sábado, abril 30, 2011

Milo De Angelis / De "Terra del viso"



[de Terra del viso, 1985]

Encuentro una sintaxis

Reencuentro una sintaxis en los siglos ya estudiados
que aleja tanto el oriente como las nubes.
Es bueno plasmar el sueño con lo que abraza la idea.
Nadie violará un sueño heredado.

Y se hielan, en el tórax, las altas carreras infantiles
que inspiró. A veces suelo fijar
la mirada en los carteles de la ruta, en
la fuerza de choque precisa, que le restituye
a ese teatro su miedo de morir.

Biografía sumaria, traducción de María Julia De Ruschi, Hilos Editora, Buenos Aires, 2011


En los pulmones

La manta, su fuerza, mientras crecíamos.
O los ojos que ayer fueron ciegos,
hoy tuyos, ayer lo inseparable. Las ampollas,
el arroz blanco devienen el único
mundo sin símbolo. Materia que
fue solamente materia, nada que
fue solamente materia. Velar, no velar, poesía,
cobalto, padre, nada, chopos.

Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino

Milo De Angelis (Milán, 1951)


Ritrovo una sintassi

Ritrovo una sintassi nei secoli già studiati
allontanando sia l'oriente sia le nubi.
È forte plasmare il sogno con ciò che l'idea abbraccia.
Nessuno violerà un sogno ereditato.

Ecco gelarsi, nel torace, le corse infantili
e alte che esso spinse. A volte so fermare
gli occhi sui cartelli stradali; sulla
forza d'urto precisa, che restituisce
a quel teatro la sua paura di morire.

Nei polmoni

La coperta, la sua forza, mentre crescevamo.
O gli occhi che ieri furono ciechi,
oggi tuoi, ieri l'inseperabile. Le fiale,
il riso in bianco diventano l'unico
mondo senza simbolo. Materia che
fu soltanto materia, nulla che
fu soltanto materia. Vegliare, non vegliare, poesia,
cobalto, padre, nulla, pioppi.

Ilustración: Señal roja, Antoni Tàpies

Pier Paolo Pasolini / De "Umiliato e offeso. Epigrammi", 2





X
A los redactores de "Officina"


Querido Leonetti, y Roversi, y Scalia, y Romanò y Fortini,
¿quién tiene menos derecho que yo de escribir estos versos?
¿Quién ha pensado menos que yo en éstos, nuestros años?
¿Quien ha leído menos que yo, quién ha sufrido menos?
Alegre sujeto de alienación, siervo de una riqueza
-desechada por aventureros milaneses, por putañeros napolitanos-,
paso como un muerto entre los vivos o un vivo entre los muertos:
traición incierta, devuelta, desesperada,
fruto de ambiciones inexistentes, de necesidad no verdadera.
Y no he sido ni siquiera pagado...
Ahora siento en mí un sabor de lluvia no caída,
cada vivacidad de la vida tiene un fondo de llanto:
Solo una fuerza confusa me dice que un nuevo tiempo
comienza para todos y nos obliga a ser nuevos.
Tal vez -para quien ha sentido y se ha dado- está el compromiso
no ya de sentir y de darse, sino de pensar y buscarse,
si el mundo comienza a terminar de ser el mundo
en el que, ya suyos, hemos nacido, primero creído eterno,
luego fértil objeto de historia: siempre reconocido.
Pero también el tiempo de la vida es pensar, no vivir,
y como el pensar es ahora sin método y verbo,
luz y confusión, prefiguración y fin,
se está disolviendo en el mundo también la pura vida.
Quijotescos y duros agredimos la nueva lengua,
que todavía no conocemos, que debemos intentar.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), "La religione del mio tempo. Umiliato e offeso. Epigrammi" (1958), Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


X
Ai redattore di "Officina"

Caro Leonetti, e Roversi, e Scalia, e Romanò e Fortini,
chi ha meno diritto di me di scrivere questi versi?
Chi ha meno di me pensato,in queste nostre annate?
Chi meno di me ha letto e di me meno sofferto?
Lieto soggetto di alienazione, servo d'una ricchezza
-buttata da avventurieri milanesi,da puttanieri napoletani-
passo come un morto tra i vivi, o un vivo tra i morti:
tradimento incerto, rimandato, disperato,
frutto di ambizioni inesistenti, di necessità non vere.
E non ne sono stato neanche pagato...
Ora sento, in me, un sapore di pioggia appena caduta,
ogni vivacità della vita ha uno sfondo di pianto:
Solo una forza confusa mi dice che un nuovo tempo
comincia per tutti e ci obbliga ad essere nuovi.
Forse -per chi ha sentito e si è dato- è l'impegno
non più a sentire e a darsi, ma a pensare e cercarsi,
se il mondo comincia a finire d'essere il mondo
in cui già suoi, siamo nati, prima creduto eterno,
poi fertile oggetto di storia: sempre riconosciuto.
Ma anche il tempo della vita è pensare, non vivere,
e poichè il pensare è ora senza metodo e verbo,
luce e confusione, prefigurazione e fine,
si sta dissolvendo nel mondo anche la pura vita.
Donchisciotteschi e duri, aggrediamo la nuova lingua
che ancora non conosciamo, che dobbiamo tentare.


Foto: Francesco Leonetti, Pier Paolo Pasolini, Roberto Roversi, Angelo Romanò, Gianni Scalia, Franco Fortini, c.1955

viernes, abril 29, 2011

Aldo Oliva / "Visajes"





Postales de M.I.
"Visajes"

Sueño: miro tu soñar;
centellea el poema


Una franja
pizarra y negra
(con dejos claros
aún indiscernibles)
¿puede ser el croma
extensivo de la tierra,
oferente,
del dulcísimo amor?

La negrura del principio,
sin embargo, ¡cuidado!
abre la turbia
claridad de la arena
en la inquieta
ondulación de sueño
y médano.

Finísimos,
y casi muertos,
lejanos
(aunque el ojo los inyecte
a la inmediatez
del corazón),
tronquillos
(también en negritud)
suscitan el despojo
del sueño que está en mí,
siendo tú misma.
¿Por qué no puede la palabra,
sino por la tensión de fango y oro
(un miserable ocre),
no poder todo?

Una ausencia, cromática,
inasible visible,
persona,
en la orilla celeste,
¿quién eres
sino mujer
en la infinita distancia
de esta letra voraz
que te ama y te alza?


Aldo Oliva (Rosario, 1927-2000), "De fascinatione", 1997, Poesía completa, Editorial Municipal de Rosario, Rosario, 2003

Ilustración: Porte, Jean Dubuffet

jueves, abril 28, 2011

Alberto Girri / De "Homenaje a W. C. Williams"



Expectativas al mediodía

Para enlazarte, conectarte
con una madreselva,
su inmutable
exterior de sarmentosa
y velluda mata,
y con lo exteriormente
vivo de una rosa, tallo espinoso,
hojitas,
y el placer
del claroscuro que en ella
provocan sus relieves,

cuánto
estará subordinado
a que inhales sin discurrir
si la presencia de ambas es
también ausencia,
madreselva y rosa que sólo
lo serían en el mirar de tu subjetividad:
la forma de esas flores
como la vista de esas flores,
en tanto que la no visión
las haría inexistentes como formas,
el vacío;

cuánto, entonces, dependerá
de que las aferres y agites
reclamando:

Ya que fuera del vacío
no hay forma alguna,
y no hay
vacío fuera de la forma,
y no hay
objetos: ni la madreselva ni la rosa lo son,
¿qué ilumina mis dedos, qué vibra
desde los desiguales bordes, extensos pedúnculos,
carnosas bayas?
Dilo, memoria, dilo.


Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Homenaje a W. C. Williams", 1981, Obra Poética IV, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1984

Ilustración: Sin título, 1945, Tomás Maldonado

miércoles, abril 27, 2011

Gianfranco Ciabatti / Breviario de estética



[De Preavvisi al reo]

(breviario de estética)

No respondas nada
a la demanda del llanto. A su invitación
de resolver fácilmente
las razones del dolor,
no adhieras.

A quien exige clamores
de tu rebelión
y grita en nombre de una libertad
que no le cuesta nada,
opone la ciencia de un origen ínfimo
y la regla de remontarlo.

Y cuando la imprecisión
tiente tu indolencia, no eludas
el esfuerzo de hacerte entender,
buscando escapatorias entre los hábiles para hablar
de cualquier cosa y de nada,
y busca la palabra que te es precisa.

Gianfranco Ciabatti (Ponsacco, 1936-Florencia, 1994), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino


[Da Preavvisi al reo]

(breviario di estetica)

Non rispondere niente
alla domanda del pianto. Al suo invito
di risolvere facilmente
le ragioni del dolore
non aderire.

A chi esige clamori
dalla tua ribellione
e grida in nome di una libertà
che non gli costa niente
opponi la scienza di un'infima origine
e la prassi del risalire.

E quando l'imprecisione
tenta la tua indolenza, non eludere
la fatica del farsi capire,
cercando scappatoie tra i valenti nel discorrere
d'ogni cosa o di niente,
ma cerca la parola che ti occorre.

Ilustración: Orador, 1965, Leon Golub

martes, abril 26, 2011

Cesare Pavese / Placeres nocturnos



Placeres nocturnos

También nosotros nos paramos a sentir la noche
en el instante en que viento está más desnudo:
las avenidas están frías de viento, todo olor ha cesado;
las narices se levantan hacia las luces oscilantes.

Tenemos todos una casa que espera en la oscuridad
a que regresemos: una mujer que espera en la oscuridad,
tendida en el sueño: el cuarto está caliente de olores.
No sabe nada del viento la mujer que duerme
y respira; la tibieza del cuerpo de ella
es la misma de la sangre que murmura en nosotros.

Este viento que nos lava llega desde el fondo
de las avenidas abiertas de par en par en la oscuridad;
las luces oscilantes y nuestras narices contraídas
se debaten desnudos. Cada olor es un recuerdo.
De lejos, de la oscuridad, salió este viento
que se abate sobre la ciudad: de abajo, de prados y colinas,
donde solo hay una hierba que el sol ha calentado
y una tierra ennegrecida de humores. Nuestro recuerdo
es un áspero olor, la poca dulzura
de la tierra desventrada que exhala en invierno
el aliento del fondo. Se ha apagado cada olor
en la oscuridad, y a la ciudad no nos llega más que el viento.

Volveremos esta noche a la mujer que duerme,
con los dedos helados a buscar su cuerpo,
y un calor nos sacudirá la sangre, un calor de tierra
ennegrecida de humores: un aliento de vida.
También ella se calentó en el sol y ahora descubre
en su desnudez la vida más dulce,
que de día desaparece, y tiene sabor de tierra.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969

Versión de J. Aulicino


Piaceri notturni

Anche noi ci fermiamo a sentire la notte
nell'istante che il vento è più nudo: le vie
sono fredde di vento, ogni odore è caduto;
le narici si levano verso le luci oscillanti.

Abbiam tutti una casa che attende nel buio
che torniamo: una donna ci attende nel buio
stesa al sonno: la camera è calda di odori.
Non sa nulla del vento la donna che dorme
e respira; il tepore del corpo di lei
è lo stesso del sangue che mormora in noi.

Questo vento ci lava, che giunge dal fondo
delle vie spalancate nel buio; le luci
oscillanti e le nostre narici contratte
si dibattono nude. Ogni odore è un ricordo.
Da lontano nel buio sbucò questo vento
che s'abbatte in città: giù per prati e colline,
dove pure c'è un'erba che il sole ha scaldato
e una terra sventrata che esala all'inverno
il respiro del fondo. Si è spento ogni odore
lungo il buio, e in città non ci giunge che il vento.

Torneremo stanotte alla donna che dorme,
con le dita gelate a cercare il suo corpo,
e un calore ci scuoterà il sangue, un calore di terra
annerita di umori: un respiro di vita.
Anche lei si è scaldata nel sole e ora scopre
nella sua nudità la sua vita più dolce,
che nel giorno scompare, e ha sapore di terra.


Ilustración: Un par de zapatos, 1887, Vincent Van Gogh

lunes, abril 25, 2011

Martín Maigua / Comencé por la bolilla...



Comencé por la bolilla que menos sabía


En un impulso por abandonar el examen
le dije al profesor
que la Facu era secundaria en mí.
Afuera estaban mis padres y amigos,
mamá fumaba yendo de un lado a otro
y de a ratos miraba el reloj. Papá esperaba serio
en un banco del pasillo, no quiso hablar con nadie
hasta que yo saliera.
Mis amigos escondían en bolsas de nylon
distintos frascos
con cócteles de olores putrefactos.

Si lo que más querés es otra cosa
no dejes de hacerla, me dijo el profesor.
Sentí una fuerza extraña
y con la seguridad de quien decide su propia muerte
le propuse que me preguntara lo más difícil.

Entonces fijó su vista
en la cruz de arriba de la ventana

y cuánto vale ser
lo que uno quiere en la vida, me preguntó.

Martín Maigua (Salta, 1978, vive en Córdoba), El mundo no es más que eso, Editorial Nudista, Cosquín, 2010

Foto: Maigua las afinidades electivas. las elecciones afectivas

domingo, abril 24, 2011

Franco Fortini / Tal vez el tiempo de la sangre



Tal vez el tiempo de la sangre

Tal vez el tiempo de la sangre regresará.
Hay hombres que deben ser matados.
Padres que deben ser escarnecidos.
Lugares que profanar blasfemias que proferir
incendios que establecer delitos que bendecir.
Pero sobre todo hay que volver a otra paciencia
a la ciencia feroz de los objetos a la coherencia
en los dilemas que habíamos creído superados.
Al partido que necesita tomar y hacer.
Buscar a nuestros iguales osar reconocerlos
dejar que nos juzguen guiarlos ser guiados
con ellos querer hacer el bien con ellos el mal
y el bien la realidad servir negar cambiar.

Franco Fortini (Florencia, 1917–Milán, 1994), "L'ospite ingrato. Testi e note per versi ironici", 1966, Poesie scelte 1938-1973, Oscar Mondadori, 1974, en La poesia e lo spirito
Versión de Jorge Aulicino


Forse il tempo del sangue

Forse il tempo del sangue ritornerà.
Uomini ci sono che debbono essere uccisi.
Padri che debbono essere derisi.
Luoghi da profanare bestemmie da proferire
incendi da fissare delitti da benedire.
Ma più c’è da tornare ad un’altra pazienza
alla feroce scienza degli oggetti alla coerenza
nei dilemmi che abbiamo creduto oltrepassare.
Al partito che bisogna prendere e fare.
Cercare i nostri eguali osare riconoscerli
lasciare che ci giudichino guidarli essere guidati
con loro volere il bene fare con loro il male
e il bene la realtà servire negare mutare.


Ilustración: Prise de la Bastille, 1789, Jean-Pierre Hoeël

sábado, abril 23, 2011

Enrique Lihn / De "Estación de los desamparados", 3



Llovieron querubines para todo servicio...

Llovieron querubines para todo servicio.
Acá desplazan una pesada corona y la suspenden
justo en el punto en que aplastaría a la Virgen.
Con algunas de sus propias plumas entre los dedos pintones
hicieron relucir los métodos de un santo
escribiendo con oro el desgaire del aire.
Sus cabecitas iban y venían
atentas a embocarse en los vacíos simétricos
de la vieja pintura que se apoyaba en ellos
incapaz de elevar una oración real
pero plagada de esos lapsus con alas.

El Arcángel del Arcabuz.
Una muchacha.
Un hermafrodita con las alas pintadas.

Santo Tomás de Aquino
fulminaba a los demonios con su pluma.
La Suma Teológica
nunca lo supo: era literatura.

Virgen arcángeles apóstoles querubines y gente de la familia:
los donantes multiplicados por sus sillas en una sala de espera.
Sesión de Directorio de la Santísima Trinidad.
Todo esto chorrea de bordados de oro
de la presencia del oro, del oro que trajo la muerte al Incanato
y por el cual la vieja España de dientes careados
impuso a Dios a sangre y fuego.

Vírgenes necias en su exceso de flores,
jóvenes estofadas con un muñeco en las manos
que, se presume, tiene el mundo en las suyas.
Sospecho que Dios pasó por ellas sólo para cumplir
un pesado compromiso familiar.


El pueblo adoptará sus propias decisiones...

El pueblo adoptará sus propias decisiones.
Nunca he creído -le contestaron- en la espontaneidad de las masas.
Por el contrario -dijo- sin esa espontaneidad estaríamos perdidos.
¿Cómo dice? -le dijeron- ¿Cómo dice? Aló, aló, aló.
Nada. Corte -dijo una voz desconocida-. Su teléfono está malo.


Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1919-1988), Estación de los desamparados, Premia Editora, México DF, 1982

Ilustración: Santiago Matamoros (detalle), Cuzco, Perú, siglo XVII

viernes, abril 22, 2011

Javier Adúriz / Poemas de tres libros



De Canción del samurai, 2004

Coro

La prolijidad, desdichado lector,
no se corresponde con la índole
de mi carácter. Me maldispone
trabajar de prólogo, (amén
de este atavío arlequinesco).

Digo: como pueblo
soy una caricatura del primer mundo.
Debiera componer un mundo, ¿no?

Ahora salgo para advertir una razón:
la melancolía no era el único pasto
de las aves. Comedia o no,
cada quien arrastra el trayecto de su risa.

Lo supo Aristófanes, frente a la amargura
ateniense; y el inefable Fidel Pintos,
cuya fealdad sin palabra
nos consolaba de nosotros mismos.

Está dicho: para un pueblo joven, lo risible
compromete innumerables músculos.


Leda llora el cocoliche

Meledetto il Kaiser, Leda, perqué llorá.
No ai visto qui a arribato il signore
Pane... El mismo, cittadino a la Floresta,
coloquialista americano, tutto un bardo...

No, no e' un ganso. Lo ganso sono ansare
qui grídano di notte e moléstano la cuadra.
Leda, Leda, abrile le gambitte, si e'
un capomastro di prestigio, alto e forte:

un vero Jove... Ma qué importa si usa
cocoliche. Noi, no siamo tan nobile, ¿no?...
¿Cóme que volete un argentino?

¡Mala pécora, si questo paese dá merda!
Guardáte al Gínsbero, nene, lo bitinique,
que me si'strola la verdolería.



De La forma humana, 1999

Puerta

Ahí estás, cerrada igual que un párpado,
como si detrás no hubiera
un evaporado país, tronar de un corno
de la fantasía:
llanura,
mueca o sonrisa
para cada ahogado acontecer.

Raja,
con esplendor vibrando
en el hábito de lo efímero,
cada línea, cada línea,
como el dolor
pidiendo aire, corriendo el cerrojo
de una indestructible
eternidad
desmantelada.


Merry melodies

Pobre Penteo, sos un cocodrilo.
Batís tu cauda con un ritmo tierno.
Hundís el pecho, entrás en el infierno
de la palabra dicha con estilo.

Cursás, igual que un nauta, el codicilo
moviendo las manitas y los remos;
tu piel se ablanda, obra del eterno
remolino del río detenido.

Mientras, en torno tuyo unas formitas
efímeras se visten de grotescos
sobando al dios amor. De pronto miran.

Ves tu tierra y hermanos, la colina
burda de lo real: llevan honestos
tu cabeza deforme en una pica.

Para Daniel Fara


Club

Quizás sea la luz tiranía distinta
Cavafis

Un ladrido corrupto rebota por las mesas.
No es la batalla de Accio
pero igual un comité exige
desde una especie de púlpito.

Los botines de los circunstantes
sostienen el compás
hasta que el cubilete vuele
y alguien escupa los dados.

Y a quién le importa.
Ahítos de una felicidad crüel
babean, mugen, sonríen.

Aunque la luz repique en los vidrios,
-cantamos- otro golpe de dados
y nos trague la noche
.


De Solos de conciencia, 1985

Solos, vertiginosa condición...

Solos, vertiginosa condición
de solos, salida cerrada
que no se comprende, que no consigo
mudo, a redobles de sangre,
comprender.

El deseo, el amor
que hubiste por las cosas, humo
disolvente de todo el pasado,
de todo este hoy
que ya fue y que será
y que ahora es aire.

Porque quién puede, quién acierta
acaso
a descifrar la vida,
este cuerpo de imágenes
que a diario mueren
desde tus ojos,
al hombre detenido
y su cigarro acabándose,
tanta pasmosa sucesión
de carne y espíritu
en su decadencia.

Ahora estás cerca, hermano,
y todo pasa
o queda; uno tras otro
quedan, por buscarse,
hombres y días
abrazados a su ceniza eterna:

como vos, como yo, precisamente
solos de conciencia.


Elogio de nosotros mismos

Nosotros, los que mentimos a diario,
los que encarnamos el difícil arte
de la locuacidad vacía,
nosotros, los embaucadores
de sordos,
temblones mediocres del infinito
abismo, los artistas consumados
de la transmutación y la astucia,
raza de enanos
irredentos, de perdularios
a domicilio, nosotros,
los sabios, los mezquinos, paralíticos
de la alegría, los entusiastas
del odio, los magníficos,
los elegidos desde siempre
para juzgar y condenarnos.

Deliciosa inteligencia.


Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011)

Foto: Adúriz Macedonianos

Para ver una selección más amplia, pulsar Javier Adúriz

jueves, abril 21, 2011

Milo De Angelis / Dos poemas





La isla será contemplada en toda su belleza

También la cara, el despertar
cada vez, pánico y angustia
de volverse distinta:
un siglo entero fluía
en sus movimientos
pues era la unicidad.
Y, sin embargo, alguien, ya a salvo,
desafiando a los suicidas junto a la cama y a las píldoras
que se caen de las manos,
alguien está diciendo:
la isla será contemplada en toda su belleza
no importa si por nosotros o por otros
.


"Es posible auxiliar a los sitiados. Es posible
entender el verano"

Nos sorprende el comienzo. Queríamos entenderlo
a la velocidad de los muertos, perdonar
las manos, cuando gritan que nadie
escuchará el rechinar de estas bicicletas
dentro de quince años o tras un fuerte chaparrón. Este
escenario enloquecido en voz baja, la burla
de estas togas, que ni siquiera nuestro
más histórico ayer podrá eliminar: en el taxi
a sangre y fuego, las etapas y los hábitos
del derrumbe, el mismo espanto circular
mezclado a un vals de alfileres. Quince islas
después de la infancia. Dentro de poco, en Bari, abren
los quioscos. Ya es de día, eso es todo.

Milo De Angelis (Milán, 1951), Biografía sumaria, traducción de María Julia De Ruschi, Hilos Editora, Buenos Aires, 2011


L'isola sarà guardata nella sua bellezza
Anche la faccia, il risveglio / ogni volta, panico e ansia /di diventare diversa: / un secolo intero scorreva / nel suoi movimenti / perché era l'unicità. / Eppure qualcuno, già salvo, / sfidando i suicidi vicino al letto e le pastiglie /che cadono dalle mani / qualcuno sta dicendo: /
l'isola sarà guardata nella sua bellezza / non importa se da noi o da altri.

"È possibile portare soccorso agli assediati. È possibile capire l'estate"
L'inizio ci assale. Volevamo capirlo / alla velocità dei morti, perdonare / le mani, quando urlano che nessuno / udrà il fruscio di queste biciclette / tra quindici anni o un rovescio di pioggia. Questo / palcoscenico impazzito sottovoce, queste toghe / in burla, che nemmeno il nostro / più storico ieri potrà recidere: nel taxi / a ferro e fuoco ecco le tappe e le abitudini / del crollo, il medesimo spavento circolare / mescolato a un valzer di spilli. Quindici isole / dopo l'infanzia. Tra poco, a Bari, aprono / le edicole. È mattino, nient'altro.


Foto: Milo De Angelis s/d

miércoles, abril 20, 2011

Zbigniew Herbert / Mensaje del señor Cogito



Mensaje del señor Cogito

Ve sigue a los otros los que alcanzaron su oscura meta,
vellocino dorado de la nada —tu premio final

Levanta la cabeza entre los que andan
arrodillados o dan la espalda
entre los que yacen

No has sido salvado para vivir
poco tiempo te queda da tu testimonio

Sé valiente si la razón te falla
al fin de cuentas sólo cuenta eso
Que tu inválida Ira sea como un mar
cada vez que oigas las voces abatidas de los torturados
que no te abandone tu hermano el Desprecio
frente a espías verdugos y cobardes

serán ellos los que ganarán
con un profundo alivio arrojando tierra
sobre tu ataúd

el gusano no faltará para corregir
tu biografía

y no perdones no tienes el poder
de perdonar en nombre de los traicionados en la luz
del alba

pero líbrete dios del menor orgullo
en el espejo contempla tu cara
de payaso repitiéndote: he sido llamado
¿no había mejores que yo?

guárdate de ser árido ama los manantiales
de la primera luz las desconocidas aves
y robles del invierno

un brillo sobre el muro un esplendor del cielo
no necesitan calor de tu aliento
nada más dicen esto: no tienes remedio

y no te duermas si una luz en los montes
te llama: levántate sigue
hasta que en el pecho la sangre conmueva
tu oscuro astro

repite los antiguos conjuros humanos
las fábulas las leyendas
así conseguirás el bien que nunca será tuyo
repite las grandes palabras repite insiste
como los otros los que caminaban
por el desierto quedándose en la arena

por todo esto algo te darán
azotes de burla golpes de cuchillo

sigue —sólo así serás admitido
en la santa congregación de las calaveras
frías de tus ancestros —Gilgamés Héctor Rolando
defensores del reino sin fin
de los muros en cenizas

Sé fiel Sigue


Zbigniew Herbert (Lwow, 1924-Varsovia, 1998), Poesía polaca contemporánea, selección, traducciones y notas de Krystyna Rodowska, Material de Lectura 31, Universidad Autónoma de México, 2008

Ilustración: Guerrero en la encrucijada, 1882, Victor Vasnetsov

martes, abril 19, 2011

Giuseppe Belli / Dos sonetos



La buena familia

Mi abuela, a la hora en que papá llega,
Deja el hilado, pobre vieja,
Atiza un carboncito, pone la mesa,
Y comemos dos hojas de ensalada.

Algunas veces hacemos la fritura,
Que si la pones bajo la luz, se transparenta
Como si miraras a través de una oreja:
Cuatro nueces, y la cena terminada.

Luego, mientras yo, tata y Clementina
Seguimos bebiendo un par de horas,
Ella levanta la mesa y arregla la cocina.

Y apenas visto el fondo de la jarra,
Una meadita, un Salve Regina,
Y, en santa paz, nos vamos a la cama.


¡Qué lengua curiosa!

Esa Francia tuya será una gran ciudad,
Pero los franceses que nacen allí
Tienen un cierto modo de parlar
Que bendito el que lo puede oír.

Allá, tres y tres no son seis, son 1.
Y cuando es algo tuyo, es de túa. 2.
Para decir sí, se burla el puerco: : 3.
Y quien quiere decir no dice nepá. 4.

Y me acuerdo de aquel señor Mesó 5.
Que pretendía diciendo a sé 6.
Decir basta, ya no quiero más.

Y de aquel otro que se comió
Una colación para atragantar a un rey
Y luego me dijo que digiunó ?! 7.

1. Six
2. C'est à toi
3. Oui
4. Ne pas
5. Monsieur
6. Assez
7. Del verbo déjeuner.

Giuseppe Gioachino Belli (Roma, 1791-1863), Tutti i sonetti romaneschi, a cura di Marcello Teodonio, Roma, 1998
Versiones: Jorge Aulicino


La bbona famijja

Mi’ nonna a un’or de notte che vviè Ttatase
leva da filà, ppovera vecchia,
attizza un carboncello, sciapparecchia,
e mmaggnamo du’ fronne d’inzalata.

Quarche vvorta se fâmo una frittata,
che ssi la metti ar lume sce se specchia
come fussi a ttraverzo d’un’orecchia:
quattro nosce, e la scena è tterminata.

Poi ner mentre ch’io, Tata e Ccrementina
seguitamo un par d’ora de sgoccetto,
lei sparecchia e arissetta la cuscina.

E appena visto er fonno ar bucaletto,
’na pissciatina, ’na sarvereggina,
e, in zanta pasce, sce n’annamo a letto.

28 novembre 1831 - Der medemo


Che llingue curiose!

Sta tu’Francia sarà una gran Città,
ma li francesi che nnascheno llí
hanno una scerta gorgia de parlà
che ssia ’mazzato chi li pô ccapí.

Llà ttre e ttre nun fa ssei, tre e ttre ffa ssì,
e, cquanno è rrobba tua, sette a ttuà.
Pe ddì de sì, sse bburla er porco: uì:
e cchi vvô ddì de nò disce: nepà.

E mm’aricordo de quer zor Monzù
che pprotenneva che discenno a ssé,
discessi abbasta, nun ne vojjo ppiú.

E de quell’antro che mme se maggnò
'na colazzione d’affogacce un Re,
e me sce disse poi che ddiggiunò?!

7 dicembre 1831


Ilustración: La nonna e i nipotini, Giuseppe Magni

lunes, abril 18, 2011

Giuseppe Belli / La meada peligrosa



La meada peligrosa

Estaba anoche meando por lo oscuro,
Entre Madama Lucrezia y San Marco, *
Cuando hete ahí, abalanzado como un falco,
Un suizo del Papa, el morro duro.

De entrada me hace clavar el pito contra el muro, **
Luego quiere sacarme el sombrero, me lo calzo,
Y sosteniéndome el calzón corro hacia el Arco
De los tres Reyes, gritando: "Ven a agarrarlo".

Pero sentía aquel hocico detrás diciendo ***
En su resuello: "Der Teufel!, señor coso, ****
Pss, no corras tanto, que me canso".

Después, con mil palabras raras,
Barboteaba: "Ven acá, hijo de una vaca,
Que tomaremos un vaso de buen vino".

Giuseppe Gioachino Belli (Roma, 1791-1863), Tutti i sonetti romaneschi, a cura di Marcello Teodonio, Roma, 1998, liberliber.it/e-Text
Versión: Jorge Aulicino

* Madama Lucrezia es una de las estatuas "parlantes" de Roma, pues en ella se pegaban carteles satíricos, opiniones, denuncias y proclamas, como en las de Pasquino y Marforio

** Clavar, por sbattere, que se desempeña como golpear, sacudir, echar o tener sexo en italiano doméstico actual

*** Se considera en general que Belli no usa el término en su acepción actual de homosexual, sino que alude al "alemán" (el guardia suizo), ya que frogio deriva de frogia (parte carnosa de la nariz del caballo, o de una persona en sentido burlón), y con frogio se designaba a los noreuropeos, debido a las formas no romanas de sus narices. El contexto permite suponer un sentido doble, como en el caso anterior

**** Las palabras del guardia son una satírica mezcla de alemán y romanesco. Tartàifel remeda un juramento, como ¡diablos! o ¡maldición!. Algunos comentarios indican que el término alude por el sonido a la expresión der Teufel (el diablo).



La pisciata pericolosa

Stavo a piscià jjerzera lì a lo scuro
Tra Madama Lugrezzia e ttra Ssan Marco,
Quann'ecchete, affiarato com'un farco,
Un sguizzero der Papa duro duro.

De posta me fa sbatte er cazzo ar muro,
Poi vò llevamme er fongo: io me l'incarco:
E cco la patta in mano pijjo l'arco
De li tre Re, strillando: vienghi puro.

Me sentivo quer frocio dì a le tacche,
Cor fiatone: "Tartàifel, sor paine,
Pss, nun currete tante, che ssò stracche".

Poi co mill'antre parole turchine
Ciaggiontava: "Viè cquà, ffije te vacche,
Che ppeveremo un pon picchier te vine".

Roma, 13 settembre 1830

Foto: Estatua de Belli en el Trastevere, Roma, 1913, Michele Tripisciano

A.E. Housman / De "El muchacho de Shropshire"



XL

En mi corazón un aire que mata
Desde tu lejano país sopla:
Qué son esas tristes colinas,
Qué cimas y granjas son esas.

Esa es la tierra del contento perdido,
Veo resplandecer muy ceñido
El alegre sendero que atrás dejé
Y por el que no ya puedo volver


A.E. Housman (Bromsgrove, 1859-Cambridge, 1936), de El muchacho de Shropshire
Versión de Angel Faretta


A Shropshire Lad

XL

Into my heart an air that kills (*)
From yon far country blows:
What are those blue remembered hills,
What spires, what farms are those?
That is the land of lost content,
I see it shining plain,
The happy highways where I went
And cannot come again.

*: este segundo hemistiquio fue empleado por Margaret Millar como título para su excelente novela, conocida entre nosotros como Un aire mortal (N. del T.)

Ilustración: Prados en Greifswald, 1820, Caspar David Friedrich

Safo/Catulo



Fragmento 31

Aquel me parece igual a los dioses
el hombre que está justo enfrente tuyo
y de cerca te escucha y mira susu-
rrar amigable

y ríes levemente, lo que hace
que en mi pecho el corazón eche a volar
pero te miro y se agolpa y las pala-
bras no me salen

la voz se me quiebra, mientras un fuego
sutil se agita debajo de mi piel
los ojos se niegan a ver, me retum-
ban los oídos

un sudor frío se expande sobre mí
un temblor me invade toda, blanca estoy
como el nácar, débil cercana a morir
parece que estoy

pero todo se soporta cuando pobres...

Safo (Lesbos, actual Grecia, s. VII a.C.- s. VI a.C.)


Catulo, Verona, I antes de la cruz

aquel me parece semejante a un dios:
aquel, si es lícito, supera a los dioses
el que sentado en frente tuyo te
mira y escucha

reís dulcemente, lo que, mísero
me arrebata los sentidos: al punto
Lesbia, en que te veo nada queda
en mi boca de voz

la lengua se entorpece y sutil
bajo la piel un fuego me recorre:
tintinean mis oídos y una doble
noche oculta mis ojos

el ocio, Catulo, te es molesto:
en el ocio te exaltás en demasía:
el ocio, en otros tiempos, perdió
reyes y ciudades felices

Versiones de Ignacio Uranga



φαίνεταί μοι κῆνος ἴσος θέοισιν
ἔμμεν' ὤνηρ, ὄττις ἐνάντιός τοι
ἰσδάνει καὶ πλάσιον ἆδυ φωνεί-
σας ὐπακούει

καὶ γελαίσας ἰμέροεν, τό μ' ἦ μὰν
καρδίαν ἐν στήθεσιν ἐπτόαισεν,
ὠς γὰρ ἔς σ' ἴδω βρόχε' ὤς με φώναισ'
οὐδ' ἒν ἔτ' εἴκει,

ἀλλ' ἄκαν μὲν γλῶσσα ἔαγε λέπτον
δ' αὔτικα χρῶι πῦρ ὐπαδεδρόμηκεν,
ὀππάτεσσι δ' οὐδ' ἒν ὄρημμ', ἐπιρρόμ-
βεισι δ' ἄκουαι,

έκαδε μ' ἴδρως ψῦχρος κακχέεται τρόμος δὲ
παῖσαν ἄγρει, χλωροτέρα δὲ ποίας
ἔμμι, τεθνάκην δ' ὀλίγω 'πιδεύης
φαίνομ' ἔμ' αὔται·

ἀλλὰ πὰν τόλματον ἐπεὶ καὶ πένητα




Ille mi par esse deo videtur
ille si fas est superare divos
qui sedens adversus identidem te
spectat et audit
dulce ridentem misero quod omnis
eripit sensus mihi nam simul te
Lesbia aspexi nihil est super mi
vocis in ore
lingua sed torpet tenuis sub artus
flamma demanat sonitu suopte
tintinant aures gemina teguntur
lumina nocte.
Otium Catulle tibi molestum est
otio exsultas nimiumque gestis
otium et reges prius et beatas
perdidit urbes


Ilustración: Safo y Alceo, 1881, Lawrence Alma-Tadema

domingo, abril 17, 2011

Zbigniew Herbert / Dos poemas



Jonás

Y preparó el Señor
un pez grande
para que tragara a Jonás.
Jonás hijo de Amiar
huyendo de una misión peligrosa
tomó un barco que iba
de Jope a Tarsis

lo que sucedió después es bien sabido
viento terrible, tempestad
los tripulantes arrojan a Jonás
en las profundidades
el mar se levanta por su propia furia
viene el pez profético
tres días y tres noches
reza Jonás en su vientre
por fin el pez lo devuelve
a tierra firme

un Jonás contemporáneo
se sumerge como piedra
si le toca una ballena
no tiene ni tiempo para un suspiro

en el caso de que se salve
actúa con más astucia
que su compañero bíblico
nunca más se encarga
de una misión peligrosa
se deja crecer la barba
y lejos del mar
lejos de Nínive
escondiéndose bajo un falso apellido
se vuelve comerciante de ganado
y de objetos antiguos

los agentes de Leviatán
no rechazan los sobornos
no sienten el soplo del destino
son empleados de la casualidad

en un hospital bien limpio
Jonás muere de cáncer
sin darse cuenta
de quién había sido

puesta sobre su frente
se apaga la parábola
el bálsamo de un relato bíblico
nada puede con su cuerpo


El abismo del señor Cogito

En casa no hay peligro
pero detrás del umbral
cada vez que el Señor Cogito
sale por la mañana a pasear
se abre delante de él
un abismo
no el abismo de Pascal
tampoco el despeñadero de Dostoyevski
es un abismo
justo a la medida
del Señor Cogito
su calidad particular:
nada insondable
ni aterrorizador

lo sigue como si fuera una sombra
lo espera frente a la panadería
en el parque junto con el Señor Cogito
por encima de su hombro
lee el periódico

molesto como un tumor
apegado como un perro
y ni siquiera tan profundo
para absorberlo con la cabeza
las piernas y las manos

un día
el abismo tal vez se haga más grande
más maduro
se ponga serio
¡ay si se supiera
qué agua darle
con que semilla
alimentarlo!

ahora
basta con que el Señor Cogito
recoja un puñado de arena
para taparlo

sin embargo no lo hace
al regresar a casa
deja al abismo tranquilo
detrás del umbral
ocultándolo cuidadosamente
con un viejo trapo


Zbigniew Herbert (Lwow, 1924-Varsovia, 1998), Poesía polaca contemporánea, selección, traducciones y notas de Krystyna Rodowska, Material de Lectura 31, Universidad Autónoma de México, 2008

Foto: Herbert W świecie Pana Cogito

sábado, abril 16, 2011

Santiago Sylvester / Dos poemas



(la conversación)

Los años no entran todos por la misma puerta
aunque terminen juntos,
siempre en trance de irse hacia otra parte: el problema
es adónde

Tampoco vienen del mismo lugar: cada uno con su avío;
y si terminan comiendo de la misma sopa, reflejados
en el mismo espejo,
no muestran siempre una cara triunfante sino
esta pregunta que cae por su propio peso: ¿hay años que ya no vendrán?
Y no hay una respuesta: hay
principios generales que terminan en desilusión: un secreto
que sólo muy pocos no conocen.

Aunque no entran todos por la misma puerta,
tienen el diálogo de los que están resignados a juntarse
y esa conversación,
lo que se dice en ella,
es lo único que no deja de existir
cuando de pronto un reloj se detiene para todos.


(caminata)

La senda lleva hacia donde no se sabe: detrás del alambrado
empieza la loma suspendida contra la ley de gravedad:
se expande en círculos, en caranchos allá arriba, en la agitación
de los pilpintos;
y a ras de tierra la menta, algunas tunas y más atrás el ceibo:
la masa verde lava el abuso de civilización: el hormiguero
surge como una protuberancia del infierno: la senda
atraviesa el cerco, los helechos...

...y reaparece en el pinar: no me gustan los pinos: en el pinar
no hay pájaros: hay silencio: en el corazón del pinar la soledad
es absoluta. La respiración contenida, el oído
en guardia: el ojo no deja de mirar: no puede
no mirar: hay
una falsa paz.

Santiago Sylvester (Salta, 1942), La palabra y, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011


Ilustración: Pino cerca de Aix, 1890, Paul Cézanne

viernes, abril 15, 2011

Gerardo Gambolini / Dos poemas



Animal Planet / History Channel

Acechar a la presa, tender la telaraña,
valerse de la garra, de la fauce,
la ponzoña, esperar que haya despojos,
marcar el territorio, organizar

la colonia, adaptarse, construir,
infestar la oscuridad,
escapar al predador, asolearse por
momentos, enseñar a la cría

siempre lo mismo, perpetuar el adn,
la consigna, la inflexible economía.


Thomas Huxley en su habitación

Y si la opción fuera el hombre de ciencia
que usara su retórica brillante
para aplastar la discusión religiosa,
preferiría descender de un sacerdote.

El arte, el mundo, la arquitectura
detrás de ti — ah, me importa un bledo
que existas o no existas.
Te rezo en tu calidad motora, imaginaria,

como la única prueba
verdaderamente humana.


Gerardo Gambolini (Buenos Aires, 1955), inéditos


Ilustración: Tigre asustado por una serpiente, 1858, Eugène Delacroix

jueves, abril 14, 2011

Victoria D'Antonio / Hamamelis



Hamamelis

Una mujer a punto de cortar una rama
para bien del mundo
para el bien infinito de sus días.
El corte ha de ser perfecto
y no malherir.
Un saber antiguo
que asegura el altivo rosedal.
Un papiro de ilusiones
las manos, jamás desterradas.
Venas azulverde.
Todo se mide en espinas, en tiernas hojas.
Cuando se acerca y el tallo tiembla y la flor se sabe
ya muerta no hay dudas,
quien otorga la vida
ha instruido a esa mujer en este gesto.
Cada día se repite la intemperie de flores y árboles olvidados.

Victoria D'Antonio (Buenos Aires, 1972), La coleccionista, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010

Foto: Victoria D'Antonio las afinidades electivas.las elecciones afectivas

miércoles, abril 13, 2011

Angel Faretta / Navidad



Navidad 2010

Igualmente volvés a nacer
Y el pesebre es ahora el mundo
Tan lleno de estiércol y mugre.
¿Vendrán los magos de Oriente
O estarán más que desorientados
Frente a este enorme emporio
Y no un imperio al que oponer
Otra ley o mejorar la anterior?
Igualmente volvés a nacer
Por estas fechas invernales
Que aquí son vernales
Y hasta nos cuesta sentir
Desde este lado del mundo
Lo que habrá sido esa noche.
Buscar un refugio en vano,
Posadas y casas de hospedaje
Hasta que marido y mujer,
Dieran con este henil tibio.
El asno puesto a la izquierda
Pero el buey a su derecha
Recordando que ambas fases
Vuelven a estar presentes
Esa noche, tan fría allí
Y aquí tórrida y estrepitosa
Entre colgajos colorinches
Y petardos multicolores
Donde volvés a nacer.
No importa el gordo barbón
Vestido de rojo como la puta
De Babilonia y sus llamados
A comprar tantos cachivaches.
Aún en medio de todo eso
De esa mugre barata y bastarda
Volvés de nuevo a nacer.

Angel Faretta (Buenos Aires, 1953), inédito

Ilustración: Imagen del Nacimiento con el profeta Isaías señalando la estrella, catacumba de Santa Priscila, Roma, c. fines del siglo II

lunes, abril 11, 2011

Richard Gwyn / Reglas de conducta



Reglas de conducta

Llegaron Soldados. Después, Administradores. Impusieron un serie estricta de leyes de conducta. Primeramente, el toque de queda, entre las 9 pm y las 6 am. En segundo lugar, una restricción sobre el número de gente que podía verse junta en toda ocasión, salvo en la iglesia. En tercer lugar, que todos los adultos estuvieran completamente vestidos durante las horas no comprendidas por el toque de queda. En cuarto lugar, que quedaba estrictamente prohibido tener loros, así como todo otro pájaro que imitara el habla humana. Quinto, que las visitas al doctor fueran exclusivamente para quienes sufrieran únicamente enfermedades que se curasen. Sexto, que todos los libros que tuvieran la letra V deberían entregarse a las autoridades literarias. Séptimo, que todo el ganado se registrara ante la autoridad competente, salvo las aves de corral comestibles y sus huevos. Octavo, que las gallinas negras fueran una excepción a ésta última cláusula excluyente y que se las considerarse propiedad de los Administradores. Noveno, que quedaba prohibido que los perros ladrasen entre las 9 pm y las 6 am, y que si lo hicieran sus dueños estuvieran sujetos a multas abultadas. Décimo, que las personas que tuviesen sueños con (a) elefantes, (b) reptiles peligrosos, o (c) cualquier variedad de crustáceo, los reportaran a las autoridades cívicas de inmediato. La contravención de cualquiera de las leyes enunciadas arriba iba ser vista como un desafío directo a la autoridad de los Administradores. Las reglas fueron exhibidas en una ancha pizarra fuera de la intendencia. La primera noche, fuimos despertados por una explosión. Alguien había descargado ambos caños de una escopeta en la recién levantada pizarra. Se buscó en todas las casas que daban a la intendencia, pero no se encontró arma alguna. Cuatro jóvenes fueron enviados a la cárcel.


Richard Gwyn (Gales, 1956), Sad Giraffe Café, Arc Publications, UK, 2010
Versión de Jorge Fondebrider


Rules of Conduct

Soldiers came. Adminstrators followed. They imponed a strip set of rules of conduct. Firstly, the curfew, between the hours of 9 pm and 6 am. Secondly, a restriction on the number of people to be seen together on any one occasion, except in church. Thirdly, that all adults should be fully clothed during hours not covered by the curfew. Fourthly, that the keeping of parrots was strictly forbidden, as were all other birds who mimicked human speech. Fifth, that visits to the doctor were to be confined to those who suffered only curable diseases. Sixth, that all books containing the letter V were to be handed in t o the literary authorities. Seventh, that all livestock was to be registered with the appropriate authority, excluding edible fowl and their eggs. Eighth, that black hens were an exception to this last excluding clause and were to be considered property of the Administrators. Ninth, that it was prohibited for dogs to bark between the hours of 9 pm and 6 am, and that if they did so their owners were liable to substantial fines. Tenth, t hat persons who had dreams containing either (a) elephants; (b) dangerous reptiles, or (c) any variety of crustacean, were to report to the civic authorities at once. Contravention of any of the above stated legislation was to be regarded as a direct challenge to the authority of the Administrators. The rules were posted on a large noticeboard outside the civic hall. On the first night, we were awakened by an explosion. Somebody had fired both barrels of a shotgun into the newly erected noticeboard. All the houses facing the civic hall were searched, but no weapon was found. Four young men were sent to prison.

Ilustración: School Rules, siglo XIX, William Holbrook Beard

Claudia Masin / La gracia




La gracia

A veces, muy raramente, un encuentro nos conmueve
de una forma que no puede ser atenuada por el pensamiento
o el lenguaje. Es que trae una memoria
de lo que fue íntimamente conocido y deseado, pero ha sido
desplazado a un lugar inalcanzable, de donde no sabría volver
a menos que una persona -entre todas- lo llamara. Somos
criaturas tímidas que no han hallado, en respuesta
a su curiosidad, a su pasión por todas las cosas, más que daño
o rechazo. Como animales que han luchado demasiado por su vida,
no sabemos qué hacer con la alegría, y si llega,
seguimos huyendo para salvarnos. Si lográramos vencer el terror,
si nos quedáramos, podríamos recuperar algo
perdido hace tiempo. La dicha más plena es una dicha física
y debería producirse sólo una vez,
antes de que conozcamos las palabras. Su regreso es siempre
un instante de gracia que nos devuelve el amor con que un día
la materialidad del mundo nos ha tocado.

Claudia Masin (Resistencia, Chaco, 1972), La plenitud, Hilos Editora, Buenos Aires, 2010

Foto: Claudia Masin en La trampera

domingo, abril 10, 2011

Mario Ortiz / De "Cuadernos de lengua y literatura. Volumen IV"



Virginia

La ciudad del verano se vacía en invierno.
Si tuviera que pensarla en una imagen
diría que es un viejo que se ha encogido de reuma
o una niña jugando con la ropa gigante de su madre
y monta un teatrino en el momento ufano de la escena mayor
niña primma-donna de la ópera imaginaria
lady Macbeth con capelina como sombrero de mariachi

Vine a dar clase de Lengua y Literatura en la Escuela Media
porque no conseguían profesor.
Me dieron un departamento en un edificio completamente vacío,
el ascensor funcionaría solamente para mí
si no fuese porque prefiero la escalera para subir al 5° piso

Durante el invierno no importa verdaderamente
que el sol salga y se ponga en el mar como dice la propaganda
pero hoy levanto la vista de unos ejercicios de concordancia
hacia la ventana que quedó abierta
y veo a Lucianita con su abuelo sentados en la rambla
envueltos en una frazada violeta mirando el atardecer

dos líneas rojas: el verbo señala a un sujeto explícito
el mar violeta se funde con la frazada
otro ejercicio de concordancia
se ve poco
alcanzo a señalar un sujeto elidido
una penumbra morada comienza a invadir las cosas
cuando prendo la luz
la niña y su abuelo ya no están

Mario Ortiz (Bahía Blanca, 1965), El libro de las formas que se hunden (Cuadernos de lengua y literatura. Volumen IV), Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2010

Foto: Ortiz Poetas argentinos

sábado, abril 09, 2011

Jorge Leonidas Escudero / "La lingua bate..."



"La lingua bate dove il dente duole"

Esto en lejos
un día gris que hubo y vuelve
con nosotros del brazo otra vez
para mostrarle al futuro la nada.

La tarde era apagándose. Caminábamos
a nunca más y los árboles nos acompañaban
po el viento en la calle deshojándose.

E algunos transeúntes
a lo suyo iban serios, sin mirarnos
porque nos estábamos volviendo invisibles.

Y pájaros en fuga po el cielo
y nosotros del brazo como si nada.
E el aire a trabajar con nuestras respiraciones
calladamente, sin ganas de hablar.

Desde la próxima esquina en adelante
el tiempo se fue sin nosotros
pero el día gris ese que hubo vuelve
para tocar en mí donde más duele.

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, 1920), "Senderear" (2001), Poesía completa, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2011

Ilustración: L'oiseau et son ombre II, 1961, Georges Braque

viernes, abril 08, 2011

Irene Gruss / De "La pared"




I

Le hablo a la pared.
Hay quien escribe poemas
en un muro y luego se despide, tira
la carbonilla a un lado.
Lo mío es hablarle siempre a la pared,
antes que la derrumbe un fuego
o el tiempo simple.

Ah, ilusa,
empecinada en atender lo que calla,
lo que dice.

XIII

Guay del que contradiga
lo que la pared dice, el clavo
que sujeta el espejo, la foto
de mamá, sangre
en el muro, la soga
del ahorcado, la de la ropa.

XIV

Rígida como es,
no acepta tanto punto
de vista. Pareciera
que se marea: chorrea la tinta
o el pincel: la pared
limita: estoy
hasta acá,
dice, y muestra el borde.


Irene Gruss (Buenos Aires, 1950), La pared, inédito

Ilustración: Casa giratoria, 1921, Paul Klee

jueves, abril 07, 2011

Jude Nutter / El cuarto hombre



El Cuarto Hombre

Sé que durante esa larga y tortuosa marcha de 36 horas por las montañas anónimas y los glaciares de Georgia del Sur, a menudo me pareció que éramos cuatro, no tres. No dije nada al respecto a mis compañeros, pero más tarde Worsley me dijo: “Jefe, en el camino tuve la sensación extraña de que había otra persona con nosotros”. Crean confesó haber tenido la misma idea. Uno siente “la escasez de las palabras humanas, la dureza del lenguaje de los mortales” al tratar de describir lo intangible…
—Ernest Shackleton


Olvida lo que sabes sobre el Endurance
cercado por el hielo: la tripulación flotando a ciegas
en él durante meses, sus perros

matados uno a uno; las traiciones diarias del pánico
y la desesperación. El coraje es el cuerpo que crea,
a partir de la violenta ternura de la imaginación,

una visión de sí como algo posible.
Lo que importa es cómo esos tres hombres permanecieron callados,
cada uno sometiéndose, en secreto, a su propia necesidad.

Más tarde, llamarían al cuarto entre ellos
Providencia. Pero yo digo
que fue el trabajo del cuerpo y estoy segura

que cada corazón se abrió esperanzado mientras la nieve
volaba ligera con un siseo bajo una bota;
cuando las rocas, sueltas, se desprendían ladera abajo;

en cada sombra atrapada al límite de la visión.
Y estoy segura
que darse vuelta y no encontrar nada era más fácil de soportar

que cualquier evidencia que pudieran haber descubierto
caminando con ellos. El cuerpo no es el único terror
por lo cual moldeamos la salvación, sino

la única soledad de la que nada sabemos.
Por eso hacemos el amor, y soñamos
en imágenes; por eso hacemos arte, voraces

de plegarias a nuestra imagen y semejanza. Por eso cada hombre
despertaba, de tanto en tanto, a su propia ficción. Y creia que era cierta.
Esta mañana, después de soñar

en las horas tempranas, oscuras y sin acercarme más
a este cuerpo, que soporto sola, caminé hasta el río
donde las garzas azules flotaban sobre sus reflejos

como apariciones y ¿no es esto igual que la carne?
pensé: flotar como el espectro de sí misma
por encima de la prueba de su existencia.

Jude Nutter (North Yorkshire, Inglaterra, residente en los Estados Unidos desde 1980),The Curator of Silence, University of Notre Dame Press, 2006
Versión de Silvia Camerotto

The Fourth Man//I know that during that long and racking march of 36 hours over the unnamed mountains and glaciers of South Georgia, it seemed to me often that we were four, not three. I said nothing to my companions on the point, but afterwards Worsley said to me, ‘Boss, I had a curious feeling on the march that there was another person with us’. Crean confessed to the same idea. One feels ‘the dearth of human words, the roughness of mortal speech’ in trying to describe things intangible…//—Ernest Shackleton//Forget what you know of the Endurance /assailed by ice: her crew floating blindly /inside her for months, their dogs slaughtered //one by one; the daily betrayals of panic /and despair. Courage is the body creating, /from the violent tenderness of the imagination, //a vision of itself as something possible. /What matters is how those three men kept silent, /each one submitting, in secret, to his own need. //Later, they would name the fourth one among them /Providence. But I say /it was the body’s work and am certain //that each heart opened hopefully as the snow /blew loose with a hiss from under someone’s boot; /when rocks, dislodged, spit away down slope; //at every shadow caught on the edge of vision. /And I am certain /that turning around to find nothing was easier to bear //than any evidence they might have discovered /walking among them. The body is not the only /terror out of which we fashion salvation, but it is //the one loneliness about which we know nothing. /It’s why we make love, and dream /in pictures; it’s why we make art, ravenous //for prayers in our own likeness. It’s why each man /woke, off and on, to his own fiction. And believed it true. /This morning, after dreaming //in the dark, early hours and coming no closer /to this body, which I endure alone, I walked to the river /where the blue herons hung like apparitions //above their reflections and isn’t this just /like the flesh, I thought: to float as the ghost of itself /above the proof of its existence.


Ilustración: Wolves Hunting an Explorer, 1900, H. Morgal

miércoles, abril 06, 2011

Mario Luzi / Vuela alta palabra



[De Per il battesimo dei nostri frammenti]

Vuela alta palabra

Vuela alta, palabra, crece en profundidad,
toca nadir y cénit de tu significación,
ya que a veces lo consigues - sueño que la cosa exclama
en la oscuridad de la mente -
pero no te separes
de mí, no llegues,
te ruego, a esa cita celestial
sola, sin mi calor
o al menos mi recuerdo, sé
luz, no deshabitada transparencia...

¿La cosa y su alma? ¿O la mía y su sufrimiento?

Mario Luzi (Florencia, 1914-2005), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino


[Da Per il battesimo dei nostri frammenti]

Vola alta parola

Vola alta, parola, cresci in profondità,
toca nadir e zenith della tua significazione,
giacchè tavolta lo puoi - sogno che la cosa esclami
nel buio della mente -
però non separarti
da me, non arrivare,
ti prego, a quel celestiale appuntamento
da sola, senza il caldo di me
o almeno il mio ricordo, sii
luce, non disabitata trasparenza...

La cosa e la sua anima? o la mia e la sua sofferenza?

Ilustración: Códice de San Pedro de Cardeña, Burgos, siglo XI, anónimo

martes, abril 05, 2011

Dolores Etchecopar / Dos poemas




9

¿de dónde sopla el viento que abre
las pequeñas jaulas
de la memoria?
el mar está prohibido dijo una voz
que salía del mar
el mar de las desapariciones
vivíamos allí
¿se puede?
a ciegas tanteo esa sustancia oscura
que atraviesa mi cuerpo día tras día
¿dónde estoy?
ahora levanto uno de sus miles de brazos

y para esa mano más fría que el mar
que me tienden desde la costa
sólo tengo la mascarilla
de la Madonna de los gritos


13

hay palabras preciosas
gemas que se abren misteriosamente
cuyas facetas destellan algo que se quiebra
antes de completarse
así es la palabra aquiescencia
difícil de pronunciar
esquiva como un hilo de agua
que fluye entre las aristas filosas
de la palabra no


Dolores Etchecopar (Buenos Aires, 1956), El comienzo, Hilos Editora, Buenos Aires, 2010

Foto: Dolores Etchecopar Ignoria

lunes, abril 04, 2011

Germán Arens / Una carnicería



Una carnicería

Una carnicería
es un lugar destinado
a manipular carne con o sin hueso
me dijo González,
carnicero en mi pueblo.

Una carnicería debe ser blanca.

La superficie
de una carnicería
deberá ajustarse a las ordenanzas municipales
de edificación establecidas.

Paredes azulejadas, pisos impermeables.

Un sanitario y sus elementos.

Iluminación artificial o natural
ventilación natural o artificial.

Las heladeras
deberán estar en funcionamiento continuo
garantizando de manera ininterrumpida
una temperatura inferior a -18 ºC.

Todo mientras haya carne.

Ahora bien…
Teniendo en cuenta que desde la Asociación de Abasteros y Matarifes informaron
 una caída en el consumo de un 25 % y que muchos productores se dedicaron
 a la soja por la renta económica que genera.
Teniendo en cuenta la sequía del 2009.
Teniendo en cuenta la presión para que no se exporte.

¡No es el precio internacional
el que empuja los valores locales!...

Hasta puse 4 sillas violetas
en el intento
de destacar a mi carnicería
de otras carnicerías.

Entonces Germán...
respondiendo a tu curiosidad,
nada más significativo que el diálogo
que hoy por la mañana tuve con Minieri.

- ¿Qué tal, González, cómo va ese negocio?
- A la mañana no entra nadie, che. No pasa una mierda…
- ¿Y a la tarde?
- Y a la tarde merma un poco siempre.


Germán Arens (Bahía Blanca, 1967), Pueblada 2 - El regreso, inédito

Ilustración: Relieve toscano, 1967, Ben Nicholson

Martín Andrade / Tinta china



Tinta china

Inquieta la bruma que se aleja
Para inventar otro tiempo en otro espacio.
Estas rocas, adormecidas entre los arbustos,
Semejan monstruos extendidos junto al río
Que trota, sereno y se esconde
Bajo un puente lejano.
En la otra orilla, casas hundidas
En las entrañas de oscuras frondas,
Y una alta torre que vence
A la majestuosidad de los montes.
Algo inexistente inquieta aún más:
No hay bestias ni aves,
No late ser humano alguno
En el paisaje que, un día enlutado,
Mira y dibuja con tinta china
Johann Wolfgang von Goethe.

Martín Andrade (Puerto Natales, Chile, 1937, nacionalizado argentino), Miradas, Proa Amerian Editores, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Virgilio, por Rafael, en la tapa de Miradas

domingo, abril 03, 2011

Melisa Machado / Jamba



I

Fermentaba el brezo de la piel:
gema o turba,
carcaja embrozada

Y había un zorro, un budín.

Vino y la enredó en sus crines.

Tenían las plumas vistosas,
contaban piedras como días.

Hubo jamba: júbilo.

Se corrió para que se fueran.

Sin mellas,
sin costuras.

Todos los minúsculos bordados en un destello.


VI

Anoche me despertaron los pómulos endurecidos.
Me espantó mi propia cabellera:
ráfaga imprevista,
líquen desmedido.

Lejos, un corazón de almendras.

Me crecían uvas en la boca y mis palabras eran bruma.
Me eché a temblar: larga, delgada y poseída.
Y llegué hasta allá
y jugué conmigo
como se juega con un animal dormido.

Sellaré ahora mis vocales.
Reconozco el odre de mi miel.
(Me miran de noche sus ojos de hígado)


XVII

Sobrevolaban pájaros de alas enardecidas,
aterciopelados como duraznos.

En el suelo papeles azules:
sutiles, tenebrosos.

Era la hora del té y la fiebre.

"Vienen murciélagos", pensó.

Afuera todo era viento.

Adentro: nísperos.


Melisa Machado (Durazno, 1966), "Jamba de flores negras" (2006), Rituales, Estuario Editora, Montevideo, 2011

Foto: Melisa Machado, por Manuel Gianoni

sábado, abril 02, 2011

Richard Gwyn / Espartanos



Espartanos

Vivir en la ciudad de Esparta era difícil. Abandonado recién nacido por una noche en la ladera de una colina, pronto aprendías lo que era bueno. Además había peleas que pelear, tierras que conquistar, saqueos y sometimientos que llevar a cabo. Dignidad y una tumba honorable. Y siempre esos corintios tramposos y esos atenienses superiores a quienes superar en lucha mortal y sin dejarles ni un pelo intacto. Lanzas que lustrar hasta que brillasen más que la luz de la luna, espadas que afilar hasta que el menor contacto partiese en dos al nervio. Si crecías sintiéndote flojo ante todos esos trabajos, todo ese clamor por sangre y muerte, y anhelabas apenas un asomo de misterio o ternura, estabas condenado a la burla y al insulto. En el patio de la escuela oía a los que iban a ser guerreros espartanos. Sus palabrotas incluso eran de pura sangre, mientras yo tenía la boca llena de bolitas.

Richard Gwyn (Gales, 1956), Sad Giraffe Café, Arc Publications, UK, 2010
Versión de Jorge Fondebrider


Spartans

In the city of Sparta the living was tough. Left out on a hillside as a newborn baby for a night, you soon learned what was what. Then there was fighting to be done, lands to conquer, pillaging and subjugation to carry out. Dignity and an honourable grave. And always those duplicitous Corinthians and superior Athenians to outdo in mortal conflict and in leaving not a hair unscathed. Spears to be polished until they outshone moonbeams, swords to sharpen till the faintest touch would bisect the strongest sinew. If you grew up feeling faint at all this hardship, all this clamouring for blood and death, and longed for just a hint of mistery or tenderness, you were doomed to mockery and insult. I heard them in the schoolyard, the would-be-Spartan warriors. Even their swearwords were thoroughbred, while my mouth was full of marbles.


Ilustración: Jóvenes espartanos, c.1860, Edgar Hilaire Degas

viernes, abril 01, 2011

Paula Jiménez / Desencanto



Desencanto

V

Por momentos, alcanzás
a hilar fino en tu desgracia y tarde
te das cuenta del engaño,
cuando el cansancio
es más grande que el deseo.
Entonces yo te escucho y pienso
que a veces la vida se ve así
como un árbol caído
y los dos
creemos que es más cierto que el verano
este invierno, la apariencia
que en la ventana adquiere
bruscamente
lo que se vuelve inmóvil.

VI

Mejor es ser consciente, observar
la cotidiana conclusión de las cosas
que se avienen con la luz
y terminan en la sombra. Cada día
se aprende de esto,
solamente hay progresión hacia la noche
cerramos los ojos y olvidamos la vida
y la materia,
no sólo eso que nos rodea
sino lo que somos, es decir
lo que no será.

Paula Jiménez (Buenos Aires, 1969), Espacios naturales, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2009

Ilustración: Ante las puertas de Kairouán , 1914, Paul Klee

María Julia de Ruschi / Números



Números

Cuenta Marcel Granet que una vez en China se reunieron once generales para decidir si había o no que librar una batalla decisiva. ¿Avanzar o retroceder? Discutieron acaloradamente, y por último votaron: tres a favor de la acometida, ocho por la retirada. Entonces acordaron atacar, porque tres es el número de la unanimidad. Y, por supuesto, obtuvieron la victoria.

María Julia de Ruschi (Buenos Aires, 1951), Nada escrito, Hilos Editora, Buenos Aires, 2010

Foto: María Julia de Ruschi, Hilos Editora