viernes, septiembre 29, 2006

Resumen de prensa

Al mediodía, más de 7.500 lectores habían respondido a una encuesta de clarin.com que ofrecía tres posibilidades de respuesta a esta pregunta: "Hemingway en sus cartas admite que mató a prisioneros de guerra, ¿esto cambia su opinión sobre él?". Las opciones eran como suelen ser: sí ("sí, me decepciona saberlo"), no ("no, no cambia nada") y "Nunca me gustó Hemingway / No lo conozco" Esta última funde dos circunstancias distintas, con el agravante de que la primera es vaga (no se sabe si se refiere al gusto por la persona o por la obra) pero no importa. El 32,2 por ciento estaba decepcionado con Hemingway, 23 mantenía incólume su adhesión; el confuso batallón de desconocedores y no partidarios sumaba el 44,8.
La encuesta muestra un inesperado interés por el Hemingway histórico; revela que un buen número de personas --el suficiente para agotar tres ediciones de un libro de Hemingway en el actual mercado argentino-- cree que lo que dice en sus cartas es cierto y un considerable número, además, deplora la posibilidad de que haya matado asesinos. ¿Esto es curioso o no? Personalmente valoro los derechos humanos de los nazis (eran prisioneros de guerra y estaban indefensos, si le creemos a Hemingway), pero ... pasó hace mucho. Como el propio Hemingway muerto hace más de 40 años. Lo que haya hecho, ¿cómo puede modificar algo que no sea literario ya? Su propia figura, por ejemplo, que pertenece al epos del siglo Veinte.

miércoles, septiembre 27, 2006

A Broadway por el camino duro



Pablo Zicarello, "Microcentro", Mención de Honor "Arte y Nuevas Tecnologías" en el Premio MAMbA – Fundación Telefónica
8 de septiembre al 22 de Octubre de 2006, Arenales 1540, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Gacetilla de Fundación Telefónica:

En Microcentro (2003), Pablo Ziccarello acude al medio audiovisual para plasmar una particular textura comunicativa urbana: la de los carteles de neón. La inestable combinación de texto y luz de los carteles, sumada a su creciente acumulación, propone a la ciudad como un palimpsesto de estímulos sensoriales e informativos, una trama de percepciones indefinibles que van modelando su identidad contemporánea.

N. de R.: ¿No escuchamos, leímos y vimos mucho ya sobre las "luces del Centro"? Lo de "micro" (centro) redime a Zicarello del lugar común. Discrepancia con la gacetilla citada más arriba: la identidad contemporánea, basada en palimpsestos, es decir en no identidad, ya se mencionó bastante y poco se hizo con ella, excepto cosas como esto que vemos de Zicarello: una mariposa del Tibet, los tesoros de Esaú, la irisada prepotencia de Roma... tanta cosa, no? Y, además, lo que no es.
a Basile

A tres cuadras de la cancha de Boca, hace unos años,
sentados en los cordones altos de la vereda.

Tu cara tenía
la grisura
verde oscura
del anochecer de la derrota.

¡Oh Gautama mudo encendido en el pesar!
¡Oh mudo Gautama pleno en el pensar!

El invierno de nuestro descontento
trocóse una llama gris sobre los pastos quemados
en el fondo aniquilado de la historia.

Mudos porque habíamos ardido, impasibles
porque éramos carbunclos,
estampitas de Cayetano, sangre seca de Genaro.

(1998)

Garbeld, vanguardista

-Este nuevo poeta, Breton --dijo Garbeld, y meneó la cabeza. -¿Qué le pasa con él? -preguntó un crítico de arte. -Nos dice que el método de asociaciones libres es el indicado para la poesía, pero no lo lleva a fondo. Acabo de leer su poema "Unión libre" en esta revista llegada del Continente; relaciona el sexo de la mujer con martas y musarañas, el pelo con un incendio de bosque. Son asociaciones obvias, ¿no cree? La mujer es pelirroja, sin duda. -Clásicas -aceptó el periodista. -Elementales -dijo Garbeld. -El clasicismo presenta las asociaciones sin comparaciones expresas, como otro realismo. Le doy un ejemplo, español: "Vencida de la edad sentí mi espada". La mejor máquina poética debería funcionar sin apoyos internos, incluso; sin comparaciones tácitas. Eso no es posible. Por eso la vanguardia es imposible.

Gustav Who. Impromtus de Garbeld, San Antonio, 1932.

lunes, septiembre 25, 2006

viernes, septiembre 22, 2006

Los desconocidos de siempre





Imágenes del blog Fogonazos
http://fogonazos.blogspot.com (recomendado)

Timadores, prostitutas, carteristas, rateros. La mayoría aparecen de lado y de perfil, otras veces en grupo, a menudo en las fotografías solo ha quedado un nombre y una fecha, en otras aparece alguna curiosa anotación: “ladrón de caballos”, “estafador”, “borracho”. Durante los últimos diez años, el periodista Mark Michaelson ha recuperado de los cajones de las prisiones y viejas comisarías de EEUU una colección de más de 10.000 fichas policiales realizadas desde 1880 hasta finales de los 70. Las instantáneas se exponen desde el pasado 14 de septiembre en la galería Steven Kasher de Nueva York y constituyen un vibrante recorrido por el lado más sórdido y menos conocido del país. (Fogonazos)

Giusseppe Ungaretti, querido

Dado a citar, y específicamente a Freidemberg, copio aquí un comment de su autoría:

De veras que es grandilocuente (se refiere al poema de Ungaretti "M'ilumino d'inmenzo"). Tal como uno ve ahora las cosas, ante una experiencia como iluminarse de inmenso lo único que cabe es callar. De lo que tal vez se desprenda que habría dos tipos de silencio en la poesía: uno grandilocuente (que más o menos encuadra al texto a la manera de los signos de admiración) y otro sereno, abierto, que "habla" a través de la vacancia, como el del haiku (o lo que la ignorancia del japonés le permite a uno suponer que es el haiku). Al margen: Lamborghini supo gastarlo a Ungaretti (más precisamente, a su iluminación de inmenso) en un poema que a su modo también es un homenaje, y que luego lamentablemente modificó. (Daniel Freidemberg)

Nota
Rodolfo Alonso tradujo (Fabril, 1971): "Me ilumino de infinito", aunque en italiano existen palabras equivalentes para infinito e inmensidad, cuyo matiz diferencial es -en italiano como en castellano- que una indica lo sin fin y, la otra, lo que no puede medirse. Experiencias como la que Ungaretti convierte en poesía rara vez han de darse en la condición humana, y tal vez por eso la sentimos grandilocuente, como si fuera la exageración de una experiencia menor que eso. Más grande y verosímil es esta otra, que narra Ungaretti en otro breve poema del mismo libro La Alegría, en el que resume sus experiencias de la Primera Guerra. Es uno de los mejores poemas que puedan leerse en cualquier idioma:


Hermanos

¿De qué regimiento sois,
hermanos?

Palabra temblorosa en la noche

Hoja recién nacida

En el aire convulso
involuntaria rebeldía
del hombre presente
en su fragilidad

Hermanos

jueves, septiembre 21, 2006

Una de Girri

"De este tembladeral de dudas, exaltaciones y desánimos ante lo hecho, inmodificable ya, me siento aliviado por la convicción de que una página bien escrita y una mal escrita son, en su forma de cumplir la circunstancia de existir como tales, casi equivalantes".

Alberto Girri

Arte de la economía

Cito una cita de Daniel Freidemberg en su blog Días después del Diluvio
http://enlaresaca.blogspot.com/
El arte no ha sido cooptado por la cultura hace “ya largo tiempo”. Lo ha sido desde siempre. El arte no tiene otra posibilidad, por lo menos si se hace público (no sabemos lo que sucede con aquellas obras de arte que el artista ha decidido no dar a la luz). Se trate del estado primitivo, del imperial, el burgués o el capitalista, siempre el poder se reapropia de los “bienes” que aumentan su poderío. Sucede que tendemos a considerar, con bastante liviandad, que el hecho es relativamente reciente y uno de los males que nos toca vivir frente a un illo tempore donde todo habría sido menos mercantil y utilitario. Sin embargo, el arte sólo puede ocurrir en el riesgo del paso más allá, fuera de todo, casi al borde de la inexistencia, aunque luego, en el juego diario, pierda parte de su imposibilidad esencial. (…) A la economía política lo que es de la economía política. al arte lo que es del arte. (Luis González Bruno)
http://www.nacionapache.com.ar/archives/677#more-677

Bruno refiere a un artículo en el que es a su vez citado por Maximiliano Tomas. Mi interés está en la conclusión bíblica de Bruno, no en la cuestión previa. La cita bíblica, tan maltratada,es recuperada en su sapiencia esencial (el amor al cielo está fuera del mercado); pero el amor al cielo no está fuera del trabajo: al César lo que es del César, es decir el diezmo; esto es: paguen los impuestos; a Dios lo que es de Dios: ¿qué no cabe ahí? Unicamente el tributo.
¿Por qué no el arte como economía política, en su apuesta al paso al más alla? ¿Por qué no el arte como necesidad y estrategia económico-políticas? Puesto que la economía política son aquellas instituciones y hechos políticos --la variable mágica-- que influyen sobre el funcionamiento mecánico del mercado, ¿por qué no el arte como economía política?
¡Renunciad al placer de rebajar lo grande!
¡No habléis de vuestra felicidad!
¡No plantéis el cedro en vuestros potes de arcilla!
¡No toméis al Espíritu por vuestro siervo!
¡No intentéis detener los corceles del sol
y dejad que las estrellas prosigan su trayecto!

¡Y a mí, no me aconsejéis que me someta,
no pretendáis que sirva a los esclavos!

Y si no podéis soportar la hermosura,
hacedle una guerra abierta, eficaz.

Johann Christian Friedrich Hölderlin



La ficción es una rama de la neurología: las puestas en escena de nervios y vasos sanguíneos son las mitologías escritas de la memoria y el deseo.

J.G. Ballard

Garbeld y la marca de la muerte

Garbeld recordó, durante una velada en el Club, a un escritor que en París había a su vez conocido a un artista que decía llevar la marca de la muerte en su rostro. El escritor había sido enfermero en los combates de Tracia y Anatolia durante la Primera Guerra Mundial. Allí había visto a diez mil italianos que marchaban al frente; ninguno tenía la marca de la muerte en su rostro. Todos murieron. -Qué torpe aquel artista -dijo su socio. -Y qué torpe el ex enfermero, pues no hacía falta evocar a los italianos para desarticular la mascarada del artista: todos morimos, y afortunadamente no llevamos la marca de la muerte en el rostro. -¿Quién era aquel escritor? ¿Qué fue del él?-interrogó su socio.- Se llamaba Ernest Hemingway. Lógicamente, murió. La muerte no elige ni señala.

Gustav Who. Bueyes perdidos, Sidney, 1971

Nostrakennedy



Hax descubre la pista de unos doodles en un periódico de Kentucky, que reproduce un cable de AP. Largo camino, pero la verdad es no que vimos ese cable de AP en ningún otro sitio. Los doodles, explica Hax, son los garabatos que "uno hace distraídamente", mientras habla por teléfono, por ejemplo. John Kennedy hacía doodles y todos los presidentes de los Estados Unidos hacían doodles y al parecer los doodles presidenciales no fueron tirados y ahora se editan en los Estados Unidos, con la particularidad de que un doodle de Kennedy dice: “9-11 Conspiracy”. Hax no siente escalofríos, pero lo atrae el signo. En honor a Hax, va su doodle preferido, es de Franz Kafka, o eso dice.




http://www.futuratronics.blogspot.com/

http://www.kentucky.com/mld/kentucky/entertainment/15556645.htm

miércoles, septiembre 20, 2006

Crítica al silencio

El hermetismo italiano nos enseñaba en los 50, 60 y 70 que la brevedad conlleva la concisión, y que el silencio es significativo. El poema más breve de Ungaretti ("M'ilumino d'inmenzo") es uno de los más grandilocuentes que leí en mi vida. Girri confirmaba que aun el silencio era grandilocuente en Ungaretti. Lo vio leer sus poemas y comprobó que Ungaretti subrayaba teatralmente el silencio.

martes, septiembre 19, 2006

Crítica anticipada al email

Xie An era excelente en la escritura epistolar y tenia una baja opinión de la caligrafía de Wang Xianzhi. Wang Xianzhi una vez escribió lo que pensaba que era una hermosa carta y se la envió, esperando que él la conservase. Pero inmediatamente Xie An escribió la respuesta en la parte de atrás y se la reenvió. Wang Xianzhi se ofendió mucho por esto.

Sun Qianli Tratado de caligrafía (Shu pu) 687 dC
Cercano está el dios
y difícil es captarlo.

Holderlin

miércoles, septiembre 13, 2006

Y todo por bulerías...

En relación al post "Aristocracia obrera", que puede verse más abajo, se produjo un cruce de comentarios en el que se involucraron respetabilísimos poetas, en el que se menciona o alude a otros respetabilísimos poetas y en el que intervienen el universal Usuario Anónimo, Pseudos, extraterrestres ficcionales y los sagrados fantasmas de dos poetas considerables. Para que continúe donde corresponde, si alguien lo desea, traslado esa escaramuza aquí.-
Además del post que originó este tiroteo, ruego consultar el titulado "La poeta Bignozzi".



23 comentarios
sorele dijo...
Hay que saber callar y hay que saber escribir. Lamentablemente, el fragmento o el texto citado de Bignozzi no me parece tan feliz como el resto de su obra. Bignozzi tiene derecho a decir que Gelman se repite, como lo tiene cualquiera. No por ningún premio. Creo, y esto es lo más triste, que Bignozzi está sola, en un país sin mito. El pudor lo hemos perdido todos. Bignozzi no precisa ser ideóloga. Es una gran poeta. ¿O acaso a Borges ahora no le perdonan sus barbaridades de reportaje?
02:29
El usuario anónimo dijo...
Y además ¿quién es Santiago Llach? ¿poeta? Vamos...
02:36
misharrubia dijo...
Hace casi treinta años Borges viajaba a Santiago para recibir el Honoris Causa de la Universidad de Chile. Allí pronuncia una de sus más estaqueadas barbaridades: "Hay un hecho que debe conformarnos a todos, a todo el continente, y acaso a todo el mundo. En esta época de anarquía sé que hay aquí, entre la cordillera y el mar, una patria fuerte. Lugones predicó la patria fuerte cuando habló de la hora de la espada. Yo declaro preferir la espada, la clara espada, a la furtiva dinamita. Y lo digo sabiendo muy claramente, muy precisamente, lo que digo. Pues bien, mi país está emergiendo de la ciénaga, creo, con felicidad. Creo que mereceremos salir de la ciénaga en que estuvimos. Ya estamos saliendo, por obra de las espadas, precisamente. Y aquí ya han emergido de esa ciénaga. Y aquí tenemos: Chile, esa región, esa patria, que es a la vez una larga patria y una honrosa espada". Matizando si es posible, un periodista contaba hace poco una experiencia referida por María Kodama que yo desconocía. Por esos días del ´76 Borges recibe un llamado telefónico de un miembro de la academia sueca. Esta persona le sugiere que el comité Nobel consideraría con agrado que declinara su viaje al Chile de Pinochet. Borges contesta "entenderá señor que a partir de su llamado me veo en la obligación de viajar a Santiago y recibir ese título". Corta el teléfono negro. Kodama trata de negociar entonces: "Maestro, tal vez usted pueda decir que está enfermo y así no viajar a Chile". Y Borges pegando su frente a la de ella, con aliento a pastillas de menta le dice: "María, piénselo ¿usted haría eso? ¿No? Entonces no me pida que lo haga".
12:32
SL dijo...
A ver, Jorge: sin que importe mucho, supongo, realmente no veo dónde le pego duramente a JB. Más bien, te diría, lo contrario.En sus declaraciones públicas y en sus poemas, Bignozzi vuelve obsesivamente sobre su origen y su formación de clase obrera: a eso le llamo yo ideología, y esa resistencia anacrónica a la movilidad (decembrista, si querés) me interesa, en tanto figura literaria, anche política, por qué no.Lo de Clarín es un chiste que a mí me resulta obvio: no creo que la "consagración" pase por una notita en la sección Cultura; a lo sumo es el efecto retardado de algo. Sólo, quizás, la constancia de que en esas instancias de pre-, para- o posconsagración, el discurso de un medio masivo (el discurso de Clarín) no puede evitar ese abordaje grandilocuente, "una de las grandes voces", esa idea media-media-media de la literatura como lugar prestigioso de un cierto saber...
15:19
aulicino dijo...
De acuerdo, sl. "Duramente" forma parte de la jega "grandilocuente" de los rotativos, por eso mismo poco espesa, poco considerable. Pero "lo contrario" es difícil de percibir en lo que escribiste sobre Bignozzi."Bignozzi vuelve obsesivamente sobre su origen y su formación de clase obrera: a eso le llamo yo ideología": no es ideología, porque es obsesión precisamente, capricho, veleidad, berretín, no una idea política sobre el mundo que se ramifica hacia lo obsesivo y metafísico. Que la resistencia anacrónica a la movilidad te interese, me parece bien. También me gustan las figuras en pose, las argucias troqueladas, el monumento corroído, las "categorías", y el viejo discurso bolchevique. Pero lo de Juana Bignozzi es apenas soberbia, y en parte resentimiento, y en gran parte egolatría, todo lo cual no me interesa.Sorele: Respecto al comentario "¿O acaso a Borges ahora no le perdonan sus barbaridades de reportaje?" no veo qué perdonar a las boutades de Borges, además de que entre un comentario ocurrente y malicioso de Borges y la solemnidad clasista de Bignozzi hay casi tanta distancia como entre la prosa de Borges y la de Bignozzi.
16:22
sorele dijo...
no tengo la menor idea de qué es la "solemnidad clasista"; sí creo que los comentarios de derecha supina de borges no eran ocurrentes ni maliciosos; simplemente eran de derecha. Coincido con que el egocentrismo de Bignozzi es tal, tanto como su resentimiento, etc. pero, insisto, creo que provienen de una soledad (no la de "estar ni sentirse sola")mal habida. Hay algo más grave aún: cuando dice: "No soy lesbiana". Si bien es una indirecta hacia muchas y buenas poetas para "descontarlas porque ella es la mejor (de hombres, mujeres, heterosexualess y no: el encomillado es mío pero podría derivar del discurso de Bignozzi)" y la única, creo que se quedó en una pobreza de pensamiento que decepciona a quien considera a Bignozzi como persona inteligente, actualizada y de una altura obviamente superior a la física.
19:42
metacrawler dijo...
¿La "prosa" de Bignozzi...? Je, je, je.
19:57
SL dijo...
como sea, me parece que están mezclando. no creo que "soberbia, resentimiento, egolatría" vayan en desmedro de la obra de un escritor; más bien suele suceder lo contrario.la ideología es conciencia de clase, y en bignozzi la hay. salvo que nos pongamos althusserianos.la prosa puede ser, porque de JB parece no haberla, pero en poesía...
09:37
aulicino dijo...
Llach no tengo ni idea de a qué llamás conciencia de clase. Juana Bignozzi es sólo soberbia, egolatra aniñada (subrayo el "sólo"); eso no da para una ideología. Yo no dije ni una palabra sobre su poesía. Y pregunto: vos querés hacerme creer que hablaste a favor de JB en tu blog? Esto tengo que entenderlo entonces literalmente: "Grande Juanita contra los talleresGrande Juanita la última poeta ideológica"? Yo hubiese jurado que ahí estabas usando el recurso retórico denominado "ironía". En fin, me equivoqué.
11:08
piscobolche dijo...
pero, lach, a vos te gusta le poesie de bognizzi?
12:03
SL dijo...
podríamos empezar a descariar respecto de ideología y conciencia de clase, falsa conciencia et al. para mí es algo tan basto (no vasto) como, insisto, "volver obsesivamente sobre el origen y la formación de clase". no, claro que no implica la desalienación ni mucho menos el turning point de un programa de transformación
13:31
El usuario anónimo dijo...
ma finíshela con tanta sanata que yo todavía no entendí qué quisieron decir con decembristas! Bignozzi nos pasa el trapo y ni así sacamos lustre. y a ver si en lugar de zaherirse cual habitués de la tertula de Cochonga Unzué arriman un ladrillo que se cae la paré.
11:57
otro usuario anónimo dijo...
"los borrachos en el cementerio/juegan al mus".el usuario anónimo es mi ídolo.aulicino: no le dé bola a los chicos de palermo viejo. viven en una pecera. no lo creerá pero son petimetres y a esto le falta rock.
13:30
usuario anónimo1 dijo...
usuario anónimo 2, el usuario anónimo1 jamás fue ídolo de nadie, así que modestamente por este medio desea conectarse: escríbame a mrpickwick63@hotmail.com si gusta.
17:31
lo-que-queda dijo...
Y lo que genera Aulicino!No creo que a su compañera Garzón le dé para discurrir por esos vericuetos por donde andan sus observaciones y las del nefasto Llach (al que pareciera que ud. legitima todo el tiempo). Son tan "solemnes" ambos en sus disquisiciones, que Bignozzi parece una "malcriada", por suerte. Que sea "ególatra" no es un problema tampoco (mire ud a su alrededor; mírese).En un tiempo prudencial, el lugar de JB lo ocupará su heredera cabal, Irene Gruss. Los arrebatos de la poeta -su amiga- entrarán a batallar en su posicionamiento. Y ud. qué dirá? O hará lo que todos en ese diario mezquino... callar?Pero bueno, como Bignozzi -salvando las distancias- su poesía es buena de verdad.Su pedantería, Aulicino, tampoco es agraviante.
16:49
aulicino dijo...
Me alegro de que mi pedantería no sea agraviante, porque su suspicacia tampoco lo es. Veremos qué se hace con Gruss, si es que ocupa el lugar de bignozzi. En cuanto a los que callan, ¿por qué es usted tan pueril?
18:21
Irene Gruss dijo...
Señores, lamento leer el último comentario de un tal lo-que-queda (otro que parece estar subido al tobogán de quien sube y/o baja primero, porque si es lo único o el único que queda estamos sonados). Tengan un cacho de altura, dedíquense a escribir en los blogs al menos algo interesante. Aulicino nos manda material de lectura y de debate o polémica dignos, es mi entender. No llama a un puterío, es mi entender. Acá no hay tabla de surf ni de posicionamiento alguno. Aulicino, reserve el derecho de admisión, deseche o incluya si quiere pero no rebaje esta fuente, plis. O ponga el consabido "Habiendo escaleras, el propietario no se hace cargo de...; prohibido esputar, etc.", Irene Gruss
18:39
olga volvé te perdonamos... dijo...
Ay Dios ver estas bajezas con nombre y apellido. Aunque sea usen seudónimo. Poetas con dos dedos de frente: abstenerse. Hagan lo que quieran con su culo, pero la poesía argentina que naufrague al menos media hora después, caraaaaaamba!
20:16
aulicino dijo...
Debo entender que "olga volvé..." usa seudónimo por vergüenza.
20:56
anónimo 1 dijo...
Entienda lo que quiera, aulicino, como en el caso del post llach... Pero dejen de hacer papelones. Olga volvé tiene razón. Estemos a la altura, al menos, de los poemas que escribimos, ya que no de los que queríamos escribir.
01:15
lo-que-queda2 dijo...
Irene se ofendió y tiene razón. Perdón! Sólo quiero decirle que es la más grande, disculpe señora. Y es verdad, pero no creo que estemos sonados por gente como yo-se lo aseguro- que sólo estalló por bronca y está bien que defienda a su amigo; fueron sólo unos destellos. Creo que Aulicino legitima a Llach todo el tiempo y claro, eso no es ser suspicaz, eso es mierda, porque si por alguien está sonada la poesía en esra ciudad no es por gente como yo, sino por gente como él.Aulicino cree que no soy suspicaz y tiene razón, pero algo de lo que dice mi posteo de ayer es un poquitito más profunfo; claro que no hablo de "lucha de clases", pero bue, no me da...Otra vez, perdón Gruss si la ofendí.
10:42
Jorge Aulicino dijo...
no alcanzo a comprender el daño que llach hizo a la poesía de esta ciudad. en cuanto a los anónimos... es el juego perversón de los blogs y lo acepto, pero "al menos" inventen un personaje
11:46
Wallace S dijo...
Es verdad lo-que-queda, qué le hizo Llach a la poesía porteña? No exageremos.Una vez, estuve en una cena donde el poeta rosarino, actual patrón de la Casa de la Poesía local, DGh, le decía al nombrado hijo de Juan (palabra más, palabra menos): "Si nosotros te inventamos", en clara alusión al periódico que cumple 20 años en estos días. Entonces, digamos, que Llach es una víctima y los verdugos, allá. También dicen que en otros tiempos, por las oficinas del Gran Samoilo, pateaban pokemones y libros de Perlongher, despreciándolo, hasta que en un rato de sensatez lloraron su desaparición. Entonces, digo, no le den tanto a Llach.Quizás sea un post del orden de la chismografía pero quería aclarar un poco la pregunta que siempre hace mi madre, filósofa barrial, tejedora de largo alcance: "¿sobre qué discuten los poetas?" "No hay discusión posible", le digo. "Sostener un canon es una meta que conlleva sangre".
16:05

La apariencia humana

Más abajo, y en relación con el relato de Garbeld sobre el soldado que regresa del frente, se estableció un intercambio de comentarios con DF y el Usuario Anónimo. Es una discusión sobre el humanismo, a partir de la defensa de la apariencia humana por Garbeld.
H.G.Wells, un pesimista, tenía sin embargo un espíritu cordial, simpatizaba en primera instancia con la gente. Esta esla última cuestión. Una cuestión de afectos.
En una situación imaginaria extrema, como la que describe en La máquina del tiempo, el Viajero del Tiempo se ve obligado a tomar partido. Casi automáticamente, como lo haría Wells, lo hace por la raza que conserva algo de la "apariencia humana", los Eloi, a los que describe como una humanidad en decadencia, heredera de la corrupción de las estirpes, desde los Carolingios (sí, también Wells, socialista, tenía la utopía de una raza superior, a la que se llegaría por medios científicos).

Intenté una especie de desprecio por la decadente aristocracia de los Eloi, pero me resultó imposible. No importaba cuánta fuera su degradación intelectual; no importaba que todas las organizaciones humanas, las naciones, las lenguas, las literaturas, las aspiraciones, incluso la memoria, se hubiesen borrado para dar lugar a esas inútiles criaturas: aún así, ellos habían conservado mucho de las formas humanas como para no merecer mi simpatía y no sentirme obligado a compartir su degradación y su miedo.
H.G. Wells, La máquina del tiempo

martes, septiembre 12, 2006

Garbeld y el suicida perfecto

Un integrante de la cámara de los lores amaneció con la cabeza hundida en el agua de la bañadera. Sobre la tapa del retrete se encontró una nota con su firma: "No tengo ganas de matarme". La Policía pensó en un asesinato, pero no había signos de lucha ni de violencia en la casa ni en el cuerpo. Garbeld acudió a la casa acompañado del inspector Arrob. Examinó todo sumariamente y dijo: -Este hombre no quería matarse. -Entonces nuestra tesis es correcta, fue muerto --dijo Arrob. -Este hombre se mató -respondió Garbeld. -No entiendo jota de lo que dice--dijo Arrob. -Pues este hombre no quería matarse y se mató --dijo Garbeld. Y presa de súbita irritación, salió de la casa vociferando: -¡Demonios!¿Cuándo la gente aprenderá a no ser consecuente? ¿No ven que la lógica perfecta de sus hechos desconcierta a las mentes mejor preparadas para la intuición? Arrob lo siguió hasta el coche y lo tomó del brazo. -No permitiré que esto quede en otra de sus enseñanzas orientales -le dijo. -¿Por qué se mató este hombre que no quería matarse? -Era un suicida, inspector -respondió Garbeld-. Sin daño a la voluntad de vivir, el suicidio se reduce a un acto formal, cual es pasar de la vida a la muerte aquello que ya ha dejado de vivir.

Gustav Who. Obras completas, Mercedes, 1935.

lunes, septiembre 11, 2006

Resumen de prensa


Guerra a los hogares y paz a los palacios

En Berlín, la demolición del Palacio de la República -una reliquia de los tiempos del comunismo- es inminente. Construcciones similares existen en otros países del antiguo bloque del este, cada una con su particular historia.
“¡Paz a los hogares y guerra a los palacios!”, exclamaba Georg Büchner en 1834 en su libro El rolante de Hesse. Con su acceso de cólera decimonónica inspiró la consigna más popular de los regímenes comunistas. Muchos historiadores colocan el punto culminante de la revolución bolchevique en la “toma del palacio de Invierno” de San Petersburgo, la capital rusa hasta 1917, denominada durante la era soviética Petrogrado. Este acontecimiento ficticio, que resultó ser una puesta en escena delirante del realizador ruso de principios del siglo XX, Sergej Eisenstein, produjo sin embargo una verdadera revolución semántica.
De tal modo, en ruso un edificio asaltado se suele llamar “Zimnyj Dworez”. Literalmente, “palacio de Invierno”. Cuando el pueblo logró hacerse con los edificios del poder aristocrático, el palacio, en tanto palabra y en tanto edificio, fue rehabilitado. Los comunistas soviéticos fueron los primeros en pensar sobre el concepto de palacio del pueblo. Modificaron la función de los antiguos palacios y construyeron otos nuevos. La residencia del zar ruso, en el “gran palacio del Kremlin”, fue transformada en sede del soviet supremo en 1930. Hoy, el lugar es donde se desarrollan las recepciones oficiales y de Estado.
http://www.cafebabel.com/es/article.asp?T=T&Id=5927



Paz en las cabañas, guerra a los palacios
Por Luis Luchi

Vivo en una choza
guerra a los palacios
quedo sin trabajo
paz en las cabañas.
Paz en mi cabaña
los brazos desarmados,
guerra a los palacios
fusil en bandolera.
Pan en mi cabaña
tinta.
Saqueo por bodegas de palacios.
Sal en las cabañas
caliente mi sopa rústica
alegría con fiestas en las cabañas
ollas humeantes cantos
puntos de vista, puntería
en las cabañas
puntería sobre los palacios
jardines de infantes en los palacios
vida en la herrumbre de los palacios
rondas en el desierto de los palacios.
Vivo en la cabaña,
guerra a las cabañas.


Fue John Eberson, inmigrante austríaco, diseñador de más de cien cines "atmosféricos" entre los años 10 y 20 del siglo pasado, quien acuñó la expresión movie palaces , a la vez palacios de cine y para el cine. Con entusiasmo típico de su país adoptivo y de su tiempo, definió el carácter de su trabajo: "Moradas palaciegas, dignas de príncipes y cabezas coronadas, para y en beneficio de Su Excelencia, el ciudadano americano".
Su noción del cine "atmosférico" sirvió de modelo al Opera de Buenos Aires: Eberson había definido a sus cines como "espléndidos anfiteatros bajo cielos estrellados"; las fuentes de inspiración fueron jardines italianos, patios persas y templos egipcios.
Edgardo Cozarinsky, Palacios Plebeyos.

Resumen de prensa

Encuesta
1. A cinco años del 11-S: ¿Por qué cree que Estados Unidos no logró atrapar a Bin Laden?

Porque Bin Laden sabe como esconderse
Porque Bin Laden no existe
Porque EE.UU. no tiene voluntad real de atraparlo

(clarín.com)

Encuesta de la encuesta

Cuántos creen que votaron por la segunda opción? Como esto no es publicidad del sitio que formuló las preguntas, va la respuesta: 15,5 por ciento de más de 1400 votantes.

Encuesta sobre la encuesta de la encuesta

Qué nos dice ese 15,5 por ciento?
a. Que hay un porcentaje apreciable de paranoicos que entran al sitio de Clarín.
b. Que el delirio siempre es fructífero.
c. Que es probable que Bin Laden no exista.

Qué dicen las preguntas de la encuesta originaria?

Dicen lo mismo: que Bin Laden existe en los términos en que las cosas existen: porque son necesarias, porque alguien dicen que existen, porque no existen.

Garbeld y el crimen de la guerra

Terminada la más prolongada y sangrienta guerra de aquel tiempo, e iniciada otra por el Imperio, Garbeld se encontró con un joven idealista cubierto de cicatrices. Conmovido, lo invitó a comer pues estimó la condición del joven mucho más grave que un mal trago. -He notado durante toda la cena -le dijo en la sobremesa, mientras encendía su habano- cómo le tiembla la muñeca izquierda y con cuánto esfuerzo intentaba usted ajustar sus palabras y su tono a una gravedad tranquila, en tanto ese temblor involuntario se me antoja síntoma de un grave mal psicofísico. En otras palabras, tal vez esté usted desesperado, pero en nombre del Imperio que nos ha forjado intenta usted mantenerse de una pieza. -Es verdad -dijo el joven-. Estoy al borde del suicidio -y encendió el habano que le había obsequiado Garbeld-- Pero no crea usted -dijo, envuelto en humo-- que esto se debe a la contradicción entre mis ideas filantrópicas y la guerra espantosa que hemos librado contra un pueblo para sojuzgarlo, de la que he tomado parte. -Hubiese jurado que esa era la raíz de su mal --dijo Garbeld, ligeramente confuso. -No. He apostado toda mi pensión de guerra a la ruleta y he perdido -dijo el joven. -Pues esto restablece el orden -dijo Garbeld-: sigue siendo un hombre del Imperio. -Mi tormento consiste en que no puedo quitarme la vida, como querría, pues este hecho sería mal interpretado por los amigos que aprecian mis ideales. Creerían que lo hago por lo mismo que pensó usted, cuando en realidad he arrojado mis principios al agua pútrida de las trincheras. No tengo modo de dar curso a mi desesperación, simple y vulgar. Y esto aumenta mis deseos de arrojarme al río. Nuestra primera equivocación nos condena para siempre. No somos dueños de nuestras ideas ni de nuestras vidas. -¡Mi estimado muchacho! -exclamó Garbeld, y, siguiendo un impulso extraño en él, le apretó la mano-. Tiene usted una tarea inmensa por delante: que sus palabras jamás se ajusten a ese temblor convulso, y menos aun sus actos. Ha madurado. Ha entendido que solo somos dueños de cultivar, desde la cuna hasta la tumba, la digna apariencia humana, más poderosa que nuestros principios y nuestras debilidades... Encárguese de la propina... y que tenga usted la mejor suerte.

Gustav Who. El desconcierto de Garbeld, Montevideo, 1957.

domingo, septiembre 10, 2006

Resumen de prensa



Liberalismo y empiriocriticismo

La pérdida de confianza entre los liberales norteamericanos puede ser explicada de varias maneras. Es una consecuencia de las ilusiones perdidas de la generación de los años 60 (los firmantes de la solicitada de The New York Times(1) , toda gente mayor, estaban hechos de un material más duro) y un subproducto de la disolución gradual del Partido Demócrata. En política exterior, los norteamericanos liberales acostumbraban a creer en la ley internacional, en la negociación y en la importancia del ejemplo moral. Hoy, un extendido consenso de "primero Estados Unidos" reemplazó al vigoroso debate público. Como sus equivalentes políticos, la intelectualidad crítica alguna vez tan prominente en la vida cultural norteamericana ha caído en el silencio.
Este proceso ya estaba en marcha antes del 11 de septiembre de 2001. Pero desde entonces las arterias de la moral y el intelecto del cuerpo político norteamericano se han endurecido más aún. Revistas y diarios de centro, tradicionalmente liberales -como The New Yorker, New Republic , The Washington Post y el mismo The New York Times -, pusieron apresuradamente en consonancia su línea editorial con la de un presidente republicano inclinado a la guerra ejemplar. Y los intelectuales liberales de Estados Unidos encontraron por fin una nueva causa.
O, mejor, una vieja causa bajo un nuevo disfraz. Porque lo que distingue la visión del mundo de los partidarios liberales de George W. Bush de la de sus aliados neoconservadores es que no ven la "Guerra contra el terrorismo", o la guerra en Irak, o la guerra en el Líbano y, eventualmente, en Irán, como meros ejercicios en serie para el restablecimiento del dominio marcial norteamericano. Las ven más bien como escaramuzas en una nueva confrontación mundial: una buena batalla, tranquilizadoramente comparable con la que sus abuelos libraron contra el fascismo y con la posición de sus padres liberales contra el comunismo internacional durante la Guerra Fría. Una vez más, sienten, las cosas están claras. El mundo está dividido ideológicamente y, como antes, debemos tomar posición frente al desafío de la época. Nostálgicos durante mucho tiempo de las verdades reconfortantes de un tiempo más simple, los intelectuales liberales de hoy tienen una causa propia: están en guerra contra el "fascismo islámico".
Así, Paul Berman, asiduo colaborador en muchos diarios liberales y hasta ahora más conocido como comentarista de asuntos culturales, se recicló como experto en fascismo islámico (término recién acuñado) al publicar un libro sobre el tema ( Terror y Liberalismo , de 2003) justo a tiempo para la guerra de Irak. Peter Beinart, ex editor del New Republic , siguió sus pasos este año con La buena lucha: por qué los liberales -y sólo los liberales- pueden ganar la guerra contra el terrorismo y hacer a Estados Unidos grande otra vez (2006), donde traza a grandes rasgos el parecido entre la guerra contra el terrorismo y los inicios de la Guerra Fría. Ninguno de estos autores había demostrado hasta ese momento ninguna familiaridad con Medio Oriente, mucho menos con las tradiciones Wahabita o Sufi sobre las que se pronuncian con tanta suficiencia. Pero como Christopher Hitchens y otros antiguos eruditos de izquierda, ahora expertos en "fascismo islámico", Beinart y Berman realmente se sienten cercanos y confortables con una división binaria del mundo a lo largo de líneas ideológicas, una división que reduce la exótica complejidad a simplificaciones familiares: Democracia v. Totalitarismo, Libertad v. Fascismo.

Tony Judt
Historiador y director del Instituto Erich Maria Remarque, de la Universidad de Nueva York

(1) El 26 de octubre de 1988, The New York Times publicó una página entera con un aviso a favor del liberalismo.

www.lanacion.com.ar

jueves, septiembre 07, 2006

Leonardo Da Vinci gustaba de pintar figuras gaseosas, umbrátiles



La redención de Fausto

Leonardo Da Vinci gustaba de pintar figuras gaseosas, umbrátiles. Dejó en manos de Alberto Durero, habitante de Venecia, un ejemplar de La Gioconda, célebre por su sonrisa mágica.

Ese mismo cuadro vino a iluminar, días después, la estancia de Fausto.

El sabio se fatigaba riñendo con un bachiller presuntuoso, de cuello de encaje y espadín, y con Mefistófeles, antecesor de Hegel, obstinado en ejecutar la síntesis de los contrarios, en equivocar el bien con el mal. Fausto lo despidió de su amistad, volvió en su juicio y notó por primera vez la ausencia de la mujer.

La criatura espectral de Leonardo Da Vinci dejó de ser una imagen cautiva, posó la mano sobre el hombro del pensador y apagó su lámpara vigilante.

José Antonio Ramos Sucre, Obra poética, Colección Archivos, n° 52,  Barcelona, 2001

De las notas a la edición: Durero vivió entre 1494 y 1505 en Venecia. La nota considera la entrega del cuadro, por parte de Da Vinci, una "invención" de Ramos Sucre. No logra establecer si los pintores se conocieron. Afirma que compartían una inclinación esotérica.

Noticia: El venezolano Ramos Sucre nació en 1890 y se suicidó a los 40 años, en 1930. Se graduó como abogado y ocasionalmente ejerció como juez. Fue profesor de latín en escuelas secundarias y traductor de la Cancillería. Padeció insomnio y un severo retraimiento. Más de cien de sus poemas en prosa se publicaron en diarios. Sustituyó el poderoso yo lírico tradicional por voces dramáticas y narrativas, eventualmente irónicas. "Sus textos, siempre breves, no encajan en una categoría única: aforismos satíricos o provocadores, viñetas criollas, anécdotas morales, meditaciones, cuentos cortos de muy poética elaboración traen a la memoria mitos y leyendas señados por un afán de ensueño o de aleccionamiento para el momento de su publicación en diarios y revistas entre 1911 y 1930" (Francois Delprat). En la edición del programa Colección Archivos, Alba Rosa Hernández Bossio dice: "La aclamación de la poesía de José Antonio Ramos Sucre hoy en día es un hecho indiscutible en nuestro país y no se ignora su nombre a la hora de dilucidar cualquier tópico o movimiento artístico, desde el modernismo hasta la posmodernidad". Gótico y borgeano, lo describió el poeta salteño Santiago Sylvester.

Sobre el vasto proyecto Arhivos, consultar http://www.archivos.com.fr/00mainFrameset.html

La poeta Bignozzi

Más abajo, hay una entrada bastante discutida sobre unas declaraciones de Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937). Esa es Juana Bignozzi a veces cuando habla. Esta es Juana Bignozzi a veces cuando escribe:


EDUCADA EN EL VICIO DE LOS HOMBRES

De La ley tu ley

voy a la cocina y me siguen
voy al baño y golpean la puerta
me despiertan en la noche para preguntarme si duermo
llaman por teléfono en todas mis ciudades
para avisarme cuidado con el vino y la vida literaria
no he perdido padre ni tíos ni ahijado ni amigos de juventud
por no perder no he perdido ni editor
ni ese hombre
que ya sombra
aún cuida mi paso en las esquinas

no me han dejado caer de su mano de su vicio
de su peso de mi corazón

vuelvo a pintar las flores de mi juventud
vuelvo a ver el amanecer
sin temor
ya nunca nadie podrá decirme éstas no son horas
veo amanecer como una mujer no como una joven temerosa
de la ley tu ley
el acero de esta luz para una mujer sola
que no debe temer sino decidir

Resumen de prensa

Who menciona de paso las vidas "sin riesgo" en una anotación sobre un juego de video estadounidense. Who debiera explicarnos si considera que la vida en las metropolis o en los suburbios residenciales carecen de riesgo. Esto parece estar diciendo. Tal vez Who, un expatriado, juzga de manera presurosa, incluso fascista, que la vida construida palmo a palmo es de menor valía y está sometida a menores peligros que aquella que se juega al pie de las cureñas, casi siempre por decisión de otros o en nombre de una aventura corsaria. Who ha de saber que el riesgo adventicio de una vida sin riesgo no consiste en la mordedura de un hamster, sino en una gavilla de cobradores de seguros y tarjetas de crédito que señalan el límite de aquello que consideramos civilización y nos arrojan a la intemperie primigenia con una cédula de citación judicial, más letal que los dientes del tigre de Bengala e infinitamente más demoledora, espiritualmente, que una horda de beduinos.

Walter Samsara, The London Review, Reseñas. Londres, 1997

miércoles, septiembre 06, 2006

Concierto para oboe y microondas

Cayó en desuso jugar a los Sims, esas mascotas humanas a las que había que alimentar y vestir, empujarlas a besarse y engendrar y, sobre todo, cuidar que no perecieran mordidas por un hamster o fueran acosadas por fantasmas de muertos a los que no se llora. La maravillosa melodía de ese juego donde la desgracia asumía la forma del ridículo, como en muchas vidas sin riesgo, estaba compuesta por los sonidos del audio y los del televisor que los Sims no se tomaban la molestía de apagar ni parecía que los molestaran, mientras permanecieran en otra habitación. Y si uno había elegido que su Sim fuera melómano, la música clásica era intercalada por los pitidos rítmicos del horno a microondas y las fascinantes charlas sin sustancia con el vecino. Esa vida estaba instalada en la cima de una ola de civilización. Los horizontes se habían esfumado. No se veía fin de la historia, pero tampoco principio. La muerte individual cedía ante la eternidad de la especie. Los Sims fueron una obra maestra del arte occidental, postrera, difunta antes de nacer; uterina. Como el vasto Occidente iluminado por el Mediodía y oscurecido mecánicamente por una sucesión de eclipses que no son el día y la noche.

Gustav Who, Apuntes en la popa del milenio, Bilbao, 1997.

A saber

Llevar sus cosas con suspensión. La admiración de la novedad es estimación de los aciertos. El jugar a juego descubierto ni es de utilidad ni de gusto. El no declararse luego suspende, y más donde la sublimidad del empleo da objecto a la universal expectación; amaga misterio en todo, y con su misma arcanidad provoca la veneración. Aun en el darse a entender se ha de huir la llaneza, assí como ni en el trato se ha de permitir el interior a todos. Es el recatado silencio sagrado de la cordura. La resolución declarada nunca fue estimada; antes se permite a la censura, y si saliere azar, será dos vezes infeliz. Imítese, pues, el proceder divino para hazer estar a la mira y al desvelo.

Baltasar Gracián, Oráculo Manual y Arte de la Prudencia, Huesca, 1647

Aristocracia obrera

La poeta Juana Bignozzi, exponente de los 60, habló en Clarín. El poeta Santiago Llach le pegó duramente en su blog. Con violencia diría calculada.

Llach aporrea la figura "ideológica" de Bignozzi, la figura contramontonera-neomontonera, peronista-antiperonista a quien ahora Clarín consagra (así lo ve Llach). Bignozzi sacude a su vez a su casi coetáneo Juan Gelman porque recibió el premio Reina Sofía y porque se imita a sí mismo; a los talleres literarios porque fabrican "clones"; a la poesía española contemporánea porque rara vez usa palabras "de época" (ejemplo: gasolinera); a la ciudad española en la que vivió 30 años; al ambiente poético en general y al "bastardeo" de los recitales de poesía en particular.

Juana Bignozzi no parece ideológica. Parece más bien ególatra y malcriada. Verbigracia:

"nada tengo que enterrar/ no leo ante el auditorio despreciativo/ de las aldeas europeas que ellos creen conquistar/ yo viví en una aldea prestigiosa treinta años/ y me duele su ingenuidad ante lo mediocre".

Sin embargo, reivindica dos veces su crianza. Dos veces dice que es hija de obreros. La segunda vez es atrozmente ridículo lo que asocia a su clase de origen: "nací en una familia obrera y ese sentimiento (el pudor) pertenece a otra clase social". Por Dios, Bignozzi. Los sellos de clase se extraviaron en la rápida digestión de la cultura global decembistra, hecha de estilos no de clases; seguramente no es la falta de pudor el estilo de nadie, excepto de alguna farándula; o bien es el de todos.

Aplica Bignozzi a la poesía un aserto que al parecer no considera prudente aplicar a su vida:

"hay que saber callar ".

http://www.clarin.com/diario/2006/09/04/sociedad/s-03501.htm
http://www.monolingua.blogspot.com/

domingo, septiembre 03, 2006

Más Barrett

Místicos

Los místicos han sido los exploradores de ese mundo. Algunos se perdieron en él, otros lograron regresar y compusieron informes y oscuras descripciones de las playas que habían visto. Nuestro lenguaje, fabricado para la acción bajamente utilitaria, empapado de egoísmo y de lógica, es poco apropiado para traducir lo real. Por eso el misticismo se reduce a una experimentación interna, de seguro la única positiva, pero casi siempre inefable. Además, si bien la totalidad de los hombres están en contacto material con lo que les rodea, son muy raros los que estuvieron, siquiera un instante, consigo mismos. Nos ignoramos; el universo nos ha sido inútil. Llenos de tristeza, entregamos a la muerte nuestras almas intactas.

Anarquistas

También América! Sentí la infamia de la especie en mis entrañas. Sentí la ira implacable subir a mis sienes, morder mis brazos. Sentí que la única manera de ser bueno es ser feroz, que el incendio y la matanza son la verdad, que hay que mudar la sangre de los odres podridos. Comprendí, en aquel instante, la grandeza del gesto anarquista, y admiré el júbilo magnífico con que la dinamita atruena y raja el vil hormiguero humano.


Bandoleros andaluces

Si el bandolerismo español se extendiera y organizara, el país gozaría de un equilibrio bienhechor. De un lado el gobierno; de otro, en los montes, un ejército intangible de salteadores altruistas, encargados de crear una contracorriente monetaria del rico hacia el pobre: en medio la multitud, obediente al Estado, y encubridora fiel del bandido generoso. Todo sin asesinatos ni ejecuciones. De arriba, impuesto al proletario; de abajo, por intermedio del buen ladrón, impuesto al capitalista sorprendido. ¡Programa tentador! Pero me temo que esos andaluces sean poco prácticos.

Rafael Barrett

Pintad, pintad, que algo queda

A menudo se citó incorrectamente, incompletamente, como consigna relevante del movimiento de mayo de 1968 en París una pintada registrada en la Sorbona: Prohibido prohibir. Me irritó siempre, y ahora solo me resulta significativa, esa cita mal hecha. La pintada completa decía "Prohibido prohibir. La libertad comienza con una prohibición". La literatura de las paredes del Mayo Francés tuvo un autor colectivo a la vez escéptico y anarcoide, burlón, pragmático del deseo y muchas veces irónico. Había menos surrealismo que espíritu volteriano en aquellas paredes, y escasamente, referencias a la toma del poder. De la adulteración de la literatura de izquierda quizá hayan nacido los errores profundos de la izquierda. Su cada vez más estrecha capacidad de crítica. No me parece ahora casualidad que lo que me asombraba en los 70 como reduccionismo de entusiastas puedan ser claves del auto guillotinamiento de la izquierda que presenciamos sin mover un dedo. Vallejo era citado así: "Todo acto o voz genial viene del pueblo". El pasaje entre significativos paréntesis que contiene ese aserto dice así:

(Todo acto o voz genial viene del pueblo
y va hacia él, de frente o transmitidos
por incesantes briznas, por el humo rosado
de amargas contraseñas sin fortuna)

Amargas contraseñas sin fortuna... También era citado Vallejo de esta manera: hay, hermanos, muchísimo que hacer. La cita debería hacerse así:

!Ah! desgraciadamente, hombres humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.

Epílogo:
Otras pintadas del Mayo Francés:

Todo el poder a los consejos obreros (un rabioso)
Todo el poder a los consejos rabiosos (un obrero).
Censier

No es una revolución, majestad, es una mutación.
Nanterre

Contempla tu trabajo: la nada y la tortura forman parte de él.
Sorbona

Tomemos en serio la revolución, pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos.
Odeón

¡Franceses, un esfuerzo más! (Marqués de Sade)
Sorbona

No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones. Sorbona

Es necesario explorar sistemáticamente el azar
Censier

viernes, septiembre 01, 2006

Una mirada sesgada de Viñas

Nadie que haya leído El Aleph tiene dudas acerca de qué tipo de personaje es Carlos Argentino Daneri.
Sin embargo, en una entrevista con V. Muleiro y quien firma, en Ñ, el 26.6.2004, Viñas hace esta extrávica lectura comparando a Borges con Walsh:

En "El Aleph", aparece un personaje que es un pobre tipo, que se llama Argentino Daneri. Muy bien. Un escritor con grandes condiciones, notorias, por otro lado, como Borges, se ríe del pobre tipo. El protagonista de "Nota al pie" también es un pobre tipo: es un corrector, que repasa su vida mediocre, etcétera. Pero Walsh no se ríe de él. Quizá por su componente de caridad cristiana, para llamarlo rápidamente, tiene un ademán de reconocimiento.

Daneri no es un pobre tipo. Es un presuntuoso, un pedante, y además de mediocre, un advenedizo.
En su boca, Borges puso la intervención brutal y risueña que contiene en gran parte la obra, el estilo, Bioy:

-Tarumba habrás quedado de tanto curiosear donde no te llaman -dijo una voz aborrecida y jovial-. Aunque te devanes los sesos, no me pagarás en un siglo esta revelación. ¡Qué observatorio formidable, che Borges!

Esta irrupción pone fin al pasaje más lírico de la obra de Borges: la enumeración del Aleph.
Daneri, el insufrible rival no es de ninguna manera un pobre tipo que merezca piedad.
Ha escrito cosas como esta:

Sepan. A manderecha del poste rutinario
(viniendo, claro, desde el Nornoroeste)
se aburre una osamenta - ¿Color? Blanquiceleste-
que da al corral de ovejas catadura de osario.

Daneri se alza con el segundo Premio Nacional de Poesía. Se hace popular. Aparece en los diarios. La razón de que haya revelado el Aleph a Borges es que deseaba que Borges intercediera para que su volumen apareciera con un prólogo de Alvaro Melián Lafinur. ¿Un perdedor? ¿Caridad cristiana?
Voy al dato que me llevó a recordar esta historia: en la carta citada poco más abajo, Borges se refiere a "las ñoñerías de Giusti, Soiza Reilly y de mi primo, Alvarito Melián Lafinur". Creo que tal vez Daneri fuera Melián Lafinur. El Aleph fue publicado en 1949. El protagonista del cuento tiene 40 años. Ni a los 40 ni a los 50, las "grandes condiciones" de Borges eran "notorias". Borges no era notorio. El hombre oscuro, el pobre tipo, era Borges, en El Aleph