viernes, diciembre 31, 2010

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 4




El nacimiento de un nuevo tipo de bufón

No "caca"* sino "baba ndogo" (seor maestro),
así queda liquidado mi narcisismo
¿Qué queda de él?

He perdido la compañía de un sentimiento.
O, mejor, de la "forma de una vida" (la mía).
He bajado en la última estación.

Queda un enigma. Entre los wagogo enamorados de los europeos,
el monumento negro se alza contra los arbustos siniestros
y los templos naturales de peñascos donde vivieron leones.

Yo no tengo más el sentimiento
que me hace tener admiración por mí.

No considero el fondo de mis palabras
como un fondo precioso, una gracia,
algo especial y particularmente bueno. **

¿Qué comunico, al final
de mi carrera de poeta que, calladito,
se consideraba indispensable para la humanidad?

He aquí la respuesta (en la mañana
del primero de enero de 1969):
"Una desagradable ironía sobre todo aquello".
¡Qué impertérrito y puro fue mi celo
a la luz de mi narcisismo!

A través del humorismo regreso al orden.
Calla Tersites imberbe y presuntuoso
(objetivamente además) gracioso.
Ulyxes se quedó en casa:
allí hace uso de la ironía (justamente) y allí defiende
como loco moderado las instituciones. En cuanto a Héctor,
él hace discontinuas apariciones.
Pero ay de él si no tuviera un cierto desapego.

¿Qué comunico, si no comunico más,
si, en resumen, nunca he comunicado
otra cosa que el placer de ser aquello que soy,
aquello que me enseñó mi madre?

Grita, pues, un pájaro sobre el hotel Mwanza.
Ninetto duerme bajo el mosquitero.
Yo doy aire al equívoco fervor matutino
por el que me declaro "poeta diletante".***
Pero no es casualidad que esto ocurra junto al lago Victoria.

* Hermano (swahili).
** No sin conciencia de la significación esquizoide.
*** Que escribe poesía sobre su existencia, por mera protesta contra el neo-zdanovismo.


Comunicado a la ANSA (propósitos)

He bebido un vaso de agua a las tres de la mañana
mientras Arezzo tenía el aire de ser absolutamente independiente.
Una vez resuelta la omisión de los principales deberes
(de poeta, de ciudadano)
mis versos serán completamente prácticos
(a pesar de que sé bien que sin Dios la práctica es surrealista)
Como dice Eurípides: "La democracia consiste
en estas simples palabras:
¿quién tiene un consejo útil para darle a su patria?"
Así, mis consejos serán los de un loco moderado.
Después de mi muerte, por lo tanto, no se sentirá mi falta:
la ambigüedad importa mientras está vivo el Ambiguo.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versiones: Jorge Aulicino


La nascista di un nuovo tipo di buffone

Non "caca" (1) ma "baba ndogo" (sor maestro)
così viene liquidato il mio narcisismo.
Che ne è di esso?

Ho perso la compagnia di un sentimento.
O, meglio, della "forma di una vitta" (la mia).
Sono sceso all'ultima stazione.

Resta un rebus. Trai i Wagogo innamorati degli Europei
il monumento nero è alto contro i sinistri cespugli,
e i templi naturali di macigni dove vissero leoni.

Io non ho più il sentimento
che mi fa avere ammirazione per me.

Non considero il fondo delle mie parole
come un fondo prezioso, una grazia,
qualcosa di speciale e di particolarmente buono (2).

Che cosa comunico, alla fine,
della mia carriera di poeta, che, sotto sotto,
si considerava indispensabile all'umanità?

Ecco la risposta (nel mattino
del primo gennaio 1969):
"Una spiacevole ironia su tutto ciò".
Come fu imperterrito e puro il mio zelo
alla luce del mio narcisismo!

Attraverso l'umorismo rientro nell'ordine.
Tace il Tersite imberbe e sedicente
(oltre che oggettivamente) grazioso.
L'Ulyxes è rimasto a casa:
vi fa (appunto) dell'ironia e vi difende
da folle moderato le istituzioni. Quanto a Ettore,
lui, fa saltuarie apparizioni.
Ma, anche lui, guai se non ci fosse un po' di distacco.

Che cosa comunico, se non comunico più,
se, tutto sommato, non ho mai comunicato
altro che il piacere di essere ciò che sono?
Ciò che mi insegnò mia madre?

Grida, dunque, un uccello sull'Hotel Mwanza.
Ninetto dorme sotto la zanzariera.
Io dò sfogo al'equivoco fervore mattutino,
per cui mi dichiaro "poeta dilettante". (3)
Ma non è un caso che ciò accada sul Lago Vittoria.

(1) Fratello (swaili).
(2) Non senza coscienza della significazione schizoide.
(3) Che scrive della poesia sulla esistenza, per pura protesta contro il neo-zdanovismo.


Comunicato all'ANSA (propositi)

Ho bevuto un bicchier d'acqua alle tre di notte
mentre Arezzo aveva l'aria di essere assolutamente indipendente.
Una volta decisa l'omissione dei principali doveri
(di poeta, di cittadino)
i miei versi saranno
completamente pratici
(benchè io sappia bene che senza Dio la pratica è surrealistica)
Come dice Euripidi: "La democrazia consiste
in questi semplici parole:
chi ha qualche utile consiglio da dare alla sua patria?"
Così, i miei consigli saranno di folle moderato.
Dopo la mia morte, perciò, non si sentirà la mia mancanza:
l'ambiguità importa fin che è vivo l'Ambiguo.

Ilustración: Don Sebastián de Morra, 1644, Diego Velázquez

jueves, diciembre 30, 2010

W.B. Yeats / Tempus fugit, 2




Cuando estés vieja

Cuando estés vieja y gris y llena de sueño
dormitando junto al fuego, toma este libro,
Lee suavemente y sueña en las dulces miradas
Que tus ojos tuvieron y hasta en sus sombras.

Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia,
Y amaron tu belleza con amor falso o verdadero,
Pero tan solo un hombre amó tu alma peregrina
Y amó hasta las penas de tu cambiante rostro.

Inclinada allí, junto a las flameantes rejas,
Murmurarás, con tristeza, cómo el amor vuela
Y a rítmicos pasos fue a escalar las montañas
Para esconder su rostro detrás de una estrella.

W.B. Yeats, (Dublín, 1865 -Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), La rosa, 1893
Versión de Angel Faretta

When You Are Old

When you are old and grey and full of sleep
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once and of their shadows deeps

How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true;
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face.

And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead,
And hid his face amid a crowd of stars.

Ilustración: Anciana con rosario, 1896, Paul Cézanne

Pierre de Ronsard / Tempus fugit, 1




Sonetos para Helena

IX

Cuando seas vieja, una noche, a la luz de una vela
Hilando y devanando junto a la chimenea
Dirás al leer mis versos que te asombrarán:
“¡El tiempo en que era bella y me cantaba Ronsard!”.

Oyendo tal nueva no habrá una sirvienta,
Aunque ya adormecida por la diaria fatiga,
Que no se despabile cuando digas: Ronsard,
Bendiciendo tu nombre en alabanza inmortal.

Estaré bajo la tierra, ya un fantasma sin hueso,
Entre los oscuros mirtos ganaré mi reposo
Tú serás en la sala una vieja encogida

Lamentando mi amor y tu fiero desdén
Vive, a mañana no esperes y, si me crees, ven,
Apúrate en recoger las rosas de la vida.

Pierre de Ronsard (Castillo de la Possonière, Couture-sur-Loir, 1524 – Saint-Cosme-en-l'Isle, 1585), Sonetos para Helena, Libro II, 1578
Versión de Angel Faretta

Sonnets pour Hélène, II

IX


Quand vous serez bien vieille, au soir à la chandelle,
Assise auprès du feu, dévidant et filant,
Direz, chantant mes vers, en vous émerveillant:
‘Ronsard me celébrait au temps que j’etais belle!’

Lors, vous n’aurez servant oyant telle nouvelle,
Déjà sous le labeur à demi sommeillant:
Qui au bruit de Ronsard ne s’aille réveillant,
Bénissant votre nom de louange immortelle.

Je serai sous la terre et, fantôme sans os,
Par les ombres myrteux je prenderai mon repos;
Vous serez au foyer une vieille accroupie,

Regrettant mon amour et votre fier dédain.
Vivez, si m’en croyez, n’attendez à demain:
Cueillez dès aujourd’hui les roses de la vie.

Ilustración: Vieja friendo huevos, Diego de Velázquez, 1618

miércoles, diciembre 29, 2010

Langston Hughes / Dos poemas traducidos por Borges




Yo también

Yo también canto América.

Soy el hermano oscuro.
Me hacen comer en la cocina
Cuando llegan visistas.
Pero me río,
Y como bien,
Y me pongo fuerte.

Mañana
Me sentaré a la mesa
Cuando lleguen visistas.
Nadie se animará
A decirme
"Vente a la cocina"
Entonces.

Además, verán lo hermoso que soy
Y tendrán vergüenza,-

Yo, también, soy América.



El negro habla de ríos

He conocido ríos...
He conocido ríos antiguos como el mundo y más antiguos que la
fluencia de sangre humana por las venas humanas.
Mi espíritu se ha ahondado como los ríos.

Me he bañado en el Eufrates cuando las albas eran jóvenes,
He armado mi cabaña cerca del Congo y me ha arrullado el sueño,
He tendido la vista sobre el Nilo y he levantado pirámides en lo alto.

He escuchado el cantar del Mississippi cuando Lincoln bajó a New Orleans,
Y he visto su barroso pecho dorarse todo con la puesta del sol.

He conocido ríos:
Ríos envejecidos, morenos.
Mi espíritu se ha ahondado como los ríos.


Langston Hughes (Joplin, 1902-Nueva York, 1967), versiones de Jorge Luis Borges, revista Sur, Otoño 1931, Año I, Buenos Aires


I too

I, too, sing America.

I am the darker brother.
They send me to eat in the kitchen
When company comes,
But I laugh,
And eat well,
And grow strong.

Tomorrow,
I'll be at the table
When company comes.
Nobody'll dare
Say to me,
"Eat in the kitchen,"
Then.

Besides,
They'll see how beautiful I am
And be ashamed--

I, too, am America.


The Negro Speaks of Rivers

I've known rivers...
I've known rivers ancient as the world and older than the flow
of human blood in human veins.
My soul has grown deep like the rivers.

I bathed in the Euphrates when dawns were young.
I built my hut near the Congo and it lulled me to sleep.
I looked upon the Nile and raised the pyramids above it.

I heard the singing of the Mississippi when
Abe Lincoln went down to New Orleans,
And I've seen its muddy bosom turn all golden in the sunset.

I've known rivers:
Ancient, dusky rivers.

My soul has grown deep like the rivers.

Foto: Hughes, Chicago, 1941, Gordon Parks

martes, diciembre 28, 2010

Marilyn Monroe / Un poema




Mi amor duerme junto a mí...

Mi amor duerme junto a mí
en la débil luz –veo su viril mentón
aflojarse– y la boca
de su adolescencia regresa
con una blandura más blanda
su sensibilidad temblando
en la quietud
sus ojos tienen que haber escrutado el exterior
maravillosamente desde la gruta
de su adolescencia –cuando las cosas que no entendía las olvidaba
pero tendrá este mismo aspecto cuando esté muerto
Oh hecho insoportable inevitable
Pero ¿preferiría que llegase antes la muerte
de su amor que la suya propia?


Norma Jeane Baker, Marilyn Monroe (Los Angeles, 1926–1962), Fragmentos, traducción de Ramón Buenaventura, Ediciones Seix Barral, Barcelona, 2010

Foto: Marilyn Monroe marilynmonroe.com

Dante Alighieri / Rime, 48





XLVIII

Si ves anhelantes de llorar mis ojos
por nueva lástima que el cor consume
te ruego por aquella que de ti no huye,
Señor, que con este placer le des alivio:

con tu mano derecha, esto es, cobres
a quien la justicia mata y luego vuelve
al gran tirano, del que tósigo exprime
que él esparció y quiere que el mundo anegue;

y traído ha de pavura tanto hielo
al corazón de tus fieles, que lo acalla.
Pero tú, fuego de amor, luz del cielo,

a esta virtud que yace fría y desnuda,
álzala a ti, vestida de tu velo,
que no hay paz aquí cuando ella falta.

Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), Rime, Progetto Dante
Versión de Jorge Aulicino


XLVIII

Se vedi li occhi miei di pianger vaghi
per novella pietà che ’l cor mi strugge,
per lei ti priego che da te non fugge,
Signor, che tu di tal piacere i svaghi:

con la tua dritta man, cioè, che paghi
chi la giustizia uccide e poi rifugge
al gran tiranno, del cui tosco sugge
ch’elli ha già sparto e vuol che ’l mondo allaghi;

e messo ha di paura tanto gelo
nel cor de’ tuo’ fedei che ciascun tace.
Ma tu, foco d’amor, lume del cielo,

questa vertù che nuda e fredda giace,
levala su vestita del tuo velo,
ché sanza lei non è in terra pace.



Ilustración: El Juicio Final, siglo XV, Roger Van Weyden

Ricardo Carreira / Memoria




Memoria

Una simple marca en una madera tiene más memoria
que un ser humano. Hasta que la marca sobre la
madera no sea borrada, ésta persistirá como
gravado. Mientras que un ser humano con sólo
mirar para otro lado ya no percibirá el grabado
de la madera.
Una foto, un gravado en madera, una cinta de tape
tienen mucha más memoria que nosotros.
Nuestra memoria es más bien externa, nuestra
memoria son los objetos externos. Si bien tenemos
memoria, la memoria propiamente de nuestros
sentidos tiende a borrar. El aparato de
percepción visual borra a la velocidad que recibe
la luz. Si tuviéramos la memoria de una foto no
podríamos desplazarnos frente a nuestros objetos y
con sólo mover la cabeza saldrían borrosas
todas las imágenes.
La posibilidad de borrar nos permite ver un
objeto en todas sus partes, adelante, atrás,
adentro, posibilitando la realización de
cualquier trabajo.
Nuestra memoria son los objetos externos a
nosotros. Todo objeto creado es una memoria, como
una foto, un tape, un grabado.


Ricardo Carreira (Buenos Aires, 1942-1992), Mataderos, Ediciones Stanton, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Contratapa de Mataderos

domingo, diciembre 26, 2010

Salvatore Quasimodo / Playa en San Antíoco




Playa en San Antíoco

En la hiel de la greda,
en el silbido de los reptiles,
la densa oscuridad que sube de la tierra
habitaba tu corazón.

Doliente en el cielo de las riberas
te crecía cruel la sangre
de una raza sin ley.

Aquí donde duerme verde el aire
de estos mares con gangrena
aflora un blanco esqueleto marino.
Y sientes una pobre vértebra humana
compañera de aquella que la ola
desgasta con la sal.

Hasta que la memoria te eleve
a suspirados ecos,
olvidada es la muerte:
Y la blanca imagen sobre las algas
signo es de los celestes.


Salvatore Quasimodo (Módica, 1901-Nápoles, 1968), "Nuove poesie" (1936-1942), Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 1960
Versión de Jorge Aulicino


Spiaggia a Sant'Antioco

Nel fiele delle crete,
nel sibilo dei rettili,
il forte buio che sale dalla terra
abitava il tuo core.

Tu già dolente al cielo delle rive
ti crescevi crudele il sangue
d'una razza senza legge.

Qui dove dorme verde l'aria
de questi mari in cancrena,
affiora bianco scheletto marino.
E tu senti una povera vertebra umana
consorte a quella che il flutto
logora e il sale.

Fino a che memoria ti sollevi
a sospirati echi,
dimenticata è morte:
E la candida immagine sull'alghe
segno è dei celesti.


Ilustración: Sulla spiaggia, o Giornata grigia, 1893, Giovanni Fattori

Luis Angel Marín / Acantilados


Acantilados
(Garafía)

El rumor de los acantilados
penetraba sobre la danza de la tarde
Sin sosiego un coro milenario
hilaba la elipse del Tiempo
en inundadas miradas
Sobre la brisa
La isla tendía la mano al mar
bajo el centelleo del sol
En trashumancia
La playa era un mosaico
de humeante soledad
Y ya no se escuchaba
la sombra de los pájaros

S/C de La Palma a 17 de marzo de 2004



Luis Ángel Marín Ibáñez (Zaragoza, 1952), Los atabales del silencio

sábado, diciembre 25, 2010

Giuseppe Ungaretti / Navidad




Navidad

No tengo ganas
de sumergirme
en un ovillo
de caminos

Tengo tanto
cansancio
sobre la espalda

Déjenme así
como una
cosa
puesta
en un rincón
y olvidada

Aquí
no se siente
otra cosa
que el buen calor

Estoy
con las cuatro
cabriolas
de humo
del fogón

Nápoles, 26 de diciembre de 1916


Giuseppe Ungaretti (Alejandría, 1888-Roma, 1970), "L'allegria", Vita d'un uomo. Tutte le poesie, Mondadori, 2005
Versión de Jorge Aulicino

Natale

Non ho voglia
di tuffarmi
in un gomitolo
di strade

Ho tanta
stanchezza
sulle spalle

Lasciatemi così
come una
cosa
posata
in un
angolo
e dimenticata

Qui
non si sente
altro
che il caldo buono

Sto
con le quattro
capriole
di fumo
del focolare

Napoli, il 26 dicembre 1916

Ilustración: Cocina, 1948, Pablo Picasso

Gilbert Keith Chesterton / El mito de Arturo




El mito de Arturo


Oh hombre erudito que nunca aprendiste a aprender,
Salvo deducir, con tímidos y cortos pasos,
Acerca del altísimo humo del fuego que nunca arde
Y de los grandes relatos de hombres que nunca fueron grandes,
Dime, ¿has pensado de qué clase de hombres se trata,
O de quiénes se dice "Podrían echar gigantes abajo"?
O qué intensas memorias sobre el abismo del tiempo
Mantienen las pompas de Camelot y la corona.
Y por qué un estandarte cubre todo el fondo,
Más allá de los desfiles de tantas lanzas,
Y por qué brujería en las colinas del oeste
Un trono permanece vacío por miles de años.
Quién abraza, desoyendo ese inmenso impacto,
Una historia inmortal a un mortal pecado;
No sea que una fábula humana toque un hecho histórico,
Persiga mitos como polillas y se bata contra ellos con un alfiler.
Quédate tranquilo, descansa, no es difícil.
Nunca serás un mito, te lo aseguro.

Gilbert Keith Chesterton (Londres, 1874-Beaconsfield, 1936)
Versión J. Aulicino

The Myth of Arthur
O learned man who never learned to learn,
Save to deduce, by timid steps and small,
From towering smoke that fire can never burn
And from tall tales that men were never tall.
Say, have you thought what manner of man it is
Of who men say "He could strike giants down" ?
Or what strong memories over time's abyss
Bore up the pomp of Camelot and the crown.
And why one banner all the background fills,
Beyond the pageants of so many spears,
And by what witchery in the western hills
A throne stands empty for a thousand years.
Who hold, unheeding this immense impact,
Immortal story for a mortal sin;
Lest human fable touch historic fact,
Chase myths like moths, and fight them with a pin.
Take comfort; rest--there needs not this ado.
You shall not be a myth, I promise you.

Famous Poets and Poems

Foto: Chesterton, El País, Madrid

viernes, diciembre 24, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 12




Franklin Jones

Si hubiera vivido otro año
podría haber terminado mi máquina de volar
y haberme hecho rico y famoso.
Por eso está bien que el hombre
que cinceló una paloma para mí
la hiciera parecerse más a un pollo.
Porque, ¿qué es todo sino salir del cascarón
y andar por el corral de un lado al otro
hasta el día del matadero?
¡Salvo que el hombre tiene la mente de un ángel
y ve el hacha desde el principio!


Trainor, el boticario

Sólo el químico puede decir, y no siempre el químico,
qué resultará de combinar
líquidos o sólidos.
¿Y quién puede saber
cómo van a reaccionar uno con otro
un hombre y una mujer, o qué hijos saldrán?
Ahí estaban Benjamin Pantier y su esposa,
buenos en sí mismos, pero nocivos el uno para el otro:
él oxígeno, ella hidrógeno,
su hijo, un fuego devastador.
Yo, Trainor, el boticario, un mezclador de químicos,
muerto mientras hacía un experimento,
viví sin casarme.


Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini


Franklin Jones

If i could have lived another year
I could have finished my flying machine,
And become rich and famous,
Hence it is fitting the workman
Who tried to chisel a dove for me
Made it look more like a chicken.
For what is tit all but being hatched,
And running bour the yard,
To the day of the block?
Save that a man has an angel’s brain,
And sees the ax from the first!

Trainor, the druggist

Only the chemist can tell, and not always the chemist,
What will result from compounding
Fluids or solids.
And who can tell
How men and women will interact
On each other, or what children will result?
There were Benjamin Pantier and his wife,
Good in themselves, but evil toward each other :
He oxygen, she hydrogen,
Their son, a devastating fire.
I Trainor, the druggist, a mixer of chemicals,
Killed while making an experiment,
Lived unwedded.


Ilustración: Der Alchimist, 1861, Carl Spitzveg

Miguel Gaya / Tu queja es inútil...




Los bárbaros

Tu queja es inútil. Lo dijeron antes
de nosotros: fuimos los bárbaros
que ignoramos todo del más alto idioma,
y es más: lo mancillamos.

Pero los dogmáticos fueron
bárbaros también, y en su idioma
encendieron fogatas donde ardieron
padres iconoclastas y más antiguos.

Ahora hombres sin fe en nosotros hablan
y así nos niegan. Hijos que nos obligan
a la pócima engañosa de lo viejo.

Igual la plaza no está asediada
ni vencida. Todos ardemos
en el torbellino del fuego del idioma.


Miguel Gaya (Ayacucho, 1953), inédito

Ilustración: Carrera de caballos salvajes, 1816, Theodore Géricault

jueves, diciembre 23, 2010

Louis MacNeice / "Diario de otoño", 3




Diario de otoño

III

Agosto ya casi termina, los que vuelven
de las vacaciones están bronceados
con los pulgares ampollados y una billetera con fotos y una pequeña
Joie de vivre de contrabando;
la resistencia de quién es suficiente para hacerle frente a la espera
anual para la juerga anual,
los recuerdos de quién están marcados por salpicaduras de sol
como ajadas fleurs de lys.
Ahora el cajón y la máquina de escribir llaman a los dedos,
el trabajador reúne sus herramientas
para el día de ocho horas pero después de eso el solaz
de películas o quinielas
o de los chismes o abrazos, los momentos de vanagloria
o autoindulgencia, anteojeras en los ojos de la duda,
el humo azul que asciende y la franja marrón de la bebida
hundida en el vaso vacío de la cerveza negra.
La mayoría acepta, nacidos y criados para llevar arnés,
y tomar las cosas como vienen,
pero algunos que rechazan el arnés y otros que son rechazados
rezarán por otro Reino mejor
que ahora se esboza en el aire o se parodia en consignas
escritas con tiza o alquitrán sobre estuco o yeso
pero quizás alguna vez encuentre cuerpo en el cuerpo de los hombres,
su ley y orden en la concordia de su corazón,
donde ya no menguará la habilidad ni la energía sufrirá traba
para competir y entrometerse,
empleada en servilismo pero sin lealtad
para un sistema absolutamente perdido
y estúpido que les da a unos pocos a precio de lujo
sus vidas de lujo
mientras el noventa y nueve por ciento que nunca va al banquete
debe limpiar de los cuchillos la grasa de los siglos.
Y susurra ahora aquel que tienta: “También tienes
la mente de quien posee esclavos,
querrás dormir en un colchón de fáciles ganancias,
chasquear los dedos o una fusta y encontrar
sirvientes y huríes dispuestos al sobresalto y la lisonja
que construyan con su degradación tu autoestima;
lo que quieres no es un mundo de los libres en función
sino un nicho en la cima, la espuma de la crema”.
Y respondo que eso es mayormente así porque la costumbre me hace
pensar que la victoria de uno entraña la derrota de otro,
que libertad significa el poder de mandar y que para preservar
los valores apreciados por la élite
la élite debe seguir siendo reducida. Es muy difícil imaginar
un mundo en que la mayoría tuviera su oportunidad
sin caer en las convenciones de la vida intelectual
y sin nada de lo que a los intelectuales les interesa.
Qué miedos habrá que suprimir. No hay razón para pensar
que, si se le da a la gente una oportunidad de pensar o de vivir,
las artes del pensamiento o de la vida sufrirán y se harán chabacanas
y no devolverán más de lo que alguna vez podrías dar.
Y ahora vuelvo a caer en el sueño, en sueños quizás y en la reacción
donde seré el gángster o el jeque,
mataré por amor a matar, haré del mundo mi sofá,
desvestiré a las mujeres e insultaré al manso.
Fantasías que, sin duda, se deben a mi historia privada,
material para el analista,
pero la cura final no está en sus dedos que examinan el pasado
sino en un futuro de acción, la voluntad y el puño
de quienes abjuran del lujo de la autoconmiseración
y prefieren arriesgar un movimiento sin estar seguros
de si el movimiento será mejor o peor en cien
o mil años cuando su corazón es puro.
Nuestros corazones no son puros, siempre tenemos razones mezcladas,
Son autoembaucadores, pero de todos los engaños
el peor es murmurar: “Señor, no soy digno”
y, yaciendo cómodos, volver el rostro a la pared.
Pero quizás cure esa costumbre, alce la vista y mire hacia fuera
y ojalá mis pies sigan esa mirada amplia
primero sin duda para tropezar, luego para caminar con los demás
y al final –con tiempo y suerte– para bailar.


Louis MacNeice (Belfast, 1907-Londres, 1963)
Traducción de Jorge Fondebrider


III

August is nearly over, the people/ Back from holiday are tanned/ With blistered thumbs and a wallet of snaps and a little/
Joie de vivre which is contraband;/ Whose stamina is enough to face the annual/ Wait for the annual spree,/ Whose memories are stamped with specks of sunshine/ Like faded fleurs de lys./ Now the till and the typewriter call the fingers,/ The workman gathers his tools/ For the eight-hour day but after that the solace/ Of films or football pools/ Or of the gossip or cuddle, the moments of self-glory/ Or self-indulgence, blinkers on the eyes of doubt,/ The blue smoke rising and the brown lace sinking/ In the empty glass of stout./ Most are accepters, born and bred to harness,/ And take things as they come,/ But some refusing harness and more who are refused it/ Would pray that another and a better Kingdom come,/ Which now is sketched in the air or travestied in slogans/ Written in chalk or tar on stucco or plaster-board/ But in time may find its body in men's bodies,/ Its law and order in their heart's accord,/ Where skill will no longer languish nor energy be trammelled/ To competition and graft,/ Exploited in subservience but not allegiance/ To an utterly lost and daft/ System that gives a few at fancy prices/ Their fancy lives/ While ninety-nine in the hundred who never attend the banquet/ Must wash the grease of ages off the knives./ And now the tempter whispers 'But you also( Have the slave-owner's mind,/ Would like to sleep on a mattress of easy profits,/ To snap your fingers or a whip and find/ Servants or houris ready to wince and flatter/ And build with their degradation your self-esteem;/ What you want is not a world of the free in function/ But a niche at the top, the skimmings of the cream.'/ And I answer that that is largely so for habit makes me/ Think victory for one implies another's defeat,/ That freedom means the power to order, and that in order/ To preserve the values dear to the elite/ The élite must remain a few. It is so hard to imagine/ A world where the many would have their chance without/ A fall in the standard of intellectual living/ And nothing left that the highbrow cared about./ Which fears must be suppressed. There is no reason for thinking/ That, if you give a chance to people to think or live,/ The arts of thought or life will suffer and become rougher/ And not return more than you could ever give./ And now I relapse to sleep, to dreams perhaps and reaction/ Where I shall play the gangster or the sheikh,/ Kill for the love of killing, make the world my sofa,/ Unzip the women and insult the meek./ Which fantasies no doubt are due to my private history,/ Matter for the analyst,/ But the final cure is not in his past-dissecting fingers/ But in a future of action, the will and fist/ Of those who abjure the luxury of self-pity,/ And prefer to risk a movement without being sure/ If movement would be better or worse in a hundred/ Years or a thousand when their heart is pure./ None of our hearts are pure, we always have mixed motives,/ Are self deceivers, but the worst of all/ Deceits is to murmur 'Lord, I am not worthy'/ And, lying easy, turn your face to the wall./ But may I cure that habit, look up and outwards/ And may my feet follow my wider glance/ First no doubt to stumble, then to walk with the others/ And in the end–with time and luck–to dance.

Ilustración: Granjero leyendo junto al hogar, 1881, Vincent Van Gogh

miércoles, diciembre 22, 2010

Jude Nutter / Cuervo




Cuervo

El mundo nos sigue
en nuestros sueños (qué más son los sueños; a dónde más
puede ir el mundo). Me siguió hasta el bosque,

primero de un sueño, después de otro, llamando,
siempre, desde una rama en la oscuridad
sobre mi hombro izquierdo. Y ya se sabe
cómo se siente un bosque cuando oscurece:
cada espacio en el dosel es una ventana abierta
en el frío y helado ámbito del vacío. Silencioso.
Interminable. Hubo algunos llamados débiles,

seguidos, familiares (incluso, íntimos)
como capas de humo en un bar, como cartas
en una mano tramposa rozando la laca
oscura de una mesa barnizada, como las manos
de un obrero enganchándose en la seda. Pensé

que era solo mi miedo a la mediana edad
porque la garganta de seda de la juventud se había cerrado
al fin con sus bermellones y rosados de boca de felino;
o una creciente obsesión por los presagios
y portentos, donde las señales de muerte
en un sueño significan la muerte terrenal, literal
del cuerpo de donde el alma se abrirá
como un paraguas azul—hasta que reconocí
algo familiar de la infancia: un resto—
no un sabor o un olor, sino un resabio
de conocimiento cruzando la mente

como delgada ceniza. Muerte*, no es verdad
que eres la amante de todos; la máxima
mesalina y nuestra única verdadera herencia, guardada
cuando nacemos en la valija de cada célula. Partimos
desde la eternidad, abriendo las cortinas
del cuerpo de nuestra madre, pero es a ti
a donde regresamos con nuestras costillas al acostarnos; y tú
nos sigues a cada uno de nosotros como un voyeur pueblerino cuando oscurece
yendo de una ventana iluminada a otra.
Reconocer tus disfraces se ha convertido en mi trabajo
y estoy acostumbrada a verte llegar vestida
con tu manto de alquitrán y plumas para apoyarte
contra la curva de mi cráneo detrás de mi oreja izquierda.


Y fue tu voz lo que escuché, ¿no es cierto? —ese oleaje
sibilante empalmado a través de los susurros de mi madre
mientras ella vadeaba la oscuridad de la nursery
cuando yo lloraba y no podía dormir: shh, ya,
shh, aquí estoy. Aquí estoy. Y en cada casa a lo largo de la calle

el mismo canto, y en cada calle de la ciudad,
y en cada ciudad. En toda la tierra. Incluso la mente

es oscuridad sin forma
hasta que algo habla o canta. (Y yo abrí mis brazos,
¿no es cierto?, y los estiré hacia ese canto).

Jude Nutter (North Yorkshire, Inglaterra, residente en los Estados Unidos desde 1980), The Curator of silence, University of Notre Dame Press, 2006
Versión ©Silvia Camerotto


*N de T. La autora menciona el equivalente a donjuán en relación con la muerte, que en inglés tiene género masculino. La traductora optó por modificar el género y reemplazó ‘ donjuán’ por ‘mesalina’.


Crow

The world follows us /into our dreams (what else are dreams; where else /can the world go). It followed me into the forest //of first one dream, then another, calling, /always, from a branch in the darkness /over my left shoulder. And you know /how it is in a forest after dark: /each space in the canopy an open window /on the cold indifferent reach of the void. Silent. /Without end. They were soft calls, //uttered back to back, familiar (intimate, even) /like layers of smoke in a barroom, like cards /in a fast deal skimming the dark /lake of a varnished table, like the hands /of a labourer snagging on silk. I thought //it was simply my fear of middle age /because the silk throat of youth had closed /at last on its cat-mouth pinks and vermelions; /or a growing obsession with omens /and portents, where hints of death /in a dream mean the wordly, literal /demise of the body from which the soul will open /like a blue umbrella —until I recognized /something familiar from childhood: a residue— /not a taste or an odour, but an aftermath /of knowledge sighing across the mind //like fine ash. Death, is it not true /you are everyone’s lover; the ultimate /philanderer and our one, true heritage, packed /at birth into the suitcase of every cell. From eternity /we come forward, parting the curtains /of our mother’s bodies, but it’s you we turn /to in our cribs when we lie down; and you /follow each of us like a voyeur after dark in a small town /moving from one lit window to another. /I have made it my business to know /your disguises and am used to you arriving dressed /in your mantle of oil and feathers to lean /against the curve of the skull behind my left ear. /And it was your voice I heard, was it not —that sibilant /undertow spliced through my mother’s whispers /as she waded through the darkness of the nursery /when I was weeping and could not sleep: hush now, /hush, I’m here. I’m here. And in each house along the street //the same singing, and in each street of the city, /and in every city. All over the earth. Even the mind //is darkness without shape /until something speaks or sings. (And I opened my arms, /did I not, and reached out, toward that singing).

Ilustración: Bandada de cuervos, Philip Jamison

martes, diciembre 21, 2010

Edgar Allan Poe / Solo



Solo

Desde la hora infantil no he sido
Lo que otros fueron. No he visto
Lo que otros vieron; no he extraído
Mis pasiones de una común fuente
Ni he tomado de la misma corriente
Mi pena; no he podido despertar
Mi corazón a un goce similar
Lo que he amado, lo he amado solo.
En mi infancia, en el alba luego,
De una vida tormentosa, fue trazado
En lo profundo de lo bueno y funesto
El misterio que todavía me sujeta.
Desde el torrente o la fontana
Desde el rojo risco de la montaña
Desde el sol que me rodea
En su otoño tinto de oro
Desde el relámpago en el cielo
Que pasa volando pasajero
Desde el trueno y la tromba
Y la nube que tomó la forma
(el resto del Cielo era azul)
de un demonio ante mi luz.

Edgar Poe (Boston, 1809-Baltimore, 1849)
Versión de Angel Faretta


Alone

From childhood’s hour I have not been
As others were; I have not seen
As others saw; I could not bring
My passions of a common spring.
From the same source I have not taken
My sorrow; I could not awaken
My heart to joy at the same tone;
And all I loved, I loved alone.
Then –in my childhood- in the dawn
Of a most stormy life- was drawn
From every depth of good and ill
The mistery which binds me still
From the torrent, or the fountain
From the red cliff of the mountain
From the sun that round me rolled
In its autumn tint of gold
From the lighting in the sky
As it passed me flying by,
From the thunder and the storm
And the cloud that took the form
(when the rest of Heaven was blue)
of a demon in my view.

Ilustración: Estudio de nubes; nubes de tormenta sobre la torre del Palacio en Dresden, 1825, Johan Christian Clausen Dahl

lunes, diciembre 20, 2010

Pier Paolo Pasolini / El poder




El poder

Un sabor de fernet.
El Ministro, en el umbral del Parlamento:
aquel sabor dignamente marrón
-con la baba sin embargo amarga como el aura
de la luz de las sombrillas atómicas-
sonríe, entrando, a los ujieres,
como si, con ellos, compartiese un patrón.

Yo observo desde mi aura amarga,
al bebedor del marrón sustancioso, potente
droga de marca anticuada
pero cara aún al Neocapital. La usa
con una tranquilidad de padre.

Es casi servil -repito- su sonrisa a los siervos.
Va mendigando el pan cotidiano
del poder corriente, diría familiar.
Captatio benevolentiae de género democrático,
no privada de dobles sentidos itálicos -a los siervos carroñas
que, en su pequeño pedestal,
tienen garantías de futuro
incomparables
con las del ministro,
pero mucho más absolutas.

Con la sonrisa -la mano que recorre
los botones del saco cruzado
sobre la panza
pedemontana
repleta como una sala de espera:
no acariciará casimir, sino lana tradicional.

Así, asegurado en el fondo del saco
-cuadrado, según el gusto anticuado
pero siempre caro a la crueldad del Neocapital-,
como sobre la divinidad de la puerta,
va, entra
en los corredores del poder,
corrigiendo la autoridad con una sonrisa solidaria.

En el sabor del fernet,
que se parece extrañamente
al de los caramelitos de la Doctrina, en el Véneto,
agigantado
desde la obediencia a la dureza ascética,
a la saludable untuosidad
que produce partidas de bochas con Adenauer.


¡Cómo puede ser distinta una vida!
La idea de lo que es "el estar
en el poder"
es una absoluta novedad, en la mía.
Qué sonrisa repugnante da.

Incluso el más poderoso
no es más que un siervo de su poder (¿Manzoni?):
va limosneando manutención,
confirmando.
Algodón empapado de licor de marca,
estalla en hongos que solemnemente
evolucionan
en el aire tórrido o glacial
de la cumbre de los mares.
Pequeños mares de provincia...
Con diez mil, veinte mil
votos de preferencia. Un séquito
de ciudadanos italianos
que se apiñan en las segundas clases
-víctimas de manía de grandeza
o de persecusión o más simplemente de miseria-,
perdidos en los horarios, en los días de mal tiempo,
con sus lastimosos trajes comprados en grandes almacenes
sobre un cuerpo mal lavado, pobres barrigas,
pies mal gobernados.

Esto, a las espaldas: y delante,
radiantes, los corredores del poder.
¡Un sabor de fernet que recorre sus dos tristes vertientes!

Sin embargo, este ingreso,
que asegura la divinidad de la puerta
y la grandiosidad de un saco cortado en provincia
-demuestra a quien observa desde el aura amarga
que el poder no solo
es formalidad, es forma.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), "Appendice II a Poesia in Forma di Rosa", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

Il potere

Un sapore di fernet.
Il ministro sulla soglia del Parlamento:
il quel sapore dignitosamente marrone
-sia pure con la bava amara come l'alone
della luce delle ombrelle atomiche-
sorride, entrando, agli uscieri
come se, con loro, condividesse un padrone.

Io observo del mio alone amaro,
il bevitore del marrone sostanzioso, potente
droga dei marca antiquata
ma cara ancora al Necapitale. La usa
con una tranquilità di padre.

É quasi servile -ripeto- il suo sorriso ai servi.
Va mendicando il quotidiano pane
di potere corrente, direi familiare.
Captatio benevolentiae di genere democratico
non priva di doppisensi italici -ai servi carogne
che, nel loro piccolo piedestallo,
ha garanzie di futuro
incommensurabili
con quelle del ministro,
ma quanto più assolute.

Col sorriso -la mano que scorre
sui bottoni del doppiopetto
sopra la pancia
pedemontana
colma come una sala d'aspetto:
non carezzerà caschemir, ma tradizionale lana.

Così, rassicurato sul fondo della giacca
-quadrata, secondo il gusto antiquato
ma sempre caro alla crudeltà del Neocapitale-
come sulle divinità della porta
va, entra
nei corridoi del potere,
coreggendo l'autorità con un sorriso solidale.

Nel sapore del fernet,
che assomiglia stranamente
a quello delle caramelline della Dottrina, nel Veneto,
ingigantito
fino all'obbedienza, alla durezza ascetica,
alla salubre untuosità
che produce partite a bocce con Adenauer.


Come può essere diversa una vita!
L'idea di ciò che è "l'essere
nel potere",
è un'assoluta novità, nella mia.
Che sorriso ripugnante, dà.

Anche il più potente
non è che un servo del suo potere (Manzoni?):
va elemosinando manutenzioni,
riprove.
Cotone inzupatto di liquore di marca
esplode in funghi che solennemente
si evolvono
nell'aria torrida o glaciale
della sommità dei mari.
Piccoli mari di provincia...
Coi diecimila, ventimila
voti di preferenza. Un codazzo
de cittadini italiani
che si accalcano nelle seconde classi
-vittime di mania di grandezza,
o di persecuzione o più semplicemente di miseria-
perduti neglio orari, nei giorni di brutto tempo,
coi loro strazianti vestiti comprati nei magazzini
su membra poco pulite, povere pancie,
piedi mal governati.

Questo alle spalle: e davanti,
raggianti, i corridoi del potere.
Un sapore di fernet che scorre su due tristi versanti!

Eppure questo ingresso,
che rassicura le divinità della porta
e la grandiosità di una giacca tagliata in provincia
-dimostra a chi osserva dall'alone amaro
che il potere nonchè
formalità, è forma.


Ilustración: Alegoría del buen gobierno (detalle), 1338-40, Ambrogio Lorenzetti

domingo, diciembre 19, 2010

Luis Benítez / Segundo piso




Segundo piso: Eliot Di Nucci

Nadie estuvo en el pasado
Y ninguno habitará el futuro.
Sólo existe este departamento,
La ventana que da a Central Park,
El tedio infinito de mis piernas inválidas,
El reloj que indica que dentro de dos horas
Vendrá la enfermera profesional
No sabe todavía lo que dice.
Mi vida no importa:
Una sola cosa late entre estas desiertas paredes
Y hace mucho que no es mi corazón.
En alguna parte, en algún cajón, una Beretta 40
Recuerda que vengué mis piernas con ella,
Un día improbable, indefinido, de 1964,
Desde esta misma silla de ruedas,
Vaciándole el cargador a Moe "Ametralladora" Carrick,
No lejos de aquí, en una esquina que he olvidado.
Debajo de la pistola un viejo diario amarillento
Da todos los detalles de mi asunto.

Luis Benítez (Buenos Aires, 1956), Manhattan Song, editorial El Fin de la Noche, Buenos Aires, 2010

Ilustración: En la ventana. Otoño, 1913, Leonid Pasternak

sábado, diciembre 18, 2010

Pier Paolo Pasolini / de "Poesie marxiste", 2




El papa Juan que escucha a Auerbach *

En Estambul Auerbach estaba en exilio,
el ir a escucharlo era un acto político.
Ahora entiendo el sello
de la ocurrencia del abuelo-hijo:
el sello, esto es, de quien sabe incluso el saber.
Ser doblemente lejanos de la vida
para verla toda, y acercar las dos distancias.
Sólo sumando al creyente el erudito se hace el santo
(¡que no quiere ser santo!). Los años de Estambul
son sin color, libres de toda agitación,
exentos de dulce vitalidad: no quedan sino los actos
del alma y los de la mente. Doblemente
por encima del vivir, el mundo es un mapa
del caos, y el orden es una mirada sonriente.

* Erich Auerbach, filólogo alemán exiliado en Estambul durante el nazismo. Autor de Dante, poeta del mundo terrenal y, en el exilio, donde trabajó con muy escasa bibliografía, en gran parte de memoria, de Mímesis: la representación de la realidad en la literatura occidental, su obra central. En opinión de Auerbach, el cristianismo rompió la separación entre los estilos bajo y alto de la literatura clásica (N. del T.).


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Poesie marxiste, 1964-1965", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


Papa Giovanni che ascolta Auerbach

A Istanbul Auerbach era in esilio,
l'andare ad escoltarlo era un atto politico.
Adesso capisco el timbro
del motto di spirito del nonno-figlio:
il timbro, cioè, di chi sa anche il sapere.
Essere doppiamente lontani dalla vita
per vederla tutta, e avvicinari le due distanze.
Solo aggiungendo al credente l'erudito si fal il santo
(che non vuole esser santo!). Gli anni di Istanbul
sono senza colore, liberi di ogni brulichio,
esenti da dolce vitalità: non restano che gli atti
dell'anima e quelli della mente. Doppiamente
al di sopra del vivere, il mondo è una carta geografica
del caos, e l'ordine è un sguardo sorridente.


Ilustración: El ángel caído (para la Divina comedia), 1951, Salvador Dalí

viernes, diciembre 17, 2010

Pier Paolo Pasolini / de "Poesie marxiste", 1




Casi a la manera de Ajmátova, para ella

Un poeta dice que un poeta es un gorrión
que repite toda la vida las mismas notas.
Las tuyas son las notas de un gorrión que cree
que su vida es toda la vida.

Nadie va a desilusionar a un gorrión, porque
a un gorrión no se lo puede desilusionar:
su seguridad es como la presencia -
sobre la tierra- de Tsárskoye Seló.

¿Ha pasado la revolución sobre Tsárskoye Seló?
Por cierto, ha pasado, pero simplemente como
"un evento que no tiene igual": *
el gorrión ha continuado cantando.

Nada existe si no se mezcla con el misterio:
¿qué testimonio tendríamos de los "eventos"
si no cantase antes y después de ellos
un gorrión con su canto leve y severo?


*Son palabras de Ajmátova


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Poesie marxiste, 1964-1965", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


Quasi a la maniera dell'Achmatova, per lei

Un poeta dice que un poeta è un passero
che ripete tutta la vita le stesse note.
Le tue sono le note di un passero che crede
che la sua vita sia tutta la vita.

Nessuno va a disilludere un passero, perchè
un passero non può farsi disilludere:
la sua sicurezza è come la presenza -
sulla terra - del paese de Carskoe Selò.

È passata su Carskoe Selò la rivoluzione?
Certo, è passata, ma semplicemente come
"un evento che non ha l'eguale": (1)
e il passero ha continuato a cantare.

Nulla esiste se non si misura col mistero:
che testimonianza avremmo degli "eventi"
se non cantasse
prima e dopo di loro
un passero col suo canto lieve e severo?

(1): Sono parole dell'Achmatova.


Foto: Palacio de Tsárskoye Seló, San Petersburgo, 1910, Colección M.J.Meshchaninova/Wikimedia Commons

jueves, diciembre 16, 2010

Juan José Saer / Dante




Dante

I / En memoria de Bice Portinari

Empujaste a un hombre a la locura. Una
mañana, caminando bajo el sol florentino
te vio destellar nítida, contra el tejido
de los sueños amargos de su última noche.
Inclinaste gentil
la grávida cabeza
y en la creciente de los años el ademán
tranquilo se incrustó como un diamante sobre el cielo
feroz y vago de sus días. Y en plena juventud,
después, moriste, casada con un hombre común
que te quería desconociéndote. Oh, Bice
Portinari, así son las mañanas de este mundo:
despertamos de un sueño amargo
y andamos como fantasmas
hasta que recogemos, del sol de nuestras ciudades,
un núcleo de claridad, o más bien una joya
férrea que veneramos, gastada y turbia,
en algún sucio anochecer.
´

II / El paso por el fuego

El que fue más que un padre para mí
iba delante, y detrás iba el padre de la argéntea
frase que repetía: Hic plura pones vocibus et modis
passo solutis
. Yo avanzaba en el medio,
ascendiendo hacia el llano plagado de flores en que vería,
otra vez, por fin, la claridad de mi infancia. Me golpeaban,
de a ráfagas, unos recuerdos rotos, el manchón
púrpura a la mañana y la blancura tardía
incitadora de un sueño de paz. Pero ese fuego seco
me cegaba, flamante,
distinto al de este mundo, y en un momento dado
mi mente vaciló y mi horror
fue tan grande, que no pude ni siquiera
gritar.


III / El regreso

Fui real entre aquellos simulacros
y mi sombra, para gran maravilla de las sombras
que vagaban por esas cimas de redención,
volvía todavía más rojas a las llamas. Ahora
la gran fiesta final se ha disipado y camino
hacia las piedras borrosas de una ciudad
en la que nunca, de nuevo,
resonarán los pasos de la hija de Folco.

Ahora soy yo la sombra entre estos cuerpos reales.


Juan José Saer (Serodino, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad del Litoral, Santa Fe, 1988

Ilustración: La sombra, 1981, Andy Warhol

miércoles, diciembre 15, 2010

H. A. Murena / Grave...



Pulsaciones

Grave
es no saber
amar lo fortuito,
lo trivial, un río
que despierta, la cinta
que los amantes olvidan
o la hoja yerta
de periódico
a la que el viento
arranca astral belleza
en una calle crepuscular.
Difícil
se torna tolerar
(desde los siete años
aproximadamente) la voz
de un cuerpo, su pavor,
las caídas,
el insensato rumor
que día
tras día
susurra que hemos de morir
en el trémulo oído
de nuestra alma inmortal.

Y también
en medio del poema
(que otros ven
como vida, cometa errante
o camino que se busca
y no se encuentra)
todo se detiene
repentinamente,
de abominación se cubre
la íntegra esfera,
calla la pluma, vacila
sobre el poetizar, pez
que sus huevos siembra
en las aguas envenenadas
de una época sin piedad.

Pero
hay momentos
como aquellos, por ejemplo,
en que de improviso alguien
con un nombre que no es nuestro
nos llama
y nos desnuda,
nos da un atisbo
de inenarrables dimensiones,
de nosotros mismos nos separa
y cada cual se pregunta
entonces
qué es
quién lo forjó,
para qué le infundieron
el latido de estrella
con que sobresale
en un caos gastado
y oscuro.

(De Relámpago de la duración)

Héctor A. Murena (Buenos Aires, 1923-1975), Poesía argentina, selección del Instituto Torcuato Di Tella, 1963, Universidad de Quilmes, Bernal, 2010

Ilustración: Marea alta, 1873, Edouard Manet

martes, diciembre 14, 2010

Horacio / Tres odas, por Angel Faretta




XI

Tú no preguntes, saber es impío
Lo que a ti o a mí Leucónoe
Han fijado los dioses.
No tientes los números babilonios (*)
Mejor es aceptar lo que venga
Ya si Júpiter te ha destinado
Muchos inviernos o tan solo éste
Que abate al mar Tirreno contra las rocas.
Sé sabia. Filtra el vino
Y no prolongues la esperanza,
Que duramos poco.
Hablamos y huye el tiempo envidioso.
Atrapa el día y cree apenas en mañana. (*)

*: refiere a los horóscopos.
* “carpe diem” es una de las expresiones más célebres de la poesía de Horacio y de la latina en general. Al parecer deviene de una vieja raíz “carpere”, cosechar, como también podría traducirse. Ya que el latín tiene la mayor parte de sus -precisamente- raíces de imágenes agrarias.


XIX

La madre terrible del deseo (*)
el hijo de Sémele la tebana (*)
Y la lasciva Licencia (*)
Buscan que a un viejo amor
Rinda mi ánimo.
Glícera más espléndida
Que el mármol de Paros
Su grata faz proterva
En peligro pone a quien lo mire.
Venus ha desertado de Chipre (*)
Y caído sobre mí y no me deja
Hablar de Escitas o de jinetes partos
Que montan al revés, pues no le importan. (*)
Traigan aquí, muchachos, verbena
Traigan los ramos consagrados
El vino añejo y lo demás
Para la ofrenda a la diosa
A ver si le somos gratos.

*: Venus
*: Dionisio o Baco para los romanos. Posiblemente aquí más en el sentido romano de dios del vino. Es decir que Venus, más el vino y más la Licencia...
*: una de las tantísimas figuraciones sacras de las virtudes y los defectos.
* Chipre uno de los lugares de nacimiento (el otro es Citerea) de la diosa Venus.
*: entre las tantas habilidades de estos jinetes originarios de Partia estaba la de arrojar flechas mientras montaban su caballo puestos de espadas para asegurar así la retirada rápida.


XXV

Tus cerradas ventanas ahora con piedras
Los mozos alzados ya no golpean más
Ni te despiertan y de tu puerta abierta
No pasan del umbral

Que antes tan presurosa se abría
Y ya no oyes gemir cosas como
“Mientras muero por ti en las noches
¿Duermes Lidia?”

Serás ahora tan solo una vieja
Que llora frente al arrogante rufián
En la calle solitaria mientras enloquece
El viento tracio.

Bajo un cielo sin luna arderás
Del deseo de las yeguas furiosas
Te quemará el hígado llagado
Por amor y gemirás

Porque la púber edad la verde hiedra
Prefiere, así como al mirto oscuro,
Y a Euro, compañero de invierno, arroja (*)
Las hojas secas.

* viento del S E que ocasionaba tempestades.


Horacio (Quintus Horatius Flaccus, Venusia, hoy Venosa, 65 a.C.-Roma, 8 a.C.), Odas, Libro I
Versión y notas de Angel Faretta


XI
Tu ne quaesieris scire nefas, quem mihi, quem tibi
finem di diderint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros, ut melius, quidquid erit, pati!
seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum, sapias, vina liques, et spatio brevi
spem longa reseces, dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minumum credula postero .

XIX
Mater saeva Cupidum
Thebanaeque iubet me Semelae puer
et lasciva Licentia
finitis animum reddere amoribus.
urit me Glycerae nitor
splendentis Pario marmore purius.
urit grata protervitas
et vultus nimium lubricus aspici.
in me tota ruens Venus
Cyprium deseruit, nec patitur Scythas (*)
et versis animosum equis
Parthum dicere nec quae nihil attinent.
hic vivum mihi caespitem, hic
verbenas, pueri, ponite turaque
bimi cum patere meri.
mactata veniet lenior hostia.

XXV
Parcius iunctas quatiunt menestras
iactibus crebris iuvenes protervi,
nec tibi somnos adimunt, amatque
ianua limen,

quae prius multum facilis movebat
cardines; audis minus et minus iam
‘me tuo longas pereunte noctes,
Lydia, dormis?’

invicem moechos anus arrogantes
flebis in solo levis angiportu,
Thracio bacchante magis sub inter-
lunia vento.

cum tibi flagrans amor et libido
quae solet matres furiare equorum,
saeviet circa iecur ulcerosum,
non sine questu

laeta quod pubes hedera virenti
gaudeat pulla magis atque myrto
aridas frondis hiemis sodali
dedicet Hebro.



Ilustración: Flooded London 2090 Estudio squint/opera Revista Epóxica

lunes, diciembre 13, 2010

Luciano Erba / Poemas, 2




Tayiko

En una ciudad uno se habitúa, dicen
a no ver las estrellas,
desatender la luna
no advertir los signos del cielo
pero reflejado en una vidriera en el paseo
entre un banco y un negocio de zapatos
veo un rostro que habría podido tener,
de pastor errante, de tayiko,
y entonces es todo un preguntarme
si se nubla y se alza un poco de viento,
quién sentirá la primera gota de lluvia
en el barrio de las casas de época
¿será el sastre? ¿el cartero? de aquí paso
a otras preguntas sobre el destino.


Hacia Santiago

Me encuentro en los espacios intermedios
sobre un camino de tierra y arbustos
con los ojos perdidos en los montes
no sé si cantábricos o gallegos
me encuentro sin indicios de etapa
de parada, de partida, de arribo
no encuentro fuentes ni cruces
ni robles agrupados en el altiplano
un mísero girasol salvaje
asoma en un campo de alfalfa
no muy distinto que una señal
de tránsito en el fango reseco
que el polvo, que todas las malezas,
que las grandes nubes sobre nosotros.


Rema de pie

Rema de pie contra la corriente
para saludar a los amigos sobre el puente
bebe con nosotros un vino espeso y fuerte
sentados a una larga mesa de madera
para recordar un escritor de los Apeninos
aparece y desaparece entre los árboles
en lo más denso del bosque
es el monje que pasa un río helado
es el Hijo, en la idea aún incompleta
que pruebo hacerme de la Trinidad.


Año nuevo en Milán

Se creía en Milán que el ver
un hombre en el umbral de casa
yendo a misa el primero de enero
era señal de próspero futuro.
Eran figuras negras de abrigos
inciertos en la niebla matutina
echarpes blancos, sombreros, lánguidos y duros
repiques de bastón, pasos lejanos.
¿Ahora dónde están, hombres augurales?
¿La larga onda de su presagio
rompe aún en la ribera de los años?
En la niebla entre nosotros siempre más espesa
me parece a veces entrever
un vuelo de capas proféticas.

de Nella terra di mezzo, 2000


Un cosmos cualquiera

Habitan mundos intermedios
espacios de física pura
las cosas sin prestigio
los objetos sin designio
la corbata para mi cumpleaños
los Trabant * de los países del este.
Perturban, ¿pero qué querrán decir?
Tal vez mejor que otras cosas
expresan una tensión suya,
un aura, se decía una vez
sobre cuanto nos circunda.

* Marca de un automóvil de bajo costo de la ex RDA (N. del T.)


Off Limits for Doctor K.

No saben las mujeres, no, no saben
qué me hace pensar en ellas
insistentemente (es un ejemplo)
recordaba que regaba las flores
con una regadera de juguete;
a veces basta menos, casi nada
una mujer de espaldas
un camino entre los campos
que de analizar el cielo nos libere.

de L’ipotesi circense, 1995


Afinidad

Por haber extraviado el camino
contra la niebla
no tengo más apuro.
Cada tanto un paso
como el cuervo
que agita el ala, despistado.
Si me ven con los ojos sobre los rastrojos
es como el alba
que sabíamos amar.

de Il nastro de Moebius, 1980


El caballero del garbo

O bien
invernar en los últimos pisos
en las cien ciudades. Una cuerda
muchas cuerdas
de una pared a otra, de los techos
al pavimento. Tensas.
Y el tranquilo asoleare sobre las moradas.
Mis Rosalbas Carriera
¿volveré a ver sus sombrillas plumosas?
¿en mis sueños abriré
sus cierres?

de Il male minore, 1960


Luciano Erba (Milán, 1922-2010)
Versiones de Jorge Aulicino



Tagiko

In città ci si abitua, dicono
a non vedere le stelle
a trascurare la luna
a non accorgersi dei segni del cielo
ma riflesso nella vetrina lungo il corso
tra una banca e un negozio di scarpe
vedo un volto che avrei potuto avere
di pastore errante, di tagiko
e allora è tutt’uno domandarmi
se rannuvola e si alza un po’ di vento
chi sentirà la prima goccia di pioggia
al quartiere delle case d’epoca?
sarà il sarto? il postino? di qui passo
ad altre domande sul destino.

Verso Santiago

Mi ritrovo negli spazi intermedi
su una strada di terra e cespugli
a perdita d’occhio verso i monti
non so se cantabrici o galleghi
mi ritrovo senza traccia di tappa
di sosta, di partenza, di arrivo
non incontro fonti né incroci
né querce in gruppo sull’altopiano
uno stento girasole selvatico
spunta da un campo di biada
non meno diverso da un segno
di ruota nel fango riarso
dalla polvere, da tutti gli sterpi
dalle grandi nuvole sopra di noi.

Rema in piedi

Rema in piedi controcorrente
per salutare gli amici sopra il ponte
beve con noi un vino spesso e forte
seduti a un lungo tavolo di legno
per ricordare uno scrittore dell’Appennino
appare e scompare in mezzo agli alberi
nel più fitto del bosco
è il monaco che passa un fiume gelato
è il Figlio, nell’idea ancora incompleta
che provo a farmi della Trinità.


Capodanno a Milano

Si credeva a Milano che a vedere
per primo un uomo sulla soglia di casa
andando a messa il primo di gennaio
fosse segno di prospero futuro.
Erano figure nere di pastrani
incerte nella nebbia del mattino
sciarpe bianche, cappelli, flosci e duri
rintocchi di bastone, passi lontani.
Or dove siete, uomini augurali?
L’onda lunga del vostro presagio
si frange ancora alla riva degli anni?
Dentro una nebbia tra noi sempre più fitta
mi sembra talvolta intravedere
un volo di profetici mantelli.

Un cosmo qualunque

Abitano mondi intermedi
spazi di fisica pura
le cose senza prestigio
gli oggetti senza design
la cravatta per il mio compleanno
le Trabant dei paesi dell’est.
Tùrbano, ma che mai vorrà dire?
Forse meglio di altri
esprimono una loro tensione
un’aura, si diceva una volta
verso quanto qui ci circonda.


Off Limitis for Doctor K.

Non sanno le donne, no, non sanno
che cosa mi fa pensare a loro
insistentemente (è un esempio)
la ricordavo che bagnava i fiori
con un annaffiatoio da bambini;
a volte basta meno, quasi un niente
una donna di spalle
una strada tra i campi
quanto ad analizzare, il ciel ne scampi.


Affinità

Per aver perso la strada
contro la nebbia
non ho più fretta.
Ogni tanto un passo
come il corvo
che batte l’ala, sbadato.
Se mi vedi con gli occhi sulle stoppie
è come l’alba
che sapemmo amare.

Il cavaliere del garbo

Oppure
svernare agli ultimi piani
nelle cento città. Una corda
molte corde
da una parete all’altra, dai soffitti
al pavimento. Tese.
E il quiete soleggiare sulle dimore.
Mie Rosalbe Carriere
rivedrò i vostri ombrelli piumati?
miei sogni aprirò
le vostre chiuse cerniere?


Ilustración: Erba, en la cubierta de la revista Poesía, de Milán, octubre 2002

domingo, diciembre 12, 2010

Luciano Erba / Poemas, 1




El conductor de tranvías metafísico

Regresa a veces el sueño en que me veo
maniobrar un tren sin vías
entre campos de papas e higueras verdes
en los cultivos las ruedas no se hunden
esquivo espantapájaros y cabañas
voy hacia setiembre, octubre
los pasajeros son mis muertos.
Al despertar reaparece la antigua duda
si esta vida no es un evento casual
y el nuestro sólo un pobre monólogo
de preguntas y respuestas caseras.
Creo, no creo, cuando creo querría
llevarme al más allá un poco de acá
incluso la cicatriz que me marca
una pierna y me hace companía.
¿Y entonces? parece decir in excelsis
otra voz.
¿Otra?

de Il tranviere metafisico, 1987



El hipopótamo

tal vez la galería que se abre
el hipopótamo en la espesura de la jungla
para llegar al río, a los curvos pastos
de hojas nacidas en forma de corazón

tal vez el paso entre árboles y lianas
los obstáculos arrancados, las imprevistas
irrupciones del azul en las tinieblas
sobre un húmedo estrago de orquídeas

tal vez esto y cualquier trazado
como en París la Neuilly-Vincennes
o la humilde calle florida de Genzano

o un canal de Marte, no son otra cosa
que eventos privados de sombra y de reflejo
sólo una señal que se señala a sí misma

de L'ippopotamo, 1989


Otro paseo

Soledad insensata me regala
la vela en el mar, el convento
de tierra firme
abosorto animal doméstico
sobre la joroba más aérea del Apenino.
¡Montaña que no esperaba!
Sobre el camino que abajo da vuelta
se alborota la primavera si pasa
la jauría de la nueva riqueza.
Los he visto
frentes calvas al volante
mujeres perfumadas y mafiosos
verdaderos
en el alegre tapizado de las carrocerías.
Lejanos los motores de los domingueros,
quedamos nosotros piedras claras en el azul
¿quién nos protege?


Algo

Es una avenida de Milán
y veloz
voy hacia occidente.
Ya se ven algunas luces
pero el cielo está todavía claro
claras las nubes lejanas.
Dentro de poco doblaré
para regresar a mis libros
ensimismado
en su secreto
y en la noche
estaré tras los postigos
como una estatua ansiosa.


Tabula rasa?

Es cualquier noche
atravesada por tranvías semivacíos
corriendo a saciarse de viento.
¿Me ves avanzar como sabes
en los barrios sin recuerdo?
Tengo una corbata crema, un viejo peso
de deseos
espero solo la muerte
de cada cosa que debía tocarme.

de Il male minore, 1960


Los años cuarenta

Parecía todo posible
dejar atrás las curvas
con un supremo golpe de freno
galopar de pie sobre la montura
otras soberbias cosas
más nobles prósperas cosas
aparecían a la altura de los ojos.
Ahora los años giran veloces
por cielos sin presagios
te despiertan de azules asomados
en una habitación de muebles con espejos
estudias las combinaciones de los trenes
pasas un umbral florecido de salvia roja
lees "Hola" sobre un felpudo
más tarde sales en mangas de camisa
a sacudir la ensalada de la servilleta.
La línea de la vida
deriva calla se obstina
salta desfila
entre los pálidos montes de los dioses.

de Il prato più verde, 1977


Luciano Erba (Milán, 1922-2010)
Versiones de Jorge Aulicino



Il tranviere metafisico

Ritorna a volte il sogno in cui mi avviene
di manovrare un tram senza rotaie
tra campi di patate e fichi verdi
nel coltivato le ruote non sprofondano
schivo spaventapasseri e capanni
vado incontro a settembre, verso ottobre
i passeggeri sono i miei defunti.
Al risveglio rispunta il dubbio antico
se questa vita non sia evento del caso
e il nostro solo un povere monologo
di domande e risposte fatte in casa.
Credo, non credo, quando credo vorrei
portarmi all’al di là un po’ di qua
anche la cicatrice che mi segna
una gamba e mi fa compagnia.
Già, ma allora? sembra dica in excelsis
un’altra voce.
Altra?


L’ippopotamo

forse la galleria che si apre
l’ippopotamo nel folto della giungla
per arrivare al fiume, ai curvi pascoli
di foglie nate a forma di cuore

forse il varco tra alberi e liane
gli ostacoli divelti, le improvvise
irruzioni d’azzurro nelle tenebre
su un umido scempio di orchidee

forse questo e qualsiasi tracciato
come a Parigi la Neuilly-Vincennes
o l’umile infiorata di Genzano

o un canale di Marte, altro non sono
che eventi privi d’ombra e di riflesso
soltanto un segno che segna se stesso


Altra passeggiata

Solitudine folle mi fa dono
della vela sul mare, del convento
di terraferma
assorto animale di presepio
sulla gobba più aerea di Appennino.
Montagna che non speravo!
Sulla strada che sotto ricinge
si arruffa la primavera se passa
la muta della nuova ricchezza.
Li ho visti
fronti calve al volante
donne ambrate e mafiose
certe
nel cuoio allegro delle carrozzerie.
Lontani i motori dei domenicanti
restiamo noi pietre chiare nell’azzurro
chi ci protegge?


Qualcosa

È una via di Milano
e veloce
vado verso occidente.
Già si vedono delle luci
ma il cielo è ancora chiaro
chiare le nuvole lontane.
Tra poco svolterò
per tornare ai miei libri
raccolto
nel loro segreto
e a notte
sarò dietro le imposte
come una statua ansiosa.


Tabula rasa?

È sera qualunque
traversata da tram semivuoti
in corsa a dissetarsi di vento.
Mi vedi avanzare come sai
nei quartieri senza ricordo?
Ho una cravatta crema, un vecchio peso
di desideri
attendo solo la morte
di ogni cosa che doveva toccarmi.


Gli anni quaranta

Sembrava tutto possibile
lasciarsi dietro le curve
con un supremo colpo di freno
galoppare in piedi sulla sella
altre superbe cose
più nobili prospere cose
apparivano all’altezza degli occhi.
Ora gli anni volgono veloci
per cieli senza presagi
ti svegli da azzurre trapunte
in una stanza di mobili a specchiera
studi le coincidenze dei treni
passi una soglia fiorita di salvia rossa
leggi «Salve» sullo zerbino
poi esci in maniche di camicia
ad agitare l’insalata nel tovagliolo.
La linea della vita
deriva tace s’impunta
scavalga sfila
tra i pallidi monti degli dei.

Il club degli autori


Foto: Erba Corrriere della Sera

sábado, diciembre 11, 2010

Alberto Muñoz, de "El naturalista"






Mirar a un pato a la aguada

Más allá del untuoso plumaje, de sus membranas interdigitales, de los humedales, el ánade real es más fácil de pintar. No pierde ni corrrige la estampa al caminar. Tiene, como todo nadador, el universo habitable en dos medios: agua y teoría.
Sobre una hoja canson blanca puede dibujarse con pincel fino. Aguada para el plumaje, como hacen los orientales. No requiere paisaje ni animal contiguo. Una luna a los lejos puede ayudar, en la medida en que se la pinte no mayor que su ojo.


Mirar a un gato encerrado

Simplemente para verificar la eficacia de la frase "aquí hay gato encerrado" encerré un gato. La llave del candado la guardé en un cajoncito de la cómoda y me desentendí del experimento durante 24 horas. Al día siguiente, fresco, sin ambages, procedí a comprobar lo que desde un principio suponía: en la habitación no había ningún gato; la literalidad resulta hueca; se promueve esa expresión porque el misterio es lo único que no aburre en la vida.


Alberto Muñoz (Buenos Aires, 1951), El naturalista, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2010


Ilustración: Ilustración para la tapa del libro: "El Naturalista" de Alberto Muñoz. Horacio Gerpe

jueves, diciembre 09, 2010

Raúl Gustavo Aguirre / La noche rara y otros poemas




La noche rara

La noche rara es como una pesadilla: algo ocurre en alguna parte, alguien hace falta en alguna parte y no se siente sino eso, y nadie se mueve. La noche rara es temible, tal vez por causa de ese color azul que no hemos visto nunca, tal vez por causa de esa niña que tendría que toser pero ha callado.

(De Señales de vida, 1959)


Il faut trembler...

Cada susto es la verdad que llama a tu puerta. La verdad desnuda y tranquila que te esperaba para destruirte y rehacerte con sus mariposas de tritio y sus olas gigantes.

(De Señales de vida)


La boba

La boba toma sol en su balcón.
Lee, pero se cansa.

El sol es negro, el libro es negro:
tiene que preguntar por qué es así.

Después bosteza largamente
y acaricia su gato
mientras alrededor se mueren todos.

(De Señales de vida)


Hipías

La ambigüedad es mi reino.
Entre las complacencias de la noche
vivo sin iluminar
como un insecto que no tiene
fosforecencia sino mente
y silencio.

(Inédito, 1962)


Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983), Poesía argentina, selección del Instituto Torcuato Di Tella, 1963, Universidad de Quilmes, Bernal 2010

Ilustración: A Dinner Table at Night, 1884, John Singer Sargent

Julio Llinás / El gran mal




El gran mal

La cacería comenzó cuando unas hienas de paso descubrieron
la química perfecta.
(Esto fue impresionante.)
En la alta noche desfilaron los Sensibles -los comerciantes y
otros notables poderosos-.
Y un voluntario fue arrojado a los ácidos sudores.

Yo he presenciado esta epidemia, como un testigo muy viejo,
muy santo y muy enfermo.

(De La ciencia natural)


Julio Llinás (Buenos Aires, 1929), Poesía argentina, selección del Instituto Torcuato Di Tella, 1963, Universidad de Quilmes, Bernal 2010

Ilustración: La cacería nocturna, c.1460, Paolo Uccello

Pablo Neruda / Tango del viudo




Tango del viudo


Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia,
y habrás insultado el recuerdo de mi madre
llamándola perra podrida y madre de perros,
ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer
mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre
y ya no podrás recordar mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas,
sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún
quejándome del trópico de los coolíes corringhis,
de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño
y de los espantosos ingleses que odio todavía.

Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola!
He llegado otra vez a los dormitorios solitarios,
a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez
tiro al suelo los pantalones y las camisas,
no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes.
Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte,
y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene.

Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde
el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras,
y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina
acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie:
bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces,
de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre,
y la espesa tierra no comprende tu nombre
hecho de impenetrables substancias divinas.

Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas
recostadas como detenidas y duras aguas solares,
y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos,
y el perro de furia que asilas en el corazón,
así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora,
y respiro en el aire la ceniza y lo destruido,
el largo, solitario espacio que me rodea para siempre.

Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo.
Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,
cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo,
y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos,
substancias extrañamente inseparables y perdidas.


Pablo Neruda (Parral, 1904-Santiago de Chile, 1973), Residencia en la tierra, Editorial Losada, Buenos Aires, 1969

Ilustración: El remordimiento de Orestes, 1862, William-Adolphe Bouguereau

Manuel Ruano / Algunos no deberían...




Algunos no deberían extrañarse de ciertos
hechos ocurridos en la ciudad de Lima



Erny:
tu mirada es como una carabina belga automática
-año 1936-
con el cargador repleto y el proyectil en la recámara
para los días húmedos en mi recuerdo,
para los estanques y el crepúsculo,
para las pequeñas tumbas a lo largo de las carreteras,
para la ocupación de un poblado con manchas amarillas,
para las ciudades que han descifrado mi regreso
después de las 4 a.m. con mi cámara Kónica con
su ojo eléctrico dormido sobre el abdomen.
No es nada extraño para ti, viejo Ernie, que eres un oscuro búfalo
perdido en un zafari,
cuando tu rostro sonríe como el sol
en Machu Pichu,
verme pasar junto al Rimac con una bella dulce muchacha
que escribe su nombre con grandes batallas
y que sonríe siempre con historias que nunca conocí,
con tigres hambrientos en sus pechos
que pronunciaban el hecho y cuando las civilizaciones más grandes
de su sonrisa pronunciaban el hecho...
Tú apuntabas viejo Erny con tu carabina entre el follaje verde
y a veces rojo o violeta.
Y no es nada extraño para ti, viejo cuervo,
que me hayas visto correr sobre el mar a pocos kilómetros de Lima
y enmudecer ante las ruinas que dejan las cosas quietas.
Nada es extraño para ti, que me has visto volver
sobre esta ciudad sin una razón aparente.
También es cierto el hecho de que bien podría
amar a una adolescente ante la caída de bombas en una ciudad
con cuerpos despedazados...
Vuelvo con mi Kónica con su ojo intacto en la oscuridad,
con los ciegos deseos de un pájaro silvestre
que se lanza al hecho como hacia algo desconocido,
con toda esta chatarra que hubiera querido olvidar
como se olvidan los desencuentos y las vacilaciones
entre películas de 35 mm. y los fantasmas de la fotosíntesis.
Con el temor que no es al dolor sino a lo inevitable,
pero que es como el de esos huracanes que se levantan en la costa sur
y arrastran confundidos odios y rencores, plantas coníferas y algas marinas.
Como los que dicen fueron alguna vez en estas tierras.
Con tu barba de endiablado brujo
que eres capaz de colocar firme la carabina belga
del año treinta y seis,
no ver los pájaros ni las nubes de Kilimanjaro
o relampaguear cantos de furia entre mis recuerdos,
correr la manivela como si colocaras un disco de Mozart en el estéreo,
sacar el seguro y saber que la bala en la recámara está tan ahí,
como una muchacha en el momento último del amor,
en el último suspirto.
Luego el hecho. Cierto hecho y eficaz hecho
de obturar el gatillo y sentirte el rey,
porque entonces, mi querido Erny,
la tierra se levanta como inmensas catapultas,
rojas o verdes o violetas,
riscos salientes que lastiman al mar,
y mi cuerpo se desplomará mortalmente en el pavimento,
herido de sangre y de soledad por las águilas de la noche.

Manuel Ruano (Buenos Aires, 1943), Los que siguen (antología a cargo de Guillermo Boido), Ediciones Noé, Buenos Aires, 1972

Foto: Una máquina de escribir de Ernest Hemingway y un gato en la casa del escritor en Key West, Florida. AP