miércoles, abril 30, 2014

Robert Lowell / Para Delmore Schwartz









(Cambridge, 1946)

¡Ni siquiera éramos capaces de mantener prendida la caldera!
Incluso después de haberlo desconectado,
el anticuado
refrigerador esparcía gas mostaza
por toda tu casa amarillo mostaza,
y arruinaba nuestra largamente planificada
visita del hermano de T. S. Eliot, Henry Ware...

Tu pato relleno estiraba el cuello oteando hacia Harvard desde mi baúl:
su pico tenía la forma de un pico negro, su cresta
era alta y más delgada que el pulgar de un bebé;
las membranas de sus patas eran duras como un ramaje de uñas de pie.
Era tu primer asesinato; te habías apresurado a llevarlo a casa,
encurtido en un basurero de lata lleno de ron,
desde donde nos miraba, como si se hubiese emborrachado hasta morir.
Seguramente trataste de cerrarle los párpados con las uñas
y aún así vivió para encontrar nuestras miradas,
rabelesiano, lascivo y drogado. Y desde ahí,
colgado sobre mi baúl-escritorio,
calmó nuestra universal
Angst por un instante, Delmore. Bebimos y miramos
las cobardes sombras de este mundo.
Compañeros submarinos, notablemente locos,
conversamos largamente sobre nuestros camaradas. "Deja que Joyce y Freud,
los maestros del júbilo,
sean nuestros invitados aquí", dijiste. La habitación estaba llena
de humo de cigarrillos que trazaba círculos sobre la inerte mirada
paranoica de Coleridge, de vuelta
de Malta -sus ojos llenos de carnosidades, los labios cocidos y negros.
Tu gatito atigrado, Oranges,
daba jubilosas volteretas en una gruñente danza.
Tú dijiste:
"Nosotros, poetas, en nuestra juventud comenzamos con la tristeza;
y después, al final, llegan el abatimiento y la locura;
¡Stalin ya ha tenido dos hemorragias cerebrales!"
El río Charles
comenzaba a volverse plateado. En la mortecina
luz de la mañana, encajamos
la pata
del pato, a modo de vela, en una botella de ginebra que nos habíamos bajado.

de Life Studies (1959)

Robert Lowell (Boston, 1917-Nueva York, 1977), Apuntes autobiográficos y algunos poemas, traducción de Sergio Coddou, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2013


To Delmore Schwartz

(Cambridge 1946)

We couldn't even keep the furnace lit!
Even when we had disconnected it,
the antiquated
refrigerator gurgled mustard gas
through your mustard-yellow house,
and spoiled our long maneuvered visit
from T.S. Eliot's brother, Henry Ware...

Your stuffed duck craned toward Harvard from my trunk:
its bill was a black whistle, and its brow
was high and thinner than a baby's thumb;
its webs were tough as toenails on its bough.
It was your first kill: you had rushed it home,
pickled in a tin wastebasket of rum–
it looked through us, as if it'd died dead drunk.
You must have propped its eyelids with a nail,
and yet it lived with us and met our stare,
Rabelaisian, lubricious, drugged. And there,
perched on my trunk and typing-table,
it cooled our universal
Angst a moment, Delmore. We drank and eyed
the chicken-hearted shadows of the world.
Underseas fellows, nobly mad,
we talked away our friends. "Let Joyce and Freud
the Masters of Joy,
be our guests here," you said. The room was filled
with cigarette smoke circling the paranoid,
inert gaze of Coleridge, back
from Malta – his eyes lost in flesh, lips baked and black.
Your tiger kitten, Oranges,
cartwheeled for joy in a ball of snarls.
You said:
"We poets in our youth begin in sadness;
thereof in the end come despondency and madness;
Stalin has had two cerebral hemorrhages!"
The Charles
River was turning silver. In the ebb-
light of morning, we stuck
the duck
-'s web-
foot, like a candle, in a quart of gin we'd killed.

martes, abril 29, 2014

Arturo Fruttero / Fruttero se va al campo
















Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
-Yo no digo mi canción
Sino a quién conmigo va

Romance del infante Arnaldos


Fruttero se va al campo.
Se va con Sastre, Platón y la teoría de la relatividad, con las
investigaciones de Sommerfeld sobre los rayos espectrales
y los estudios de Sir Jadadish Chandra Bose
sobre el mecanismo nervioso de las plantas.

Se va con Whitman, se va con Hegel, se va con Montaigne.
Le acompañan el libro tibetano de los muertos, más conocido
por el Bardo Thodol, como asimismo el libro egipciano
de los muertos, junto con una gramática egipciana.

A un lado van Espina, Salinas, Cernuda, Diego, Guillen y Aleixandre.
En su corazón lleva a Negrita y en centro del pecho a Camarasa
Se va acordándose de Martíni, de Romero y de otros amigos que lo amaron.
Santa Teresa le vela, Santa Catalina le ilumina, San Juan de la Cruz le canta.
Atrás quedan la génesis de los organismos de Hertroig y las teorías culturales de Frobenius.
Lleva a ese loco lindo de Marx, precedido por Feuerbach, y
Seguido por Engels, Lenin y Stalin, y un paso más atrás el réprobo de León.

Va de “La Recherche du Temps Perdu”, para no olvidar el clima de invernadero de Marcelo,
y trascurrida la odisea de “Ulysses” proseguirá con el paseo del desatado de Finnengan.

Como ilustraciones lleva al Gineceo Rouveyre, a Spilimbergo,
a Van Gogh, siempre buen amigo, y a Fra Angélico;
también lleva al viejo Brueghel y a van der Delft; a Carpaccio y a Meng.

No olvidará a Girondo; ni a Neruda, el más grande poeta
chileno, ni a Huidobro, el más grande poeta chileno; ni a
Gabriela, el más grande poeta chileno.

En sus soliloquios se acompañará con las teorías del agua
pesada y la hipótesis tripartita acerca de la expansión del universo.

Lleva una fotografía del Museo Juan B. Castagnino, pues no podría llevarse al Museo consigo,
Y como no puede robarla, tratará de conseguir la plaqueta de la Donación Castagnino.

En un termo lleva agua del Paraná a fin de saborear la temperatura exacta de su río
y en una caja un trozo de asfalto para auscultar el perfume exacto de su ciudad.

Se va al campo con el bizantismo de Husserl, siempre edificante,
Y los melodramas de Heidegger, siempre regocijantes.

Una edición de Manava-Dharna-Sastra y un ejemplar del Corán irán colocados a su lado.
Adelante irán la Biblia y los Discursos de Buda,
Principe de Kapilavastu, Siddartha Gautama.

Dejará un lugar para un arabista insigne, Miguel Asín Palacios,
Y otro lugar para fray Bernardino de Sahagún, con quien
desea estrechar amistad a propósito de sus memorias sobre el Antiguo México.

Llevará la Endocrinología de Pende para las disfunciones humorales,
y algún diccionario vitamínico para las alternativas de la dieta.

Bueno es que lleve a Pareto para estudiar la sociología del agro,
Y a Simmel para la sociología más íntima de la persona.

Como antídoto de soledades lleva los poemas de Fausto
Y puesto a la defensa contra la angustia, la lírica honda de Sabat.

Una escultura de Paino le hablará sobre la elocuencia del  volumen,
Y una muñeca de chala, regalo de Leticia, bailará a lo largo
de su viaje, en vilo de la gracia alada que la animó a la vida.

Cuadros de amigos no lleva, pero sí algunos libros dedicados.
Muchos amigos sí deja, empero él se aleja alegrado.

Se va con Fulano, Zutano y Mengano.
Se va con todos, con etcétera, etcétera.

Ha adivinado un secreto
Y con su secreto
Se va

Arturo Fruttero (Tortugas, Santa Fe, Argentina, 1909-Colonia Belgrano, Santa Fe, Argentina, 1963), Obra poética y otros textos, edición, prólogo y notas de Osvaldo Aguirre, Editorial Muncipal de Rosario, 2000

lunes, abril 28, 2014

Egon Schiele / Dos poemas, 2















Dos clérigos

El prado verde–gris–naranja
realza
el cepo de satén redondo que gira en centelleos negros,
en la pesada cabeza siena–carmín,
la cabeza sobre la que centellean los cristales brillantes
resplandecientes.
La blanca cadena con la cruz se balancea.
A su lado, con largos pasos de segador,
camina
en una permanente cólera negra el mirón que lleva lentes
y habla mascullando en el paisaje abandonado.


Autorretrato

Yo soy todo a la vez,
pero nunca lo haré todo al mismo tiempo.


Egon Schiele (Tulln, 1890-Viena, 1918), Yo, eterno niño. Poemas, traducción de Jorge Segovia, Maldoror Ediciones, Vigo, 2005
Envío de Jonio González


ZWEI KLERIKER

DER ORANGEGRAUGRÜNE GRASACKER
deckt
den rollrund-schwarzglänzenden Atlasklotz
mit dem karminbraunen dicken Kopf,
den Kopf, worauf die glitzergleißenden Gläser glänzen.
Die weiße Kreuzkette baumelt.
In großen Gratschen neben diesem
schreitet
der lange ixgraugrantige, bleiche Brillengucker
und spricht brummig im losen Land.


SELBSTBILDNIS

ICH BIN ALLES ZUGLEICH,
aber niemals werd’ ich alles zu gleicher Zeit tun.


domingo, abril 27, 2014

Egon Schiele / Dos poemas















Música durante el ahogamiento

Por momentos, el río negro doblegaba
todas mis fuerzas bajo su yugo.
Las aguas bajas, yo las veía profundas,
y las orillas en pendiente suave, abruptas y elevadas.
Arrastrado por el torbellino de las olas, luchaba
y oía las aguas en mí,
las buenas, las bellas aguas negras ––
Después, de nuevo respiré una fuerza dorada.
La corriente fluía, poderosa, siempre más poderosa.



Sensación

Los grandes vientos de las alturas
enfriaron mi columna vertebral,
y ahora mi mirada es estrábica.
Sobre una pared leprosa, vi
el mundo entero
con todos sus valles, y sus montañas, y sus extensiones
          de agua,
con todos sus animales que se desplazaban a lo lejos –
Las sombras de los árboles y las manchas del sol
me recordaron las nubes.
Sobre esa tierra, yo caminaba
y no percibía mis miembros
de tan ligero como me sentía.


Egon Schiele (Tulln, 1890-Viena, 1918), Yo, eterno niño. Poemas, traducción de Jorge Segovia, Maldoror Ediciones, Vigo, 2005
Envío de Jonio González



MUSIK BEIM ERTRINKEN

IN MOMENTEN JOCHTE DER SCHWARZE FLUSS
meine ganzen Kräfte.
Ich sah die kleinen Wasser groß
und die sanften Ufer steil und hoch.
Drehend rang ich
und hörte die Wasser in mir,
die guten, schönen Schwarzwasser ––
Dann atmete ich wieder goldene Kraft.
Der Strom strömte starr und stärker.



EMPFINDUNG

HOHE GROSSWINDE MACHTEN KALT
mein Rückgrat
und da schielte ich.
Auf einer kratzigen Mauer sah ich
die ganze Welt
mit allen Tälern und Bergen und Seen,
mit all den Tieren, die da umliefen –
Die Schatten der Bäume und die Sonnenflecken
erinnerten mich an die Wolken.
Auf dieser Erde schritt ich
und spürte meine Glieder nicht,
so leicht war mir.

sábado, abril 26, 2014

Luis Moreno Villamediana / Concepto fundamental para el futuro, o siempre











la noción de desgaste viene de la lenta mirada vuelta
a lo propio perdido,
la piel que se va por el desagüe con la fragilidad
de un insecto de escamas/
.                                    digamos,
o los   —por ejemplo      clavados en una pared/
ojos/
llena de líneas de pared (tortuosas)/colores/graves mensajes
de hundimientos también;

trazos/no deja (el desgaste)
(de eso se habla)
como si agua pura fuera el desgaste en el cuerpo;

los que se confunden con la edad pues se confunden,
con la enfermedad igualmente
se embrollan;
esos son daños maltratos injusticias
.             rollos individuales;
a otra cosa hace uno referencia,
al desgaste desgaste/             con la brusca pérdida
(o lenta)
de apéndices
.                         menos naturales;
la muerte no es eso (de lo que se habla);
aquí la piel los ojos son un ejemplo burdo
que nace de mi edad;
soy más viejo/pero se esperaba;
la noción de desgaste viene de la lenta mirada vuelta
a lo propio perdido,
a lo que vuelve al Uno su Mosca Apachurrada
.                     (por decirlo de algún modo),
(inapropiado)
a los nombres que hacen ruido se hicieron como piedras de pote
que nos dicen,
después de largas noches,
.           de lluvia,
puesta ya la pijama,
cerradas las cortinas,
.         puesta a un lado la taza
.                      de café frío,

Esto eres.


Luis Moreno Villamediana (Maracaibo, 1966), En defensa del desgaste, Ediciones Mucuglifo, Merida, 2008
Envío de Gustavo Valle


Foto: Villamediana por Ednodio Quintero en Las Malas Juntas

jueves, abril 24, 2014

Andrew Graham-Yooll / Inconclusas / Unfinished









Trapped! ¡Atrapado!
Alegremente / agreeably.
Entre dos culturas,
¡Anglicano! Catholic!
Una, habla poco
de su ancestro beligerante.
La otra, no tiene memoria.
Encierro complicado.

Andrew Graham-Yooll  (Buenos Aires, 1944), Espanglish 3, Aurelia Rivera Libros, 2013

Kelli Russell Agodon / Vacaciones con Sylvia Plath











Quizá debería haber venido sola.

Quizá si las nubes no parecieran
lápidas y yo hubiese traído algo
más alegre para leer
el océano no parecería tan final,
un pensamiento conducido hacia la costa
y después arrastrado,
lavando el mismo calcetín verde
una y otra vez.

Quizá si tomara la medicación,
o al menos hierba de San Juan,
quizá si tuviera una barra de chocolate
para comer entre una crisis nerviosa y otra
el grito de la gaviota sería más que un susurro
y las olas no parecerían tan azules.

Quizá tantas cosas. Quizá
si pudiera dormir dentro de la mente de Sylvia
separar las especias en su especiero,
ordenarlas por orden alfabético y quitarles el polvo.
Quizá entonces y entendería cómo
son esas pequeñas cosas que tiran de ti hacia abajo.


Kelli Russell Agodon (Seattle, 1969), Small Knots, Cherry Grove, Cincinnati, 2004
Versión de Jonio González


Vacationing With Sylvia Plath

Maybe I should have come alone.

Maybe if the clouds didn’t resemble
tombstones and I had brought something
more upbeat to read
the ocean wouldn’t seem so final—
an ongoing thought carried to shore
then taken away,
washing the same green sock
over and over again.

Maybe if I was taking medication
or at least St. John’s Wort,
maybe if I had a chocolate bar
to eat between breakdowns
the seagull’s cry would be more of a sigh
and the waves wouldn’t seem so blue.

Maybe a lot of things. Maybe
if I could slip into Sylvia’s mind,
sort out the spices in her spice rack,
alphabetize them and dust them off.
Maybe then I’d understand how
it’s the little things that pull you under.

miércoles, abril 23, 2014

Gabriela Franco / En un abrir y cerrar de ojos...











En un abrir y cerrar de ojos
el disparo congela el cuadro
cifra el recuerdo guarda
los juegos de la memoria

espejo entre padres e hijos

un parpadeo
entre dos modos de no existir

la fina pelusa
abriga la semilla
que señala el comienzo
de una descomposición

en el espacio reducido del comedor
las miradas no se tocan
fugan como hojas
hacia la luz

cuando nadie ve
se abren guaridas

la infancia es pura
filosofía

Gabriela Franco (Buenos Aires, 1970), Modos de ir, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2013

martes, abril 22, 2014

Noel Duffy / Reykjavik









Primero fue la palabra que escuché,
simplemente la palabra. La garganta se tensó
y la lengua, firme, para soltar la v intensa,
las ks entrecortadas. El retumbar de la r
en la cavidad de la boca hizo resonar  un paisaje
riguroso: Rey-k-ja-vik.

Luego había un lienzo gris que permaneció
vacío por días, colgado allí
en algún lugar de la mente, meciéndose
al  rasguido de esa palabra sincopada
(un mantra de cosas murmuradas).

Hoy es un mar gris, un cielo gris elevándose
sobre él, exhibiendo un intenso oleaje y desplome,
tosiendo una espuma blanca. De lo hondo
el dios-foca llega, llamando desde
su inframundo: nada en lo profundo, cruza
el océano, ¿de qué otra forma aprenderás a hablar?

Mi mundo es azul ahora que lo sigo.
Tramamos un rumbo lento debajo de los botes pesqueros,
silenciosamente evitando las redes que ellos arrastran.
Él me ha traído hasta la sala de espera
de mí mismo a través del corredor azul del océano.
Pero no debo engañarme, porque pronto
me pararé solitario sobre una playa glacial.

Las olas azotan las rocas. Me arrastro
entre la rompiente, me mezclo con los caracoles, las piedras
y  el trueno de las gaviotas llenando el mundo.
La luz salada quema mis ojos –los colores son desteñidos
y  metálicos acá. Un viento cortante lame mi piel.
Es un mensajero de la nieve –ven, ven.

Una ciudad se acuclilla no lejos de acá.

(Supongo que es una ciudad como todas las demás: gente
atareada en los comercios y calles, autos que circulan
en un fluir constante, conversación  que viaja
por  los mostradores de restaurantes y pubs-
Es la divisa de la sangre viva).

No busco esos consuelos esta mañana.
Es la violencia del génesis de las aguas
rompiendo  el rojo desorden de la placenta, los primeros sonidos
confundidos con el amanecer débil. Comienzo a caminar.
A cada paso los años se disuelven. Me vuelvo a desnudar
capa por capa hasta que ya queda casi nada:
el esbozo  de un nido de  pájaro, las misteriosas
letras en el reverso de una piedra,
las sílabas de la luna barridas por el viento.
La palabra se vuelve a formar en mis labios. Reykjavik.

El lugar es nombrado. Retorno al lugar donde comencé.
Una ventana. Un escritorio. Un pedazo de papel y una lapicera.
La noche se ovilla sobre el cristal de la ventana.
Yo completamente solo en mi guarida.

Noel Duffy (Dublin, 1971), Light & Carbon, Ward Wood Publishing, Londres, 2013
Versión de Marina Kohon


Reykjavik

At first it was the word I heard,
simply the word. The throat tightened
and tongue taut, to spit out the sharp v,
the clipped k’s. The rumble of the r
in the cave of the mouth echoes a harsh
landscape: Rey-k-ja- vik.

Then there was a grey canvas that lay
empty for days, just hanging there
somewhere inside the mind, swaying
to the thrum of that syncopated word
(it a mumbled mantra of sorts).

Today it is a grey sea, a grey sky rising
from it, flexing a heavy swell and fall,
coughing up a white froth. From below
the seal-god comes, calling from
his underworld: swim deep, cross
the sea, how else will you learn to speak?

              Blue is my world now that I follow him.
We weave a slow course beneath the fishing boats,
soundlessly dodging the nets they drag behind them.
He has brought me to the waiting room
of myself across the blue corridor of ocean.
But I must not be fooled, for soon
I will stand alone on a glacial shore.

The waves lash against the rocks. I crawl up
from the surf, scramble over the shells and stones
and the thunder of seagulls that fills the world.
The salty light burns my eyes- colours are washed 
and metallic here. A sharp wind licks my skin.
It is a messenger of the snow- follow, follow.

A city squats not far from here.

(I suppose it is a city like all others: people
busy in the shops and streets, cars going past
in a steady flow, conversation shuttled
along the counters of restaurants and pubs-
it is the currency of the living blood.)

I do not seek such comforts this morning.
It is the violence of genesis I’m after: the waters
breaking, the mess of afterbirth, the first sounds
garbled out into the weak daybreak. I begin to walk.
With each step the years dissolve. I strip back self
layer by layer till there is little left:
this crawling in a bird’s nest, the mysterious
writings on the underside of a stone,
the windswept syllable of the moon.
The word forms again on my lips. Reykjavik.

The place is named. I return to where I began.
A window.  A desk.  A piece of paper and pen.
The night huddles against the pane,
I all alone in my hidden den.


Foto: Noel Duffy en su web oficial

lunes, abril 21, 2014

Fernando Pessoa / Vive, dices, en el presente...

















Vive, dices, en el presente;
vive sólo en el presente.

Pero yo no quiero el presente, quiero la realidad;
quiero las cosas que existen, no el tiempo que las mide.

¿Qué es el presente?
Es una cosa relativa al pasado y al futuro.
Es una cosa que existe en virtud de que otras cosas existan.
Quiero sólo la realidad, las cosas sin presente.

No quiero incluir el tiempo en mi esquema.
No quiero pensar en las cosas como presentes;
quiero pensar en ellas como cosas.
No quiero separarlas de sí mismas, tratándolas como presentes.

Ni como reales debería tratarlas.
No debería tratarlas como nada.

Debería verlas, sólo verlas;
verlas hasta no poder pensar en ellas,
verlas sin tiempo, ni espacio,
ver pudiendo dispensar todo menos lo que se ve.
Es ésta la ciencia de ver, que no es ninguna.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), Poemas de Alberto Caeiro, traducción de Pablo del Barco,Visor, Madrid, 1980
Envío de Jonio González


Vive, dizes, no presente;
Vive só no presente.

Mas eu não quero o presente, quero a realidade;
Quero as coisas que existem, não o tempo que as mede.

O que é o presente?
É uma coisa relativa ao passado e ao futuro.
É uma coisa que existe em virtude de outras coisas existirem.
Eu quero só a realidade, as coisas sem presente.

Não quero incluir o tempo no meu esquema.
Não quero pensar nas coisas como presentes; quero pensar nelas como coisas.
Não quero separá-las de si-próprias, tratando-as por presentes.

Eu nem por reais as devia tratar.
Eu não as devia tratar por nada.

Eu devia vê-las, apenas vê-las;
Vê-las até não poder pensar nelas,
Vê-las sem tempo, nem espaço,
Ver podendo dispensar tudo menos o que se vê.
É esta a ciência de ver, que não é nenhuma.


Imagen: Hermenegildo Sábat, Anónimo transparente. Una interpretación gráfica de Fernando Pessoa, Ediciones Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2007

domingo, abril 20, 2014

Alda Merini / Por lo que no dije...












Por lo que no dije
por lo que no sé deletrear
por las almas apagadas de los chicos
por aquella Lesbos infinita
yo canté una compañera
ardiente en el amor
y alegre en los ritos eleusinos.
Por esa compañera que inició
mi canto
y que habla de muerte en el amor
seguiré diciendo que la vida es una fiesta
y que la fiesta quema a los impostores.


Alda Merini (Milán 1931-2009), Superba è la notte, Einaudi, Turín, 2000
Versión de Jorge Aulicino


Per ciò che non dissi
per ciò che no so compitare
per le anime spente dei fanciulli
per quella Lesbos infinita
io cantai una compagna
ardente nell'amore
e festosa nei riti eleusini.
Per quella compagna che cominciò
il mio canto
e che parla di morte nell'amore
continuerò a dire che la vita è una festa
e che la festa brucia gli impostori.

sábado, abril 19, 2014

Alda Merini / Dos poemas











                                   
Oh contador que alteras las cifras
yo fui hija de un contable y de él obtuve
la gran esperanza
de una religión futura.
¡La honestidad con los números
no se vuelva para ti raro engatusamiento!
Pon en su lugar tus falsos ídolos pequeños
oh tú que te diviertes con las esperanzas
de los viejos.


*

a G.G.

Feliz de ti que esparces simiente por todas partes
consagrado a tu sueño de coral
como el pescador que grita
en las resacas y lanza redes y despedidas
y parte hacia infinitas tierras.
Feliz de ti que crees que el mundo es inmenso
cuando es solo un salvoconducto impuro
a la muerte del día.

Alda Merini (Milán 1931-2009), Superba è la notte, Einaudi, Turín, 2000
Versiones de Jorge Aulicino


O ragioniere che alteri le cifre
io fui figlia di un contabile ed ebbi da lui
la grande speranza
de una religione futura.
L'onestà dentro i numeri
non diventi in te strana circonvenzione!
Rimetti a posto i tuoi idoletti falsi
o tu che ti trastulli con le speranze
dei vecchi.

*

                                                  a G.G.

Felice te che spargi sementi ovunque
e sei dedito al tuo sogno di corallo
come il pescatore che grida
nelle risacche e lancia reti e addii
e parte per infinite terre.
Felice te che credi che il mondo sia immenso
mentre è solo un salvacondotto impuro
per la morte del giorno.





jueves, abril 17, 2014

René Guy Cadou / Quien entra por casualidad...











Quien entra por casualidad  en la morada de un poeta
no sabe qué poder tienen sobre él los muebles,
cada nudo de la madera encierra más
cantos de pájaros que todo el corazón de la floresta,
le basta que una lámpara pose su cuello de mujer
a la caída de la tarde sobre un mueble barnizado
para que se liberen de repente miles de abejas multiplicadas
y un olor a pan fresco y a cerezos floridos;
es tal la fortuna de este solitario
que una simple caricia de la mano
da otra vez a estos grandes muebles negros y taciturnos
la levedad de un árbol en la mañana.

René Guy Cadou (Sainte-Reine-de-Bretagne, 1920-Louisfert, 1951), Hélene ou Le Régne Végétal, Éditions Seghers, Paris, 1951.
Versión de Jorge Teillier en revista Clave N° 5, Cali, Colombia
Envío de Jonio González



Celui qui entre par hasard

Celui qui entre par hasard dans le demeure d'un poète
ne sait pas que les meubles ont pouvoir sur lui
que chaque noed du bois renferme davantage
de cris d'oiseaux que tout le coer de la foret
il suffit qu'une lampe pose son cou de femme
a la tombée du soir contre un meuble verni
por délivrer soudain mille peuples d'abeilles
el l'odeur de pain frais de cerisiers fleuris
car tel est le bonheur de cette solitique
qu'une caresse toute plate de la main
redonne à ces grands meubles noirs et taciturnes
la légèreté d'un arbre dans le matin. 

miércoles, abril 16, 2014

William Carlos Williams / Paterson, 19




Libro 2

II 

Domingo en el Parque








Bloqueados.
(Haz una canción con eso: concretamente)
¿Por quién?

     En medio se levantó una iglesia masiva .  .  Y entonces todo vino a mí—que aquellas pobres almas no tenían nada en el mundo, salvo esa iglesia, entre ellos y la pétrea, malagradecida y poco prometedora mugre en la que vivían  .  .  .  .  .  .

El efectivo es una estafa para ellos que otros vivan
seguros
.  .  y el conocimiento restringido.

Un aburrimiento orquestal cubre su mundo

Los veo—el Senado intenta bloquear Lilienthal y repartir “la bomba” entre unos pocos industriales. No creo que tengan éxito pero .  . eso es lo que quiero decir cuando me niego a exaltarme con el grito ¡Comunista! que usan para enceguecernos. Es aterrador pensar con qué facilidad podemos ser destruidos, unos pocos votos. Aun cuando el comunismo sea una amenaza, ¿son los comunistas peores que los bastardos culpables de intentar socavarnos de este modo?

Saltamos de la cama y lo que vemos
nos  mata   .

¡Que el terror de vuelta el mundo!

Faitoute, hastiado de sus diversiones pero presuntuoso de las mujeres,
sus recompensas, parado de espaldas
al foso de los leones,

(donde los amantes
ebrios duermen, ahora, ambos)

indiferente,
comenzó a vagar otra vez—un pie detrás del otro hacia el exterior
hacia el vacío  .  .

Allá arriba.
El policía apunta.
Un cartel clavado
en un árbol: Mujeres.

   Puedes ver figuras
moviéndose detrás de la Cortina de árboles y, a
mano, la música estalla de golpe.

Caminando  —

                 se
dejó un área estrecha en la base de la atalaya cerca de los orinales. Esta
es la línea del Señor: Varios bancos rotos
distribuidos en una hilera curva contra los arbustos
de cara al suelo llano, bancos donde
algunos niños han sido prevenidos por otros
contra la huida   .

Tres hombres de mediana edad con sonrisa de hierro
están parados detrás de los bancos—conteniendo (vigilando)
a los niños, los niños y varias mujeres—y
sosteniendo,
un cuerno, clarinete y trombón,
por separado, en sus manos, quietos.
También hay,
un órgano portátil tocado por una mujer  .  .

Frente a ellos un viejo,
con largo flequillo canoso, cabeza descubierta,
su cráneo calvo refleja la luz del
sol y en mangas de camisa, comienza ha
hablar—
¡llamando a los pájaros y a los árboles!

Saltando de alegría en su éxtasis sonríe
en el vacío azul, hacia el este, sobre el parapeto
hacia la ciudad  .  .

.             .             .            .            .            .           .    


William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson,  New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


Book Two
II 
Sunday in the Park 
Blocked. /(Make a song out of that:  concretely) /By whom?  //In its midst rose a massive church  .  .  And it all came to me then—that those poor souls had nothing else in the world, save that church, between them and the eternal stony, ungrateful and unpromising dirt they lived by  .  .  .  .  . //Cash is mulet of them that other may live /Secure /.  .  and knowledge restricted. //An orchestral dullness overlays their world //I see they—the Senate, is trying to block Lilienthal and deliver “the bomb” over to a few industrialists. I don’t think they will succeed but  .  .  that is what I mean when I refuse to get excited over the cry, Communist! they use to blind us. it’s terrifying to think how easily we can be destroyed, a few votes. Even though Communism is a threat, are Communists any worse than the guilty bastards trying in that way to undermine us? //We leap awake and what we see /fells us  .   //Let terror twist the world! //Faitoute, sick of his diversions but proud of women, /his requites, standing with his back /to the lion’s pit, //(where the drunken /lovers slept, now, both of them) //indifferent, /started again wandering—foot pacing foot outward
/into emptiness  .  . //Up there.  /The cop points. /A sign nailed /to a tree: Women. //You can see figures /moving beyond the screen of the trees and, close /at hand, music blurts out suddenly. //Walking  — //a /cramped arena has been left clear at the base /of the observation tower near the urinals. This  /is the Lord’s line: Several broken benches /drawn up in a curving row against the shrubbery /face the flat ground, benches on which /a few children have been propped by the others /against their running off   . //Three middle aged men with iron smiles /stand behind the benches—backing (watching) /the kids, the kids and several women—and /holding, /a cornet, clarinet and trombone, /severally, in their hands, at rest. /There is also, /played by a woman, a portable organ  .  . //Before them an old man, /wearing a fringe of long white hair, bareheaded, /his glabrous skull reflecting the sun’s /light and in shirtsleeves, is beginning to /speak— //calling to the birds and trees! //Jumping up and down in his ecstasy he beams /into the empty blue, eastward, over the parapet /toward the city  .  . /.             .             .            .            .            .           .    


martes, abril 15, 2014

Allen Ginsberg / Detrás de lo real











Patio del ferrocarril en San José
yo deambulaba desolado
frente a una fábrica de tanques
y me senté en un banco
cerca de la garita del guardagujas.

Una flor yacía sobre el heno en
la autopista de asfalto
-la espantosa flor del heno
pensé- tenía un
tallo quebradizo y negro y
una corola de amarillentas y sucias
puntas como las de una pulgada
de la corona de Jesús, y un manchado
y seco penacho central de algodón
semejante a una brocha de afeitar usada
que llevara un año
en el suelo del garage.

Amarilla, amarilla flor, y
flor de la industria,
aunque erizada y fea flor,
flor no obstante,
¡con la forma de la gran Rosa
amarilla que hay en tu cerebro!
Esta es la flor del Mundo.

Allen Ginsberg (Newark, Nueva Jersey, 1926-Nueva York, 1997), Howl and Other Poems, City Lights Books, San Francisco, 1956
Versión de Jonio González


In Back of the Real

railroad yard in San Jose 
I wandered desolate 
in front of a tank factory 
and sat on a bench 
near the switchman's shack. 

A flower lay on the hay on 
the asphalt highway 
--the dread hay flower 
I thought--It had a 
brittle black stem and 
corolla of yellowish dirty 
spikes like Jesus' inchlong 
crown, and a soiled 
dry center cotton tuft 
like a used shaving brush 
that's been lying under 
the garage for a year. 

Yellow, yellow flower, and 
flower of industry, 
tough spiky ugly flower, 
flower nonetheless, 
with the form of the great yellow 
Rose in your brain! 
This is the flower of the World. 

lunes, abril 14, 2014

Pablo Gabo Moreno / de "colorblind", 2










Recordar a Joe Strummer
no olvidar los puntos y las comas
tampoco la guerra de vietnam

Pase por la calle Piedras
me escondí solo para no verte
y le di comida a los pájaros

Soy el errante discreto
que se pierde en la estructura corrompida
para limpiarse la soledad imposible


Pablo Gabo Moreno (Caleta Olivia, 1974), colorblind, inédito


domingo, abril 13, 2014

Gerard Smyth / De “Midwest Postscript”, 2












3. Día del Tornado 

Suenan las sirenas sólo para advertir
que hoy es el Día del Tornado en Minnesota.

Pero ese cielo que es una sombra
entre el celeste y el gris luce tranquilo
airado no, no preparado para estar en la primera página
en imágenes cinemáticas o para liberar un derviche que baile
en círculos sobre las tumbas de los antiguos indios.

Aquí donde la tierra sigue para siempre
y el contrabandista se arrogó derechos de ocupante
hay cincuenta maneras de llegar a un lugar:
la banda del bowling, el centro comercial, los archivos estatales;
los barrios que han cambiado
sus fidelidades una o dos veces.

Detrás del lento bus escolar
conducimos a lo largo de Cherokee Boulevard.

Muy solemnemente la bandera de la nación
se hincha en el aire sobre los gastados porches
donde quedaron cabezas de calabaza de la última celebración
y guirnaldas de la Navidad todavía clavadas a las puertas
el diecinueve de abril.

                                    para Jean and Jim Rogers


Gerard Smyth (Dublín, 1951), de la serie “Midwest Postscript”, inédita
Traducción: Jorge Fondebrider



3 Tornado Day

The sirens blow their warning just to say 
that today is Tornado Day in Minnesota.  

But that sky that’s a shade 
between blue and grey looks calm 
not angry, not ready to be on the front page 
in cinematic images or release a swirling dervish
to dance on the graves of old Indians.

Here where the land goes on forever 
and a bootlegger took up squatter’s rights
there are fifty ways to get to one place: 
the bowling alley, the mall, the State archives;
the neighbourhoods that have changed 
their fidelities once or twice.   

Behind the slow school bus
we drive the length of Cherokee Boulevard. 

In full solemnity the flag of the nation
is breasting the air on weathered front porches 
where pumpkin heads remain from the last celebration
and Christmas bouquets are still nailed to doors 
on the nineteenth of April. 

                                                               for Jean and Jim Rogers

sábado, abril 12, 2014

Alberto Girri / De "Existenciales", 6











Afuera del pacto con Dios

Extraviados, al modo de ovejas,
faltos de pies seguros,
sin facultad cierta de orientarnos,

presos de una poca fe,
no creer que se cumpla
nada de lo que hubo
de prometérsenos,

distraídos de la espada
sobre nuestros cuellos,

no tomando en cuenta
lo que ya adivinamos de muerte,

no tranquilos, no en turbación,
despreocupados de que haya
de darse un enjugar de llantos,
soltarnos los cabellos.

Como herejes,
                         en el constante
yerro de percibirnos
solamente a nuestro arbitrio,
                   negados a que todo
se juega en todo instante,
cuando Dios es agasajos,
cuando es suaves violencias,

como distantes del acuerdo
por el que el hombre consigue
participar de Dios en el mundo,
enseñarle al hombre
el mundo desde la inocencia,
y en actos que exceden
sus límites,
                   escenas y campos
de lo extraordinario,
                   tal la señora
anémona que gira, gira la rueca,
se sienta en el telar,
                   y el señor cuervo,
que siembra, siega, trilla,
lleva después al granero
el carro de la cosecha.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Sudamericana, Buenos Aires, 1986

viernes, abril 11, 2014

Alberto Girri / De "Existenciales", 5
















De la identidad como lírica

Por ese tu
                  "Yo soy, esto soy",
como entidad, continuo,

su persistir
como supuesta esencia,
diáfana y distintamente,
como lo suelto, propio
y espontáneo,
                        expansivo
durante las vigilias, molesto
a ratos, noches
largas en demasía, profusos ensueños,

y ramificándose,
como "Yo afirmo, yo hago, yo tomo",
gritados en la casa que habites,
y que el cuervo de tu casa imita,
el que toda casa alberga.

                        Tu impronta, enunciado de ti,
deviniendo apenas burbuja,
no bien te atrevas
con un "No soy",
y su equivalente, "Soy vacío",
y su sinónimo, la ocurrencia
de un ojo mirándose a sí mismo
y en conclusión viendo nada.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Sudamericana, Buenos Aires, 1986

jueves, abril 10, 2014

Alberto Girri / De "Existenciales", 4















Por asociaciones libres

Por asociaciones libres,
eximirnos de la razón,
                         desmentirla,

          dar por bueno
que puedan arrebatársele
las crías a una loba
sin penetrar en su guarida,
                       o que redondas y ovales
superficies, monedas y espigas,
sin dificultad se deslicen
en una muesca cuadrada,

                      mantener nuestra habla
en la opacidad,
                         de la vana
cháchara pasando a decirnos
que nada de lo que intente denotar
alcanzaría su propósito, alivio,
                                ni aun los susurros
en la oreja de los moribundos,

                            desvirtuar opuestos,
volverlos neutros,
                              lo frío que deja
de luchar contra lo cálido,
                              lo imponderable resistiéndose
a ser medido con lo que no tiene peso;

                        ¡incongruencias,
para pausa de nuestros afanes,
                                y que respondan
a un solo efecto:
          aligerar, sin lastres la cabeza
en todas las quietudes,
                                   desde la más fútil, el lecho,
hasta el inane sososiego del polvo,
bajo el intenso, intensificado,
claror celeste,
                                  cuando bandadas
de grullas nos rocen
dibujando en el aire letras
sin conocer la escritura,
la Escritura!

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), Existenciales, Sudamericana, Buenos Aires, 1986

miércoles, abril 09, 2014

Alfonso Gatto / Una madre que duerme












Una madre que duerme
llueve de dulzura dentro de sí,
como una gruta,
y en el fondo de la luz tiene a su niño.
Una madre que duerme
duerme al abrigo ardiente de una fiera
que la mira, mansa.
Es una noche dulce
en las pupilas
de su onda quieta.

Alfonso Gatto (Salerno, 1909– Capalbio, 1976), La forza degli occhi, Mondadori, 1954
Versión de Jorge Aulicino


Una madre che dorme

Una madre che dorme
piove in dolcezza dentro di sé
come una grotta
e in fondo al lume ha il suo bambino.
Una madre che dorme
dorme al panneggio ardente d'una fiera
che la guarda mansueta.
È una dolce sera
in mezzo alle pupille
della sua onda quieta.

martes, abril 08, 2014

Seamus Heaney / Norte












Retorné a una costa alargada
la curva en forma de martillo de una bahía
y encontré sólo los poderes
profanos de los truenos del Atlántico.

Enfrenté las invitaciones
impensadas de Islandia,
las poblaciones patéticas
de Groenlandia, de pronto

aquellos fabulosos invasores
aquellos que se extendían por Orkney  y Dublín
medidos a través
de sus largas espadas oxidadas

aquellos en la maciza
barriga de los barcos de piedra
aquellos hachados y destellando
en la grava de arroyos que se descongelaban

eran ensordecidos por el océano
que me alentaba, levantaba otra vez
con violencia y epifanía.
La lengua nadadora del barco vikingo

flotaba mirando hacia atrás
decía que el martillo de Thor se balanceaba
hacia la geografía y el comercio
hacia torpes alianzas y venganzas,

los odios y críticas por la espalda de
los Althing, hacia las mentiras y mujeres
hacia el desgaste de  la paz propuesta
y la memoria madurando la sangre derramada.

Dijo, “Recuéstate
en la palabra atesorada, ahonda en
las vicisitudes de la vida y en el resplandor
de los pliegues de tu cerebro.

Escribe en la oscuridad
Espera   la larga incursión
de una  aurora boreal
pero nunca una cascada de luz.

Mantén tu ojo cristalino
como la punta de una estalactita
confía en el tesoro esencial que tus
manos conocieron”.

Seamus Heaney (Castledawson, 1939-Dublin, 2013), North, 1975, en The Poetry Foundation
Versión de Marina Kohon en Distantes, inédito

Nota de la traductora: Alþingi (derivada de la antigua palabra nórdica Alþing o Althing) es el parlamento nacional de Islandia, cuya fundación tuvo lugar en 930 en la región de Þingvellir, a 45 kilómetros de la que luego sería la capital de la república de Reykjavik.


North

I returned to a long strand,
the hammered curve of a bay,   
and found only the secular
powers of the Atlantic thundering.

I faced the unmagical
invitations of Iceland,
the pathetic colonies
of Greenland, and suddenly

those fabulous raiders,
those lying in Orkney and Dublin   
measured against
their long swords rusting,

those in the solid
belly of stone ships,
those hacked and glinting
in the gravel of thawed streams

were ocean-deafened voices
warning me, lifted again
in violence and epiphany.
The longship’s swimming tongue

was buoyant with hindsight—
it said Thor’s hammer swung
to geography and trade,
thick-witted couplings and revenges,

the hatreds and behind-backs
of the althing, lies and women,   
exhaustions nominated peace,   
memory incubating the spilled blood.

It said, ‘Lie down
in the word-hoard, burrow   
the coil and gleam
of your furrowed brain.

Compose in darkness.   
Expect aurora borealis   
in the long foray
but no cascade of light.

Keep your eye clear
as the bleb of the icicle,
trust the feel of what nubbed treasure   
your hands have known.’

lunes, abril 07, 2014

Francisco Brines / Aquella misma hora









Estabas tras la mesa del despacho
dictando normas, tu verdad estéril,
cuando la asfixia recorrió tu pecho.

Yo, sin verdad alguna, mas siguiendo
con desprecio las leyes que imponías,
morí de asfixia yendo por la calle.

Sobre tí y sobre mí vuelan ahora
las alas lentas de los mismos cuervos.

Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932), Ensayo de una despedida. Poesía 1960-1971, Plaza y Janés, Barcelona, 1974
Envío de Jonio González

domingo, abril 06, 2014

Angel Faretta / Lontana III


               










        a Diego Bentivegna

Soñé por años que viajaba hasta vos.
El sueño era inquietante, una pesadilla;
perdía el avión o me perdía
en un lugar desierto y en un páramo;
luego no era reconocido al llegar.
Mutaban los actores y partiquinos
cumpliendo diversos roles oníricos;
a veces hacían muecas y befas
al recién llegado que era yo.
Todo se fundía y encadenaba
en un palimpsesto de pesadilla;
luego no podía ni articular
una sola palabra. Prego, ciao.
Nada salía de mi boca y garganta;
me quedaba mudo, estulto,
me mareaba en ese desierto
de neblina que no podía ser Italia.
Todo salía mal. El visado.
¿Pero por qué visado? decía
 ese yo de sueño y niebla.
Salía mal, me trababa, mudo,
carente de voz y de voto
a quien dirigirme. Fiumicino
era el Sahara con médanos
que caían a pique hacia un mar
furioso que no podía ser el mío.
¿Mío? Digo, el que fuiste a buscar
y que ahora no encontrabas.
Eran olas de escayola chocando
contra un farallón de cine.
El desierto se hacía una selva,
abigarrado bosque hiperbóreo.
No podía ser mi llanura y colina
Pero ¿eran esas tales las mías?
Donde estoy, me dije todavía
y creí, lo juro, decirlo en italiano.
¿Qué busco acá? ¿El vino, Dante
Capri, Horacio o el Campari?
Daba vueltas en la cama
y la cama era la nave
que me llevaba sobre las olas
de ese mar de escayola.
Sabía que dormía y sabía
que durmiendo estaba allá.
Al despertar no tenía una rosa;
solo un puñado de tierra
entre las manos.
La tierra olía a rosas.

Angel Faretta (Buenos Aires, 1953), inédito

sábado, abril 05, 2014

W. G. Sebald / Tres poemas











A través de Holanda en tinieblas 

En los invernaderos
acechan los pepinos
El funcionario de aduanas toma
  prestado
mi diario de la tarde
La mano mojada
no arroja sombra alguna
El emperador Guillermo sigue
fumando sus cigarros
De la tierra ganada
ni rastro


Holkham Gap 

Ámbito verde
para prismáticos
y ornitólogos
camuflados
Allá atrás la bahía
un arco más ancho
que el horizonte
más lejano
Aquí esperó
la Guardia Nacional
la aparición
del león marino
Como el monstruo no se dejó ver
se permitió al barrón
reconquistar
las líneas fortificadas
Pero el tío Toby
no acaba de fiarse
de la paz
Llena su almohada
de arena y desea
que llegue la marea


Trigonometría de las esferas 

En el año de luto
el abuelo guardó
el piano en el desván
y no lo bajó
nunca más
En cambio con un catalejo
de latón explora ahora
los caminos circulares del cielo
Su cuaderno de bitácora registra
un cometa vagabundo
y la frase categórica
la Luna es un producto artificial de la Tierra
Por él sé también
que allí donde la noche da la vuelta
sienta un santo
y ruge como un león
Y no olvides me dijo una vez
que del signo de Aries
el viento del norte trae la luz
a los manzanos

W.G. Sebald (Wertach im Allgäu, Baviera, 1944 - Norfolk, RU, 2001), versiones de Xabiero Cayarga, El Cuaderno nº 51, diciembre de 2013
Envío de Jonio González


Foto: Sebald por Christian Scholz, 1997



Durch Holland im Finstern 

In den Treibhäusern 
lauern die Gurken 
Der Zöllner borgt sich 
mein Abendblatt 
Die nasse Hand 
wirft keinen Schatten 
Kaiser Willem raucht 
immer noch seine Zigarren 
Vom gewonnenen Land 
keine Spur 


Holkham Gap

Grüne Gegend 
für Feldstecher 
und tarnfarbene 
Ornithologen 
Dahinter die Bucht 
ein Bogen noch weiter 
als der äußerste 
Horizont 
Hier hat die Heimwehr 
auf das Auftauchen 
des Seelöwen 
gewartet 
Als das Ungetüm ausblieb 
durfte der Strandhafer 
die befestigten Streifen 
wieder erobern 
Doch Onkel Toby 
mag dem Frieden 
nicht trauen 
Füllt sein Kopfpolster 
mit Sand und wünscht sich 
die Flut möge kommen 



Trigonometrie der Sphären 

Im Trauerjahr 
setzte der Großvater 
das Klavier auf den Boden 
und er holte es 
nie mehr herab 
Mit einem messignen Fernrohr 
erforscht er dafür jetzt 
die Zirkelpfader des Himmels 
Sein Logbuch vermerkt 
einen geschweiften Kometen 
und den kategorischen Satz 
der Mond sei ein Kunstwerk der Erde 
Von ihm weiß ich auch 
daß dort wo die Nacht sich wendet 
ein Heiliger sitzt 
und brüllt wie ein Löwe 
Und vergiß nicht sagte er einmal 
aus dem Sternzeichen des Widders 
trägt der Nordwind das Licht 
in die Apfelbäume 

viernes, abril 04, 2014

Cesare Pavese / Verano












Hay un jardín claro, entre muros bajos,
de hierba seca y de luz, que reseca despacio
su propia tierra. Es una luz que sabe a mar.
Tú respiras esa hierba. Te tocas los cabellos
y te sacudes el recuerdo.

He visto caer
muchos frutos, dulces, sobre una hierba que sé,
como un golpe en el agua. Así te sobresaltas
con el temblor de la sangre. Mueves la cabeza
como si alrededor ocurriese un prodigio de aire
y el prodigio eres tú. Tienen el mismo sabor
tus ojos y el cálido recuerdo.

Escuchas.
Las palabras que escuchas te tocan apenas.
Tienes en el rostro calmo un pensamiento claro
que simula en los hombros la luz del mar.
Tienes en el rostro un silencio que cierra el corazón,
como un golpe en el agua, y destila una pena antigua,
como el jugo de los frutos caídos entonces.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908- Turín, 1950), "Lavorare stanca", Poesie, Mondadori, Milán, 1969
Versión de Jorge Aulicino


Estate

C'è un giardino chiaro, fra mura basse,
di erba secca e di luce, che cuoce adagio
la sua terra. È una luce che sa di mare.
Tu respiri quell'erba. Tocchi i capelli
e ne scuoti il ricordo.

Ho veduto cadere
molti frutti, dolci, su un'erba che so,
con un tonfo. Così trasalisci tu pure
al sussulto del sangue. Tu muovi il capo
come intorno accadesse un prodigio d'aria
e il prodigio sei tu. C'è un sapore uguale
nei tuoi occhi e nel caldo ricordo.

Ascolti.
Le parole che ascolti ti toccano appena.
Hai nel viso calmo un pensiero chiaro
che ti finge alle spalle la luce del mare.
Hai nel viso un silenzio che preme il cuore
con un tonfo, e ne stilla una pena antica
come il succo dei frutti caduti allora.

jueves, abril 03, 2014

Virgilio / De la Eneida
















Libro IX, 424-437

entonces verdaderamente aterrado, fuera de sí
grita Niso sin ocultarse en la noche, no pudiendo
soportar tanto dolor: “hacia mí, hacia mí, oh Rútulos
yo fui quien lo hizo, a mí dirijan las espadas: fue mío
todo el error, este nada pudo, ni su atrevimiento;
por testigos pongo estas estrellas: tan grande era
el cariño por su desgraciado amigo”: estas cosas dijo
sin embargo la cercana espada del enemigo atraviesa
las costillas y rompe el delicado pecho: Euríalo cae
herido de muerte, sangre corre por el cuerpo blanco
y el cuello cansado cae sobre los hombros, tal cual
cuando una flor purpúrea cortada por el arado
languidece muriendo, tal cual la adormidera, a fuerza
de lluvia, cansado su cuello, deja caer el capullo

Publio Virgilio Marón (Mantua, 70 a.C.-Brindisi, 19 a.C.), Eneida, 19 a.C.
Versión de Ignacio Uranga




................  tum vero exterritus, amens,

conclamat Nisus nec se celare tenebris
amplius aut tantum potuit perferre dolorem:
«me, me, adsum qui feci, in me convertite ferrum,
o Rutuli! mea fraus omnis, nihil iste nec ausus 
nec potuit; caelum hoc et conscia sidera testor;

tantum infelicem nimium dilexit amicum.»
talia dicta dabat, sed viribus ensis adactus
transadigit costas et candida pectora rumpit.
volvitur Euryalus leto, pulchrosque per artus
it cruor inque umeros cervix conlapsa recumbit:

purpureus veluti cum flos succisus aratro
languescit moriens, lassove papavera collo
demisere caput pluvia cum forte gravantur.

miércoles, abril 02, 2014

Gregory Orr / Reuniendo los huesos













                                                       A Peter Orr

Cuando todas las habitaciones de la casa
se llenen de humo, no bastará
con decir que un ángel duerme en la chimenea.

1

Una noche en el establo

El cadáver del ciervo cuelga de una viga.
Envuelto en mantas, un chico vigila
desde un montón de heno. Se duerme

y sueña con una muerte que se acerca:
Dentro de él hay pequeños huesos
dispersos en un prado entre bardanas y hierbajos secos.
Se pasará la vida caminando allí,
reuniendo los huesos.

Las palomas susurran en el alero.
A sus pies, el pastor alemán
chasquea dormido las mandíbulas.

2

Un padre y sus cuatro hijos
bajan corriendo una pendiente hacia
un ciervo que acaban de matar.
El padre y dos de los hijos llevan
rifles. Ríen, se empujan
y no paran de hablar entre ellos.
Un arma se dispara
y el menor de los hermanos
cae al suelo.
Un chico con un rifle
se detiene a su lado,
gritando.

3

Me acurruco en un rincón de mi habitación,
mirando fijamente dentro del hueco de cristal
de mis manos; muy abajo
lo veo ahogarse en el aire.

Fuera, hojas semejantes a bocas
forman una charca negra
bajo un árbol. Los caracoles se deslizan
ahí, pequeños cisnes de muerte.

4

Humo

Algo ha tapado la chimenea
y la casa se llena de humo.
Salgo y miro hacia el tejado,
pero no veo nada.
Vuelvo a entrar. Todos lloran,
mientras van de habitación en habitación.
Los ojos les duelen. Este humo
convierte a la gente en sombras.
Incluso después de desaparecer,
de que hayan desaparecido las lágrimas,
lo oleremos en las almohadas
cuando nos tendamos a dormir.

5

Vive en una casa de cristal negro.
A veces lo visito, y hablamos.
Mi padre dice que está muerto,
pero ¿qué significa eso?
Anoche encontré a un chico
durmiendo en un nido de huesos.
En la mejilla tenía una cicatriz roja
en forma de hoja.
Lo alcé
y lo llevé conmigo,
a pesar de que no sabía adónde iba.

6

El viaje

Todas las noches me arrodillaba sobre una placa de mármol
y restregaba la sangre.
La restregué durante años, y seguía allí.
Pero esta noche los huesos empiezan a quemar
en mis pies. Me incorporo
y echo a andar, y la placa
aparece bajo mis pies con cada paso
un camino blanco del largo de tu cuerpo, apenas.

7

La distancia

El invierno de mis ocho años, un caballo
patinó en el hielo y se rompió una pata.
Mi padre cogió un rifle, una lata de gasolina.
Permanecí al costado del camino al anochecer y miré
el cadáver que ardía en el prado lejano.

Yo tenía doce años cuando lo maté;
sentí mis propios huesos separarse de mi cuerpo.
Ahora tengo veintisiete y camino
junto a este río, buscándolos.
Se han transformado en un puente
que forma un arco hacia la orilla opuesta.

Gregory Orr (Albany, NY, 1947), The Caged Owl: New and Selected Poems, Copper Canyon Press, Port Townsend, WA, 2002.
Versiones de Jonio González


Foto: Gregory Orr por Emily Bolden en The Hook



Gathering the Bones Together

               for Peter Orr

When all the rooms of the house
fill with smoke, it’s not enough
to say an angel is sleeping on the chimney.

1

A Night in the Barn

The deer carcass hangs from a rafter. 
Wrapped in blankets, a boy keeps watch 
from a pile of loose hay. Then he sleeps 

and dreams about a death that is coming: 
Inside him, there are small bones 
scattered in a field among burdocks and dead grass. 
He will spend his life walking there, 
gathering the bones together. 

Pigeons rustle in the eaves. 
At his feet, the German shepherd 
snaps its jaws in its sleep. 

2

A father and his four sons 
run down a slope toward 
a deer they just killed. 
The father and two sons carry 
rifles. They laugh, jostle, 
and chatter together. 
A gun goes off 
and the youngest brother 
falls to the ground. 
A boy with a rifle 
stands beside him, 
screaming. 

3

I crouch in the corner of my room, 
staring into the glass well 
of my hands; far down 
I see him drowning in air. 

Outside, leaves shaped like mouths 
make a black pool 
under a tree. Snails glide 
there, little death-swans. 

4

Smoke

Something has covered the chimney 
and the whole house fills with smoke. 
I go outside and look up at the roof, 
but I can’t see anything. 
I go back inside. Everyone weeps, 
walking from room to room. 
Their eyes ache. This smoke 
turns people into shadows. 
Even after it is gone 
and the tears are gone, 
we will smell it in pillows 
when we lie down to sleep. 

5

He lives in a house of black glass. 
Sometimes I visit him, and we talk. 
My father says he is dead, 
but what does that mean? 
Last night I found a child 
sleeping on a nest of bones. 
He had a red, leaf-shaped 
scar on his cheek. 
I lifted him up 
and carried him with me, 
though I didn’t know where I was going. 


6

The Journey

Each night, I knelt on a marble slab 
and scrubbed at the blood. 
I scrubbed for years and still it was there. 
But tonight the bones in my feet 
begin to burn. I stand up 
and start walking, and the slab 
appears under my feet with each step, 
a white road only as long as your body.


7

The Distance

The winter I was eight, a horse 
slipped on the ice, breaking its leg. 
Father took a rifle, a can of gasoline. 
I stood by the road at dusk and watched 
the carcass burning in the far pasture. 

I was twelve when I killed him; 
I felt my own bones wrench from my body. 
Now I am twenty-seven and walk 
beside this river, looking for them. 
They have become a bridge 
that arches toward the other shore.

martes, abril 01, 2014

W. B. Yeats / La Segunda Venida
















Girando y girando en la espiral creciente
el halcón no puede oír al halconero
las cosas se quiebran; el centro no puede sostenerse;
sobre el mundo se suelta la anarquía absoluta.
Se suelta la sombría marea de sangre, y en todos lados
la ceremonia de la inocencia es ahogada;
los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores
están llenos de intensidad apasionada.

Ciertamente alguna revelación está por llegar;
Ciertamente la Segunda Venida está por llegar.
¡La Segunda Venida! Apenas salen aquellas palabras
cuando una abismal imagen del Spiritus Mundi
perturba mi visión: un  desierto de arena;
una figura con el cuerpo de león y la cabeza de un hombre,
una mirada vacía y despiadada como el sol,
está moviendo sus muslos lentos, mientras todo se envuelve
en las sombras de los indignados pájaros del desierto.

La oscuridad cae otra vez pero ahora sé
que veinte siglos de sueño pétreo
fueron  vueltos pesadilla por una cuna oscilante,
¿Y qué severa bestia, su hora ha llegado al fin,
marcha encorvada hacia Belén para nacer?

William Butler Yeats (Dublín, 1865-Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939), Michael Robartes and the Dancer, 1921
Versión de Marina Kohon

Foto: Yeats en 1923. Wikipedia


The Second Coming

Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world.
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.

Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spiritus Mundi
Troubles my sight: a waste of desert sand;
A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Wind shadows of the indignant desert birds.

The darkness drops again but now I know
That twenty centuries of stony sleep
Were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?