Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2012
Traducción de Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré
Envío de Jonio González




jueves, mayo 25, 2017

Alberto Girri / De "Tramas de conflictos", 3
















El hecho de ser tal

1

Uno en lo que es,
         lo que es, rasgos
que se le dan por alusiones,
medias palabras, matices del sentimiento.

2

Como ser uno su casa,
legítimo dueño,
            y ser los huéspedes
que se van alojando, tumultuosos,
aplicados a confundirnos,
suplantarnos,
             y desvanes
donde uno guarda sobras.

3

Una entidad que al exhibirse
a si misma insinúa el rostro
de su esencia, efluvio
que acabará por volar,
         y un arte, el de en uno
todos,
     uno, el que separa
la arena y recoge el oro,
     uno, el atento
al seducir de las flores,
excitarse de las hierbas.

4

El hecho de lo exclusivo
en lo que sea,
              y por instinto,
como agua que corre, flotar de nubes,
como planea el milano,
salta el pez, como ríe el cuervo.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Tramas de conflictos, Sudamericana, Buenos Aires, 1988



miércoles, mayo 24, 2017

Seamus Heaney / Cavando













Entre el pulgar y el índice
la pluma gruesa descansa; cómoda como un arma.

Bajo mi ventana, el limpio y áspero sonido
cuando la pala se hunde en el arenoso suelo:
mi padre, cavando. Bajo la vista

hasta que su trasero tenso entre los macizos de flores
se inclina, aparece como hace veinte años
agachándose al ritmo a través de los surcos de papas
donde estaba cavando.

La bota tosca se acunaba en el canto, el palo
contra la rodilla hacía de palanca firme.
Él arrancaba los brotes altos y enterraba hondo el filo brillante
Para esparcir papas nuevas que juntábamos
encantados con su dureza fría en las manos.

Dios mío, cómo manejaba el viejo esa pala,
igual que lo hacía su padre.

Mi abuelo podía recoger más turba en un día
que ningún otro en la ciénaga de Toner.
Una vez le llevé leche en una botella
con un descuidado corcho de papel. Se enderezó
para beber; luego se inclinó de inmediato
cortando y rebanando con cuidado, tirando terrones
sobre su hombro, cavando más y más
en busca de la buena hierba. Cavando.

El frío olor a moho de las papas, el chapoteo y el golpe
de la turba empapada, los cortes secos del filo
a través de las raíces vivas despiertas en mi cabeza.
Pero yo no tengo una pala para seguir a hombres como ellos.

Entre el pulgar y el índice
la pluma gruesa descansa.

Yo cavaré con ella.

Seamus Heaney (Bellaghy, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1939-Dublin, 2013), Death of a Naturalist, Farrar, Straus & Giroux, Nueva York 1966
Versión de Griselda García

Ref. Poetry Foundation

Digging
Between my finger and my thumb/ The squat pen rests; as snug as a gun.// Under my window a clean rasping sound/ When the spade sinks into gravelly ground:/ My father, digging. I look down// Till his straining rump among the flowerbeds/ Bends low, comes up twenty years away/ Stooping in rhythm through potato drills/ Where he was digging.// The coarse boot nestled on the lug, the shaft/ Against the inside knee was levered firmly./ He rooted out tall tops, buried the bright edge deep/ To scatter new potatoes that we picked/ Loving their cool hardness in our hands.// By God, the old man could handle a spade,/ Just like his old man.// My grandfather could cut more turf in a day/ Than any other man on Toner's bog./ Once I carried him milk in a bottle/ Corked sloppily with paper. He straightened up/ To drink it, then fell to right away/ Nicking and slicing neatly, heaving sods/ Over his shoulder, digging down and down/ For the good turf. Digging.// The cold smell of potato mold, the squelch and slap/ Of soggy peat, the curt cuts of an edge/ Through living roots awaken in my head./ But I've no spade to follow men like them.// Between my finger and my thumb/ The squat pen rests./ I'll dig with it. 

martes, mayo 23, 2017

Luisa Futoransky / Escenografías



Para encerrar el tiempo y la vida
fotografío pedacitos de mundo
de cielo de gente
como a todo coleccionista me falta una pieza
un brote una rama
todo el castaño
tu cólera
y el meneo gélido
del viento
sobre las gaviotas
sin olvidarme los carámbanos

en suma: adoro las lunas exageradas
los soles ya menos
y enceguecer no sirve

Mi lote fue escribir sin trama
indispensable punto de partida y de llegada, el texto

seguir seguir el tren
al que me trepé en movimiento
en el vagón de cola
aprendí
salvo respirar
nada acaso nadie
es indispensable

en el jergón
de todo quedan briznas
hace tiempo que no recuerdo lo que sueño.
y vos?

Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939), Marchar de día, inédito, públicará Leviatán, Buenos Aires
vía Buenos Aires Poetry

Foto: Luisa Futoransky Radio Canadá Internacional


https://buenosairespoetry.com/2017/04/11/escenografias-otros-poemas-de-luisa-futoransky/
http://www.rcinet.ca/es/2014/10/13/luisa-futoransky-en-el-festival-internacional-de-poesia-de-trois-rivieres/



lunes, mayo 22, 2017

Alejandro Nicotra / Las avenidas
















Las avenidas
silenciosas bajo los árboles y la luz de mercurio,
a las tres de la madrugada,
extienden el espacio de un poema
donde los pies monótonos
van midiendo la quietud y el cansancio.

Despiertas por tus pasos,
quizá te evoquen las imágenes del amor
en el susurro de las hojas
o en la cabellera más alta de la noche,
inclinada, a esa hora, hacia el reposo o el sueño.

O quizá sólo muestren
el desierto de asfalto,
con lámparas que alumbran el vacío
y árboles desterrados a su nada.

Las avenidas
igual se tienden a lo lejos,
más allá de tu casa,
hacia los límites de la ciudad, en donde
comienza el sitio de las sombras.

 *

Ciudades,
avenidas perdidas en la madrugada
─luces frías, desiertos, árboles cabeceantes─,
avenidas
donde unos pasos buscan, vagamente,
un cuarto en que dormir la soledad.

(Frente al café,
la plaza vela sus espacios
y alguien sale a la noche
sin otro rumbo que el azar de las calles,
dédalo de todos y de nadie.)

Ciudades,
edificios de ventanas dormidas
y puertas apagadas,
avenidas en las que lleva el viento
los fantasmas del polvo pálido del asfalto.

(En las luces del centro
unas máscaras últimas ríen y se abrazan,
ronda la policía,
los semáforos guiñan ─rojo ─verde,
y unos papeles huyen
con su noticia indescifrada.)

*

Tal vez,
una ventana sobre un río,
con las luces de la ciudad en el agua,
o las avenidas
en las noches de marzo o de noviembre
(cuando algo comienza o algo termina),
lugares que lleves por el tiempo
y que, tal vez, pudiesen entregar a la página
lo que en ellos quería ser,
destino.

(Lo que fue y no sabrás nunca del todo,
inclinado sobre sus figuras
como sobre el poema que escribes,
en deriva hacia el alba.)

Sí, lugares que lleves por el tiempo,
ciudades como páginas
que nadie ha de leer,
avenidas nocturnas de marzo o de noviembre,
cuando algo comienza o
algo termina.

[Nueva versión, inédita]

Alejandro Nicotra (Sampacho, Córdoba, Argentina, 1931), Puertas apagadas, Ediciones La Ventana, Rosario, 1976

Envío de Pablo Anadón

Foto: Alejandro Nicotra en El Trabajo de las Horas

http://eltrabajodelashoras.blogspot.com.ar/2011/05/alejandro-nicotra-las-avenidas.html



domingo, mayo 21, 2017

Lope de Vega / Desea afratelarse, y no le admiten















Muérome por llamar Juanilla a Juana,
que son de tierno amor afectos vivos,
y la cruel, con ojos fugitivos,
hace papel de yegua Galiciana:

Pues, Juana, ahora que eres flor temprana
admite los requiebros primitivos,
porque no vienen bien diminutivos
después que una persona se avellana.

Para advertir tu condición extraña,
más de alguna Juanaza de la villa
del engaño, en que estás, te desengaña.

Créeme, Juana, y llámate Juanilla,
mira que la mejor parte de España,
pudiendo Casta, se llamó Castilla.

Lope de Vega (Madrid, 1562-1635), Coleccion de las obras sueltas, assi en prosa, como en verso, de D. Frey Lope Felix de Vega Carpio, del Habito de San Juan, Tomo XIX, Antonio de Sanchas, Madrid, 1778. Google Books

Imagen: Retrato de Lope de Vega atribuido a Eugenio Cajés, c. 1625 (detalle)



sábado, mayo 20, 2017

Juan Carlos Bustriazo Ortiz / Dos poemas















Chalilera N° 3

Arena de los Cabrales…

1

Por el medanal echado
me parece oír un lloro:
será que se está quejando
un indiecito en lo hondo?
Cascarerío de choiques,
olla de barro pintado,
y en el medanal, arriba,
caracolcitos blanqueando...
Adiós chañar curandero!
Qué estilo estará silbando,
ponchito verde a los vientos,
y esperando y esperando?...


2

Estoy sintiendo tus voces,
arena de los Cabrales;
en el agüita escondida
murmuran tus soledades.
El médano se levanta
de su cuero solitario,
y es un puma que camina
cuando el viento dice “vamos!”...
Adiós chañar curandero!
Qué estilo estará silbando,
ponchito verde a los vientos,
y esperando y esperando?...


Chalilera N° 4

Si el aire llega y te besa...

1

Hojita del cachiyuyo,
corazón con una espina;
si el aire llega y te besa,
se ha de llevar una herida.
Frutita seca del molle
amarilleando en la loma;
cuando te caes en la tarde
te sale una mariposa...
Me voy para el puente grande;
me voy con los camineros.
Cómo retumba en la tierra
ese tunduco zampero!


2

Leñita del alpataco,
mejor que carbón de piedra;
ardiendo en la noche santa
parece que fuera eterna.
Jumito, fuego salado,
ensortijada ceniza;
el alma que te aromaba
ya se te ha vuelto lejía...
Me voy para el puente grande;
me voy con los camineros.
Cómo retumba en la tierra
ese tunduco zampero!


Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Santa Rosa, Argentina, 1929-2010)


"Chalileras (1961-1962)",
Canto Quetral, Tomo II,
Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa,
Santa Rosa, 2017








Referencias y contacto: Ministerio de Educación del Gobierno de La Pampa




viernes, mayo 19, 2017

Lynn Emanuel / Cuadro de una anciana















Raspa el sol de la pared del cielo.
Arroja sobre las casas las grandes redes del otoño.
Incluso el cuello del lirio es una ensenada peligrosa.

Deja que el mundo aguante cansado en el pórtico de la cárcel
del mundo y la luz de la mente, esa lámpara pequeña,
perla de brillo, deje llegar la noche hasta él,
como limaduras de hierro a un imán, madre.

Lynn Emanuel (Mt. Kisco, Nueva York, Estados Unidos, 1949), Noose and Hook, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 2010
Versión de Jonio González


AN OLD WOMAN’S PAINTING

Scrape the sun from the wall of  the sky. 
Cast the great nets of  autumn over the houses. 
Even the throat of  the lily is a dangerous inlet. 

Let the world stand wearily on the stoop of  the jail 
of  the world and the light of  the mind, that small lamp, 
pearl of  shine, let the night come to it, as iron filings to a magnet, 
mother.



jueves, mayo 18, 2017

Fabio Morábito / El viento, más...















El viento, más
que yo,
se fuma este cigarro
entre mis dedos,
dejándome el placer
de sólo tres o cuatro bocanadas,
y el mar expropia las palabras
que te digo,
porque, acostada, no me oyes.
El sol, el viento y la marea
te ensordecen
y cuando me levanto
para dar dos pasos,
viendo mis huellas que se imprimen
en la arena,
pienso que esas pisadas mienten,
que ya no piso así
desde hace no sé cuándo;
son huellas de otro
que sobrevive en mis pisadas, pues las mías
son mucho menos elocuentes.
Tú, en cambio, que me ves
completo e indivisible,
sabes mejor que nadie cómo soy mortal,
cómo mis huellas en la arena me describen
y cómo se plasma en ellas lo que soy,
sabes mejor que nadie cómo no escucharme.

Fabio Morábito (Alejandría, Egipto, 1955), Alguien de lava, Ediciones Era y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Ciudad de México, 2002


Foto: Fabio Morábito por Jorge Fondebrider, Bogotá, 2017



miércoles, mayo 17, 2017

Robert Frost / Segando














No había en el bosque otro sonido, sólo uno,
y era el de mi larga guadaña susurrándole al suelo.
¿Qué era lo que le susurraba? Ni yo mismo lo sabía;
quizás era algo sobre el calor del sol,
algo, quizás, sobre la falta de sonido –
y era por eso que susurraba en vez de hablar.
No era un sueño sobre el premio de horas ociosas,
o del oro fácil en la mano de un hada o elfo:
cualquier cosa que no fuera la verdad habría parecido muy débil
al amor serio que dispuso el valle en filas,
no sin tallos de flores con espinas débiles
(pálidas orquídeas), y asustó a una brillante serpiente verde.
El hecho es el sueño más dulce que la labor conoce.
Susurró mi larga guadaña y dejó el heno por hacer.

Robert Frost (San Francisco, Estados Unidos, 1874-Boston, Estados Unidos, 1963), A Boy's Will, David Nutt, 1913; Henry Holt, 1915
Traducción: Griselda García


Mowing

THERE was never a sound beside the wood but one,
And that was my long scythe whispering to the ground.
What was it it whispered? I knew not well myself;
Perhaps it was something about the heat of the sun,
Something, perhaps, about the lack of sound—        
And that was why it whispered and did not speak.
It was no dream of the gift of idle hours,
Or easy gold at the hand of fay or elf:
Anything more than the truth would have seemed too weak
To the earnest love that laid the swale in rows,        
Not without feeble-pointed spikes of flowers
(Pale orchises), and scared a bright green snake.
The fact is the sweetest dream that labor knows.
My long scythe whispered and left the hay to make.

Bartlevy.com, A Boy's Will, 1915





martes, mayo 16, 2017

Constantino Cavafis / Termópilas














Honor a aquellos que en sus vidas
custodian y defienden las Termópilas.
Sin apartarse nunca del deber;
justos y rectos en sus actos,
no exentos de piedad y compasión;
generosos cuando son ricos, y también
si son pobres, modestamente generosos,
cada uno según sus medios;
diciendo siempre la verdad,
mas sin guardar rencor a los que mienten.

Y más honor aún les es debido
a quienes preven (y muchos preven)
que Efialtes aparecerá finalmente
y pasarán los Persas.

(1901)

Constantino Cavafis (Alejandría, Egipto, 1863-1933), Konstantino Kavafis, Poesía completa, traducción de José María Álvarez, Hiperión, Madrid, 1981

Nota de edición: Efialtes fue el traidor que reveló a Jerjes la existencia de un paso lateral al desfiladero de Termópilas defendido por tropas de la alianza griega, al mando de Leónidas (490 a.C.)



lunes, mayo 15, 2017

Hilda Doolittle / de "Helen in Egypt"





















4

Helena misma parece casi lista para este sacrificio -al menos, para su inmolación  antes de este amor supremo de Aquiles, su dedicación "a su propio barco" y el mascarón de proa, "un ídolo o eidolon ... una sirena, Tetis sobre la proa."


¿Sus ojos se inclinaron en el modo antiguo?
¿ella era griega o egipcia?
¿la había moldeado algún marinero fenicio?

¿era ella madera de roble o cedro?
¿fue cortada de un bloque torpe
de madera de barco en los astilleros

y después remachada allí
o la proa misma fue formada
a su cuerpo de sirena,

ondulada a su pelo de sirena?
había allí un poquito de pintura
en el principio, en el pliegue de la ropa,

¿se desgastó el azul después?
¿tuvieron que retocarle sus brazos, sus hombros?
¿alguien la tocó alguna vez?

¿Ella tenía otro fanático o amante,
o solo él la adoró?
¿ella usó una faja de algas

o una corona pintada? ¿cuántas veces
sus pechos altos conocieron el rocío del mar?
¿cuántas veces se zambulleron abajo?

Hilda Doolittle (Bethlehem, Estados Unidos, 1886–Zúrich, Suiza, 1961), "Eidolon, Book III", Helen in Egypt, New Directions, NY, 1961
Versión de Noelia Torres

Imagen: Portada de H.D. Selected Poems, New Directions, 1998

Nota de edición: Hilda Doolittle firmaba con sus iniciales




Helen herself seems almost ready for this sacrifice--at least, for the immolation of herself before this greatest love of Achilles, his dedication to “his own ship” and the figurehead, “an idol or eidolon . . . a mermaid, Thetis upon the prow.”

Did her eyes slant in the old way?
was she Greek or Egyptian?
had some Phoenician sailor wrought her?

was she oak-wood or cedar?
had she been cut from an awkward block
of ship-wood at the ship-builders,

and afterwards riveted there,
or had the prow itself been shaped
to her mermaid body,

curved to her mermaid hair?
was there a dash of paint
in the beginning, in the garment-fold,

did the blue afterwards wear away?
did they re-touch her arms, her shoulders?
did anyone touch her ever?

Had she other zealot and lover,
or did he alone worship her?
did she wear a girdle of sea-weed

or a painted crown?  how often
did her high breasts meet the spray,
how often dive down?

(Eidolon, Book III)


https://www.poets.org/poetsorg/poem/helen-egypt-eidolon-book-iii-4




domingo, mayo 14, 2017

Rae Armantrout / "Tenso" y "tenue"












I

“Tenso” y “tenue”
proceden de la misma raíz

y dan “tierno”
en sus diversas formas:

la flor de la acedera;
la polilla amarilla.


II

No debería confundir
lo falso
con lo espurio.

Lo falso
es un pulgar dolorido

mientras que lo espurio
brota
como el pez y los circos.

Rae Armantrout (Vallejo, California, Estados Unidos, 1947), Just Saying, Wesleyan University Press, Middletown, 2013
Versión de Jonio González


1

Tense and tenuous
grow from the same root

as does tender
in its several guises:

the sour grass flower;
the yellow moth.

2

I would not confuse
the bogus
with the spurious.

The bogus
is a sore thumb

while the spurious
pours forth

as fish and circuses.




sábado, mayo 13, 2017

Mario Montalbetti / Tres poemas














Disculpe, ¿es aquí la tabaquería?

Nadie dice todo. Nadie dice nada.
Lo deseable es decir poquísimo.
Callar no es más radical.
Callar es como raparse la cabeza:
el pelo vuelve a crecer.
Pero decir poquísimo, decir lo mínimo
que uno puede decir,
eso es lo que nos permite decir algo.


Revisión (dos días después)

Somos lo que sabemos.
Sabemos que somos mortales.
Se dicen cosas.


Magnificat

Después del trabajo remunerado, inmune,
casi municipal, y de cuidar al hijo
que no caiga, y de hacer nocturno el amor,

apago los megavatios
y bebo alcohol hasta las puntas
(alcohol munerado, mune, casi nupcial)

y luego veo entre las costillas de las persianas

el alba naranja como una papaya madura
que cae del cielo
y se hace añicos sobre el pavimento.

Mario Montalbetti (Lima, 1953), "El lenguaje es un revólver para dos" (2008), Lejos de mí decirles. Poesía reunida, Colima-Aldvs, Ciudad de México, 2013





viernes, mayo 12, 2017

Malú Urriola / Tres poemas














La poesía es una ilusión óptica

Al lado del carril de la vida pasa el futuro alocado
Los sueños que vimos naufragar florecerán para otros,
y caminarán como nosotros entre la jauría,
y postes esqueléticos de luces que se apagan
y conocerán de esperanzas tratadas a puntas de pies,
y la flor de la pregunta
cuando llueva y haga frío,
les florecerá de pena
y en el aire se dejará oler fresco
el aroma de las murallas mojadas del alma
La vieja historia de nacer soñando y morir
con el rabo pelado
¿Te acuerdas de cuando el horror se apoderó de nosotros,
y el silencio tenía un sonido de botas miserables?
Escuchábamos a Charlie Parker,
recitábamos de memoria a la Mistral
y nos reíamos de nuestros necios congéneres.
La vida que pasa segura sabe que sobrevivimos,
Por eso nos sentamos a ver brillar el cielo
y toda su orquesta de vidrios

(Nada, Lom, 2004)

*

Junior se inventó el J. P. antes del Junior.
Lo sé porque dejo pasar unos meses y le vuelvo a preguntar y me dice que se llama Juan Pedro, otras, Josef Paul, o Jeremías Prudencio… J. P. dice cualquier cosa.

J. P. tiene piernas sólo hasta las rodillas. Luego lo sostienen unos maderos sin músculos, ni carnes. Ya casi no puede moverse. Por eso se pasa la mayor parte del día sentado contándonos historias, cosas que tal vez ocurrieron pero que la memoria siempre deforma.

Cuando nosotras no lo miramos, él saca unos bastones de debajo de la mesa que tiene a su lado, cubierta con un fino mantel que nuestra madre le bordó. Nosotras sabemos que cuando J. P. quiere levantarse debemos mirar al techo, o hacia el lado, lo suficiente como para dejarlo sacar sus bastones e incorporarse con la dignidad de no ser observado en su ruina ávida de equilibrio.

J. P. no pudo jamás sobreponerse a la desgracia de haber perdido sus piernas.

El decía que las había olvidado en alguna parte. Que una mañana al levantarse, llegó hasta el baño, se cepilló los dientes y al mirarse la cara al espejo como todas las otras mañanas -esa bienvenida a la realidad de verse una arruga más, que constata la sobre vivencia de los días recientes y de esos ya tan alejados y poco probables-. Estaba meditando estas cuestiones matutinas cuando se dio cuenta que no tenía las piernas.

Así se pierden las cosas, nos dijo.
Un día, de pronto, ya no están.

(Bracea, Lom, 2007)

*

Cuando no estás me faltas como si me faltara un brazo, daría un brazo por no sentir esta falta... daría un brazo, pero no el brazo con el que escribo. El brazo con el que es¬cribo no se lo doy a nadie, si me deshiciera de este brazo moriría atragantada. Este brazo es el que aprieta mi vientre, el que hunde su mano en mi garganta para que las palabras salgan, porque mi brazo sabe que las palabras son como trozos de carne que me atoran, si no tuviera este brazo tampoco podría hablar, porque este brazo es mi lengua, con este brazo puedo decir lo que la lengua se calla, podrían cortarme la lengua pero no el brazo, por eso no siento ningún miedo cuando tengo la lengua dentro de tu boca, porque aunque la arrancaras me quedaría este brazo. Con este brazo me sostengo, con este brazo lucho cada día. Cuando me pierdo es este brazo quien me encuentra, cuando me desespero es este brazo quien me calma, este brazo es mi memoria, este brazo es quien me saca a flote, quien jala de mí, quien me aturde para arrastrarme hasta la orilla, este brazo se compadece de mí más que nadie, me saca el agua que he tragado, me golpea el corazón para que ande, si no fuera por este brazo no sé qué sería de mí, por eso sigo a mi brazo, porque este brazo es capaz de encontrar lo que yo no hallo, por eso es él quien escribe, porque si escribiera yo, no encontraría las palabras necesarias, en cambio mi brazo es exacto, porque mi brazo sabe que si no soy capaz de resistir, que si me agoto de ver todo el tiempo lo mismo, que si me canso de escuchar las mismas pa¬labras idiotas, que si me harto de ver a la misma gente como en un cinematógrafo de barrio, que si me aburre ver con mis ojos sus ojos pajes desesperados de fama, de una fama gris de estrella de cinematógrafo de barrio, porque mis ojos se cansan de ver tanto, todo igual, repetido, mi ojos se hartan tanto que se harían sal si vieran que algo nuevo pasara, porque esta ciudad se detuvo antes que llegáramos yo y mi brazo, esta ciudad sombría ya no se desempaña, esta ciudad es inalterable, esta ciudad quisiese ser rubia, esta ciudad quisiese beber whisky cuando se muere de hambre y si este brazo no fuera fuerte nos habrían arrancado medio pedazo, pero a mi brazo nada de esto lo derrumba porque mi brazo es ciego, mi brazo es sordo, mi brazo sólo escucha la sangre de él. Sabe que cuando no dé más deberá tomar la empuñadura y rajar la muñeca de mi otro brazo, sabe que aunque son pares sólo él puede hacerlo, sabe que él será el último en abandonar, lo sabe, como sabe también que será capaz de dejar de escribir porque escribir me daña a veces, mi brazo sabe que escribir daña porque es él quien escribe, cuando mi brazo escribe sabe que está doliendo, quemando, sabe que me revuelvo toda, por eso mi brazo dejaría cualquier cosa para calmarme. Es este brazo quien te olvida, no yo, porque mi brazo sabe que estando juntos somos capaces de resistir tu falta, que podemos trazar tu recuerdo, en cambio si me faltara este brazo yo me quedaría muda, me quedaría postrada, no podría resistir, no podría, por eso no te doy este brazo ni se lo daría a nadie, porque este brazo es el único capaz de librarme de mí.

(Hija de perra, Cuarto Propio, 1998)


Malú Urriola (Santiago de Chile, 1967)




jueves, mayo 11, 2017

José Saed Ayub / Miraculum
















miraculum: prodigio, portento, maravilla; milagro
milagro: suceso que no se puede dejar de mirar, de ad-mirar

I

El verdadero prodigio ocurre a nado:
concurso de gotas que se precipitan,
agua de vida breve, fugaz semilla,
audaz espuma de río que se obstina,
rompe un dique
y encuentra el mar.

Un solitario delfín cumple su proeza:
es ya meteoro acuático,
remoto rayo presentido apenas
lejano latido, corazón lejano,
ritmo: música que ya palpita.

Nueve meses después se consuma el milagro:
lleno de vaho, diminuto y grisáceo,
el improbable delfín
por primera vez respira aire.


II

Adormilado entre sus nubes, el mediodía abre sus solares ojos
ante la maravilla, el salón se llena de silencio
(para admirar se precisa silencio):

rosácea, como día que empieza,
montando tu barca violeta,
sonriendo, como quien regresa,
dormida, raptada de tu cueva,

sirena

el salón se llena de tu canto,
se llenan de dioses los pasillos,
de luz se llenan las ventanas.

Algo de luz tendrá tu nombre,
de chispa, de faro, de linterna,
de luciérnaga, de llama.

Bombilla, vela, mediodía,
aurora, incendio.

Milagro. Súbita aparición de Dios:
gota diáfana.

José Saed Ayub (Ciudad de México, 1983), "Inéditos", Periódico de Poesía, Universidad Autónoma de México (UNAM), N° 98, abril de 2017


Foto: José Saed Ayub Facebook



miércoles, mayo 10, 2017

Morten Søndergaard / El cerebro de mi padre















En el cerebro de mi padre
él me puede tener en su mano
Mi pequeño padre. Se sienta de noche
a investigar los nombres humanos
En tu cerebro soy un caballito marino
lo pones en el agua y juegas
hasta olvidar todo
Después, desovo en tu cerebro.
Los huevos se entreabren en tu computadora.
Mi pequeño padre está en una sala de control de pisos líquidos.
Mi pequeño padre ondea entre los árboles altos y muertos.

Morten Søndergaard (Copenhaguen, 1964), La Morte fa parte del mio nome, Gyldendal, 2016
Traducción al italiano de Kirsten Nørgaard Cesareo con Luigia Sorrentino
Versión de Jorge Aulicino

RAI News
http://poesia.blog.rainews.it/2017/02/morten-sondergaard-quattro-poesie/


Min fars hjerne

Inde i min fars hjerne er jeg en isfugl
som han kan holde i sin hånd.
Min lille far. Du sidder om natten
og forsker i menneskenes navne.
Inde i din hjerne er jeg en søhest
som du putter i vand og leger med
indtil du glemmer alt.
Bagefter lægger jeg æg i dig.
Æggene klækker i din computer.
Min lille far står i et kontrolrum med flydende gulve.
Min lille far står og svajer imellem høje og døde træer.


Il cervello di mio padre

Nel cervello di mio padre
mi può tenere nella sua mano
Mio piccolo padre. Ci si siede di notte
a fare ricerche sui nomi umani
Dentro il tuo cervello sono un cavalluccio marino
lo metti in acqua e ci giochi
fino a dimenticare tutto
Dopo depongo le mie uova in te.
Le uova si schiudono nel tuo computer.
Il mio piccolo padre sta in una sala di controllo con pavimenti liquidi.
Il mio piccolo padre sta ondeggiando in mezzo a degli alberi alti e morti.