lunes, agosto 31, 2015

Amy Lowell / Nubes nocturnas











Las blancas yeguas de la luna corren por el firmamento
Batiendo con sus cascos dorados los cielos de hielo
Las blancas yeguas empinadas sobre sus patas traseras
Golpean con las manos las puertas de porcelana de los cielos remotos
¡Volad, yeguas!
Esforzaos al límite
Dispersad el lechoso polvo de estrellas
O los tigres se arrojarán sobre vosotras y os destruirán
Lamiéndoos con su lengua bermellón


Amy Lowell (Boston, 1874-1925), The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin, Boston, 1983.
Versión de Jonio González


NIGHT CLOUDS

The white mares of the moon rush along the sky
Beating their golden hoofs upon the glass Heavens 
The white mares are all standing on their hind legs 
Pawing at the green porcelain doors of the remote Heavens 
Fly, mares!
Strain your utmost 
Scatter the milky dust of stars 
Or the tigers will leap upon you and destroy you
With one lick of his vermillion tongue



domingo, agosto 30, 2015

Eduardo Ainbinder / De "¡Párense derecho!"










El vaciadero

que lo acepta todo no lo aceptó,
la casa de tolerancia no lo toleró,
tampoco hizo nada el aguantadero.
Aun así, el pordiosero
preside su no lugar en el mundo
y desde una montaña de basura
-he aquí su mobiliario-
con tono poco hospitalario
señala: "Aquí, en el inframundo,
se forman parejas increíbles,
las inmundas para los inmundos
están siempre disponibles,
más de un cuento hay
con cucos y cuquillos,
a mamá coneja se le escapan
conejos con colmillos,
y así, todo es reunión de fealdades.
No hay más posibilidades".


Érase un señor

que mientras indefectiblemente
se dirigía hacia un horizonte
de iluminaciones negativas, repetía para sí:
"El mayor tesoro que un hombre posee es agradar".
"El mayor tesoro que un hombre posee es agradar".
Y cuando pensó que tras pronunciar estas palabras
en vez de insectos zancudos
distinguidas damas se le acercarían,
de pronto encontrose
a una inquisitiva mujer
en estado exasperante:
"¿Por qué no puedo estar yo
en estado interesante?
¿Acaso los tiempos muertos
en los que transcurren los maleficios
no son en verdad, ocios propicios,
para pasar de un estado a otro?".
Una y otra vez se preguntaba
aquella señora en estado exasperante
que sólo quería estar en estado interesante.

Eduardo Ainbinder (Buenos Aires, 1968),¡Párense derecho!, Gog y Magog, Buenos Aires, 2015



sábado, agosto 29, 2015

Amy Lowell / Dos poemas










Pasa un año

Más allá de la cerca de porcelana del jardín público,
Oigo las ranas en los arrozales verdeazulados;
Pero la afilada espada de la luna
Ha cortado mi corazón en dos.


Meditación

Un hombre sabio,
Mirando las estrellas cruzar el cielo,
Comentó:
En las capas superiores de la atmósfera
Las luciérnagas se mueven con mayor lentitud


Amy Lowell  (Boston, Estados Unidos, 1874-1925), The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin, Boston, 1983
Versiones de Jonio González


A YEAR PASSES

Beyond the porcelain fence of the pleasure garden,
I hear the frogs in the blue-green rice-fields;
But the sword-shaped moon
Has cut my heart in two.


MEDITATION

A wise man,
Watching the stars pass across the sky,
Remarked:
In the upper air the fireflies move more slowly.





viernes, agosto 28, 2015

Darío Rojo / De "El principio estocástico"















Tercer génesis

Al observar la situación,
con la musculatura arqueada en dirección
al paladar - sin emitir ni deglutir nada,
de sapo a príncipe en un mismo tramo-

fui henchido decorosamente por la polea
que cada tanto ensucia todo de sentido.

De pronto cada mancha se fue extendiendo
por toda la materia semejante
hasta que la esponja de las circunstancias
borró, estiró y convirtió cada suceso
en una cosa: elocuente, humana
y de movilidad casi autosuficiente.

¡Y todo ante la ausencia completa
de cualquier actividad en procura de alimento!


Suceso

Brillando por el frío extremo, las turbinas
bajo el océano rompen
los arrecifes creando diagramas de reflejos
idénticos a los cardos metalizados que rotan
sobre el convexo espejismo de la parcela.

Pero todo sigue igual,

porque hoy para el explorador,
en pantalones cortos color caqui, todo
es una situación de malestar especifica,
una garra de cristal que aprieta la traquea
invisibilizando la carne y la piel del humano
segmentado en su espécimen.

Mientras el señor Güiraldes dice
“el pasto y los cardos esperaban con pasión segura”

gotas, con forma de gotas y compuestas de agua
van desde un lugar a otro, y sin dejar
ninguna huella duradera lubrican el funcionamiento
habitual del mundo: caen.

Darío Rojo (Eduardo Castex, Argentina, 1964), El principio estocástico, inédito







jueves, agosto 27, 2015

Silvia Rosa / Qué despilfarro











Qué despilfarro esta cotidianidad
vaciada de ternuras, desnuda
piedra que nos rebota, mirada
a un horizonte domesticado seco
(y yo que construía
geometrías golosas de palabras
por hacer menos pálido
el golpeteo mecánico
de la lengua contra los dientes,
a la manera de los chicos
probaba el juego repetido
-serio- de apretar
más, y siempre, como si
no fuese un continuo).
Qué derroche la muerte blanca muda
de un día idéntico al otro, de pequeñas
luciérnagas de felicidad intermitentes, astilladas
en la oscuridad de un tiempo tan disperso que
hasta la banalidad de la nada
tendría quizá un sabor menos mezquino.

Silvia Rosa (Turín, Italia, 1976)
Versión de Jorge Aulicino
Foto: Silvia Rosa por Anna Maria Scala en FB


Che sperpero questa quotidianità 
svuotata di tenerezze, nudo 
sasso che ci rimbalza contro, sguardo 
d'orizzonte addomesticato asciutto
(ed io che costruivo
geometrie golose di parole
per rendere meno scialbo
il battito meccanico
della lingua contro i denti,
al modo dei bambini
provavo il gioco ripetuto
- serio - di stringersi 
ancora e sempre come se 
non ci fosse un seguito)
che sperpero la morte bianca muta 
da un giorno all'altro identico di piccole 
lucciole di felicità intermittenti, schiacciate 
al buio di un tempo così distratto che 
persino la banalità del niente 
avrebbe forse un sapore meno gretto.



miércoles, agosto 26, 2015

Diego Bentivegna / De "La loca croata"









Yo no tengo otra cosa que ponerme
que no sean mis polleras oscuras,
mi ropa negra.
Tengo además un pañuelo gris:
con él me cubro el pelo,

lo llevo incluso en verano
y estoy en una aldea de Sicilia,
y estoy en los caseríos
de los Apeninos o los Prealpes
donde vivieron los hermanos,
y estoy en un pueblo polaco de judíos:

atravieso esos lugares marrones
sobre mi carromato.

(...)


Me tiran piedras si vago por las calles
de Munro, de Adelina, de Florida;

construyo mi refugio entre las ramas.

Hablo una lengua rara.


Diego Bentivegna (Vicente López, Argentina, 1973), La pura luz, Cabiria, Buenos Aires, 2015
Foto: Diego Bentivegna en FB



martes, agosto 25, 2015

Alexander Blok / Los poetas











En las afueras de la ciudad crece solitario un barrio
Sobre una tierra movediza y pantanosa.
Allí viven los poetas y se saludan
Unos a otros con una sonrisa arrogante.

El día se levanta inútil y radiante
Sobre este triste pantano:
Sus habitantes lo dedican al vino
Y al trabajo arduo y persistente.

Cuando se emborrachan se juran amistad,
Conversan cínica y despiadadamente
Hasta el amanecer. Luego, entregados a su pasión
Trabajan cual necios sin remedio.

De pronto, salen a rastras de sus buhardillas
Para mirar cómo arde el mar entre la tarde:
Con los ojos abiertos quedan cautivados
Por las trenzas doradas de las muchachas que pasan.
Enternecidos sueñan el Siglo de Oro,
Amigablemente riñen a sus editores
Y lloran con amargura sobre una florecilla
O sobre alguna nubecilla perlada

¡Así viven los poetas, amigo lector!
Quizás tú pienses que todo esto sea peor
Que tus diarios débiles y vanos esfuerzos,
Que tu charco pequeño burgués.

No, querido lector, mi crítico ciego
Por lo menos los poetas tienen
Sus musas, sus nubecillas, su Siglo de Oro,
¡Todo lo que para ti es inaccesible...!

Tú estas a gusto contigo mismo, con tu esposa,
Con tu vida reducida,
Pero los poetas sufren de dipsomanía mundial
Y para ellos es poco una vida así.

No importa que mueran, como perros, tras la valla
O que la vida los haya enlodado.
Creen que algún Dios los trajo aquí
Para que besaran la ventisca y la nieve...

(24 de julio de 1908)

Alexander Blok (San Petersburgo, Rusia, 1880-Petrogrado, Rusia, 1921), "Poesía rusa en el cruce de dos siglos", Alforja, nº 30, México, otoño de 2004
Versión de Jorge Bustamante García
Envío de Jonio González



lunes, agosto 24, 2015

Hiroshima y Nagasaki / Cuatro poemas japoneses














Dos haikus y un tanka de tres poetas mujeres que sobrevivieron a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki; y un poema de muerte de un viejo maestro zen



Fuegos artificiales
allá en el río:
huesos ardiendo.

  Utsumi Kanko


Mi niño duerme
en esta tierra azul
con radiaciones.

  Terai Sumie


Puesto que hay tantos
pequeños esqueletos
aquí reunidos,
estos huesos más largos
deben ser del maestro.

  Shoda Shinoe
  (Hiroshima, Japón, 1910-1965)


Las flechas disparadas
una contra la otra
se encuentran y dividen
el vacío en su vuelo.
Así vuelvo al origen.

  Gesshu Soko
  (Japón, 1618-1696)

Traducción del inglés: Andrés Neuman


Ilustración: El Enso, círculo zen. Se hace de un solo trazo

domingo, agosto 23, 2015

Giorgio Caproni / A Giannino









... porque mi amor (mi amor)
lo he conocido tarde:
mi amor que estaba esperándome
solo en un banco.

Sobre las vías cubiertas de escarcha
pasaba con su frágil fragor
vacío de vidrios un tranvía: era el primer
recorrido del alba y nadie bajaba
donde, en los tímidos dientes un temblor,
estaba solo mi amor.

Abría una campana la mañana,
pero era ya tarde, tarde.
Y yo en la guerra sin cuidarme
(en la guerra y en error)
y largos disparos de fusil en mi corazón
entraban fríos; también mi amor
que ahora calentaba con el ligero vapor
de su aliento los dedos.

La noche había terminado,
pero era ya tarde, tarde.
Y yo en la guerra sin cuidarme,
en la guerra y arruinado.

El rostro en una nube de vapor
tibio, en el banco,
desde la frente desataba la escarcha
un rubor a mi amor.

1948

Giorgio Caproni (Livorno, Italia, 1912-Roma, 1990), Il "Terzo libro" e altre cose, Giulio Einaudi Editore, Turín, 1968
Versión de Jorge Aulicino



A Giannino

... perché il mio amore (il mio amore)
l'ho conosciuto tardi:
l'amore mio che stava ad aspettarmi
solo su una panchina.

Sopra i binari coperti di brina
passava col suo fragile fragore
vuoto di vetri un tram: era la prima
corsa dell'alba, e nessuno scendeva
dove, nei timidi denti un tremore,
stava solo il mio amore.

Apriva una campana la mattina,
ma era già tardi, tardi.
E io ero alla guerra senza ripararmi
(alla guerra e in errore)
e lunghe fucilate nel mio cuore
penetravano fredde: anchle il mio amore
ch'ora scaldava al leggero vapore
del suo fiato le dita.

La notte era finita, 
ma era già tardi, tardi.
E io ero alla guerra sin ripararmi,
alla guerra e in rovina.

Il viso in una nube di vapore
tepido, sulla panchina
di sulle ciglia scioglieva la brina
un rossore al mio amore.

1948




sábado, agosto 22, 2015

John Burnside / Señal de stop, cerca de Horsley









Humo en el bosque
igual que un personaje de película muda
que caminara junto a los raíles.

Una forma que reconozco; no es humo, o no es sólo el humo,
y tampoco es la nieve sobre los avellanos
o las huellas de un zorro entre el andén y los árboles,

sino el invierno, ni amigo
ni extraño, como la niña que a veces vislumbro

al alba, cerca de la barrera, con un vestido
de bayas y aguanieve, viendo pasar el tren.


John Burnside (Dunfermline, Escocia, 1955), Conjeturas y esperanza. Antología 1988-2008, Pre-Textos, Valencia, 2011
Traducción de Jordi Doce
Envío de Jonio González



viernes, agosto 21, 2015

Cecilia Romana / Espinosa III (Lidy)









Como esos círculos de colores
que se confunden a la distancia con una línea recta,
tus viajes me hacían verte distinto de lo que eras en realidad.

Porque te extrañaba, no te encontraba defectos, cosas
que en los demás detestaba y en vos me
                              resultaban útiles como un sacacorchos,
o incomparables como un cuento de Ribeyro.


Al acercarse al cuadro, ese juego de la vista caduca: hay círculos
de color verde, círculos de color azul,
y están perfectamente separados uno de otros.

Me decías: paciencia, paciencia. Yo sentía que no podía esperar,
que estaba en medio de un tablero sin saber
qué fichas convenía que moviera o cómo hacerlo.

A la distancia, quizás, parezca una tontería,
pero yo nunca fui tan sincera
con alguien, ni fui tan fiel. Aunque no sabía jugar,
me paraba en la vida como si supiera,
y completaba el cupo necesario para que existiera un juego,
un amor, una obra, da lo mismo.

Cecilia Romana (Buenos Aires, 1975), Poemas concretos, Cabiria, Buenos Aires, 2015



jueves, agosto 20, 2015

Jotaele Andrade / Contemplación ritual del día











Honda belleza de la catástrofe
y de la piel de cabra en el invierno

el fuego es un metal bueno
se parece a un niño que acaricia un gato
al que hay que vigilar

pero es bueno el corazón del fuego

y busca su belleza en las cenizas

yo haré de él una catástrofe sólo para probar su bondad

he de arrojar tus vestidos
los libros preciados
los hijos que perdimos a manos del encono o de las fieras

arrojaré mi casa y el recuerdo de mi padre

entonces verás que este hombre ha desencadenado la tragedia

que el agua es buena
y el aire

que he sacrificado una cabra en el sitio
donde
la ausencia se empiedra

que contemplo el día del mismo modo en que veo
                                        pudrirse una manzana


Jotaele Andrade (La Plata, 1974), los metales terrestres, Añosluz, Buenos Aires, 2014

Foto: Jotaele Andrade en FB


miércoles, agosto 19, 2015

Nora May French / Dos poemas










A lo largo del sendero

El sendero me ha conducido más allá del pueblo
Para seguir el día a través de los menguantes campos,
La hierba quebradiza y eriales de un tierno marrón.
A un lado y a otro las altas cumbres emplumadas,
Una tracería de arabescos rotos
Sobre el lúgubre carmesí del cielo.
Hacia el oeste, las vías se estrechan rápidamente.
Cortan la suavidad de tiza del crepúsculo
Con delgados y convergentes destellos de rojo sangre.

Un lugar de ensueño

Aquí beberemos contentos, mi camarada;
Aquí, donde el pequeño riachuelo, al encuentro del sol,
Desciende como vino amarillo por una roca amarilla.
Aquí lanzaremos una hoja hacia costas lejanas,
Y en ella encerrada una palabra para el País de las Maravillas,
El Desconocido azul más allá de los sicomoros.

Nora May French (Nueva York, Estados Unidos, 1881-Carmel-by-the-Sea, Estados Unidos, 1907), The Outer Gate: The Collected Poems of Nora May French, Hippocampus Press, Nueva York, 2009
Versiones de Jonio González

ALONG THE TRACK

The track has led me out beyond the town
To follow day across the waning fields,
The crisping weeds and wastes of tender brown.
On either side the feathered tops are high,
A tracery of broken arabesques
Upon the sullen crimson of the sky.
Into the west the narrowing rails are sped.
They cut the crayon softness of the dusk
With thin converging gleams of bloody red.

A PLACE OF DREAMS

Here will we drink content, comrade of mine—
Here, where the little stream, to meet the sun,
Flows down a yellow rock like yellow wine.
Here will we launch a leaf to distant shores,
And in it shut a word for Wonderland—
The blue Unknown beyond the sycamores.


Foto: Nora May French por Arnold Gentile en Nora May French Org

martes, agosto 18, 2015

Jorge Fondebrider / Definiciones









                                                   V.S.


Si yo dijera que el viento
es la corriente de aire que se produce en la atmósfera
al variar la presión,
no estaría diciendo nada.

No diría, por ejemplo, que es la cresta que se forma
en la superficie de las olas
cuando estamos sentados en la playa vos y yo
mirando el horizonte un día de enero
y tus ojos, muy celestes,
proponen otro cielo.

No hablaría del sombrero que se vuela,
ni diría que corremos a buscarlo,
acaso sorprendidos de que al cabo de los años
sigamos juntos, mirando el horizonte,
un día de enero.

(inédito)

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


lunes, agosto 17, 2015

Dan Paguis / Europa, tarde











En el cielo flotan violines
y un sombrero de paja. Perdón, ¿qué año es?
alrededor de treinta y nueve y medio, es aún temprano, temprano,
podemos apagar la radio,
he aquí que les presento el viento marino, el viento vivaz de la costanera,
tan pero tan travieso,
que se arremolina bajo las faldas acampanadas, que castiga
periódicos preocupados: ¡Tango! ¡Tango!
y el parque resuena de sonidos,
beso su mano, Madame,
su mano delicada
como guante de cuero blanco,
todo se ordenará
en el sueño,
no se inquiete en demasía, Madame,
aquí esto no sucederá jamás,
usted  verá
aquí jamás.

Dan Paguis (Bukovina, Rumania, 1930-Jerusalén, 1986)

Versión del hebreo de Luisa Futoransky y Marta Teitelbeum
Envío de Luisa Futoransky



domingo, agosto 16, 2015

Hamutal Bar Josef / Como una hoja




Como esa hoja, la de allá arriba,
que el sol vuelve traslúcida
al traspasarla por completo
y salir del lado de la sombra.
Como esa hoja embriagada de fulgor
que no deja de brillar en el cielo,
que no cesa.
Dentro de esta oscura ola de polvo recuerda
que eres como esa hoja en la luz.

Hamutal Bar Josef (Kibbutz Tel Yosef, Israel, 1940), El lugar donde duele. Antología poética 1970-2000, Vaso Roto, México D.F.-Madrid, 2013
Traducción de Mario Wainstein y Florinda F. Goldberg
Envío de Jonio González




sábado, agosto 15, 2015

Frederic Manning / Grotesco











Estos son los malditos círculos que Dante pisó,
Terribles en su desesperanza,
Pero hasta las calaveras tienen su gracia,
una parodia sin ojos, sardónica:
Y nosotros,
Sentados con los ojos llorosos en medio del humo acre,
Que oscurece nuestro sucio, húmedo acuartelamiento,
Entonamos amargamente, con voces roncas
Como un coro de ranas,
Con horrible ironía nuestras canciones patrióticas.


Frederic Manning (Sídney, 1882-Londres, 1935), The Wordsworth Book of First World War Poetry, Marcus Clapham, Wordsworth Editions, Ware, Hertfordshire, 1995.
Versión de Jonio González


GROTESQUE

These are the damned circles Dante trod,
Terrible in hopelessness,
But even skulls have their humour,
An eyeless and sardonic mockery:
And we,
Sitting with streaming eyes in the acrid smoke,
That murks our foul, damp billet,
Chant bitterly, with raucous voices
As a choir of frogs
In hideous irony, our patriotic songs





viernes, agosto 14, 2015

Marina Serrano / Dos poemas










de "Bulgaria"

XIII

No hay paisajes lógicos en Bulgaria,
no hay lógica en ningún lugar
sino un absoluto parecido.

Sentir, aunque crea
pensar:

       Nadie conoce a nadie - hasta que amanece
       no hay imágenes en la ventana, y Bulgaria
       puede ser
       un hermoso camastro - y nuestros hijos
       hijos de la piedra,

porque no hay
más que piedras
en Bulgaria.
recuerdo de heladas y cardos azules
con flores
que nadie ama.


XV

Lo más extraño, y quizá lo mejor
de Bulgaria
sea la nobleza de su concepción:
un espacio en el cual no se puede permanecer.

Marina Serrano (Quequén, Argentina, 1973), Segunda fundación, Cabiria, Buenos Aires, 2015

Foto: Marina Serrano en FB





jueves, agosto 13, 2015

Mihangel Morgan / Norman y Lionel (Un libro para niños o un cuento de fantasmas)










Éste es Norman.
Éste es Lionel.
Norman tiene treinta y cinco años.
Lionel tiene treinta y ocho años.
Lionel trabaja en un banco.
Norman es un funcionario público.
Están casados.
Han adoptado dos hijos:
Sarah, una niña negra, que tiene siete años.
Y Crispin, un niño blanco, de cuatro.
Aquí está el gato de la familia.
Mair se llama.
Aquí está el perro de la familia.
Un caniche que se llama Swci.
El coche rojo es de Norman.
El coche verde es de Lionel.
Entremos a la casa, niños.
En la pared, hay una fotografía de la Princesa Diana.
Y éstas son las fotos de la boda de Lionel y Norman.
Aquí hay tres sillas cómodas de Habitat.
La mayoría de los otros muebles viene de Ikea.
¿No es un color bonito el púrpura?
La influencia de todos los programas de diseño de interiores que los dos ven.
En la casa de al lado viven Tim, Mary y sus hijos.
El domingo todos van a la iglesia para cantar
Onward Christian Soldiers
y allí están de pie en el jardín delantero.
y allí están los hijos de los vecinos.
Nos saludan con la mano.
Salúdenlos, niños.
¡Con todos los dedos, por favor!
Miren, niños, ¿como se llama la casa?
¿No son inteligentes Lionel y Norman?
Han combinado sus nombres.
La casa se llama
Normal.

[Traducción directa del galés de Rhiannon Gwyn]

Mihangel Morgan (Aberdâr, Gales, Reino Unido, 1955), Poesía galesa contemporánea, traducción y prólogo de Jorge Fondebrider, Pedro Serrano y Verónica Zondek; con Luciana Cordo Russo y Rhiannon Gwyn. Editará Trilce, México DF


Norman a Lionel
(Llyfr i blant neu stori iasoer)

Dyma Norman.
Dyma Lionel.
Mae Norman yn dri deg pump oed.
Mae Lionel yn dri deg wyth oed.
Mae Lionel yn gwiethio mewn banc.
Mae Norman yn was sifil.
Mae nhw’n briod.
Mae nhw wedi mabwysiadu dau blentyn;
Sara, merch groenddu, syn saith oed,
A Crispin, bachgen gwyn, syn bedair oed.
Dyma gath y teulu.
Mair yw enw’r gath.
Dyma gi y teulu,
Pwdl or enw Swci.
Y car coch yw car Norman.
Y car gwyrdd yw car Lionel.
Gadewch i ni fynd i mewn i’r tŷ, blant.
Mae llun o’r Dywysoges Diana ar y wal.
A dyma luniau o briodas Lionel a Norman.
Dyma’r tri darn eistedd cyfforddus o Habitat.
Dyma’r rhan fwyaf o’r celfi eraill o Ikea. 
On’d yw porffor yn lliw braf?
Dylanwad yr holl raglenni addurno tai y mae’r ddau’n eu gwylio.
Drws nesa mae Tim a Mary a’u plant yn byw.
Ddydd Sul mae nhw i gyd yn mynd i’r egwlys i ganu
Onward Christian Soldiers.
A dyma nhw’n sefyll yn yr ardd o flaen y tŷ.
A dyna’r plant a’r cymdogion.
Mae nwh’n chwifio arnon ni.
Chwifiwch nôl, blant.
Defnyddiwch eich bysedd i gyd, plîs!

‘Co, blant, beth yw enw’r tŷ?
On’d yw Lionel a Norman yn glyfar?
Mae nhw wedi cyfuno’u henwau
Enw’r tŷ yw
Normal.



miércoles, agosto 12, 2015

Dante Alighieri / 39a (XCIII). Dante al desconocido










Yo, Dante, a ti que así me has llamado,
respondo breve sin mucho pensar,
pues ya no puedo demorarme más,
tanto afán me ha causado ocuparme de ti.

Mas quisiera saber con quién
te has dolido, al recordarme:
si una carta yo pudiera enviar
tal vez podrían sanar tus heridas.

Pero si es dama que lleva el velo,*
estoy completamente seguro
de que ella te será desdeñosa,

Según lo que me has dicho, me parece
que ella está limpia de todo pecado
como ángel que habita en el paraíso..


Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265-Rávena, Italia, 1321), Rimas completas, traducción de Mariano Pérez Carrasco, Ediciones Winograd, Buenos Aires, 2009

* La vetta es un velo que utilizaban las mujeres casadas para señalar su estado (nota del traductor)



39a (XCIII)

Dante all'ignoro

Io Dante a te, che m'hai così chiamato,
rispondo brieve con poco pensare,
però che più non posso soprastare,
tanto m'ha 'l tuo pensier forte affannato.

Ma ben vorrei saper dove e in qual lato
ti richiamasti, per me ricordare
forse che per mia lettera mandare
saresti d'ogni colpo risanato.

Ma s'ella è donna che porti anco vetta,
sì 'n ogni parte mi pare esser fiso
ch'ella verrà a farti gran disdetta.

Secondo detto m'hai ora, m'avviso
che ella è sì d'ogni peccato netta
come angelo che stia in paradiso.


martes, agosto 11, 2015

Charles Simic / El lugar









Estaban hablando sobre la guerra,
La mesa todavía sin levantar delante de ellos.
Al otro lado de la calle, la primera ventana
de la tarde ya estaba iluminada.
Él permanecía sentado, encorvado, quieto,
el viejo miedo lo invadía..
Oscureció. Ella se levantó para llevar el plato
-Ahora desagradablemente blanco- a la cocina.
Fuera, en los campos, en los bosques,
Un pájaro hablaba en proverbios,
Un papa salía para reunirse con Atila,
El foso ya estaba listo para su pelotón.

Charles Simic (Belgrado, Serbia, 1938), Selected Early Poems, George Braziller, Inc., Nueva York, 1999
Versión de Jonio González


THE PLACE 

They were talking about the war
The table still uncleared in front of them.
Across the way, the first window
Of the evening was already lit.
He sat, hunched over, quiet,
The old fear coming over him...
It grew darker. She got up to take the plate -
Now unpleasantly white - to the kitchen.
Outside in the fields, in the woods
A bird spoke in proverbs,
A Pope went out to meet Attila,
The ditch was ready for its squad.



lunes, agosto 10, 2015

Piergiorgio Viti / De "Se le cose stanno così"










De París no recuerdo la torre Eiffel
o Notre Dame o el Sacre Coeur,
sino los inmensos jardines donde
las fuentes plateaban la luz;
y nuestras presuntas conversaciones
sobre Italia, demasiado lejana,
como la cuadratura del círculo.
Y luego recuerdo desde tu ventana
las estimaciones de mil ventanas:
inquilino de departamentos inexplorados.
recluta de las costumbres más disparatadas,
mi vida se multiplicaba en las de los otros
y era inútil leer los horóscopos
o preguntarte qué querías de mí,
porque yo era todos los demás.



Mi madre no sale más,
se aturde de fármacos
y espera las siete, cuando el presentador hace preguntas
que parecen dirigidas a ella.
Mi madre no sale más.
La última vez, hace años,
hizo un paseo cerca de la rompiente
y al regresar me dijo que el mar
le parecía que caminaba para atrás.

Piergiorgio Viti (Sulmona, Italia, 1978), Se le cose stanno così, Italic, Ancona, 2015
Versiones de Jorge Aulicino

Foto: Piergiorgio Viti FB


Di Parigi non ricordo la Torre Eiffel
o Notre Dame o il Sacre Coeur,
ma gli immensi giardini, dove
le fontane argentavano la luce,
e le nostre presunte conversazioni
sull’Italia, troppo lontana
come la quadratura di un cerchio.
E poi ricordo dalla tua finestra
le stimmate di mille finestre:
inquilino di appartamenti inesplorati,
recluta nelle abitudini più disparate,
la mia vita si moltiplicava dentro le altre
ed era inutile leggere gli oroscopi
o domandarti cosa provassi per me,
perché io ero tutti gli altri.



Mia madre non esce più,
si imbambola di farmaci
e aspetta le sette, quando il presentatore fa domande
che sembrano rivolte pure a lei.
Mia madre non esce più.
L’ultima volta, anni fa,
ha fatto una passeggiata sulla battigia
e, al ritorno, mi ha detto che il mare
le sembrava camminasse all’indietro.






domingo, agosto 09, 2015

Tiffany Atkinson / En esta









él viene del jardín desnudo
con una brazada de acelga.
El pelo enrulado hasta la clavícula, y tiene
aros, porque con cada movimiento algo
juega con la luz. Y no es
poca cosa, no. Es un hombre planetario. Su
piel tiene sol en el inconsciente, no como la
mía. Está silbando, brillante y abstraído.
Estoy segura de que no es de por acá.
Claro que yo no tengo jardín. Sin embargo,
un florero de lirios rasga el aire con un aroma
a leche derramada. Y a él le encanta conversar.
Aunque yo hable como un marido en una tienda de ropa de mujer,
no le importa. Podría gustarme él,
así las cosas. Y él sabría hacer margaritas
con los ojos vendados. Una vez pregunta, ¿en qué andabas
cuando te encontré esta mañana? 
Estaba sólo escribiendo. Mira. Una historia probable.

[Versión de Inés Garland]

Tiffany Atkinson (Berlín, 1972), El hombre cuya mano izquierda pensaba que era un pollo, selección y versiones de Inés Garland y Silvia Camerotto, Gog y Magog, Buenos Aires, 2013



IN THIS ONE

He comes from the garden wearing
nothing but an armful of swiss chard.
His hair curls to the collarbone, and he
has earrings in, for something with each 
movement quips back light. And not
a slight man, no. A planetary type. His 
skin has sun in its unconscious, not like
mine. He’s whistling, bright and abstract.
I am certain he is not from hereabouts.
Of course, I have no garden. Still,
a vase of lilies streaks the air with scent
like spilt milk. And he’s all for conversation.
Though my tongue’s a husband in a dress-
shop, he does not mind. I could like him,
as it goes. And he could mix a margarita
blindfold. Once he asks, what were you up 
to, when I found you here that morning?
I was only writing. Look. A likely story.

sábado, agosto 08, 2015

Hernán Zamora / Dictadura











Si las palabras nos poseen
vacían

Si poseemos las palabras
exceden

Entre vacíos y excesos
¿qué somos?

¿Qué somos
cuando alguien nos dicta
su soliloquio?


Hernán Zamora (Caracas, 1964), 39 grados de cielo en la tierra, Oscar Todtmann Editores, Caracas, 2015
Envío de Jacqueline Goldberg


viernes, agosto 07, 2015

Alejandro Castro / De "Un portal de ovejas"











si rodara sobre una cuesta
por la corteza del campo inclinado
o un plano de silicio
la cabeza de aquel niño
como una tuna extraordinaria
ella sola sería la promesa revelada

sigue
su ayuno que repara
una búsqueda incesante
al amor del fuego
y luego cuerpo entre los cuerpos
piélago barroso entre los cuerpos
barro formando cuerpos
cuerpos de barro de niños
todo esmagado bajo el barro
rodando sin saber detenerse
para hincar en su hambre
de boca boba sus dientes
y que se pegue así
desde tierra adentro
las piedras que se suelden
huesos hojas y semillas
una rueda pastosa y corroída
sigue
en vueltas de carne viva
el rastro que quede
será historia tusada
para entonces no habrá más
que cantar no va a tener más que cantar
toda la voz en el cogote
lo van a escuchar hasta los muertos

Alejandro Castro (Buenos Aires, 1956). Un portal de ovejas, Ediciones La Biblioteca, Buenos Aires, 2013

Foto: Alejandro Castro FB

jueves, agosto 06, 2015

Silvina López Medin / De "62 brazadas"


7.

Los pies sobre la tierra, plantarte
al borde de otra pileta
con esa decisión de saltar, saltar
ahora: agua
quedarte adentro, en lo radiante
del día y al salir
decirlo en voz alta un día
radiante, así de simple
hablar del clima.



13.

Después del pasto la grava
en las plantas de tus pies marca
un cambio de registro:
mirás el rastro blanco del reloj que el sol
dejó en tu muñeca. El tiempo
ha perdido la precisión de las agujas
es puro movimiento
de luz.


14.

Al sacar la cabeza del agua
recobrás aire y recobrás parte de lo que suena afuera: viento, el golpe
de unos postigos que se cierran. Al sacar
el cuerpo del agua ves en el verano
en el centro mismo del verano
bajo los árboles
hojas secas.


37.

Has llegado al final de otra pileta, has vuelto
a apoyar las manos para alzarte. Qué esperabas,
los brazos no responden.

Ahora andás bajo el agua, sin estilo
en busca del brillo metálico de la escalera.



Silvina López Medin (Buenos Aires, 1976), 62 brazadas, Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015


miércoles, agosto 05, 2015

Aris Diktaios / El poeta


 






             

                   Tú que das terribles oráculos
                                                     Píndaro

Aquí hay uno que cantaba
igual al mes de julio sediento,
tuvo sed de cercanía consigo mismo,
se buscó en el viento,
se persiguió en el mar.

Aquí hay un hombre inconsolable,
porque alguna vez en su interior hizo tempestad el mar,
porque alguna vez en su interior jugó el viento;
ahora se ha perdido a sí mismo en el bosque de los simios,
se ha perdido a sí mismo en el bosque de los manantiales,
a sí mismo en el bosque de los ladridos.

Vio salir el sol por el poniente,
el cielo bajo sus pies,
a los vivos bajar a las tumbas,
a los muertos gobernar el mundo.
Pagó la sabiduría de su visión consigo mismo,
disolviéndose sobre fantasmas e imágenes.

Aquí hay un hombre inconsolable que recuerda:
una isla lo encerró con un círculo de agua,
la ruina de una ciudad antigua le enseñó:
aprendió que si tienes memoria ganas la paz,
si cantas ganas el tiempo,
pero no tuvo tiempo de ganarse a sí mismo.

Aquí hay un hombre que canta y recuerda;
sabe, no sabe, vive, no vive, ha muerto, no ha muerto...
El espacio, desde el pasado hasta el futuro, lo hizo pedazos
y vio una escalera unir la tierra con el cielo,
y ahí, en el cuarto escalón, se sentó inconsolable.

Aquí hay un hombre desesperado que cantaba:
vio, no vio, vive, no vive, ha muerto, no ha muerto...

Aris Diktaios (Creta, Grecia, 1917, Atenas, 1983), Aléxandros Argyríou, La poesía griega. Antología y gramatología, Ediciones Panayiotis Sokolis, Atenas, 1982
Traducción de Francisco Torres Córdova, La Jornada Semanal, nº 683, México DF, 6 de abril de 2008
Envío de Jonio González



martes, agosto 04, 2015

Josefina Saffioti / De "mundo lego"











un sábado de mañana te dan las llaves
un hogar temporal, dos meses
de privacidad en un mundo
pegado con plasticola de colores
nada de brillantina tenés
 dos hijos varones.



a pesar de lo pactado volvés
a charlar con el dueño  de casa.
“no tenés nada que pagar, acordate
de poner una toalla cuando llueve.
el calefón no se apaga ni se enciende
acá dejo el teléfono de lumi”.
esta hilacha en la confianza se repite
discrepante en el camino hacia la entrada:
la cerradura de la puerta de arriba
solo es decoración para ladrones.

(...)

cucarachas salen de las rejillas
hay lagartijas tras las hornallas
un gato entra por la ventana
las arañas se descuelgan del cielorraso
anidan hasta las avispas.
rebalsa la casa de vida
útil y efectiva
estás padeciendo
su buen augurio.


Josefina Saffioti (Buenos aires, 1983), mundo lego, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2015

Foto: Josefina Saffioti FB


lunes, agosto 03, 2015

Susana Cabuchi / De "Siria"

           







             A Jeannette Kabouchi. A Siria.

I
Ha despertado
seguramente temblorosa.
Ha escuchado los ayes
ascender las piedras de Sednaya,
ondular sobre las cambiantes dunas
hacia el desierto,
reptar entre los arcos de Palmira,
crecer en los olivos.
Por favor querida, dice
desde ciudades inolvidables
a la hora del sueño.
Por favor querida,
insiste,
escriba sobre Siria.

II
Juntas hemos visto
los juegos del Mediterráneo
frente a las costas de Latakia
y las manchas lejanas de la tierra turca
a través del mar.
Sabe que escuché, conmovida,
cinco veces al día
el hondo llamado a la oración
que surge, poderoso y verdadero, desde
las mezquitas, desde sus altos minaretes.
Sabe que me gustaba caminar
hacia el zoco Al-Hamidiyah
para oler los tejidos
y las especias.
En mitad de la noche
ha querido llamarme. A pesar
de los años y la distancia.
Debió recordar que en la Feria
del Libro de Damasco
me vio adquirir obras
escritas en un idioma que no leo
y que algo en mí reconoció los signos,
esas suaves y delgadas canoas
sobre el papel, esas líneas
de arenas y de vientos.

III
Jeannette,
la prima de mi padre,
no usa velo.
Simplemente lo prefiere así.
Ella es cristiana, Fayez
su esposo, musulmán.
Hemos viajado al mar,
hemos nadado juntas
vestidas con trajes de baño occidentales
como las cristianas y las judías
mientras las musulmanas jugaban
en el agua
con sus largos vestidos mojados
adheridos al cuerpo, más sugestivas
que las turistas europeas
que extendían sus claras
y desnudas figuras
en las playas doradas.

IV
Qué sé, qué desconozco para que ella repita
varios meses después, Susana, no lo olvide
-suena firme su voz en el teléfono-
escriba sobre Siria.
Qué espera, qué me pide?
Hablaré de Quneitra,
del pasto crecido sobre los escombros,
de los testimonios del Golán?
Ibrahim me muestra unos montículos de nada
y dice: esta era mi casa.
Por esta calle iba a la escuela cada mañana.
Y señala la escuela, lo que debo
creer que fue una escuela,
cemento y hierros
arrasados por las topadoras.
De quiénes eran las tumbas?
Cuántos lloraban entre los olivos?
Alguien preguntó
sobre la poesía después de Auschwitz,
también yo lo pregunto
desde las ruinas de Quneitra,
sus hospitales muertos, sus calles incendiadas,
las infinitas filas de cruces blancas sobre
la vergüenza del mundo.
De quiénes son las tumbas?
Cuántos lloran entre los olivos?

Susana Cabuchi (Jesús María, Córdoba, Argentina, 1948), Siria, inédito

Foto: Susana Cabuchi FB


domingo, agosto 02, 2015

Nicanor Parra / El hablante lírico de este poema









Recomienda comunicarse
Con el fantasma del Corregidor
Él es un entendido en la materia
Sus construcciones no se caen solas
Recordarase que para abatir
Ese gigante de cal y ladrillo
Que resistió más de 100 años
Las embestidas del río Mapocho
Sin perder una pluma de la cola
Fue necesario recurrir a la fuerza bruta
De lo contrario seguiría en pie.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914), Temporal, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2014

Nota del Administrador:
Parra alude sin duda al corregidor Luis Manuel de Zañartu (1723-1782), famoso entre otras cosas por la construcción del puente de Cal y Canto. Meses después de su muerte, cayó el crucifijo erigido sobre el tejado de su casa y al día siguiente cedieron las defensas del río Mapocho ante la crecida, con lo que se supuso que el fantasma del corregidor seguía por allí. El puente fue demolido en 1888. El Administrador se permite sugerir que el poema funciona, se tenga o no noticia del corregidor Zañartu. Del mismo convencimiento parece ser el autor, que no anotó cosa alguna al pie.



sábado, agosto 01, 2015

Robert Minhinnick / Un día y una noche en la república cruda









¿No hay ningún galés esta noche?.... ¿Ningún irlandés?.... ¿Ningún  pinche australiano?
(Kelly Jones, The Stereophonics, concierto gratuito al aire libre, Sydney, 18 de abril de 2010)


Y los murciélagos frugívoros
cruzan el escenario en donde está la banda,
pero Kelly Jones no pregunta si esta noche hay murciélagos frugívoros.
Kelly Jones no comprende a los murciélagos frugívoros.
Kelly Jones no ve los murciélagos frugívoros.
Kelly Jones no es D. H. Lawrence
aunque son casi del mismo porte,
enjutos como gavilanes.
Y Kelly Jones no pregunta si David Herbert Lawrence está esta noche, detrás de
los hules, en el crepúsculo índigo,
deslizándose por el escenario, o colgando de cabeza como cuelgan los murciélagos frugívoros.
Kelly no tiene ojos de lentejuela o una lengua para picotear el néctar.

Ahora el cielo se ha puesto
color de oxiacetileno. Pero Kelly Jones
no cambia de clave.


[Versión de Pedro Serrano]

Robert Minhinnick (Neath, Gales, Gran Bretaña, 1952), Poesía galesa contemporánea, traducción y prólogo de Jorge Fondebrider, Pedro Serrano y Verónica Zondek; con Luciana Cordo Russo y Rhiannon Gwyn. Editará Trilce, México DF


A Day and Night in the Raw Republic

Any Welsh in tonight? …..   Any Irish? …..Any fuckin Australians? 
(Kelly Jones, The Stereophonics, outdoor free concert, Sydney, April 18, 2010)


And the fruit bats cruise over the stage where the band sits 
but Kelly Jones doesn’t ask if there are fruit bats in tonight.
Kelly Jones doesn’t understand fruit bats. 
Kelly Jones doesn’t see fruit bats.
Kelly Jones is not DH Lawrence 
although they are about the same size,
spare as sparrowhawks.
And Kelly Jones doesn’t ask if David Herbert Lawrence is in this evening, beneath the gum trees, in the indigo dusk,
gliding over the stage, or hanging upside down as fruit bats hang. 
Kelly Jones does not have sequin eyes or a nectar-nibbling tongue.

Now the sky turns the colour
of oxy acetylene. But Kelly Jones
does not change key.