sábado, diciembre 30, 2006

Industrias culturales

Desde el aire

Los que llegan en avión
se sorprenden
por lo que ha crecido
año tras año la ciudad:
el cordón industrial,
el cordón policial,
el cordón umbilical,
la alquimia del verso.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Horla City, inédito

De Casas en este blog:
Hace algún tiempo

En tu barrio pasa algo

La Secretaría de Cultura de la Nación elaboró un mapa de industrias culturales. Tu barrio está lleno de pymes.



  • Industrialización cultural
  • Jarchas

    1
    (Salá-Solé)
    18 (Stern), 18 (Heger), XVIII (García Gómez) (*)

    tanto amare tanto amare
    habîb tanto amare
    enfermeron olios nidios
    e dolen tan male

    ¡Tanto amar, tanto amar,
    amigo, tanto amar!
    ¡Enfermaron unos ojos brillantes
    y duelen tan mal!


    2a,b
    (Salá-Solé)
    28a,b (Stern), 28a,b (Heger), VIIa,b (García Gómez)

    ben yâ sahhârâ
    alba quee stá kon bi-al-fogore
    k(u)and bene bide amore

    Ven, oh hechicero:
    un alba que está (o: tiene) con fogor
    cuando viene pide amor.


    5a
    (Salá-Solé)
    44a (Stern), 44a (Heger), XXXa (García Gómez)

    ya mam(m)a si no lesa al-ginna
    allora mor(r)ey
    traïde hamrî min al-hâgib
    'asà sanarey

    Oh madre, si no cesa la locura (de amor),
    enseguida moriré.
    Traed mi vino de (casa de) el hagib,
    acaso sanaré.


    9
    (Salá-Solé)
    52 (Heger), XXVI (García Gómez)

    qultu es
    yuhayyî bokel(l)a
    hulú mitl es(e)

    Dije: 'Cómo
    reanima a una boquita
    algo dulce como eso'.


    12
    (Salá-Solé)
    37 (Stern), 37 (Heger), XX (García Gómez)

    si si ben yâ sîdî
    k(u)ando benis vos y
    la bokella hamrâ
    sibarey ka-al-warsi

    Sí, sí, ven, oh señor mío,
    cuando (si) venís aquí,
    la boquita roja
    alimentaré (de besos) como la paloma rojiza.


    13
    (Salá-Solé)
    27 (Stern), 27 (Heger), VI (García Gómez)

    al-sa'amu mio hâli
    borqe hâlî qad bâri
    ke farey yâ ümmi
    fâniqî bad lebare

    La muerte es mi estado,
    porque mi estado (es) desesperado.
    ¿Qué haré, oh madre mía?
    El que me mima va a marcharse.


    15
    (Salá-Solé)
    32 (Stern), 32 (Heger), XIII (García Gómez)

    non kero yo ün hil(l)ello
    il(l)â al-samarello

    No quiero yo ningún halagador,
    más que el morenito.


    17
    (Salá-Solé)
    34 (Stern), 34 (Heger), XV (García Gómez)

    li-an(n)a lâ kâna fî bon asmadore
    fumâ
    al-wad(d)u sanará non mio morire
    yâ um(m)â

    Como que no existe (hay) en el buen amador
    boca,
    el amigo no curará mi morir,
    oh madre.


    18
    (Salá-Solé)
    50 (Stern), 50 (Heger), XXXIII (García Gómez)

    no se kedad ni me kered gaïre
    kilmâ
    non ayo kon seno esusto dormire
    ma(m)â

    No se queda ni me quiere decir
    palabra
    No dormiré con el seno abrasado,
    madre.


    20
    (Salá-Solé)
    13 (Stern), 13 (Heger), 13 (García Gómez)

    baido-me ad isbilyâ
    fî zayî tâgir
    qebrare al-gudures
    de aben muhâgir

    Me voy a Sevilla
    en traje de mercader
    (a) quebrar los muros
    de Ibn Muhâgir.

    _________________

    (*)
    Salá-Solé:
    J. M. Salá-Solé, Corpus de poesía mozárabe, Barcelona 1973
    Stern:
    S. M. Stern, Les chansons mozarabe, Palermo 1953/Oxford 1964
    Heger:
    K. Heger, Die bisher veröffentlichen Hargas, Tübingen 1960
    García Gómez:
    E. García Gómez, Las jarchas romances, Madrid 1965


  • bibliotheca Augustana
  • viernes, diciembre 29, 2006

    La rosa...

    La rosa es obsoleta


    La rosa es obsoleta,
    pero cada pétalo termina
    en filo, el doble facetado
    soporta las columnas
    estriadas del aire – El filo
    corta sin cortar
    no encuentra – nada – se renueva
    a sí mismo en metal o porcelana –

    ¿Dónde? Termina –

    Pero si termina
    es que empieza el principio
    así que engranar rosas
    se vuelve geometría –

    Más afiladas, nítidas, cortantes,
    pintadas en cerámica –
    adorna el plato roto
    una rosa vidriada

    El sentido transmuta en algún sitio
    a las rosas de cobre
    en rosas aceradas –

    La rosa transportaba el peso del amor
    pero el amor está al final – de las rosas

    Es al filo del pétalo
    donde el amor aguarda

    Pulida, trabajada para vencer
    la laboriosidad – frágil,
    cortada, húmeda, a medio erguir,
    fría, precisa, próxima

    A qué

    El lugar entre el filo
    del pétalo y el

    Desde el filo del pétalo una línea comienza
    que al ser de acero,
    infinitamente fina, infinitamente
    rígida penetra
    la Vía Láctea
    sin contacto – y se alza
    desde allí ­­– sin colgar
    ni hacer presión –

    Y la fragilidad de la flor
    intocada
    penetra el espacio

    William Carlos Williams
    versión de zaidenwerg


  • zaidenwerg
  • jueves, diciembre 28, 2006

    Lo digo porque es verano

    El último avance de la poesía en su terreno, en equilibrio e inteligencia, es Ashbery, y ya tiene 80 años.

    sábado, diciembre 23, 2006

    La naturaleza de un "error"

    Entonces, desde cierta perspectiva, el viaje de Orfeo al país de los muertos y su ruego inicialmente exitoso para que se libere a Eurídice del inframundo pueden representar la capacidad del arte -poesía, música, lenguaje- para vencer la muerte; y sin embargo, desde otro punto de vista, el que Orfeo vuelva fatalmente la mirada atrás de igual suerte habrá de representar "el fracaso del arte ante la realidad última de la muerte"; o bien, según la más drástica formulación de Charles Segal, la pérdida de Eurídice expresa "la intransigencia de la realidad frente a la plasticidad del lenguaje".

    Seamus Heaney, Al buen entendedor, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.

    De lo que se comprueba: que en el mito -no solo en este- estaba encapsulada la tragedia; y que, en particular en el muy llevado y traído mito órfico se cuenta el triunfo del arte sobre todo poder extrahumano tanto como el fracaso del hombre.

    ***

    Es difícil sellar esta falla. Restituir el poder del canto cuesta unas cuantas operaciones, todas parcialmente exitosas.

    Por ejemplo, las de Esteban Ierado, quien describe así la cuestión: "Como yo que controla con éxito un territorio extraño y desconocido, Orfeo llega al centro del laberinto, a la morada de Hades, y allí sus poderes trepan hasta su cima: con su voz disipa el enojo de Hades, lo persuade, lo convence de generar una excepción, un hecho singular, que transgrede la ley, la ley que dice que ningún muerto puede regresar a la vida. Pero ahora, un alma del Hades, un ser del mundo de los muertos, podrá regresar a la tierra de los vivos. Pero la concesión excepcional que el hermano de Zeus le hace a Orfeo es condicional. La excepción a la ley general crea una ley particular. Una regla única para un evento singular. Orfeo podrá regresar al mundo de la superficie sólo si cumple una condición: no contemplar nuevamente a la bella Eurídice antes de que ésta se halle plenamente bañada por la luz del día."

    ¿En qué consiste el fracaso de Orfeo?

    En que: "La duda contamina a Orfeo. La ansiedad cruje en sus entrañas. El miedo, la inseguridad, tuerce su cuello. Y Orfeo mira hacia atrás. Eurídice desaparece. Nunca estuvo. Lo que se desvanece en realidad es la imaginaria historia del dominio del Orfeo humano sobre el mundo divino."

    En este acto, el impersonal Orfeo, el que era impersonal "mensajero del movimiento vibratorio y universal" ha asumido su condición de hombre.

    A salvo pues el poder órfico del canto. Enterrado el poder de Orfeo junto con su ego personal.

    Así, Occidente ha callado. Nunca más entró en conexión con el canto extrahumano, el designio sin símbolos de los dioses. Muerto el cantor, sobrevive el canto.

  • El silencio de Orfeo


  • ¿Por qué no pensar que la poesía se basa en el momento en que Orfeo quiere saber si Eurídice lo sigue o sólo va un fantasma tras de él? En que la regla única para la única excepción no puede ni debe ser aceptada. En que la plasticidad de Orfeo era su obra, no la de los dioses. Y en que Hades no hizo más que tenderle una celada y confundirnos para siempre.

    jueves, diciembre 21, 2006

    Garbeld y lo improbable

    En 1946, un ex oficial de inteligencia le dijo a Garbeld que sin duda en poco tiempo más los hombres estarían en condiciones de comunicarse a través de una vasta red conectada a dispositivos caseros. -Estamos precisamente hablando por teléfono -replicó Garbeld. -Esto es cierto. Pero le hablo de una red que permitirá trasmitir textos, imágenes, sonidos, diarios enteros, filmes, tarjetas de Navidad, y todo esto al instante. -¿Desde dónde se transmitirá todo eso? ¿Desde centrales del gobierno? -No, todos absolutamente podrán trasmitir lo que quieran a través de esta red -dijo el ex oficial de inteligencia. -Bien -dijo Garbeld-, como decía mi viejo amigo, el doctor Doyle, descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad. -Y es así. Usted incluso podrá escribirle esquelas instantáneas a sus amigos o a quien considere pertinente, de manera instantánea- agregó el ex oficial de inteligencia.- Eso es malo -dijo Garbeld. -Es un paso esencial en la correspondencia que las cartas demoren cierto tiempo en llegar a su destino. -No lo entiendo -dijo el otro. -Pues vea, en el trayecto, solas, a oscuras en sus sobres, las cartas reflexionan; a veces empeoran.-Es usted un lírico, Garbeld. -En lo absoluto. ¿Ha tenido oportunidad de volver a leer, después de un tiempo, una carta suya? -Bueno,tal oportunidad no es frecuente... pero sí, he leído una cartas a una querida que me las devolvió al romperse nuestra relación. -¿Qué impresión le causaron? -Debo admitir que algunas frases, parráfos enteros a veces, no los recordaba, y me parecieron muy buenos, casi le diría, demasiado buenos para ser míos. Otros, eran mucho mas cursis de lo que los recordaba. -Ha visto... -No, Garbeld, pero estas son jugarretas de la memoria. Usted quiere decirme sin duda que, a la manera en que los escritores dejan sus escritos "reposar" para percibir luego mejor sus errores o aciertos, así el que escribe una carta se sorprende de cosas que una atención insuficiente pasó por alto. El que ha reflexionado o tiene oportunidad de reflexionar es el escritor, no el escrito. -¿Puede indicarme usted la diferencia ente una cosa y otra? -preguntó Garbeld. -Lo que se ha inscripto sobre el papel no ha cambiado, cambió el pensamiento del autor, eso es obvio, Garbeld.-Usted ha sido espía y ha leído códigos cifrados que podían decir una u otra cosa; ahora me dice que imágenes, textos, sonidos, nos llegarán a través de un cable, y, sin embargo, no puede admitir que tal vez algo se mueva en un texto en la soledad de un cajón o de un sobre. Por lo demás, ¿cómo establecer si han cambiado las ideas del autor o las letras han encontrado su lugar a solas? ¿Y qué caso tiene negar que unas puedan mutar y otras no? Como decía mi viejo amigo, el doctor Doyle... El espía cortó bruscamente la comunicación.

    Gustav Who, Papeles borroneados de Garbeld, Tijuana, 1953

    domingo, diciembre 17, 2006

    Letras argentinas

  • Bien por DF
  • cuando diferencia genio de freak y cuestiona --le costará un precio-- a la Administración Puig & Duchamp. Es un golpe a dos puntas: por un lado, al pensamiento entero del talento (en el sentido etimológico de peso específico) y del genio artístico (en el sentido tradicional de don), desacreditados más por la academia que por el vulgo; por otro lado, a la trama del discurso local: aquí se construye mucho con muy poco. El ensayo literario argentino da la impresión a veces de esas prefabricadas Tarzán que en las fotos parecían pequeñas residencias californianas.

    viernes, diciembre 15, 2006

    El malestar de Poe

    Un movimiento expansivo afecta también a las partículas de la época de Poe. Mientras que las multitudes avanzan sobre las ciudades modernas, al compás de los valores heredados de la Revolución, los conocimientos científicos y la incipiente nación del norte fijan en el infinito los límites de sus respectivos dominios. Pero bien lo dijo Baudelaire, ni el siglo XIX ni EEUU constituían el ambiente más propicio para las "almas enamoradas del fuego eterno" como Poe. En su vagabundeo errático de exiliado del mundo Poe se desplazó sobre un suelo hostil...
    Zenda Liendivit


  • La máquina del tiempo




  • N.de R.: Cuando Poe murió, faltaban 14 años para la Guerra de Secesión. De forma que la "incipiente nación del norte" no había fijado aún sus limites internos. La presunción de que Poe vivió en los "incipientes" Estados Unidos como en una cárcel es un lugar común debido precisamente a Baudelaire. Baudelaire consideraba a los Estados Unidos como una nación bárbara, no como una que había fijado en el infinito el límite de sus dominios. Baudelaire confundió el ingenuo desprecio sureño de Poe por la masa, a la que cantaría Whitman, con desprecio por el mundo burgués. Si Poe se movía en los Estados Unidos como en una cárcel se debe a que no era el pionero burgués que conquistaría el Oeste ni el plantador de tabaco cuya industria esclavista se encontraba ya amenazada. Poe estaba incómodo porque la burguesía de la Costa Este aún no había creado el mundo de alta cultura del que gozaba Baudelaire, y que Baudelaire despreciaba. Armando Bazán (Poe, Miscelánea, Editorial Claridad) ofrece una mirada más equilibrada sobre este punto: "Es verdad que 'los Estados Unidos no fueron para Poe sino una inmensa prisión la cual recorría con el frenesí de un hombre nacido para respirar en un mundo más anormal' (esta y las siguientes citas son de Baudelaire), pero no es enteramente cierto que 'su vida interior, espiritual, de poeta, y aun de borracho' solo haya sido 'un esfuerzo perpetuo para escapar de la influencia de aquella atmósfera antipática' (...) Después de todo, el medio ambiente de los Estados Unidos no es del todo hostil para los escritores. Y lo prueba el hecho de que se promueven concursos literarios con premios pecuniarios de cierta importancia. Y otro hecho, aun más importante: el hecho de que en esos concursos suelen triunfar los valores auténticos. Tal fue el caso del concurso literario de Baltimore, en el que Poe obtuvo el primer premio con su poema El Coliseo y con el primero de sus cuentos, 'El manuscrito encontrado en una botella'. Ese triunfo le depara una fama que irá en aumento y le abre la puerta a una arena de lucha en la que caerá definitivamente después de dieciséis años de gloriosa agonía".

    jueves, diciembre 14, 2006

    Seguimos con Pavese

    Percibir o intuir aquello que hay de necesario en lo fortuito o en lo casual. La razón quizá indiscernible a la que esa presencia casual responde. ¿No sería eso la experiencia poética (al menos unos cuantos, durante un tiempo, sostuvimos una creencia que iba en esa dirección, inspirada seguramente, y a menudo sin saberlo, en la idea de “correspondencias” de Baudelaire) o uno de los modos en que eso que llamábamos "experiencia poética" puede darse? ¿No sería esa intuición, esa “presencia” irresoluble de una necesariedad o una razón en lo fortuito lo que hace que nos detengamos especialmente, como ante un misterio, en ciertas imágenes o ciertos encuentros de palabras (no sólo en poemas, también en el cine de Tarkovski o en el de Kitano, o en los modos en que suspende o introduce notas Monk)? ¿Y tendrá algo que ver eso con la extrañeza pavesiana que hace emerger lo desconocido en lo conocido o muy conocido? A primera vista son lo opuesto, pero quién sabe si no se trata de dos ángulos desde donde ver lo mismo, dos extremos de un arco. La poesía, al fin y al cabo, es una supervivencia de ese modo integral de relación con el prójimo y el cosmos que en los antiguos se daba a traves del mito. Bueno, convengamos que la poesía no: alguna poesía. Ni siquiera la mejor poesía, necesariamente: la que más me importa.


  • Freidemberg
  • domingo, diciembre 10, 2006

    Mi primo habló esta tarde...

    Los mares del Sur

    Caminamos una tarde sobre la ladera de una colina,
    en silencio. En la sombra del tardo crepúsculo
    mi primo es un gigante vestido de blanco,
    que se mueve despacio, el rostro bronceado,
    taciturno. Callar es nuestra virtud.
    Algún antepasado nuestro debe de haber estado muy solo,
    un gran hombre entre idiotas o un pobre loco,
    para enseñar a los suyos tanto silencio.

    Mi primo habló esta tarde. Me pidió
    que subiera con él: desde la cumbre se divisa
    en las noches serenas el reflejo del faro,
    lejano, de Turín. "Tú que vives en Turín
    -me dijo-... pero tienes razón, la vida hay que vivirla
    lejos de la tierra: se progresa y se goza;
    luego, cuando se regresa, como yo, a los cuarenta,
    se encuentra todo nuevo. Las Langas no se pierden".
    Todo esto me dijo y no habla italiano
    sino el lento dialecto que, como estas mismas piedras,
    es tan áspero que veinte años de idiomas y de océanos diversos
    no consiguieron pulirlo. Y camina por la cuesta
    con la mirada hacia adentro que yo vi, de chico,
    llevar a los campesinos un poco cansados.

    Veinte años ha estado viajando por el mundo,
    Se fue cuando yo era un nene en brazos de mujeres
    y lo dieron por muerto. Sentí después hablar de él
    a las mujeres, a veces, como en una fábula,
    pero los hombres, más graves, lo olvidaron.
    Un invierno, a mi padre, ya muerto, le llegó una postal
    con una gran estampilla verdosa de naves en un puerto
    y augurios de buena vendimia. Fue un gran estupor,
    pero el muchacho, crecido, explicó ávidamente
    que el billete venía de una isla llamada Tasmania
    circundada de un mar muy azul, plagado de escualos,
    en el Pacífico, al sur de la Australia, y añadió
    que seguro el primo pescaba perlas. Y guardó la estampilla.
    Todos dieron su opinión, pero todos concluyeron
    que si no había muerto, moriría.

    Desde que jugué a los piratas malayos, ¡cuánto tiempo ha pasado!,
    y desde la última vez que bajé a bañarme a un sitio peligroso
    y he seguido a un compañero de juegos sobre un árbol
    quebrando hermosas ramas y le rompí la cabeza a un rival
    y también me la dieron, cuánta vida transcurrió.
    Otros días, otros juegos, otros golpes de sangre
    delante de rivales más evasivos: los pensamientos y lo sueños.
    La ciudad me ha enseñado infinitas pavuras,
    una muchedumbre, una calle, me han hecho temblar;
    un pensamiento, tal vez, espiado sobre un rostro.
    Todavía siento en los ojos esa luz burlona
    de millares de faroles sobre el estruendo de pasos.

    Mi primo regresó al final de la guerra,
    gigantesco como pocos. Y tenía dinero.
    La parentela decía por lo bajo: "En un año, por decir mucho,
    se lo comió todo y vuelve a vagar.
    Así terminan los desesperados".
    Mi primo tiene una cara rotunda.
    Compró un lote en el pueblo y se hizo construir
    un garaje de cemento que en el frente tenía
    un surtidor flamante de nafta
    y sobre la curva del puente,
    bien grande, un cartel metálico.
    Después puso un mecánico adentro a cobrar el dinero
    y él se dedico a recorrer Las Langas, fumando.
    Se había casado. Tomó una chica rubia y flaca
    como las extranjeras que seguramente conoció en el mundo.
    Pero sale todavía solo, vestido de blanco,
    con las manos atrás y el rostro bronceado;
    por la mañana recorría las ferias, con aire cazurro,
    negociando caballos. Después me explicó,
    cuando fracasó el proyecto, que su plan
    era quitarle al valle todas las bestias
    y obligar a la gente a comprarle motores.
    "Pero la bestia más grande de todas", decía,
    "fui yo al pensarlo. Debía saber
    que bueyes y personas son aquí la misma raza."

    Caminamos más de media hora. La cima está cerca.
    aumenta alrededor el susurro y el silbido del viento.
    Mi primo se para de golpe y se da vuelta: "Este año
    escribo en el cartel: Santo Stefano es siempre
    el primero en los festejos del valle de Belbo.
    Y que chillen los de Canelli". Después, sigue la subida.
    Un perfume de tierra y viento nos envuelve en lo oscuro.
    algunas luces en la distancia, casitas, automóviles
    que se sienten apenas. Y yo pienso en la fuerza
    que me ha dado a este hombre, rescatándolo del mar,
    de las tierras lejanas, del silencio que dura.
    Mi primo no habla de los viajes que hizo; dice, seco,
    que ha estado en este lugar, aquel otro,
    y piensa en los motores.

    Sólo un sueño le ha quedado en la sangre.
    Cruzó una vez, viajando como maquinista
    de un ballenero holandés, el cetáceo,
    y ha visto volar los pesados arpones en el sol,
    vio huir las ballenas entre espumarajos de sangre
    y la persecusión, y las colas alzadas y la lucha en la lanza.
    Me lo recuerda a veces.

    Pero cuando le digo que es de los elegidos que vieron la aurora
    sobre las islas más bellas de la tierra,
    sonríe al recordarlo y responde que el sol
    se levantaba cuando el día era viejo para ellos.

    Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), Lavorare stanca, 1936, 1943
    Versión: J. Aulicino

    I mari del sud
    Camminiamo una sera sul fianco di un colle, / in silenzio. Nell'ombra del tardo crepuscolo / mio cugino è un gigante vestito di bianco,/ che si muove pacato, abbronzato nel volto,/ taciturno. Tacere è la nostra virtù./ Qualche nostro antenato dev'essere stato ben solo / un grand'uomo tra idioti o un povero folle / per insegnare ai suoi tanto silenzio. // Mio cugino ha parlato stasera. Mi ha chiesto / se salivo con lui: dalla vetta si scorge / nelle notti serene il riflesso del faro / lontano, di Torino. "Tu che abiti a Torino" / mi ha detto "ma hai ragione. / La vita va vissuta / lontano dal paese: si profitta e si gode / e poi, quando si torna, come me a quarant'anni, / si trova tutto nuovo. Le Langhe non si perdono". / Tutto questo mi ha detto e non parla italiano,/ ma adopera lento il dialetto, che, come le pietre / di questo stesso colle, è scabro tanto / che vent'anni di idiomi e di oceani diversi / non gliel'hanno scalfito. E cammina per l'erta / con lo sguardo raccolto che ho visto, bambino, / usare ai contadini un poco stanchi. // Vent'anni è stato in giro per il mondo. / Se n'andò ch'io ero ancora un bambino portato da donne / e lo dissero morto. Sentii poi parlarne / da donne, come in favola, talvolta;/ ma gli uomini, giù gravi, lo scordarono. / Un inverno a mio padre già morto arrivò un cartoncino / con un gran francobollo verdastro di navi in un porto / e augurî di buona vendemmia. Fu un grande stupore,/ ma il bambino cresciuto spiegò avidamente / che il biglietto veniva da un'isola detta Tasmania / circondata da un mare più azzurro, feroce di squali,/ nel Pacifico, a sud dell'Australia. E aggiunse che certo / il cugino pescava le perle. E staccò il francobollo./ Tutti diedero un loro parere, ma tutti conclusero / che, se non era morto, morirebbe./ Poi scordarono tutti e passò molto tempo. // Oh da quando ho giocato ai pirati malesi,/ quanto tempo è trascorso. E dall'ultima volta / che son sceso a bagnarmi in un punto mortale / e ho inseguito un compagno di giochi su un albero / spaccandone i bei rami e ho rotta la testa / a un rivale e son stato picchiato, / quanta vita è trascorsa. Altri giorni, altri giochi, / altri squassi del sangue dinanzi a rivali / più elusivi: i pensieri ed i sogni. / La città mi ha insegnato infinite paure: / una folla, una strada mi han fatto tremare, / un pensiero talvolta, spiato su un viso. /Sento ancora negli occhi la luce beffarda / dai lampioni a migliaia sul gran scalpiccio. // Mio cugino è tornato, finita la guerra, / gigantesco, tra i pochi. E aveva denaro. / I parenti dicevano piano: "Fra un anno, a dir molto, / se li è mangiati tutti e torna in giro. / I disperati muoiono così". / Mio cugino ha una faccia recisa. / Comprò un pianterreno / nel paese e ci fece riuscire un garage di cemento / con dinanzi fiammante la pila per dar la benzina / e sul ponte ben grossa alla curva una targa-réclame. / Poi ci mise un meccanico dentro a ricevere i soldi / e lui girò tutte le Langhe fumando. / S'era intanto sposato, in paese. Pigliò una ragazza / esile e bionda come le straniere / che aveva certo un giorno incontrato nel mondo. // Ma uscì ancora da solo. Vestito di bianco, / con le mani alla schiena e il volto abbronzato,/ al mattino batteva le fiere e con aria sorniona / contattava i cavalli. Spiegò poi a me, / quando fallì il disegno, che il suo piano / era stato di togliere tutte le bestie alla valle / e obbligare la gente a comprargli i motori. / "Ma la bestia" diceva "più grossa di tutte, / sono stato io a pensarlo. Dovevo sapere / che qui buoi e persone son tutta una razza". // Camminiamo da più di mezz'ora. La vetta è vicina, / sempre aumenta d'intorno il frusciare e il fischiare del vento. / Mio cugino si ferma d'un tratto e si volge: "Quest'anno / scrivo sul manifesto: 'Santo Stefano / è sempre stato il primo nelle feste / della valle del Belbo' e che la dicano / quei di Canelli". Poi riprende l'erta. / Un profumo di terra e vento ci avvolge nel buio, / qualche lume in distanza: cascine, automobili / che si sentono appena; e io penso alla forza / che mi ha reso quest'uomo, / trappandolo al mare, / alle terre lontane, al silenzio che dura. / Mio cugino non parla dei viaggi compiuti. / Dice asciutto che è stato in quel lungo e in quell'altro / e pensa ai suoi motori. // Solo un sogno / gli è rimasto nel sangue: ha incrociato una volta, / da fuochista su un legno olandese da pesca, il cetaceo, / e ha veduto volare i ramponi pesanti nel sole,/ ha veduto fuggire balene tra schiume di sangue / e inseguirle e innalzarsi le code e lottare alla lancia. / Me ne accenna talvolta. / Ma quando gli dico / ch'egli è tra i fortunati che han visto l'aurora / sulle isole più belle della terra, / al ricordo sorride e risponde che il sole / si levava che il giorno era vecchio per loro.





  • Pavese y el objetivismo local
  • jueves, diciembre 07, 2006

    Después nos quejamos de cómo Pigna escribe la historia

    "(Fabián) Casas, compañero pretérito de (Martín) Gambarotta, (Alejandro) Rubio y Washington Cucurto en la extinta revista 18 Whiskys ..."



  • Paralelo Sur, Revista de Literatura
  • La perla de la casa

    Por qué nunca viene...

    un Don Nadie a llevarse la perla de la casa,
    y a falta de un verdadero espíritu malvado que apedree las ventanas
    o pisotee las flores del jardín,
    mi mundo es revisitado a diario
    por quien está de turno y me toca en suerte:
    un demonio al que llaman "mal menor",
    porta la nariz roja de los seres castigados por la justicia poética,
    su apodo lo avergüenza, y cuando desciende al averno
    sus compañeros de cuadrilla se burlan de él.
    Nuevamente cabe preguntarme por qué nunca viene un Don Nadie
    a llevarse la perla de la casa,
    y solo es recurrente un gato
    trayéndome un ratón muerto a la memoria
    y ésta lo rechaza como quien repite:
    "No quiero animales en mi casa".

    Ainbinder, Mi descubridor, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006 (en todos los quioscos)

    Formación hospitalaria

    Sangre arterial

    El médico virgen
    intenta extraer sangre arterial,
    presiona su proyección
    fálica y aguda
    contra el vaso elástico.

    Falla.

    Ignora
    el par de ojos mirones,
    el silencio obligado de la cuadripléjica,
    y sigue
    con su mete saca de aguja
    practicando en el antebrazo
    tatuado de gigantes rojas.

    Marina Serrano (Quequén, 1973), Formación hospitalaria, Sigamos Enamoradas, Buenos Aires, 2006

    Nota: No conozco demasiados poemas dedicados a la clínica hospitalaria. Sólo alusiones a hospitales, en Vallejo, en Carriego, en Viel Temperley. Morgue, de Gottfried Benn, es más bien posclínico. Un libro que causó legítimo espanto. A esta estirpe parece integrarse Formación hospitalaria.

    miércoles, diciembre 06, 2006

    Nota bene

    Los términos fascismo blanco no aluden a los médicos ni a las políticas sanitarias. Sintetizan a mi juicio una serie de restricciones de tipo fascista pero que deja felices a los portadores de un sentimiento de justicia, liberación, convivencia y bondad intrínseca.

    Escohotado y el fascismo blanco

    LOS FUMADORES, ENTRE EL ATRACO Y LA ESTAFA
    por Antonio Escohotado

    Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789


    Existe la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable


    Pensaba dejar los cigarrillos el próximo febrero, dando por suficientes 40 y muchos años de gran fumador, pero el recrudecimiento de la cruzada antitabaco justifica un ejercicio de solidaridad con quienes siguen fumando, y aspiran a ser respetados.
    En efecto, los reglamentos no mandan que las tiendas de alpinismo estampen en sus artículos esquelas sobre peligros de la escalada; ni imponen a la manteca y la mantequilla esquelas parejas sobre los riesgos del colesterol. Ni siquiera los concesionarios de motos y coches deportivos deben incorporar algo análogo sobre accidentes de tráfico. Vendedores y bebedores de alcohol, quizá por respeto al vino de la misa, no son molestados. Quienes usan compulsivamente pastillas de botica resultan pacientes decorosos, y quienes toman drogas ilícitas son inocentes víctimas, redimibles con tratamiento. El tabacómano y el simple usuario ocasional de tabaco, en cambio, son una especie de leprosos desobedientes, que pueden curarse con sanciones y publicidad truculenta.
    Es indiscutible que el humo molesta, y que debe haber amplias zonas para no fumadores. Sólo se discute qué tamaño tendrán en cada sitio (edificios, barcos, aviones) las zonas para fumadores. Cuando algo que usa un tercio de la población recibe una centésima o milésima parte del espacio -o simplemente ninguna- oprimimos a gran número de adultos, capacitados todos ellos para exigir que las leyes no reincidan en defenderles de sí mismos. Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789, al reconocerse los Derechos del Hombre y del Ciudadano, gracias a lo cual en vez de súbditos-párvulos empezamos a ser tratados como mayores de edad autónomos. Y es llamativo que en un momento tan sensible al respeto por muy distintas minorías cunda un desprecio tan olímpico hacia la única minoría que se acerca a una mayoría del censo. Sólo se entiende, de hecho, considerando la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable.
    Con todo, la sustancia del atropello no cambia al sustituir sotanas negras por batas blancas. Si atendemos al asunto concreto, vemos enseguida que la fanfarria terapeutista disimula y deforma sus términos. En primer lugar, la nicotina estimula, seda y previene algunas enfermedades; los agentes propiamente nocivos son alquitranes derivados de asimilarla por combustión. El gendarme terapéutico ¿se ocupa acaso de promover alternativas al alquitrán? Las primeras patentes de cajetillas con una pila que calienta el tabaco a unos cien grados, hasta liberar la nicotina sin producir alquitranes, tienen más de 20 años. Esos revolucionarios inventos para inhalar selectivamente han ido siendo comprados por las grandes tabaqueras, como es lógico; pero que Philip Morris o Winston se arriesguen a poner en marcha tanto cambio pide un cambio paralelo en la actitud oficial, hoy por hoy anclada al simplismo de satanizar la nicotina.
    En segundo lugar, las incoherencias del terapeutismo coactivo brillan en el hecho de que sus desvelos por la salud del fumador no incluyen informar sobre o intervenir en qué fumamos, cuando el tabaco ronda una quinta parte del contenido de cada pitillo. El resto, llamado sopa, es una receta confidencial del fabricante, cuya discrecionalidad le permite novedades como añadir tenues filamentos de fósforo al papel, para que queme más deprisa. En tercer lugar, a este generalizado trágala se añaden promesas de doblar el ya exorbitante precio de las cajetillas, como si sumir en ruina al tabacómano le resultara salutífero.
    Así, los deleites unidos a fumar -que son básicamente energía y paz de espíritu-, y los inconvenientes de dejar esa costumbre -que son desasosiego, y resucitar la codicia oral del lactante- pretenden solventarse con un cuadro de castigos: no saber qué fumamos, no tener alternativas a una inhalación de ilimitados alquitranes, padecer atracos al bolsillo, sufrir discriminación social, o comulgar con falsedades (como que estaremos a salvo de cáncer pulmonar, bronquitis, arteriosclerosis e infartos evitando el tabaco). Curiosamente, el cruzado farmacológico norteamericano, que está en el origen de esta iniciativa, se niega por sistema a reducir sus emisiones de gases tóxicos firmando Kioto, sin duda porque tragar humo de modo involuntario y no selectivo es tan admisible como inadmisible resulta tragarlo de modo voluntario y selectivo.
    Ante tal suma de iniquidades, un grupo tan nutrido como el tabaquista debe reclamar los mismos derechos que cualquier minoría, empezando por regular él mismo sus propios asuntos. Actos de pacífica desobediencia civil en cada país, como encender todos los días varios millones de cigarrillos a cierta hora, parecen sencillos de organizar, y prometen tanta fiesta para los rebeldes como impotente consternación en el gendarme higienista.
    Moliére lo comenta ya en L'amour médecin: «el tabaco es droga de gente honrada, como el café». Reconozcamos también que en tiempos de Moliére no se había descubierto el cigarrillo, ni Hollywood había promocionado tan abrumadoramente su empleo. Doy por evidente que los ceniceros sucios despiden un olor asqueroso, que el tabacómano es una especie de manco, y que fumar muchos cigarrillos genera a la larga efectos secundarios funestos. No por ello resulta más arriesgado que conducir deprisa. Ni es más insensato que ignorar el cultivo del conocimiento, la práctica de la generosidad o prepararse cada uno para su venidera muerte. Lo arriesgado es que la ley saque los pies del tiesto, lanzándose a proteger a los ciudadanos de sí mismos, como si la sociedad civil pudiera administrarse a la manera de un parvulario.
    Cuando nos atracan entregamos el botín a disgusto, conscientes de padecer una agresión. Cuando nos estafan lo damos a gusto, imaginando hacer un buen negocio. Pero es estafa, y no buen negocio, cargar con planes eugenésico-paternalistas que siempre aúnan despotismo con frivolidad. Dejar de fumar sólo cuesta tanto porque sus efectos primarios -anímicos y coreográficos- generan un placer sutil. Sin duda, haremos bien dejando de fumar compulsivamente, mientras eso no nos amargue el carácter y desemboque en efectos secundarios como obesidad, inquietud o sustitutos químicos para la sedación-estimulación que obteníamos encadenando cigarrillos. Como dijo Epicteto, "nada hay bueno ni malo salvo la voluntad humana", y si lo olvidamos todo el horizonte se torna banal, no menos que proclive a confundir opresión con protección, estafa con benevolencia.

  • escohotado.com
  • Crisis de las élites

    Lo característico de las élites es su consustanciación con las estructuras políticas, económicas o ideológicas, y su control de ellas. En la sociedad burguesa, vastos sectores de clases medias se asocian a las élites, y careciendo de control sobre las estructuras, apoyan mediante el consenso a los que sí las controlan. Ambos son grupos responsables y que se sienten responsables, pues una estructura se defiende por las élites y por los sectores que le prestan consentimiento. Esto es lo que dejó de ocurrir en ese momento de disconformismo y de allí la crisis fundamental de la mentalidad burguesa. Domina a las élites un sentimiento de escepticismo y una actitud hedonista que recuerda el carpe diem de Horacio, casi siempre acompañado por una actitud cínica respecto del sistema de valores morales que organizan a la comunidad y que, unido a todos los demás sistemas de relaciones, constituyen la estructura. De allí que la primera posguerra significara una crisis fundamental, pues aunque las élites no se enfrentaron con la estructura, combatiéndola, como ocurrió luego de la Segunda Guerra de una manera radical, le hicieron el mismo daño retirándole su consenso. Las estructuras se manifestaron indefensas, porque sus defensores naturales abandonaron su defensa. Esta fue la actitud típica de las élites, que no fue la de las masas enfervorizadas por seguir a Mussolini. Las elites legítimas son las que, a juicio de una sociedad, gozan de privilegios para cumplir mejor sus deberes. En el momento en que abandonan sus deberes y se quedan nada más que con sus privilegios, las masas le retiran su consenso y se desencadena la crisis. Esto es lo que ocurrió en la posguerra, en ese proceso en que las élites, escépticas y cínicas, transformaron las garantías que rodeaban sus deberes de élite en simples privilegios personales y automáticamente se transformaron en ilegítimas.

    (...)

    Si esta sociedad diluye las élites tradicionales, forma simultáneamente nuevas élites, que no son campos sociales definidos sino ondas cortadas a lo largo de toda la sociedad. Son élites funcionales, que no se fijan sino que se encuentran en estado de permanente movilidad, y que generan un tipo de marginalidad estrictamente funcional...


    José Luis Romero, Estudio de la mentalidad burguesa, 1987

    viernes, diciembre 01, 2006

    Robbie y Blas Pascal

    ...Solo miren el pasado de esa imagen tan promocionada de bad-boy de Robbie y encontrarán un unico y refrescante retrato, alguien que está enormemente perdido en un mundo cada vez más inclinado a la verdad del blanco o negro. Williams es un filósofo moderno.

    Sus ideas pueden engancharse con melodías pegadizas y los lyrics pueden ser menos eruditos que Platon o Kant, pero la honestidad y el intento son reales, lo que lo hace accesible. Tomen por ejemplo estas líneas de Come Undone: ”I’m contemplating thinking about thinking/ It’s overrated, just get another drink and/watch me come undone".

    El pensador francés del siglo XVII Blaise Pascal probablemente estaría orgulloso de esos sentimientos, habiendo llegado él mismo a la confusa conclusion de que la mente es una facultad engañosa, que fue hecha para conducirnos al inevitable error. Williams parece creer que nuestra mente racional es inadecuada cuando nos guía hacia el lugar correcto. Pascal creía que estamos guiados por el corazón, nada que la razón ignore sobre cómo son las elecciones vitales de la vida, cómo se conjugan y cómo están enlazadas...

    Mark Christensen
    Sydney Morning Herald

  • Si escuchan con cuidado, hasta los pop stars cantan la tristeza
  • jueves, noviembre 30, 2006

    El principio estoico

    ...cuenta que nació "un 27 de noviembre muy cerca del Parque Centenario, en el número 41 de la calle Vera, en una de las infinitas casas de vecindad de Buenos Aires de entonces, ruinosas, incómodas, heladas"

    (...)

    "En mi casa --puntualiza-- no había libros, la vida de los pobres de Buenos Aires de hace cincuenta años era muy distinta a la de ahora. Estaban sometidos a las necesidades más elementales, las de la mera sobrevivencia, y se entendía por libros sólo a aquellos que tenían que ver con el estudio. Mi madre, sin embargo, me enseñó a leer a los tres o cuatro años con una edición espuria de Las mil y una noches."

    (...)

    -¿De qué vive
    -Ahora tengo una situación bastante cómoda, si se quiere. Obtuve en 1967 el Premio Nacional de Literatura que significa una pensión que, al reactualizarse, resulta algo razonable.

    (...)

    -¿Cómo vive con ese dinero?
    -Como se puede imaginar. De una manera bastante austera. Pero soy un admirador del principio estoico de la vida y trato de aplicarlo. No con voluntad. En mí es algo natural la prescindencia de un montón de inutilidades. Por otra parte, filosóficamente hablando, desdeño todo mundo intermedio. Me parece que un hombre sólo debe atender los extremos, los de arriba y los de abajo, los de bien abajo.
    -¿Cuáles son los de bien abajo?
    -La mendicidad, por ejemplo. Y la aristocracia es su opuesto. Esos son dos extremos mentales gracias a los cuales uno puede acceder a la libertad.
    -En concreto, ¿usted cómo se aproxima a esos extremos?
    -Lo concreto es la actitud. Es decir, yo puedo ser un pobre de solemnidad pero tener ideales de clase media, por lo tanto eso es lo concreto. De la misma manera que en el mundo de Buenos Aires ya no existen más ciertos tipo humanos porque han sido arrasados por la sociedad de consumo, el conformismo, y sobre todo esas políticas, ese populismo mal entendido; me refiero, concretamente, a lo que antes en Buenos Aires se llamaba el reo.
    -Concretamente, usted es un reo.
    -Sí. De la misma manera que Carlitos Chaplin fue un reo. Y Gardel. Y Alfredo Palacios. Todos reemplazados por lo que vulgarmente se ha dado en llamar mersa, ese tipo moderno que tiene ideales de rastacuero y de snob. El reo, en cambio, era un contemplador de la vida y buscaba lo mejor a través de la manera de conducirse, no a través de la posesividad de los objetos. Esa filosofía ha sido arrasada por completo.
    -¿En qué se parecen un reo y un aristócrata?
    -Son las dos caras de la misma moneda, es decir, que en ambos sus ideales están signados por la búsqueda de la verdad en el sentido más personal de cada uno. No tienen la impostura del chanta, no representan nunca lo que no son, clara característica ésta del estilo de nuestra época.

    ***

    -¿Cómo es ese acto de concentración?
    -Nada exótico ni especial. A través de los objetos diarios, el mate, por ejemplo, como cualquier otro instrumento puede ser un objeto de meditación. Más tarde leo, o hago cosas de tipo práctico. Hacia el mediodía salgo siempre, a caminar por las calles, a ejercer lo que podríamos llamar mi percepción, la percepción de lo real a través del mundo apariencial, y a ejercer la posibilidad de que dentro de esa rutina de ver siempre las mismas cosas, siempre lo mismo, se perciba algo que está en constante movimiento, diferenciándose, ya sea la cara una persona, quizás un ruido, un edificio que están demoliendo, o construyendo...
    -¿Qué es lo que busca realmente en esos momentos?
    -Yo tengo la idea obsesiva de que vivimos constantemente dentro de un mundo apariencial, es decir, de que hay una especie de maya (1) que nos hace ver cosas, donde podemos meter el dedo pero a la que nunca llegamos. Detrás de esa maya existe lo que podríamos llamar realidad real, que sólo puede aprehenderse a través de la percepción.
    -¿Qué esconden esas apariencias?
    -Ya se lo dije: la real realidad. Cuesta aceptar esa idea, es cierto, porque uno mismo es una apariencia. Pero hay varias razones por las cuales tenemos que aceptar las cosas así. En primer lugar, porque uno no se puede dorar la píldora y creerse un liberado en vida, a punto tal de que suponga que vive trascendiendo esa apariencia. Pero desde el punto de vista que a mí me interesa, lo que estoy sosteniendo es que ese estado de irrealidad en que se encuentra casi todo, o todo, se debe en gran medida a la capacidad de atención muy reducida con que se mueven los hombres.

    Entrevista de Pablo Ananías con Alberto Girri, publicada en enero de 1983 en el diario Tiempo Argentino, reproducida en Obra Completa, Tomo IV, Corregidor, Buenos Aires, 1984

     (1) La imagen visual que construye Girri (hurgar con el dedo en la maya) permite inferir que utiliza el término maya de la tradición hinduista en el sentido de "velo" o ilusión (de otro modo, sería un error tipográfico, pues debería decir malla).Pero en esa tradición el maya o la maya no es estrictamente virtualidad (así lo comprende Girri): forma parte constitutiva del mundo; es la realidad sin entidad metafísica propia, el mundo de los fenómenos; no estrictamente un engaño, sino una manifestación del principio primordial que en rigor no tiene entidad alguna, es neutro y verdadero. Ha creado sin finalidad todo lo que podemos ver y lo resolverá en un proceso de reabsorción, al que la teoría científica llamaría hoy Big Crunch. (N. de R.)

    miércoles, noviembre 29, 2006

    Sombras suele vestir


    A CIERTA DAMA QUE SE DEJABA VENCER
    DEL INTERÉS ANTES QUE DEL GUSTO
    Mientras Corinto, en lágrimas deshecho,
    La sangre de su pecho vierte en vano,
    Vende Lice a un decrépito indïano
    Por cient escudos la mitad del lecho.
    ¿Quién, pues, se maravilla deste hecho,
    Sabiendo que halla ya paso más llano,
    La bolsa abierta, el rico pelicano,
    Que el pelícano pobre, abierto el pecho?
    Interés, ojos de oro como gato,
    Y gato de doblones, no Amor ciego,
    Que leña y plumas gasta, cient arpones
    Le flechó de la aljaba de un talego.
    ¿Qué Tremecén no desmantela un trato,
    Arrimándole al trato cient cañones?


    DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA
    Menos solicitó veloz saeta
    Destinada señal, que mordió aguda;
    Agonal carro en la arena muda
    No coronó con más silencio meta,
    Que presurosa corre, que secreta,
    A su fin nuestra edad. A quien lo duda
    (Fiera que sea de razón desnuda)
    Cada sol repetido es un cometa.
    Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
    Peligro corres, Licio, si porfías
    En seguir sombras y abrazar engaños.
    Mal te perdonarán a ti las horas,
    Las horas que limando están los días,
    Los días que royendo están los años.


    DE UN CAMINANTE ENFERMO QUE SE ENAMORÓ
    DONDE FUE HOSPEDADO
    Descaminado, enfermo, peregrino
    En tenebrosa noche, con pie incierto
    La confusión pisando del desierto,
    Voces en vano dio, pasos sin tino.
    Repetido latir, si no vecino,
    Distincto oyó de can siempre despierto,
    Y en pastoral albergue mal cubierto
    Piedad halló, si no halló camino.
    Salió el sol, y entre armiños escondida,
    Soñolienta beldad con dulce saña
    Salteó al no bien sano pasajero.
    Pagará el hospedaje con la vida;
    Más le valiera errar en la montaña,
    Que morir de la suerte que yo muero.

    MIENTRAS POR COMPETIR ...
    Mientras por competir con tu cabello
    Oro bruñido al sol relumbra en vano,
    Mientras con menosprecio en medio el llano
    Mira tu blanca frente al lilio bello;
    Mientras a cada labio, por cogello,
    Siguen más ojos que al clavel temprano,
    Y mientras triunfa con desdén lozano
    Del luciente cristal tu gentil cuello,
    Goza cuello, cabello, labio y frente,
    Antes que lo que fue en tu edad dorada
    Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
    No sólo en plata o vïola troncada
    Se vuelva, más tú y ello juntamente
    En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

    DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
    No en bronces, que caducan, mortal mano,
    Oh católico Sol de los Bazanes
    (Que ya entre gloriosos capitanes
    Eres deidad armada, Marte humano),
    Esculpirá tus hechos, sino en vano,
    Cuando descubrir quiera tus afanes
    Y los bien reportados tafetanes
    Del turco, del inglés, del lusitano.
    El un mar de tus velas coronado,
    De tus remos el otro encanecido,
    Tablas serán de cosas tan extrañas.
    De la inmortalidad el no cansado
    Pincel las logre, y sean tus hazañas
    Alma del tiempo, espada del olvido.

    A UN SUEÑO
    Varia imaginación que, en mil intentos,
    A pesar gastas de tu triste dueño
    La dulce munición del blando sueño,
    Alimentando vanos pensamientos,
    Pues traes los espíritus atentos
    Sólo a representarme el grave ceño
    Del rostro dulcemente zahareño
    (Gloriosa suspensión de mis tormentos),
    El sueño (autor de representaciones),
    En su teatro, sobre el viento armado,
    Sombras suele vestir de bulto bello.
    Síguele; mostraráte el rostro amado,
    Y engañarán un rato tus pasiones
    Dos bienes, que serán dormir y vello.

    Luis de Góngora y Argote (Córdoba, España, 1561-1627)



    http://www.poesia-inter.net/indexlg.htm

    lunes, noviembre 27, 2006

    Notas de un traductor

    ... glamour, en su acepción más pura de conocimiento oculto y mágico asociado originariamente a las letras, a la glammar o grammar, la gramática, como la totalidad gráfica de una lengua y de su suma potencia. Este tremendo poder de encantamiento mágico que poseen las letras, aquellos movimientos con que se articulan las vibraciones sonoras de la voz, el más eminente que posee el hombre, también aparece expresado por la palabra inglesa spell, que posee tanto el sentido de nombramiento de las letras, como de explicación de un texto, o sea de la exposición o iluminación de su potencia seminal, y de encantamiento, es decir del efecto que produce el sentido de un texto, de sus palabras, en quien las oye. La palabra germánica runa expresa así mismo de manera evidente esta relación primaria entre el conocimiento secreto y mágico, los caracteres en que este poder se condensa, se adormece y oculta silenciándose, y el acto de despertarlo a través de su proferencia susurrante, de su lectura. La palabra francesa charme y su calco inglés charm provienen de la palabra latina carmen (can-men), forma sustantiva del verbo cano (cantar). Significa genéricamente el canto, el sonido de la voz o de un instrumento, de allí poesía lírica o épica, pero más específicamente, además de la respuesta de un oráculo, de una profecía o una predicción, una fórmula rimada, especialmente mágica, las palabras mágicas o el en-cantamiento, el abracadabra o la “letra de una canción” destinada, entre tantos otros fines, a enamorar, a sanar, a adormecer a los niños, a alegrar o a mitigar simplemente los padecimientos del alma. La palabra francesa grimoire que es una deformación del término grammaire (gramática) “designaba antiguamente a la gramática latina, que resultaba ininteligible para el vulgo”, y de allí adquirió su valor posterior y actual de “libro de magia utilizado por los brujos”, y luego el de “una obra o discurso oscuro e inteligible; de un escrito indescifrable, ilegible, sinónimo de jeroglífico”, cuando es utilizado en esta acepción. De acuerdo con los usos más antiguos de este término puede verse que la palabra gramática poseía de por sí el significado figurado de conocimiento y más específicamente de conocimiento oculto o secreto, como es de hecho todo conocimiento desde el punto de vista del vulgo, en especial el conocimiento del especialista, incluidos todos los logos, por un lado, y el del poeta por el otro. Littré asocia este valor de grimoire, gramare, gramaire, con la forma inglesa glamour. Muy importante es el papel que juegan en todo esto la al-kimya y la qabbalah.

    ***

    “...los ojos eran llevados por las páginas y el corazón se abría el intelecto...”
    Traduzco así de descarnada la frase de San Agustín “sed cum legebat, oculi ducebantur per paginas et cor intellectum rimabatur...” , y que otros traducen, por ejemplo, “y cuando leía, hacíalo pasando los ojos por encima de las páginas, penetrando su alma en el sentido...”. Son las palabras del conocido pasaje de las "Confesiones" con las que el santo africano relata las ocasiones en que presenciaba la lectura silenciosa de San Ambrosio. Y la palabra descarnada es acertada porque el verbo latín rimor, que tiene el valor de hender, abrir, significaba, en el lenguaje augural, “hender las entrañas para examinarlas”, de allí adquirió su valor de “sondear, examinar, escrutar, explorar, penetrar”. Estamos hablando, por lo tanto, de una auténtica lectura, de la más antigua, y que constituye el antecedente y la posibilidad de toda escritura: la lectura de la naturaleza, de sus signos, de la hepatoscopía, por ejemplo, ciencia babilónica en la que los etruscos, maestros de los romanos, eran tan eximios. Antes de que el hombre escribiera el mundo, lo leyó, lo leyó obsesivamente durante milenios, en las piedras, en la arena, en el vuelo de los aves, en su modo de comportarse, en las vísceras de las víctimas, en el correr del agua, en el temblor de las hojas, en las estrellas, en el viento, en los sueños, en el lenguaje de los animales, etcétera. El hombre leyó literalmente todo el universo hasta que en su alma nació la necesidad de escribirlo, según sus propias leyes que aún no atina a descubrir.

    Jorge Salvetti, apuntes inéditos a una traducción de Benjamin Constant.

    sábado, noviembre 25, 2006

    Meriggiare

    Sestear pálido y absorto...

    Sestear pálido y absorto
    cerca de un candente muro del huerto;
    escuchar entre los espinos y tocones
    chasquidos de mirlos, susurros de serpientes.

    En las grietas del suelo o sobre la algarroba
    espiar las filas de hormigas rojas
    que ora se rompen y ora se entrecruzan
    encima de minúsculas gavillas.

    Observar entre la fronda el palpitar
    lejano de escamas de mar
    mientras se elevan trémulos crujidos
    de cigarras entre pelados picos.

    Y andando en el sol que deslumbra
    sentir con triste maravilla
    cómo es toda la vida y su trabajo
    este seguir una muralla
    coronada de cascajos aguzados de botella.


    Eugenio Montale, Ossi di seppia, versión J.Aulicino


    Meriggiare pallido e assorto...

    Meriggiare pallido e assorto
    presso un rovente muro d' orto,
    ascoltare tra i pruni e gli sterpi
    schiocchi di merli, frusci di serpi.

    Nelle crepe del suolo o su la veccia
    spiar le file di rosse formiche
    ch' ora si rompono ed ora s' intrecciano
    a sommo di minuscole biche.

    Osservare tra frondi il palpitare
    lontano di scaglie di mare
    mentre si levano tremuli scricchi
    di cicale dai calvi picchi.

    E andando nel sole che abbaglia
    sentire con triste meraviglia
    com' é tutta la vita e il suo travaglio
    in questo seguitare una muraglia
    che ha in cima cocci aguzzi di bottiglia.

    Huesos de jibia

    La "sepia", o jibia, a la que se refiere el título, es un cefalópodo, una especie de calamar más grande y ovalado, propio de las aguas mediterráneas. El "hueso" es una concha calcárea que se extiende por su dorso. En las playas de la Liguria natal de Montale se observan estos "huesos" entre otros detritos. La expresión reaparece en el último texto del libro: "Oh, entonces, zarandeados/ como el hueso de jibia por las olas".

  • Cien años de Montale
  • viernes, noviembre 24, 2006

    Habemus más Montale

    sábado 25/11, 21:00hs

    Bonpland 1183



    Huesos de Jibia

    (editorial independiente)

    y Estación Alógena presentan



    Máquina de trinar

    Walter Cassara



    Huesos de jibia

    Eugenio Montale

    (versión: Ricardo H. Herrera)

    miércoles, noviembre 22, 2006

    Garbeld y la cuestión poética

    Cuando era profesor de Asuntos Exteriores en la universidad comarcal, un estudiante se acercó a Garbeld y le dijo si acaso podía explicarle qué es la poesía, ya que el profesor de Lengua escasamente se ocupaba de ella y constantemente hablaba de los asuntos exteriores. Garbeld no se mostró sorprendido por esto, y más bien le dijo que en su larga práctica de la docencia había aprendido que la poesía sólo puede distinguirse por su "tufillo". El alumno le rogó que le diera un ejemplo. -Bueno -dijo Garbeld-, cuando Churchill nos dice: "Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero", sentimos de inmediato un tufillo de poesía. -Lo comprendo, pero el problema es distinguir la buena poesía de la poesía mala -dijo el felow. -O de la poesía insuficiente... -dijo Garbeld. -Pero me temo -prosiguió- que lo que usted quiere saber es si la poesía que le gusta es buena o mala. -En verdad quisiera saber si existe un criterio objetivo para distinguir la mejor -dijo el alumno. -Tenemos que la poesía tiene tufillo, eso es una propiedad objetiva. -En la frase que usted cita, pues no la huelo -dijo el alumno. -Bien, entonces el problema es subjetivo -concluyó Garbeld, y eso era todo lo que podía decir sobre la poesía literaria. -En cuanto a la poesía, en mi campo, es la buena organización de los asuntos exteriores -agregó.

    Gustav Who, Lecciones de retórica en el Foreign Office. Samarkanta, 1958

    El valor poético

    No está nada mal que la sociología, la lingüística, la antropología o la historia se ocupen de la poesía o de cualquier otra cosa: lo que está mal, o al menos convendría revisar, es lo que ocurre cuando los datos que esas indagaciones aportan se toman como indicios de valor poético.

    Daniel Freidemberg


  • Días después del diluvio
  • La chica del autobús


    Voz de la visión de Mary

    ¡Hola! Soy yo... la chica del autobús...
    ¿Recuerdas?
    ¿La última gira?
    Bueno...
    La información no es conocimiento,
    el conocimiento no es sabiduría,
    la sabiduría no es verdad,
    la verdad no es belleza,
    la belleza no es amor,
    el amor no es música,
    la música es LO MEJOR...
    La sabiduría es el reino del Saber (que está extinguido).
    La belleza es una corrupción fonética francesa
    de un adorno de cuello
    actualmente en resurgimiento.

    Frank Zappa (Baltimore, 1940-Los Angeles, 1993) Joe's Garage (Acto III)
    Traducción de Román García Albertos. En el tercer poder

    martes, noviembre 21, 2006

    Abajo las papeleras!

    Todos los gobiernos se perpetúan a sí mismos a traves de la comisión diaria de actos que una persona racional podría encontrar estúpidos o peligrosos (o ambas cosas). Naturalmente, nuestro gobierno no es ninguna excepción... por ejemplo, si el presidente (cualquiera de ellos) fuera a la televisión y se sentara allí con la bandera a la espalda (o quizá una escena rústica con una pequeña cascada, además de la bandera) y mirara sinceramente a la cámara y le dijera a todo el mundo que todos los problemas energéticos y todos los problemas de inflación tienen su origen en y pueden ser resueltos con la abolición de la MÚSICA, seguro que la mayoría de la gente le creería y pensaría que la ilegalización de esta nauseabunda forma de polución por ruido sería un pequeño precio a pagar por la oportunidad de comprar gasolina como en los viejos tiempos. ¿De ningún modo? ¿Nunca sucederá? Los discos están hechos de crudo. Todos esos grandes conciertos de rock van de ciudad a ciudad en camiones de 45 pies que engullen combustible... y cuando llegan allí, gastan enormes cantidades de energía eléctrica con sus luces, sus amplificadores, sus sistemas de sonido... sus máquinas de humo. Y todos esos sintetizadores... mirad todo el plástico que llevan dentro... y las púas de guitarra... y lo que se te ocurra...
    Frank Zappa

    Edgar

    Escribo ante una posibilidad real, casi -diría- el camino real del quehacer poético. No lo diré, sin embargo. No está toda la poesía posible en la poética de Ponge (ni en la de Williams o Stevens). Tampoco en la fanopoeia (proyección de la visualidad de los objetos), la logopoeia (poesía del pensamiento) y la melopoeia (apoyatura fónica de Pound). Queda fuera el proceso de gestación de la imagen poética (el ars combinatoria) y, entre otras, la llamada poesía lírica. De cualquier modo, Ponge (y Williams y Stevens, y cometo aquí la injusticia de no nombrar a tantos otros poetas que, por cierto, lo merecerían) está cerca de la inasible poesía, del logos poético. Y es que no me olvido que Ponge está tratando, más allá de sus arremetidas contra la subjetivización y el lirismo, de abrir camino al contento de ser con las cosas, al contento de descubrir, de dar sentido a partir de las cosas, de investir y de ser investido, de investir a las cosas de sentido y de ser, a la vez, investido por las cosas de sentido. ¿Y en este investimiento recíproco no está el origen de cualquier amor posible, de toda posible poesía? Edgar Bayley

    Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990). Publicó los libros de poesía: Invención 2 (1945); En común (1949); Poemas (1954); La vigilia y el viaje (1961); El día (1968); Obra Poética (1977, incluye los libros mencionados más Celebraciones); Nuevos poemas (1981); Alguien llama (1983) y Antología personal (1983). Es autor de dos libros de ensayos: Realidad interna y función de la poesía (1952, reeditado en 1966) y Estado de alerta y estado de inocencia (1990, reeditado en 1996), y dos volúmenes de narraciones.




  • Sol Negro
  • domingo, noviembre 12, 2006

    Tango

    1
    Lo que como argentino me apena es el concepto que tendrán de nosotros en otros países,ya que la expresión popular reflejada en los tangos no hace nada más que cantar tragedias domésticas, infelicidades amorosas e ingratitudes inconfesables.


    Celedonio Flores reporteado por Héctor Bates en Radio Fénix, según crónica de la revista Antena el 27 de julio de 1935, incluida en La historia del tango, tomo II, de Bates, recopilado por Angel Martín Sandoval. Poesuar, Buenos Aires, 2006.


    2
    Alberto Vila, que acepta el fox-trot melódico, rechaza con indignación la música negra asegurando que es para epilépticos.


    Titular de la revista Antena para la crónica de la entrevista de Héctor Bates a Alberto Vila en Radio Fénix, 18 de mayo de 1935. Obra citada.

    jueves, noviembre 09, 2006

    Auden, cantado


    Funeral Blues
    Por W. H. Auden

    Música: Benjamin Britten
    Susanna Moncayo: mezzo
    Diana Schnaider: piano

    Stop all the clocks, cut off the telephone,
    Prevent the dog from barking with a juicy bone,
    Silence the pianos and with muffled drum
    Bring out the coffin, let the mourners come.

    Let aeroplanes circle moaning overhead
    Scribbling on the sky the message He Is Dead,
    Put crepe bows round the white necks of the public doves,
    Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

    He was my North, my South, my East and West,
    My working week and my Sunday rest,
    My noon, my midnight, my talk, my song;
    I thought that love would last for ever; I was wrong.

    The stars are not wanted now: put out every one;
    Pack up the moon and dismantle the sun;
    Pour away the ocean and sweep up the wood,
    For nothing now can ever come to any good.

    Funeral Blues

    Detengan los relojes
    desconecten el teléfono
    denle un hueso al perro
    para que no ladre
    Callen los pianos y con ese
    tamborileo sordo
    saquen el féretro…
    Acérquense los dolientes
    que los aviones
    sobrevuelen quejumbrosos
    y escriban en el cielo
    el mensaje…
    él ha muerto.

    Pongan moños negros
    en los níveos cuellos de las palomas
    que los policías usen guantes
    de algodón negro

    Él era mi norte mi sur
    mi este y oeste
    mi semana de trabajo y mi
    domingo de descanso
    mi mediodía, mi medianoche
    mi conversación, mi canción

    Creí que el amor perduraría
    por siempre.
    Estaba equivocado.

    No precisamos estrellas ahora…
    Apáguenlas todas
    Envuelvan la luna
    desarmen el sol
    Desagüen el océano y
    talen el bosque
    porque de ahora en adelante
    nada servirá.


    Publicado en
  • Nación Apache


  • El archivo de audio puede bajarse desde
  • aquí
  • miércoles, noviembre 08, 2006

    Auden, o cómo un hombre aprendió a escribir poesía

    -¿Cuándo empezó a escribir poesía?
    -Creo que mi caso particular es un tanto extraño. Tenía que ser ingeniero de minas o geólogo. Entre los siete y los doce años pasé muchas horas construyendo un mundo propio, altamente elaborado y basado sobre todo en el paisaje calcáreo de la cuenca minera y en una industria: la extracción del plomo. Creía que en esta actividad debía concederme ciertas reglas. Podía escoger entre dos máquinas necesarias para realizar este trabajo, pero tenían que ser verdaderas máquinas que encontrara en los catálogos. Podía decidir entre dos formas de secar una mina pero no se me concedía la posibilidad de usar medios mágicos. Después llegó un día que, cuando lo recuerdo ahora, me parece muy importante. Estaba proyectando mi idea de refinería; la idea platónica de aquello que hubiera debido ser. Había dos tipos de maquinaria para la separación de la turba, uno me parecía más hermoso que el otro, pero al otro lo consideraba más eficiente. Me encontré frente a algo que sólo puedo llamar una elección moral. Era mi deber escoger el segundo, el más eficiente. Más tarde me he dado cuenta de que en la construcción de este mundo habitado sólo por mí ya estaba empezando a aprender cómo se escribe la poesía.

    Auden y las mujeres (3)

    El poema atribuido a Alicia Genovese, publicado como contrargumento por "anónima":

    vete Federico a la cruzada
    si regresas
    asaré carne de venado
    y sonreiré junto al fuego
    al verte desgarrar
    un muslo entre los dientes
    tu barba crecida
    con olor a pólvora

    vete a mí me toca
    raspar con arena
    el tizne en la marmita
    cuidar a los niños
    de la fiebre azul
    cuídate tú también
    del escorbuto

    ojalá tengáis tiempo
    de inventar la penicilina

    vete tranquilo
    los hombres que se quedan
    rimarán mi lamento
    y mi dolor suspendido
    de un gancho
    como una res
    o una brillante cacerola

    Auden y las mujeres (2)


    El post "Auden y las mujeres" provocó reacciones. Lo puse porque me pareció que Auden, con su estilo entre el cotilleo y la seriedad, dijo algunas cosas estimables sobre la poesía, las mujeres y la política. Protestaron su aseveración de que las mujeres no son estetas por naturaleza, soslayando la anterior de que el hombre tropieza precisamente con una tendencia al esteticismo, significando el término, en su contexto, que los hombres suelen carecer de realismo y sensibilidad verdadera. Se colgaron al post, como pruebas del esteticismo femenino, supongo, un poema de Alicia Genovese, notable poeta argentina, y otro de Emily Dickinson, poeta ícono. Discutiendo esos comentarios, argumenté que las mujeres tienen tendencia a lo autobiográfico y los sentimientos intensos. De la generalización de esta frase me retracto. Lo pasional de la hipérbole prueba justamente que los hombres también solemos ser intensos. En cuanto a Auden, no encontré ninguna referencia a la cuestión de género en sus ensayos traducidos al castellano. En cambio, redescubrí su trabajo sobre Marianne Moore, que concluye así: "Los poemas de Marianne Moore son ejemplos de un tipo de arte que no es tan común como debiera; encantan, no sólo porque son inteligentes, sensibles y están hermosamente escritos, sino que además convencen al lector de que han sido escritos por alguien que es una buena persona" (W. H. Auden, La mano del teñidor, Adriana Hidalgo, Buenos Aires,1999).
    (sigue)

    Auden y la enseñanza de poesía

    -¿Alguna vez le ha enseñado a escribir a alguien?
    -No, nunca. Si tuviera que enseñar poesía, cosa que gracias a Dios no hago, me concentraría en la prosodia, la retórica, la filología y en aprender poemas de memoria. Puedo estar completamente equivocado pero no veo qué se puede aprender a excepción de algunas técnicas; qué es un soneto, o algo de prosodia. Si existiera una academia poética, las materias tendrían que ser totalmente diferentes: historia natural, historia, teología, otras cosas. Cuando he estado en los colleges he insistido en dar cursos académicos normales sobre el siglo XVIII o sobre el Romanticismo. Pero a los artistas les convendría no tener nada que ver con la literatura contemporánea. Si tienen puestos académicos tienen que hacer trabajo académico y cuanto más lejos estén del tipo de cosas concernientes a aquello que escriben, mejor. Tendrían que enseñar el siglo XVIII, algo que no interfiera con su trabajo y que, sin embargo, les dé para vivir. Enseñar «escritura creativa» creo que es peligroso. La única posibilidad que puedo concebir es un sistema de aprendizaje como el del Renacimiento en el que si un poeta estaba muy ocupado tomaba algunos estudiantes para que le acabasen los poemas. Entonces se enseñaba «verdaderamente» y, naturalmente, había responsabilidad, dado que los resultados aparecían bajo la firma del poeta.

    W. H. Auden.
    (la misma fuente)

    martes, noviembre 07, 2006

    Auden y las mujeres

    -¿Existen diferencias esenciales entre la poesía de los hombres y la de las mujeres?
    -Hombres y mujeres tienen dificultades opuestas que afrontar. La dificultad para el hombre es evitar ser un esteta, evitar decir las cosas no porque sean verdad sino porque son poéticamente eficaces. La dificultad para la mujer es distanciarse suficientemente de las emociones. Ninguna mujer es una esteta. Ninguna mujer ha escrito jamás versos absurdos. Los hombres son «play-boys», las mujeres realistas. Si se cuenta una historia grotesca sólo una mujer pregunta: ¿ha sucedido en serio? Creo que si los hombres supieran las cosas que dicen las mujeres de ellos, la raza humana se extinguiría.

    -¿Cree que nos iría mejor si las mujeres dirigieran la humanidad?
    -Creo que la política exterior debería ser totalmente arrancada de las manos de los hombres. Los hombres deberían continuar haciendo máquinas, pero las mujeres deberían decidir qué máquinas tendrían que fabricarse. Las mujeres tienen mucho más sentido común. No hubieran inventado nunca el motor de combustión interna o ninguna de las máquinas. La mayor parte de las máquinas de cocina son buenas, no impiden desarrollo de otras capacidades. Con nuestros líderes el caso es, demasiado a menudo, el de uno niño que dice a otro: Mi padre puede pegar al tuyo. En este punto los juguetes han sido transformados en algo demasiado peligroso.

    París Review, Entrevista con W. H. Auden, 1974

  • Entrevista completa
  • domingo, noviembre 05, 2006

    Lo imperdonable


    La editorial Selecciones de Amadeo Mandarino edita "La nuez de oro y otros ensayos", libro de la poeta y ensayista italiana Cristina Campo (Bolonia 1923-Roma 1977), que reúne el material publicado en diversos números de Sur y un reportaje, traducido por Ernesto Montequin, quien estuvo a cargo de la edición del libro.
  • Atmósfera
  • publica dos de las seis partes que integran el ensayo "Los imperdonables".
    Este es el primer libro de Cristina Campo editado en la Argentina.

    Los imperdonables

    II
    Pero es cierto, la temen
    más que a la muerte, la belleza es temida
    más que la muerte, más que lo que temen
    a la muerte.

    William Carlos Williams

    Perfección, belleza. ¿Qué significan? Entre las definiciones, una es posible. Es un carácter aristocrático, más aún, es en sí la suprema aristocracia. De la naturaleza, de la especie, de la idea. También en la naturaleza es cultura. El porte erecto, delicado de la muchacha de la Costa de Oro es obra de siglos de natación, de tinajas de arcilla equilibradas sobre la cabeza, de danzas y cantos de iniciación más complicados que el gregoriano más puro. Si faltara uno solo de los tres elementos –piedad, libre juego, artes femeninas–, la perfección no ceñiría aquellos miembros con su velo casto e imperioso. A través de milenios, por decirlo así, el árbol del paraíso expresó al ave-lira; las manos enlazadas por largo tiempo se convirtieron al fin en arcos góticos.
    Hoy que todo eso es ultrajado y destruido, irrecuperable y sin embargo siempre presente, como la espina envenenada bajo la uña, el hombre ha tenido que convertirlo en objeto de horror sagrado. Todo recuerdo del tiempo celeste sea apartado, sepultado en el huerto del alfarero. Sea, sobre todo, negado. Ya que se sabe que la perfección es, ante todo, esto, que se ha perdido: el saber durar, la inmovilidad. El hombre sumido en meditación, la mujer en el umbral, el monje genuflexo, el prolongado silencio del rey. O el animal en acecho o dedicado a industrias delicadas. El hombre ha echado fuera de sí este aéreo y terrible peso: silencio, espera, duración. Y aquí está viviendo su paranoico terror de “sentimiento y precisión, humildad, concentración, gusto”. ¿Cómo exigir, por otra parte, el valor del grito desgarrador: “Belleza, alejáte de mí, te temo, tu recuerdo me lacera, maldita seas”? Como el grito de Eva expulsada, todo esto reclama velos, la oscuridad de la selva. Y he aquí los atentados indirectos a los servidores de lo irrecuperable: gracia, ligereza, ironía, sentidos finos, ojo firme y exigente. O, para usar términos teológicos: claridad, sutileza, agilidad, impasibilidad.

    viernes, noviembre 03, 2006

    Como quien dice

    ¿Tiene la literatura una función en el Estado, en el conjunto de los seres humanos, en la República, en la res publica (que debería significar la conveniencia pública), a pesar de una burocracia fangosa y del execrable gusto del populacho al elegir a sus maestros? Sí, la tiene. Y esta función no es obtener por la fuerza la persuasión emotiva o la intimidación que la gente acepta de unas opiniones, aisladas o en masa, en oposición a otras opiniones, aisladas o en masa.
    Está relacionada con la claridad y el vigor de "cualquiera y de todos" los pensamientos y opiniones. Está relacionada con mantener la limpieza de los instrumentos, la salud de la "materia", del pensamiento mismo. Salvo en casos raros y limitados de invención en las artes plásticas o en las matemáticas, el individuo no puede pensar y comunicar el pensamiento, el gobernador y el legislador no pueden actuar eficazmente o promulgar leyes, sin ayuda de la palabra. Y la solidez y la validez de la palabra está confiada el cuidado de los malditos literatos, por demás despreciados. Cuando la obra de dichos gobernantes comienza a oler mal -y no me refiero a la expresión de pensamientos indecorosos- porque su medio de expresión, la esencia misma de su trabajo, la aplicación de la palabra a la cosa, se pudre, es decir, se vuelve informe e inexacta, o excesiva e inflada, el mecanismo del pensamiento y del orden social e individual se va, por completo, al diablo.


    Ezra Pound, Para un método. Introducción a Ezra Pound, Barral, Barcelona, 1973


    PROPIEDAD INTELECTUAL

    Ley 25.036
    Modifícanse los artículos 1°, 4°, 9° y 57 e incorpórase el artículo 55 bis a la Ley N° 11.723.
    Sancionada: Octubre 14 de 1998
    Promulgada: Noviembre de 1998
    B.O.: 11/11/98

    El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.,
    sancionan con fuerza de Ley:

    ARTICULO 1° -Modifícase el artículo 1° de la Ley 11.723, el que quedará redactado de la siguiente manera:

    Artículo 1°: A los efectos de la presente ley, las obras científicas, literarias y artísticas comprenden los escritos de toda naturaleza y extensión (1), entre ellos (2) los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales; las cinematográficas, coreográficas y pantomímicas; las obras de dibujo, pintura, escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o ciencia aplicadas al comercio o a la industria; los impresos (3), planos y mapas; los plásticos (4), fotografías, grabados y fonogramas (5); en fin (6), toda producción científica, literaria, artística o didáctica, sea cual fuere el procedimiento de reproducción.
    La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí.(7)
    ALBERTO R. PIERRI. -CARLOS F. RUCKAUF. -Esther H. Pereyra Arandía de Pérez Pardo. -Mario L. Pontaquarto.

    (1) Los escritos de toda naturaleza y extensión son pues obras científicas, literarias o artísticas. (N.de R.)
    (2) No vamos a ponernos a nombrar a todos.(Idem)
    (3) Si los escritos están impresos, son también obras científicas, literarias o artísticas.(Idem)
    (4) Baldes, palanganas, jeringas, tapers, etc.(Idem)
    (5) Toda fotografía, grabado o fonograma es una obra artística, literaria o científica.(Idem)
    (6) "En fin", todo. (Idem)
    (7) La expresión de la teoría de la relatividad está protegida por el derecho de autor; la idea de la teoría de la relatividad, no.(Idem)


  • Ley de Propiedad Intelectual
  • jueves, noviembre 02, 2006

    No te hagás el espok

    La zanjita V

    La zanjita. A la zanja
    según el más viejo del barrio
    la creó el diablo
    allá por el año en que
    el más viejo del barrio
    perdió una pierna
    en una guerra en la que todos
    perdieron una pierna
    pero el más viejo
    cree que el diablo bajó
    con un látigo
    pa castigar al hijo del del
    garage porque se curtía dó
    vino blanco por hora y a la
    hija del cartero no
    entonce enfurecido
    pegó un chutazo
    y volaron la piedra
    y el barro
    —ahora van a venir lo sapo
    y la culebra
    y todo lo vecino
    van a ser bautizado
    en esta zanja—
    El diablo se fue
    y lo sapo
    no nos dejaron dormir
    nunca más.

    Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962)

  • La zanjita
  • domingo, octubre 29, 2006

    La Habana, 1943

    LA ISLA EN PESO

    La maldita circunstancia del agua por todas partes
    me obliga a sentarme en la mesa del café.
    Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer
    hubiera podido dormir a pierna suelta.
    Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar
    doce personas morían en un cuarto por compresión.
    Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua
    en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones,
    me acostumbro al hedor del puerto,
    me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba,
    noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces.
    Una taza de café no puede alejar mi idea fija,
    en otro tiempo yo vivía adánicamente.
    ¿Qué trajo la metamorfosis?

    Virgilio Piñera (Cárdenas, 1912-La Habana, 1979)


  • sigue aquí
  • sábado, octubre 28, 2006

    Garbeld, geógrafo

    -Sigo creyendo en la National Geographic -dijo Garbeld cerrando el cuarto tomo. -Supongo que cree en ella como en los hermanos Grimm -le dijo el barman. -No, mejor que en ellos; pero, ¿por qué supone que no tiene para contarnos algo más que fábulas? -Pues pertenece al tiempo en que el Imperio confundía en una prístina religión al salvaje, a la vegetación y a las tierras incógnitas -repuso el barman. -Ahora, fíjese don Garbeld, no hay casi nada incógnito y todo viaje es urbano, de ciudad en ciudad, entre andurriales, campos y palacios, en vehículos veloces que nos aislan de la brisa y el frío. -Reconozco que se puede ir de El Cairo a Alejandría sin sentir el rigor del sol, en un auto refrigerado, por ejemplo. Eso nos ahorra el clima, pero no la sensación de ensueño intemporal que nos rodea en los desiertos -dijo Garbeld.
    Gustav Who. Garbeld y el barman, Osaka, 1997

    Poetas

    Entonces hago una revisión, que no es caprichosa, porque me gusten los poetas, sino porque creo que efectivamente en los años 80 esta disputa de neobarrocos y objetivistas supone también una primera consideración muy plena sobre una tradición nacional de poesía. Todos los movimientos de vanguardia, desde el martinfierrismo en adelante, o desde el modernismo en adelante, habían sido en algún u otro sentido europeístas o, a partir de los años 50, norteamericanistas, toda la tradición de la poesía argentina de vanguardia se construye sobre modelos ultraístas, surrealistas, románticos, expresionistas, y me parece que por primera vez en los años 80 se empieza a evaluar, se construye por primera vez una tradición de poesía puramente nacional con dos figuras emblemáticas que son Juan L. Ortiz y Oliverio Girondo. Eso, me parece, genera a su vez una relectura de poetas de la década del 50 que empiezan a ser valorados por primera vez en los años 80: Francisco Madariaga, Joaquín Giannuzzi, Aldo Oliva, Hugo Padeletti, tipos que incluso empiezan a publicar un poco instados por los autores de los 80. Esta generación genera un reacomodamiento absoluto de la tradición poética de las vanguardias en adelante. En todo caso, esta historia (Breve historia de la literatura argentina, de M.P.) no es que privilegie a los poetas, sino que da cuenta de esa novedad de los años 80.
    Martín Prieto
  • Enrevista en El Ciudadano, Rosario
  • Clases

    No hay razón para simplemente llorar esta pérdida de conciencia de clase (aunque, como viejo marxista todavía lo hago) ni refugiarse en las nostálgicas reservas naturales donde el viejo y buen proletariado todavía puede ser hallado en su estado puro.
    Por supuesto, es reconfortable que la conciencia de clase también esté derrumbándose en las otras clases.

    Hobsbawm, Eric

  • ¿Adiós al movimiento obrero clásico?
  • Tutto il Guido

  • Rime di Guido Cavalcanti
  • lunes, octubre 23, 2006

    Cavalcanti

    Oh tú que a veces traes en la mirada

    Oh tú que a veces traes en la mirada
    Amor con tres saetas en la mano:
    mi espíritu que viene de lugar lejano
    te encomienda mi alma atormentada.
    La que fue herida ya en la mente
    por dos saetas del tirador probado:
    con la tercera tiende el arco, demorado,
    que no me alcanza estando tú presente.
    Esta sería la salud del alma
    que yace en el suelo casi muerta
    por dos saetas que abren tres heridas:
    la primera da placer y desconsuela,
    la segunda desea la alegría
    que trae la tercera flecha cuando vuela.

    Guido Cavalcanti (Florencia,1250-1300), Rimas. Versiones de J. Aulicino. Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2006

    O tu, che porti nelli occhi sovente

    O tu, che porti nelli occhi sovente
    Amor tenendo tre saette in mano,
    questo mio spirto che vien di lontano
    ti raccomanda l'anima dolente,

    la quale ha già feruta nella mente
    di due saette l'arcier sorïano;
    a la terza apre l'arco, ma sì piano
    che non m'aggiunge essendoti presente:

    perché saria dell'alma la salute,
    che quasi giace infra le membra, morta
    di due saette che fan tre ferute:

    la prima dà piacere e disconforta,
    e la seconda disia la vertute
    della gran gioia che la terza porta.

    miércoles, octubre 18, 2006

    Capri (2)



    Gorki, Bogdanov, Lenin; Capri, 1908

    Capri




    A unos centenares de metros de la vía Tiberio, en un bosque de pinos y cipreses y en el borde de la altísima orilla, un edificio neoclásico sobre cuyo arquitrabe reza: “Amori et dolori sacrum”, es decir, “consagrado al amor y al dolor”. Obra del conde Jacques d’Adelsward Fersen, poeta de riquísima cuna llegado a Capri a fines del XIX, corrido de París por un grave escándalo. Las amplias estancias, hoy despobladas pero siempre seguramente espartanas, se levantaron en honor de Liside, discípulo de Sócrates y por eso se llamaron Villa Lysis. En el subsuelo, el fumadero de opio azulejado es una innovación en este tipo de homenaje. No así el baño romano, parecido a un iacuzi moderno. Cuando lo abandonó su joven amor, un pobre aunque atractivo muchacho romano, Fersen se mató entre el aroma de los mirtos, de los narcisos del jardín y del pinar que se abalanza sobre los acantilados.

    Mente maravigliosa quanto precoce (Roma, hoy)





    L'inglese poeta Giovanni Keats
    mente maravigliosa quanto precoce
    morí in questa casa
    li 24 febraio 1821
    ventesimosesto dell'etá sua

    Debajo, el texto en inglés prescinde de calificativos que solo pueden decirse de esta manera solemne, graciosa y verdadera, en italiano.

    jueves, octubre 12, 2006

    Cierta dureza en la sintaxis

    23
    Los esclavos huían por las estepas acribilladas
    con el quizás y la vida, aunque en despojos.
    Sintieron el pánico ante los Panzer
    y el olor de la sangre.
    En un segundo ponían en la balanza
    la duda en el triunfo final
    y el estar en el hospital canalizados y oyendo
    los quejidos de los camaradas
    y la voz del comisario político, una certeza.
    O muertos, carroña indiferente a la victoria.
    Así, retrocedieron pero no entregaron sus ciudades.
    La aldea sí, la égloga, Esenin, el fuego y la piara.
    Su origen y sus madres. No el Kremlin.
    No las pútridas cañerías de Stalingrado.
    Resistieron como ratas, con el culo expuesto a sus generales
    y el disparo de los propios que seguía a los desertores.
    Avanzaron con el invierno entre cadáveres y trazadoras.
    Y entre dientes decían que la huída es vaguedad.
    El que escapa de verdad deja su cuerpo
    a los cuervos y al juicio del Partido.

    24
    Durante las noches no fuiste acechado.
    Estabas entre la suma restricción de los forzados.
    Cada uno de los que dormían en sus departamentos
    veía sombras o fuego en sueños o despertaba
    mirando sus manos, su cuerpo, como vos,
    iluminados por la lamparita tenue, el sudor amarillo.

    25
    Lo que condenan a tu alrededor es la muerte joven.
    Con malicia has preguntado si a la muerte o al que muere.
    ¿Es honorable llegar a viejo y hartarse de comida?
    ¿No es honorable fumar y enfermarse de gripe española?
    A mis setenta años seguiré haciendo muecas.
    Pues las palabras son equívocas
    cuando el anochecer se levanta.

    26
    Sí, es pertinente sentarse con el saco puesto.
    Primero en el living amplio en el que se habla,
    aún con cierto embarazo, de la noticia del día
    (en el campo literario, pues de esto se trata,
    es noticia el desplante de una viuda).
    Después en el antiguo comedor se discute a fondo
    el estado real del imperio; si declina,
    si todavía la fuerza lo asiste.
    Con el café, nuevamente en el living,
    se comentan poemarios y citas recién adquiridas.
    Seguimos con el saco puesto, las piernas cruzadas.
    La calidad del vino se menciona de paso
    y el anfitrión, como se debe, agradece ligeramente.
    Tres de los comensales sabían manejar los cubiertos.
    El cuarto, lo hacía con aceptable habilidad,
    excepto cuando lo turbaba la idea de que era
    el único con relaciones en la CIA y, tal vez,
    el único que conocía a fondo la batalla de Stalingrado.
    El quinto, adinerado, hundía el cuchillo en la presa
    con el ahínco de las chabolas y los campamentos.
    Si tienes fuerzas por detrás de los sitiadores,
    resiste, pues la victoria será tuya. No puedes,
    dijo Saladino, iniciar un sitio con fuerzas a tu espaldas.
    El cerrojo se cerró sobre Von Paulus.
    Es producto de esta civilización el cultivo de la vid,
    aquel tapado de armiño y la forma de recordarte.

    Garbeld y el movimiento

    Cierta noche, en medio de un educado debate sobre los movimientos de cambio, Garbeld perdió su paciencia, que no era mucha, y clamó: -¡Me declaro inmovilista! Algunos lores carraspearon y movieron sus pies sobre la alfombra. Los laboristas de gorra y tupé le respondieron, en cambio, con sarcasmos. -Vean cómo la declaración de inmovilidad pone nerviosos a reaccionarios y jacobinos -dijo Garbeld. -Ustedes mismos, de cuerpo presente, son la viva demostración de que no hay polaridad en la política. Los políticos pertenecen a un universo unipolar.
    Gustav Who. Hartazgos, Kentucky, 1957

    miércoles, octubre 11, 2006

    Fe, mediana fe y ninguna fe

    En antiguos días tres hombres iniciaron una peregrinación. Uno era un sacerdote, otro un hombre virtuoso y el tercero, un viejo vagabundo con un hacha.
    En el camino el sacerdote habló del crecimiento de la fe.
    "Vemos pruebas de nuestra religión en las obras de la naturaleza", dijo, golpeándose el pecho.
    "Así es", dijo el virtuoso.
    "El pavo real tiene una voz muy áspera", dijo el sacerdote. "Así lo dicen nuestros Evangelios. ¡Qué felicidad!", exclamó, con un gemido. "¡Qué consuelo!"
    "Yo no necesito de esas pruebas", dijo el hombre virtuoso.
    "Entonces, tu fe no es razonable", dijo el sacerdote.
    "Grande es la verdad y prevalecerá", exclamó el hombre virtuoso. "Hay lealtad en mi alma. Debemos estar seguros de que hay lealtad en el alma de Odín."
    "Ese es un juego de palabras", dijo el sacerdote. "Una arroba de esos disparates nada le importa al pavo real."
    En aquel momento pasaban junto a una granja en la que había un pavo real. El ave abrió el pico y cantó como un ruiseñor.
    "¿Y ahora qué me dices?", preguntó el hombre virtuoso "A mí esto no me preocupa. Grande es la verdad y prevalacerá."
    "Que el diablo se lleve al pavo real", dijo el sacerdote, y durante una milla o dos anduvo muy triste.
    Poco después llegaron a un santuario donde un fakir hacía milagros.
    "¡Ah!", dijo el sacerdote. "Aquí están los verdaderos principios de nuestra fe. El pavo real no era nada. Esta es la base de nuestra religión." Se golpeó el pecho y gimió como si tuviera cólicos.
    "Esto no significa nada para mí", dijo el hombre virtuoso. "Es tan intrascendente como el pavo real. Creo porque sé que la justicia es grande y prevalecerá. Este fakir puede hacer pruebas hasta el fin de los tiempos y no logrará engañar a un hombre como yo."
    Al oír sus palabas el fakir se indignó, le temblaron las manos y unas barajas cayeron de su manga mientras obraba un milagro.
    "¿Y ahora qué?", preguntó el virtuoso. "Por mi parte no estoy preocupado."
    "Que el diablo se lo lleve", dijo el sacerdote. "No hay ya razón para seguir pregrinando".
    "No te entregues", dijo el hombre virtuoso. "La justicia es grande y terminará por prevalecer."
    "¿Estás seguro?"
    "Te doy mi palabra."
    El sacerdote siguió caminando con el corazón abrumado.
    Entonces alguien llegó corriendo y les dijo que los poderes de la sombra habían asaltado a las Moradas Celestes, que Odín estaba a punto de morir y que el mal triunfaría.
    "Me han engañado vilmente", dijo el virtuoso.
    "Todo está perdido", dijo el sacerdote
    "Espero que podamos entendernos con el diablo", dijo el hombre virtuoso.
    "Espero que sí", dijo el sacerdote. "En todo caso, lo intentaremos. ¿Pero adónde vas tú con tu hacha?", le dijo al viejo vagabundo. Y el viejo vagabundo contestó:
    "A morir con Odín".
    Robert Louis Stevenson, Fábulas

    lunes, octubre 09, 2006

    Lo mejor del Modernismo


    Foto: Herrera y Reissig


    La gota amarga
    Julio Herrera y Reissig
    "Los parques abandonados" (1902-1908)

    Soñaban con la Escocia de tus ojos
    verdes, los grandes lagos amarillos;
    y engarzó un nimbo de esplendores rojos
    la sangre de la tarde en tus anillos.

    En la bíblica paz de los rastrojos
    gorjearon los ingenuos caramillos,
    un cántico de arpegios tan sencillos
    que hablaban de romeros y de hinojos.

    ¡Y dimos en sufrir! Ante aquel canto
    crepuscular, escintiló tu llanto...
    Viendo nacer una ilusión remota,

    callaron nuestras almas hasta el fondo...
    y como un cáliz angustioso y hondo
    mi boca recogió la última gota.



    La yapa
    Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte)
    "Sonetos medicinales" (1919)

    Como una sola estrella no es el cielo,
    ni una gota que salta, el Ocëano,
    ni una falange rígida, la mano,
    ni una brizna de paja, el santo suelo:

    tu gimnasia de jaula no es el vuelo,
    el sublime tramonto soberano,
    ni nunca podrá ser anhelo humano
    tu miserable personal anhelo.

    ¿Qué saben de lo eterno las esferas?
    ¿de las borrascas de la mar, las gotas?
    ¿de puñetazos, las falanges rotas?
    ¿de harina y pan, las pajas de las eras?...

    ¡Detén tus pasos Lógica, no quieras
    que se hagan pesimistas los idiotas!



    Griseta
    Tango
    1924
    Música: Enrique Delfino
    Letra: José González Castillo

    Mezcla rara de Museta y de Mimí
    con caricias de Rodolfo y de Schaunard,
    era la flor de París
    que un sueño de novela trajo al arrabal...
    Y en el loco divagar del cabaret,
    al arrullo de algún tango compadrón,
    alentaba una ilusión:
    soñaba con Des Grieux,
    quería ser Manon.

    Francesita,
    que trajiste, pizpireta,
    sentimental y coqueta
    la poesía del quartier,
    ¿quién diría
    que tu poema de griseta
    sólo una estrofa tendría:
    la silenciosa agonía
    de Margarita Gautier?

    Mas la fría sordidez del arrabal.
    agostando la pureza de su fe,
    sin hallar a su Duval,
    secó su corazón lo mismo que un muguet.
    Y una noche de champán y de cocó,
    al arrullo funeral de un bandoneón,
    pobrecita, se durmió,
    lo mismo que Mimí,
    lo mismo que Manón.



    Reír llorando
    Juan de Dios Peza (c. 1885)

    Viendo a Garrik* -actor de la Inglaterra-
    el pueblo al aplaudirlo le decía:
    "Eres el más gracioso de la tierra,
    y el más feliz..."

    Y el cómico reía.

    Víctima del spleen, los altos lores
    en sus noches más negras y pesadas,
    iban a ver al rey de los actores,
    y cambiaban su spleen en carcajadas.

    Una vez, ante un médico famoso
    llegóse un hombre de mirar sombrío:
    "Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
    como esta palidez del rostro mío".

    "Nada me causa encanto ni atractivo;
    no me importa mi nombre ni mi suerte.
    En un eterno spleen, muriendo vivo,
    y es mi única ilusión la de la muerte".

    -Viajad y os distraeréis.
    -¡Tanto he viajado!

    -Las lecturas buscad.
    -¡Tanto he leído!

    -Que os ame una mujer.
    -¡Si soy amado!

    -Un título adquirid.
    -¡Noble he nacido!

    -¿Pobre seréis quizá?
    -Tengo riquezas.

    -¿De lisonjas gustáis?
    -¡Tantas escucho...!

    -¿Qué tenéis de familia?
    -Mis tristezas.

    -¿Vais a los cementerios?
    -Mucho... mucho...

    -De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?

    -Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
    yo les llamo a los muertos mis amigos
    yo les llamo a los vivos, mis verdugos.

    -Me deja -agrega el médico- perplejo
    vuestro mal, y no debo acobardaros;
    tomad hoy por receta este consejo:
    "Sólo viendo a Garrik podréis curaros".

    -¿A Garrik?

    -Sí, a Garrik... La más remisa
    y austera sociedad le busca ansiosa;
    todo aquel que lo ve muere de risa,
    ¡tiene una gracia artística asombrosa!

    -¿Y a mí me hará reír?

    -¡Ah sí, os lo juro!;
    él sí, nada más él, mas... ¿qué os inquieta?

    -Así -dijo el enfermo-, no me curo:
    ¡yo soy Garrik!... cambiadme la receta.

    ¡Cuántos hay que cansados de la vida,
    enfermos de pesar, muertos de tedio,
    hacen reír como el actor suicida,
    sin encontrar para su mal remedio!

    ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
    ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
    porque en los seres que el dolor devora
    el alma llora, cuando el rostro ríe!

    Si se muere la fe, si huye la calma,
    si sólo abrojos nuestra planta pisa,
    lanza a la faz la tempestad del alma
    un relámpago triste: la sonrisa.

    El carnaval del mundo engaña tanto,
    que las vidas son breves mascaradas;
    aquí aprendemos a reír con llanto,
    y también a llorar con carcajadas.

    * David Garrik, Hereford, 1717-Londres, 1779


    Tornasolando el flanco...
    Enrique Banchs
    "La urna" (1911)

    Tornasolando el flanco a su sinuoso
    paso, va el tigre, suave como un verso,
    y la ferocidad pule cual terso
    topacio el ojo seco y vigoroso.
    Y despereza el músculo alevoso
    de los ijares, lánguido y perverso,
    y se recuesta lento en el disperso
    otoño de las hojas... el reposo.
    El reposo en la selva silenciosa,
    la testa chata entre las garras finas,
    y el ojo fijo, impávido custodio,
    espía, mientras bate con nerviosa
    cola el haz de las férulas vecinas
    en reprimido acecho... así es mi odio.