lunes, agosto 29, 2016

Salvador Novo / Palabras extrañas











Por la calle había
en carteles rojos y en bocas ásperas
extrañas palabras
que se grababan en mi cerebro como enigmas
y había acciones y efectos
cuyo motivo me preocupaba indagar.
Muchos novelistas que estudian
una niñez que no han vivido
observan que los diccionarios
son siempre consultados por niños.
Por las noches el alfabeto estelar
combinaba sus veintisiete letras
en frases que me conturbaban
y que aún no encuentro en enciclopedias.

Salvador Novo (Ciudad de México, 1904-1974), “Espejo”, 1933, Espejo, Nuevo Amor y poesías no coleccionadas, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1961
Envío de Jonio González




sábado, agosto 27, 2016

Romina Freschi / De "Eco del parque", 2











El sueño y su escarmiento
plumaje vaporoso
cerca de la mañana asciende
manifiesto
a dar por visto
lo no comprendido
que esconde su semiótica troyana
en el humilde cerezo
de los días

Con dolor dejamos
de comprehender
y es la incapacidad la que duele
en la reiterada programación del sueño
ver lo que no vimos
vislumbrar aquello
que no comprenderemos

en el futuro imperfecto
indicativo
esa contundente piedra
por mucho que elevemos
volverá a caer

(...)


La construcción
el camino
la pista
también se obstruyen
los terrenos de la imaginación
mueren en una encrucijada
cualquiera.

La variable que se sale del destino
se rompe su deseo
se excede o no alcanza
y su importancia sufre
una herida letal.

No es solo mi pasado.
el pasado de la especie
también se entretiene
en pasadizos contados
hipertransitados
laberintos y pasatiempos:

Dónde reside la fuerza y por qué
optamos por perderla
a pesar del largo y dedicado
amor.

Romina Freschi (Buenos Aires, 1974), Eco del parque, Juana Ramírez Editora, 2015

Foto: Romina Freschi en FB




Jack Kerouac / Diez haikus










Nuevos vecinos:
luz
en la vieja casa

**

Un gato come cabezas de pescado:
todos esos ojos
en la luz de las estrellas

**

Brotes del sauce surgen allí
al pie
del árbol expectante

**

Y el inmóvil gato
sentado junto al poste
percibe la luna
 
**

Llegadas del este,
cubriendo la luna,
nubes: ni un sonido

**

Día fresco y soleado de otoño,
segaré el césped
una última vez

**

El sueño de Dios,
sólo es
un sueño

**

Sin hacer caso de mi pan,
el pájaro mira furtivamente
la hierba

**

Encontré
a mi gato: una
estrella silenciosa
 
**

Mi mano,
una cosa con pelos,
subiendo y bajando con mi vientre


Jack Kerouac (Lowell, EE. UU.,1922- St. Petersburg, EE. UU., 1969), Book of Haikus, Penguin, Nueva York, 2003
Versiones de Jonio González


New neighbors
- light
in the old house

**

Cat eating fish heads
- all those eyes
in the starlight

**

A pussywillow grew there
at the foot
of the breathless tree

**

And the quiet cat
sitting by the post
perceives the moon

**

Coming from the West,
covering the moon,
clouds: not a sound

**

Cool sunny autumn day,
I’ll mow the lawn
one last time

**

God’s dream,
it’s only
a dream

**

Ignoring my bread,
the bird peeking
in the grass

**

I found my
cat – one
silent star 


**

My hand,
a thing with hairs,
rising and falling with my belly





viernes, agosto 26, 2016

Miyazawa Kenji / Proemio











El fenómeno denominado Yo
es esta provisional lámpara de luz azul
una lámpara orgánica de corriente eléctrica
(todo un sistema de espectros transparentes)
en mi titilan los paisajes y todas las cosas juntas

frenéticamente mientras continúa encendida
esta iluminación azul del karma
(su luz persiste aunque la lámpara se desvanezca)

Y hace veintidós meses
que reúno los instantes contemplados desde el pasado
en papel y tinta
en bosquejos mentales
en escenas trazadas de luz y sombras
hasta llegar
a este preciso momento
(en que centelleo
y todo es simultáneamente
        el sentimiento de todas las cosas)

Humanos y ashuras*, galaxias y erizos de mar
todos comen polvo de estrellas
respiran del aire o del agua salada
mientras piensan en sus nuevas ontologías
y es porque cada uno es después de todo
un corazón particular del paisaje

Como estos paisajes que recuerdo en mí
como las escenas guardadas en mi solitaria naturaleza
que quizá no significan nada
o quizá sea una manera en que la nada significa
al grado común de un compartir total

(En la misma manera que comparto mi ser en todas las cosas
la totalidad del ser de cada una de las cosas se da para mí)

Mientras tanto mis palabras se reflejan
en la brillante y monstruosa acumulación del tiempo
aluvial y Cenozoico
y cambian sus estructuras
y también sus partes
en lo que ahora parece un punto
visto a la luz y sombra
        (o los billones de años del Asura)

Aunque es posible que el impresor y yo
sólo intentamos ensamblar la extrañeza
de la misma forma que nuestros sentidos
nuestros paisajes y personalidades
de la misma forma que la conciencia de nuestros recuerdos
y la historia geológica de la Tierra
o los mil datos diversos
         (en la red causal del karma)
que sólo basamos en nuestra percepción común

Nosotros somos los que no veremos más allá
y es probable que en dos mil años
el surgimiento de una diferente Geología
revelará una a una las evidencias del pasado
de modo que cada hombre pensará que dos mil años antes
pavo reales incoloros poblaban el azul del cielo
mientras nuevos estudiantes excavan fósiles espléndidos
entre los resplandecientes cristales de nitrógeno congelado
en los estratos superiores de la atmósfera
y cuando todo esto se conozca
quizá en algún estrato de arenisca del Cretácico
se descubran las huellas gigantes de una humanidad transparente

Todas estas teorías
son la imaginación y el tiempo de la naturaleza
la cuarta dimensión dentro de la cual nos preguntamos

20 de enero de 1924

Miyazawa Kenji  (Hanamaki, Japón, 1896-1933), Periódico de Poesía número 90, México, junio de 2016
Traducción de Yaxkin Melchy Ramos


* Del sánscrito asura, literalmente “no dioses” y a veces traducido como “semidioses” o “titanes”, se refiere a una clase de divinidades que dentro del esquema de los seis destinos del renacer budista se encuentra entre el mundo de los dioses y el mundo de los humanos, pero que se considera por lo general un destino no deseable. Se dice que los asuras envidian la fortuna de los dioses y por lo tanto están en constante guerra contra estos para acceder al reino que perdieron. (Nota del traductor)






わたくしといふ現象は
假定された有機交流電燈の
ひとつの青い照明です
(あらゆる透明な幽霊の複合体)
風景やみんなといっしょに
せはしくせはしく明滅しながら
いかにもたしかにともりつづける
因果交流電燈の
ひとつの青い照明です
(ひかりはたもち、その電燈は失はれ)
これらは二十二箇月の
過去とかんずる方角から
紙と鑛質インクをつらね
(すべてわたくしと明滅し
 みんなが同時に感ずるもの)
ここまでたもちつゞけられた
かげとひかりのひとくさりづつ
そのとほりの心象スケッチです
これらについて人や銀河や修羅や海膽は
宇宙塵をたべ、または空気や塩水を呼吸しながら
それぞれ新鮮な本体論もかんがへませうが
それらも畢竟こゝろのひとつの風物です
たゞたしかに記録されたこれらのけしきは
記録されたそのとほりのこのけしきで
それが虚無ならば虚無自身がこのとほりで
ある程度まではみんなに共通いたします
(すべてがわたくしの中のみんなであるやうに
 みんなのおのおののなかのすべてですから)
けれどもこれら新世代沖積世の
巨大に明るい時間の集積のなかで
正しくうつされた筈のこれらのことばが
わづかその一點にも均しい明暗のうちに
   (あるひは修羅の十億年)
すでにはやくもその組立や質を變じ
しかもわたくしも印刷者も
それを変らないとして感ずることは
傾向としてはあり得ます
けだしわれわれがわれわれの感官や
風景や人物をかんずるやうに
そしてたゞ共通に感ずるだけであるやうに
記録や歴史、あるひは地史といふものも
それのいろいろの論料といっしょに
(因果の時空的制約のもとに)
われわれがかんじてゐるのに過ぎません
おそらくこれから二千年もたったころは
それ相當のちがった地質學が流用され
相當した證據もまた次次過去から現出し
みんなは二千年ぐらゐ前には
青ぞらいっぱいの無色な孔雀が居たとおもひ
新進の大學士たちは気圏のいちばんの上層
きらびやかな氷窒素のあたりから
すてきな化石を發堀したり
あるひは白堊紀砂岩の層面に
透明な人類の巨大な足跡を
発見するかもしれません
すべてこれらの命題は
心象や時間それ自身の性質として
第四次延長のなかで主張されます




jueves, agosto 25, 2016

Gabeba Baderoon / Punto de vista










En la cocina, ella busca el rallador de nuez moscada
y de pronto recuerda que está en otro aparador,
en otra casa.
En la oficina de correos escribe la dirección
que ha dejado atrás.
Rompe el formulario en pedacitos
y comienza de nuevo.
Su correo la persigue
como una mano muy alargada.
En el cielo de camino a casa
un halcón cuelga inmóvil,
vuela quieto,
fijando el cielo.

Gabeba Baderoon (Port Elizabeth, Sudáfrica, 1969), El Cultural de El Mundo, Madrid, 7 de marzo de 2016
Traducción de Martín López-Vega
Envío de Jonio González





miércoles, agosto 24, 2016

Edward Thomas / La gloria










La gloria, el resplandor de la mañana:
el cuco que susurra sobre el rocío intacto,
el mirlo que lo encuentra, y la paloma
que me incitan a algo más dulce que el amor;
las nubes agrupadas como recién segada hierba;
el calor, el rumor, el gran vacío
del cielo, el prado, el bosque, y de mi corazón.
Esa gloria me incita y me reprocha
todo lo que yo puedo ser o hacer
junto a esta hermosura de forma y movimiento,
esa felicidad que habitaría
en la presencia de lo bello. ¿Hoy debo
empezar a buscar por Cielo e Infierno
fuerza o saber que iguale esta belleza
y a recorrer el polvo moteado
en la esperanza de encontrar lo que persigo,
escuchando a las cosas efímeras, felices,
de las que no sabemos nada, en mi camino?
¿O debo contentarme con este descontento
igual que golondrinas y alondras con sus alas?
Al final de este día, una vez más,
¿preguntaré qué es la belleza, y a qué aludo
con la felicidad? ¿Debo dejarlo todo
contento o triste, o ambos? ¿O saber
que he sido, sí, feliz tan a menudo
al olvidar qué cerca está mi encierro,
qué triste, sin lugar al que viajar,
es el Tiempo? No puedo morder del todo el día.

[1915]

Edward Thomas (Londres, 1878-batalla de Arras, Francia, 1917), Poesía completa, traducción de Gabriel Insausti, Pre-textos, Valencia, 2012


The Glory

The glory of the beauty of the morning, -
The cuckoo crying over the untouched dew; 
The blackbird that has found it, and the dove
That tempts me on to something sweeter than love; 
White clouds ranged even and fair as new-mown hay; 
The heat, the stir, the sublime vacancy
Of sky and meadow and forest and my own heart: -
The glory invites me, yet it leaves me scorning
All I can ever do, all I can be, 
Beside the lovely of motion, shape, and hue, 
The happiness I fancy fit to dwell
In beauty's presence. Shall I now this day
Begin to seek as far as heaven, as hell, 
Wisdom or strength to match this beauty, start
And tread the pale dust pitted with small dark drops, 
In hope to find whatever it is I seek, 
Hearkening to short-lived happy-seeming things
That we know naught of, in the hazel copse? 
Or must I be content with discontent
As larks and swallows are perhaps with wings? 
And shall I ask at the day's end once more
What beauty is, and what I can have meant
By happiness? And shall I let all go, 
Glad, weary, or both? Or shall I perhaps know
That I was happy oft and oft before, 
Awhile forgetting how I am fast pent, 
How dreary-swift, with naught to travel to, 
Is Time? I cannot bite the day to the core.



martes, agosto 23, 2016

Minerva Margarita Villarreal / Como si los siglos fueran días









Sin nombre ni cruz
cerca de Fuente Grande
o fuente de las lágrimas
ante un viejo olivar
encima de Viznar   en Villa Concha
o La Colonia   donde los niños solían prepararse
      en el verano
lejos del paraíso de Pedro Soto de Rojas
de la pila del solado de azulejos
donde los mascarones
bajan calles empedradas
de escalonada blancura   casas
de forja negra   lejos de esa placa que honraste
permanece callada
la cuneta del camino de Alfacar
el barranco   fuente de lágrimas
fuente de cadáveres
Ha amanecido el abandono
y ha declarado
su paseo de sangre hasta el aljibe
que abre su agitación   su traje sin corbata
sus huesos
mojados   detenido aroma de nardos
o el espíritu
huesos que no encontraron
cuerpo
ya no te encontraron
No   No te encontraron
pero el Domingo de Ramos por la subida
de San Cristóbal
repetidamente
el ciervo puede soñar por los ojos de un caballo
y por los ojos de un caballo
repetidamente te vi.


LAUDE

Un castillo
se eleva
si a Dios amo
Si a Dios amo
el terror
se evapora
Por su afiebrado
cálamo
el vuelo del castillo
Por su alfabeto
la elevación de la paloma

Minerva Margarita Villarreal (Montemorelos, México, 1957), Las maneras del agua, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2016

Foto: Minerva Villarreal en FB



lunes, agosto 22, 2016

Luisa Futoransky / La losa de mármol claro











Hay ciudades de
agravios solapados
falsos durmientes
y dolencias crónicas
ciudades
en las que me cunde el pánico
ése que irrumpe sin alfabeto
ni traductor conocido
y se disipa cuando quiere
para irse con la neblina -que es su música
a otra parte
siempre
dentro de mí

Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939), Pintura rupestre, editorial Leviatán, Buenos Aires, 2014



domingo, agosto 21, 2016

Jan de Jager / De lo sublime matemático










Pienso en esa escena del Viejo y el mar
En pleno mar el viejo ve hundirse su presa descomunal,
cientos de metros para abajo,
en cámara lenta,
hasta que la imagen del pez
se termina diluyendo en el azul
oscurísimo indefinible
de las profundidades

Pienso en tener doce años
y  llegar caminando de Afganistán hasta Suecia
y que te manden de vuelta

Pienso en el arroyo Antequera,
cuando de pronto desemboca
en la inquietante indiferencia
del Paraná de las Palmas,

Pienso en la esquina de San Martín y Maipú.
Ambas adoquinadas aún.
A rayo de sol de mediodía de verano
los adoquines bruñidos encandilan

“Nunca cruces solo la avenida Maipú”
me decía mi mamá.
Pienso en los niños que nacieron
del otro lado de Maipú
y que tampoco los dejan
cruzar
  solos.

Jan de Jager (Buenos Aires, 1959), Casa de cambio IV, inédito

Foto: Jan de Jager en FB





sábado, agosto 20, 2016

Raúl González Tuñón / José de San Martín escribe a O'Higgins

 











          Sólo unidos venceremos (De una carta de San Martín a O'Higgins)
                      
La sombra de la patria cruza su frente pálida.
Por la ventana ve los ágiles veleros.
Mil ochocientos treinta y tantos. Las palomas
suben como la tarde en la plazuela antigua.

Dejadme recordar suspirando que he visto
veleros y palomas y a un hombre en medio, solo,
más puro que el crepúsculo,
cerca del mueble donde yace muerto
el poncho desgarrado que anduvo en Chacabuco.

El perfil de la horca
multiplica en Europa su agudo árbol inválido.
La Santa Alianza a la ávida mandíbula borbónica
promete devolver la juventud de América.
Del general proscrito tiembla la mano augusta
llamando a la unidad de los americanos.

Los ágiles veleros
van a llevar su alerta más allá de las nubes.
Él, el Libertador, el Verdadero,
escribe entre recuerdos, bajo lámparas frías
con su mano por donde va subiendo la Muerte
en la más desolada de las habitaciones
y luego, hambriento mío,
sale a dar de comer a las palomas.

Nadie, ninguno, nadie, ni aun Simón Bolívar
-a quien siempre veré entregando a Miranda-
Ni Rosas, siervo al fin de Londres y de Viena,
vieron como él y como él golpearon
a las puertas de América, despertando al Destino.

Una derrota de carbón contempla
sobre los hombros de los cargadores,
la vieja verdulera de los muelles,
el triste actor de harina y de nostalgia,
la Librería atestada de biblias y Lutero,
y en la pequeña tienda de olores conocidos
gentes que hablan del tiempo y la desgracia.

¡Dadme esa carta! Dadme la rosa de las nieblas.
Por un caliente río de ceniza ha pasado
y del polvo del polvo de los huesos yacentes
su grito atruena América, Padre de los Relámpagos.
                  Que el sol de la Argentina
                  y la estrella de Chile lo recojan.

Raúl González Tuñón (Buenos Aires, 1905-1974), Primer canto argentino, Edición del Autor, Talleres Macland, Buenos Aires, 1945

Foto: Raúl González Tuñón (der.) con Héctor Yánover, c. 1973






viernes, agosto 19, 2016

Billy Collins / Introducción a la poesía











Les pido que tomen un poema
y lo sostengan contra la luz
como una diapositiva en color

o que apliquen el oído contra su colmena.

Digo soltad un ratón dentro de un poema
y observad cómo indaga buscando una salida,

o caminad en la habitación del poema
y tantead las paredes en busca del interruptor.

Quiero que hagan ski acuático
a través de la superficie de un poema
saludando con la mano el nombre del autor en la orilla.

Pero todo lo que quieren hacer
es atar el poema a una silla con una cuerda
y torturarlo hasta arrancarle una confesión.

Empiezan a golpearlo con una manguera
para averiguar qué significa en realidad.

Billy Collins (Nueva York, Estados Unidos, 1941), The Apple that Astonished Paris, University of Arkansas Press, Arkansas, 1988
Versión de Jonio González


INTRODUCTION TO POETRY 

I ask them to take a poem  
and hold it up to the light  
like a color slide 

or press an ear against its hive. 

I say drop a mouse into a poem  
and watch him probe his way out, 

or walk inside the poem’s room  
and feel the walls for a light switch. 

I want them to waterski  
across the surface of a poem 
waving at the author’s name on the shore. 

But all they want to do 
is tie the poem to a chair with rope  
and torture a confession out of it. 

They begin beating it with a hose  
to find out what it really means.






jueves, agosto 18, 2016

Charles Simic / Navegante












Convoqué a Cristóbal Colón.
A la hora del lobo
surgió de la penumbra,
se parecía un poco a mi padre.

En este viaje en particular
no descubrió nada.
El océano que le di era infinito.
Y el barco, una maleta abierta.

Estaba completamente perdido: Yo había olvidado proporcionarle estrellas.
Sentado en la oscuridad con una botella en la mano.
Cantaba una canción de su infancia

En la canción amanecía.
Una niña descalza
se detenía sobre la hierba húmeda
para arrancar una ramita de menta.

Y después, nada;
sólo el chillido del viento alejándose deprisa,
como si acabara de recordar
adónde estaba yendo, dónde había estado

Charles Simic (Belgrado, 1938), Selected Early Poems, George Braziller, Nueva York, 1999
Versión de Jonio González


NAVIGATOR

I summoned Christopher Columbus.
At the hour of the wolf,
He came out of the gloom
Looking a little like my father.

On this particular voyage
He discovered nothing.
The ocean I gave him had no end.
And the ship – an open suitcase.

He was thoroughly lost – I had forgotten to provide the stars.
Sitting in the dark with a bottle in its hand.
He sang a song from his childhood.

In the song the day was breaking.
A barefoot girl
Stepped over the wet grass
To pick a sprig of mint.

And then nothing –
Only the wind rushing off with a screech
As if it just remembered
Where it’s going, where it’s been.





miércoles, agosto 17, 2016

Jorge de Lima / Era un caballo todo hecho de lavas...











Era un caballo todo hecho de lavas
cubierto de brasas y de espinas.
En las tardes amenas él venía
y leía el mismo libro que yo hojeaba.

Después lamía la página y borraba
la memoria de los versos más sufridos:
entonces la oscuridad cubría el libro,
y el caballo de fuego se encantaba.

Bien sabía que él aún ardía
en el salitre del libro subsistido
y transformado en olas levantadas.

Bien se sabía el libro que él leía:
la locura del hombre angustiado
en que el íncubo caballo se nutría.

Jorge de Lima (União dos Palmares, Brasil, 1893-Río de Janeiro, Brasil, 1953), La invención de Orfeo, traducción de Antonio Cisneros, Colección El Oro de los Tigres V, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2015



Era um cavalo todo feito em lavas
recoberto de brasas e de espinhos.
Pelas tardes amenas ele vinha
e lia o mesmo livro que eu folheava.

Depois lambia a página, e apagava
a memória dos versos mais doridos;
então a escuridão cobria o livro,
e o cavalo de fogo se encantava.

Bem se sabia que ele ainda ardia
na salsugem do livro subsistido
e transformado em vagas sublevadas.

Bem se sabia: o livro que ele lia
era a loucura do homem agoniado
em que o íncubo cavalo se nutria.




martes, agosto 16, 2016

Elvira Hernández / De "Santiago Waria"











Ciudad interior

No puedo ser otra cosa que la pensativa del Patio de los
Callados, la llorosa del Parque de los Reyes,
la olvidadiza
                                ni otra
que la que recoge papeles con sangre
                                ni
aquella que no quiere el balazo solipsista
               porque nada desaparecerá

A ratos soy la misma, la Una, la del espejo
que camina con una araña en el ojal
                                la sombra
que se pegó al hombre que dobló la esquina
               y duele su cuello guillotinado



Fuente Neptuno

Te tomo la palabra. ¡Bah! ¡Qué haces aquí! Esto es peor que cruzar
la Avenida Cardenal Caro. O que Escilas y Caribdis en seco. No se
respira el salobre mar sino amoniaco puro. Amén del monóxido y
el hollín por mil. Es el Novus Orbis vomitado: Ngechén en la Cruz
y en la picana. Es la noche bajo el tridente, dando tumbos por las
escalinatas, por la Escala Unica sin un peso en los bolsillos. Pronto
aparecerán tus pescados de acá, la corte milagrosa para el Mirón
del Cerro. Los príncipes del peñascazo se quedarán en las laderas
salivando un pito. Las reinas de la noche pasarán derecho al
fornicatorio. Los caminos yacen atestados y el cerro se mueve
como un pulpo. Los reyes del sablazo establecen pronto sus capitales.
Los vampiros tienen puestos sus guantes de gasa. El Mohicano
encendió su fogata y yo he lanzado mis cupidos a más no poder. Es
mi única transacción la que se pierde en el aire, un chorro sin destino.
Mojo la cara en tus aguas y no logro quitarme la sarna de maldito.
Nunca tuve proposiciones que hacerle a la vida.



WC

muros de la democracia nuestros públicos
                 doble vecé
Lascaux para damas y caballeros
              a solas consigo mismos
                                   obran
pájaros     conchas     vestigios
                imprecaciones
                allí donde se suelta
    eso     los demás    el ello
nombres     direcciones     teléfonos
             croquis mágicos
                  monerías
              incisiones humanas incitaciones
              donde se tira agua papel y
                                       lejía

Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951), Santiago Waria, Cuarto Propio, Santiago de Chile, 1992




lunes, agosto 15, 2016

Darío Jaramillo / De "El cuerpo y otra cosa"










4

DOLORES en la pierna, picadas que me estremecen, dolores
     que la pastilla no borra, sólo amengua.
Cambio de piel, metamorfosis, necesidad de aislarse a esperar la
     epifanía o el parto.
Necesidad de recogimiento, necesidad de desconectar los sentidos,
     necesidad de estar aislado, de cerrar las cortinas, de eliminar
     todo ruido.
Cero fachada y noche, cero derroche.
Mudo de piel y una parte dentro de mí hace crac o algo parecido.
Intuyo otra manera de llevar el tiempo.
Indiferente al ruido, ausente del ruido, atento a las premoniciones,
     a ciertos dichosos augurios, al vacío.




22

LAS palabras no son las cosas pero las palabras son la cosa.
Las palabras no son las cosas pero cambian las cosas, a veces
     cambian las cosas.
Las palabras son sólo palabras, pero las cosas son algo más que
     las cosas.
Las cosas no son palabras pero las palabras son cosas.
Las cosas son cosas o son palabras pero las palabras son sólo
     palabras.
Y son la cosa.

Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Colombia, 1947)



El cuerpo y otra cosa,
Pre-textos,
Valencia, 2016