martes, junio 12, 2012

William Carlos Williams / Paterson, 5



Libro 1

Los delineamientos de los gigantes 

I (Continuación)

El sábado 20 de junio de 1812, el reverendo Hopper Cumming viajó con su esposa a Paterson para brindar sus servicios como presbítero en una necesitada comunidad de ese lugar al día siguiente. . . . El lunes por la mañana fue con su amada compañera a las cataratas Passaic para mostrárselas así como el bello, salvaje y romántico paisaje a su alrededor, — sin esperar demasiado por el solemne evento que seguía.
Habiendo subido el tramo de escalones (los Cien Escalones), el señor y la señora Cumming caminaron sobre la firme saliente pegada a la catarata, encantados con el maravilloso panorama, e  hicieron varios comentarios sobre la estupenda obra de la naturaleza que los rodeaba.  Al final se instalaron al borde de una sólida roca que pendía sobre la cuenca, a seis u ocho varas del torrente, donde miles habían permanecido antes, y desde donde la vista de las sublimes curiosidades del lugar es magnífica. Luego de que disfrutaran del lujo del paisaje durante un tiempo considerable, el señor Cumming dijo: “Querida, creo que llegó la hora de regresar a  casa”; y al mismo tiempo, se dio vuelta para indicar el camino. Instantáneamente escuchó la voz de auxilio, y miró hacia atrás, y ¡su esposa no estaba!
Podemos imaginar lo que sintió el señor Cumming en una ocasión tan desesperada, hasta algún punto, pero no podemos describirlo. Estaba al borde de la locura, y sin saber lo que hacía, se habría lanzado al abismo, si providencialmente no hubiese estado presente un joven en las cercanías, que corrió de inmediato hacia él, como un ángel guardián, y previno que llevara a cabo sus intenciones, que su estado de ánimo en ese momento no podría haber evitado. El joven lo alejó del precipicio, llevándolo a suelo firme debajo de las escaleras. El señor Cumming intentó zafar de las manos de su protector, y corrió violentamente para saltar en la corriente mortal. No obstante, su joven amigo, volvió a retenerlo una vez más. . . . La búsqueda del cuerpo de la señora Cumming comenzó de inmediato y, diligentemente, continuó a lo largo del día;  pero sin éxito. A la mañana siguiente, sus restos mortales fueron encontrados a una profundidad de 42 pies, y ese mismo día fue trasladada a Newark.

Un falso lenguaje (1) . Uno verdadero. Un falso lenguaje vertiéndose— un lenguaje (incomprendido) vertiéndose (malinterpretado) sin dignidad, sin ministerio, estrellándose contra un oído de piedra. Al menos se adaptó para ella. En efecto, también Patch. Se convirtió en héroe nacional en el ’28, ’29 y recorrió el país lanzándose desde precipicios y torres, rocas y puentes —para demostrar su tesis: Algunas cosas se pueden hacer tan bien como otras.

LA GRRRRAN HISTORIA  de aquel

viejo patriota de Jersey

  ¡N. F. PATERSON!

(N de Noé; F de Faitoute (2) ;  P de breve)

“El Relámpago de Jersey” para los niños.

Hasta ahora todo había salido bien. La polea y las sogas fueron fuertemente atadas a cada lado del barranco, y todo estaba listo para colocar el rudimentario puente en su lugar. Era una estructura de madera, cubierta con tablas a ambos lados, y con un techo.  Eran casi las dos de la tarde y una gran multitud se había reunido— una gran multitud para aquellos tiempos en que la ciudad era de solo unos cuatro mil— para ver como colocaban el puente en su lugar.
Ese día fue un gran día para el viejo Paterson. Al ser sábado, las fábricas estaban cerradas, lo que le daba  a la gente la oportunidad de festejar. Entre los que vinieron en gran parte a la celebración se encontraba Sam Patch, por aquel entonces residente de Paterson, que era jefe de la hilandería en una de las fábricas. También era mi jefe y muchas veces me daba un buen tirón de orejas.
La cosa es que ese día la policía tenía los ojos puestos en Patch, porque creían que se emborracharía y causaría problemas. Patch había dicho tantas veces que saltaría desde las rocas que fue arrestado en varias oportunidades. Antes fue encerrado en el sótano de un banco con un grave ataque de delirium tremens, pero el día en que el puente fue colocado en el barranco lo dejaron salir. Algunos creían que estaba loco. No estaban demasiado equivocados.

 (1) William Carlos Williams, The Logic of Modern Letters, 1928-1930
 (2) Banquero de New Jersey


William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


The delineaments of the giants I
On Saturday, the 20th of June 1812, the Rev. Hopper Cumming rode with his wife to Paterson, in order to supply, by presbyterial appointment, a destitute congregation in that place, on the following day . . . . On Monday morning, he went with his beloved companion to show her the falls of the Passaic, and the surrounding beautiful, wild and romantic scenery, —little expecting the solemn event to ensue. //Having ascended the flight of stairs (the Hundred Steps) Mr. and Mrs. Cumming walked over the solid ledge to the vicinity of the cataract, charmed with the wonderful prospect, and making various remarks upon the stupendous works of nature around them. At length they took their station on the brow of the solid rock, which overhangs the basin, six or eight rods from the falling water, where thousands have stood before, and where there is a fine view of the sublime curiosities of the place. When they had enjoyed the luxury of the scene for a considerable length of time, Mr. Cumming said, “My dear, I believe it is time for us to set our face homeward”; and at the same moment, turned round in order to lead the way. He instantly heard the voice of distress, looked back and his wife was gone!  //Mr. Cumming’s sensations on the distressing occasion may, in some measure, be conceived, but they cannot be described. He was on the borders of distraction, and, scarcely knowing what he did, would have plunged into the abyss, had it not been kindly ordered in providence that a young man should be near, who instantly flew to him, like a guardian angel, and held him from a step which his reason, at the time, could not have prevented. This young man led him from the precipice, and conducted him to the ground below the stairs. Mr. Cumming forced himself out of the hands of his protector, and ran with violence, in order to leap into the fatal flood. His young friend, however, caught him once more. . . Immediate search was made, and diligently continued throughout the day, for the body of Mr. Cumming; but to no purpose. On the following morning, her mortal part was found in a depth of 42 feet, and, the same day, was conveyed to Newark. ///A false language. A true. A false language pouring—a language (misunderstood) pouring (misinterpreted) without dignity, without minister, crashing upon a stone ear. At least it settled it for her. Patch, too, as a matter of fact. He became a national hero in ’28, ’29 and toured the country diving from cliffs and masts, rocks and bridges —to prove his thesis: Some things can be done as well as others. /THE GRRRREAT STORY of that /old time Jersey Patriot /N. F. PATERSON! /(N for Noah; F for Faitoute; P for short /“Jersey Lightning” to the boys. ///So far everything had gone smoothly. The pulley and ropes were securely fastened on each side of the chasm, and everything made in readiness to pull the clumsy bridge into position. It was a wooden structure boarded up on both sides, and on a roof. It was about two o’clock in the afternoon and a large crowd had gathered—a large crowd for that time, as the town only numbered about four thousand—to watch the bridge placed in position. /That day was a great day for old Paterson. It being Saturday, the mills were shut down, so to give the people a chance to celebrate. Among those who came in for a good part of the celebration was Sam Patch, then a resident in Paterson, who was a boss over cotton spinners in one of the mills. He was my boss, and many a time he gave me a cuff over the ears. /Well, this day the constables were on the look for Patch, because they thought he would be on a spree and cause trouble. Patch had declared so frequently that he would jump from the rocks that he had placed under arrest at various times. He had previously been locked up in the basement under the bank with a bad case of delirium tremens, but on the day the bridge was pulled across the chasm he was let out. Some thought he was crazy. They were not far wrong.


Ilustración: A Landmark, 1936, Lawrence Stephen Lowry

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