viernes, octubre 31, 2008

I am silver and exact


Espejo

Soy de plata y exacto. No tengo preconceptos.
Cualquier cosa que veo la trago de inmediato
Tal como es. No me empaño por amor o desagrado.
No soy cruel, solo veraz.
-El ojo de un pequeño dios de cuatro esquinas-.
Paso el tiempo meditando en la pared de enfrente.
Es rosa, moteada. La miré tan largamente
Que pienso es parte de mi corazón. A ratos la pierdo.
Rostros y sombra nos separan una y otra vez. 

Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
Buscando obtener lo que realmente es.
Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.
Yo miro su espalda y la reflejo fielmente.
Ella me paga con lágrimas y agitación de manos.
Soy importante para ella. Ella viene y se va.
Cada mañana, es su cara la que releva a la sombra.
En mí ella ahogó a una chica joven y desde mí una vieja
Se alza hacia ella, día tras días, como un terrible pez.

Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963)
Versión de J. Aulicino

Mirror  
I am silver and exact. I have no preconceptions. / Whatever I see, I swallow immediately. /Just as it is, unmisted by love or dislike  /I am not cruel, only truthful – /The eye of a little god, four-cornered. / Most of the time I meditate on the opposite wall. /It is pink, with speckles. I have looked at it so long /I think it is a part of my heart. But it flickers. /Faces and darkness separate us over and over. // Now I am a lake. A woman bends over me. / Searching my reaches for what she really is./ Then she turns to those liars, the candles or the moon./ I see her back, and reflect it faithfully / She rewards me with tears and an agitation of hands. / I am important to her. She comes and goes. / Each morning it is her face that replaces the darkness. /In me she has drowned a young girl, and in me an old woman / Rises toward her day after day, like a terrible fish. 

Tiempo




Topografías

b

Tiempo
pasado decrece a futuro
entre los árboles de amarillo herrumbroso en octubre se mueven los autos
/de amarillo limón
la belleza negruzca de una momia de hortensia
el paso lento de los que nada esperan
pérdida de tiempo
el terminar de la identidad sobre el puente
rastros de anís en el aire
puertas de anís
death is so permanent
las barras de latón de la conciencia de la era chocan ciegamente
/una contra otra

Helmut Heissenbüttel (Wilhelmshaven, 1921-Glückstadt, 1996), Poesía alemana de hoy 1945/1966. Traducción de Rodolfo Alonso y Klaus Dieter Vervuert. Sudamericana, Buenos Aires, 1967

jueves, octubre 30, 2008

i like my body when it is with your...


me gusta mi cuerpo cuando está con tu...

me gusta mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es completamente una cosa nueva.
Más nervios y mejores músculos.
me gusta tu cuerpo. me gusta lo que hace
me gustan sus cómos. me gusta sentir la columna
de tu cuerpo y esos huesos y la temblorosa
-resuelta- suavidad que
una vez y otra vez y otra vez
voy a besar, me gusta besarte aquí y allá
me gusta acariciar lentamente el escandaloso vellón
de tu pelambre electrizada, y lo que es viene
sobre la carne separada... Y ojos grandes migajas de amor

y tal vez me gusta el estremecimiento

de ti debajo de mí completamente nueva

E. E. Cummings (Cambridge, 1894-North Conway, New Hampshire, 1962)
Versión de J. Aulicino

i like my body when it is with your...
i like my body when it is with your / body. It is so quite a new thing./  Muscles better and nerves more. /  i like your body. i like what it does, /  i like its hows. i like to feel the spine / of your body and its bones, and the trembling /  -firm-smoothness and which i will /   again and again and again /  kiss, i like kissing this and that of you, /  i like slowly stroking the shocking fuzz /  of your electric fur, and what-is-it comes /  over parting flesh . . . . And eyes big Love-crumbs, //  and possibly i like the thrill // of under me you quite so new

Sentado entre las rocas


8

Sentado entre las rocas
no te conciernen esas voces del agua
que pasan dibujando peces en el aire.

El mar no te alcanza
maneja
  sus propias conclusiones
                  sobre vos.

9

Esas piernas de pollo del nadador anciano
hacia la isla de enfrente.

La prosódica reaparición de su cabeza calva
con proa hacia otra costa
embarca la mañana en un destino.

10

Si bajo el limonero: el poro
del limón; en la ribera: aquella
estría de caracola rota
y en el agua: el ojo de un jurel
que al mirar no se angustie.

Ser a veces las cosas, ser
otro asunto a veces.

Vicente Muleiro (Buenos Aires, 1951), Ondulaciones, Ediciones El Suri Porfiado, Buenos Aires, 2008

Es -ahora-

Jardín de las delicias


Es -ahora-
esa sensación de encaminarse
-palmo a palmo-
hacia lo vacío, hacia lo vaciado, lo yermo: ese jardín
en el que florecen una palabritas


el jardín se extiende al infinito, pero es un truco


Oh, ya no hay
Qué hacer: no hay qué decir, qué


Es -ahora-
El jardín de los cansados; esperan el golpe de azar, la huella de lo
fundamental, algo, cualquier cosa


Imposible quebrar la muralla de silencio. La música hay que crearla
-palmo a palmo-


Es la sensación del kamikaze un instante antes.


Rubén H. Ríos (Mar del Plata, 1955), Novela de Singapur, Ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2008

miércoles, octubre 29, 2008

Ya me encontré a mí mismo


Encuentro
Ya me encontré a mí mismo en una esquina del tiempo.
No quise dirigirme la palabra,
en venganza por todo lo que me he hecho con saña.
Y me seguí de largo y me dejé hablando solo
—con gran resentimiento por supuesto.

José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-2014), Mario Campaña, Antología de poesía mexicana de hoy, Editorial Bruguera, Barcelona, 2008

Foto: artepoetica Rostros y versos

martes, octubre 28, 2008

somewhere i have never travelled


en algún lugar que nunca recorrí...


en algún lugar que nunca recorrí, felizmente más allá

de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:

en tu más frágil ademán hay cosas que me incluyen,

o que no puedo tocar porque están demasiado próximas;

 

tu más leve mirada fácilmente me abrirá

aunque haya cerrado las mías como dedos;

me abres siempre pétalo por pétalo como la Primavera abre

(tocando diestramente, misteriosamente) su primera rosa

 

o si deseas estar junto a mí, yo y mi vida

nos cerraremos hermosamente, súbitamente

como el corazón de esta flor cuando imagina

la nieve descendiendo minuciosamente en todas partes

nada de lo que percibiremos en este mundo iguala

el poder de tu intensa fragilidad: cuya textura

me impulsa con el color de sus regiones

devolviendo la muerte y para siempre con cada aliento

 

(no sé qué hay en ti que se cierra

y se abre; sólo algo en mí comprende

la voz de tus ojos más profunda que todas las rosas)

nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.


E. E. Cummings (Cambridge, 1894-North Conway, New Hampshire, 1962), Complete Poems: 1904-1962, George J. Firmage, 1979

Traducción de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges 

(Sur, Nos. 113-114, Buenos Aires, marzo-abril de 1944). La traducción literaria. Antología del poema traducido, por Lyzandro Z. D. Galtier. Tomo II. Ediciones Culturales Argentinas. Ministerio de Educación y Justicia, Subsecretaría de Cultura. 1965.


somewhere i have never travelled, gladly beyond...

somewhere i have never travelled, gladly beyond /any experience,your eyes have their /silence: / in your most frail gesture are things which enclose me, /or which i cannot touch because they are too near // your slightest look will easily unclose me / though i have closed myself as fingers, /you open always petal by petal myself as Spring opens/(touching skilfully,mysteriously)her first rose // or if your wish be to close me, i and /my life will shut very beautifully ,suddenly, /as when the heart of this flower imagines/the snow carefully everywhere descending;/nothing which we are to perceive in this world equals /the power of your intense fragility:whose texture/ compels me with the color of its countries, /rendering death and forever with each breathing // (i do not know what it is about you that closes /and opens;only something in me understands /the voice of your eyes is deeper than all roses)/ nobody, not even the rain, has such small hands

lunes, octubre 27, 2008

Adherencia al objeto


VI
A Osvaldo Budon

Adherencia pronunciada al objeto.
Una gota.
Una sola gota cae sobre el tejado
oxidado y permeable.
Cae una gota
sobre la hierba sedienta,
baja por el tallo del tulipán
a la tierra.
Esa gota fue primero un sonido
insistente pero casi invisible
y cuando empezó a llover
un elemento indivisible
de la música.

de Tanque australiano, Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2008



Boutade

Hablar del aire en el silencio
del campo ya gastado
y con la mirada oblicua sobre la tierra.
Con la espalda sobre las cosas
apostar al vacío de cada palabra.
Indiferentemente
dibujar un hombre ante su tumba
y como epígrafe un rasgo de época:
No sufrió, fue un poeta moderno.


Marcelo Leites (Concordia, 1963)

El Cuervo adusto y Filomela


XXVII

El Cuervo adusto y Filomela *
se habían posado entre los árboles sangrantes.
El ronco graznido del pájaro se mezclaba con el lamento de ella,
y su sangre goteaba, hendiendo la oscuridad,
en la rosa roja y abierta,
en la rama partida del melocotonero,
empañada por bocas perfumadas, cada una de las cuales
le cantaba a otra, y se cerraba.

Entre los chantres apasionados
del tiempo y la estación y el amor y la muerte,
Filomela, la del aliento enjoyado,
sueña con volar, pero no se inmuta.
Goteaba su sangre en la rosa y el melocotonero.
El amor ha requerido un sacrificio.
Por su mano ha matado a su boca;
por su mano su boca está muerta.
Entonces el Cuervo, adusto y afligido
por la lenta desesperación del tiempo,
deja que Filomela se desgañite,
hasta que se extingue su voz.

Filomela, en la roja raíz del dolor,
floreció y cantó, y el dolor desapareció;
y una vez que hubo cantado y sido olvidada,
el Cuervo rompió el silencio y habló.

El Cuervo adusto y Filomela
se habían posado entre los árboles sangrantes.
El ronco graznido del pájaro se mezclaba con el lamento de ella,
y en la rosa y el melocotonero goteaba su sangre. ~

William Faulkner (New Albany, 1897-Oxford, 1962), En Letras libres, de México

Traducción de Eduardo Moga
y Daniel C. Richardson

* El ruiseñor. En la mitología griega, hermana de Procne, mujer de Tereo (ambas, de Atenas). Tereo violó a su cuñada, las hermanas se vengaron matando al hijo de Tereo y Procne. Los dioses terminaron la serie de crímenes convirtiendo a Procne en golondrina, a Tereo en ave de presa y a Filomela en ruiseñor.

foto en epdlp

domingo, octubre 26, 2008

Seguimos en ascuas


Primera llamada


Urge decir lo que sucede
no arriba en el lenguaje
y su costra de espuma
sino abajo, donde
la llama se doblega
o tiembla la raíz.
Urge invertir el cono
y denunciar su fondo,
dar voz a las arenas submarinas
que la corriente ondula.
Respira y sumérgete.
Asciende y recupera lo que has visto
para alivio de quienes esperamos
en el espejo de la superficie.
Mucha tinta ha corrido
y seguimos en ascuas.
Alumbra un poco más tu circunstancia,
acerca la linterna a los abismos
para buscar la llave entre las rocas.


Lección de biología

El pájaro es más leve que la rama
en el jardín de la fragilidad.
Resbala, se desprende
una migaja de agua,
ejerce
sobre la nervadura de la hoja
el perso vertical de su abalorio.
Mas
el pájaro
se arraiga en las cornisas
como una marioneta
tirada por las hebras de la lluvia.
Nosotros, a la inversa,
no terminamos nunca de caer
en el asiento
igual que el cielo que se desmorona
bajo el hacha del trueno.
Terrícolas, el suelo nos reclama.
Y así, sólo compete
acatar la inercia del diluvio
y el ascenso del pájaro
desde un punto de mira que reitera
la imposibilidad de nuestra hechura.

Jorge Ortega (Mexicali, Baja California, 1972). Revista Guaraguao, año 11, n° 26, Barcelona, 2007.

sábado, octubre 25, 2008

We were driving down a road


Una costanera a la noche

Ibamos por una ruta.

¿Adónde era que íbamos?

¿Adónde estábamos yendo?

Nadie sabía.

Detrás de la mancha de los árboles

costeando la ruta

en alguna parte detrás de la mancha

corría un río oscuro.

El auto nos llevaba.

No sabíamos quiénes éramos

o adónde estábamos yendo.

Alguien debía saber,

Alguien en el coche

debía saber adónde estábamos yendo,

al lado del río oscuro,

adónde íbamos.

Todos callados en el coche

sentados mirando adelante.

¿Adónde estaban las luces de un bar,

una estación de servicio, una casa?

Afuera en lo oscuro el río

se contaba una historia a sí mismo.

Nadie en el auto podía decir

adónde estábamos yendo.

Un domingo por la mañana

Es una tarde hermosa, calma y despejada

Mi hijo y yo

caminamos por la calle.

Ningún mar se alza cerca. Ninguna ira

asoma por el cielo perfecto.

El destello de las ruedas

de un auto que pasa no es

el destello de ese destino

que podría haber temido, no este domingo.

Una página de un diario

corre por el desagüe.

Es una hoja

caída de un árbol terrible,

el árbol de la ira,

las lágrimas, el miedo.

No es nada para él,

ni nada para mí, este domingo.


David Ferry (Orange, New Jersey, 1924)

Traducción de Gerardo Gambolini

A night-time River Road

We were driving down a road./ Where was it we were going?/ Where were we going to?/ Nobody knew.// Behind the blur of trees/ Along the river road,/ Somewhere behind the blur,/ A dark river raven.// The car bore us along./ We didn't know who we were/ Or where we were going to./ Somebody must know,// Somebody in the car/ Must know where we were going,/ Beside the dark river,/ Where we were going to.// All suilent in the car/ We sat staring ahead./ Where were the lights of a bar,/ A gas station, a house?// Out in the dark the river/ was telling itself a story./ There in the car nobody/ Could tell where we were going.

On a sunday morning

It is a beauteous evening, calm and free

My child and I/ Are walking around the block./ No sea heaves near. No anger/ Blooms through the perfect sky.// The flashing of the wheels/ Of a passing car is not/ The flashing of that fate/ I might have feared, not this Sunday.// A page from a newspaper/ Drift along the gutter./ It is a leaf/ Fallen fronm a terrible tree,// The tree of anger,/ Tears, fearfulness./ It is nothing to him,/ And nothing to me, this Sunday.

viernes, octubre 24, 2008

En medio del mar


La batalla naval

Un portaaviones norteamericano
y una catedral gótica
se hundieron en medio del Océano Pacífico
uno al otro.
Hasta el final
el joven vicario tocó el órgano.
Ahora aviones y ángeles están suspendidos en el aire
y no pueden aterrizar.

Günter Grass (Danzig, 1927), Poesia alemana de hoy, 1945/1966. Traducción de Rodolfo Alonso y Klaus Dieter Vervuert. Editorial Sudamericana, 1967.

jueves, octubre 23, 2008

Proverbs of Hell


Proverbios del Infierno
 de William Blake
Versiones de Xavier Villaurrutia*


En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña; en invierno, goza.

Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.

El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.

La Prudencia es una vieja solterona rica y fea cortejada por la Incapacidad.

Aquel que desea pero no obra, engendra peste.

Los únicos alimentos sanos son aquellos que no prende la red ni el cepo.

Ningún pájaro se eleva demasiado alto si vuela con sus propias alas. 

El acto más sublime consiste en colocar otro delante de ti.

Si el necio persistiera en su necedad, se volvería sabio.

La cólera del león es la sabiduría de Dios.

La desnudez de la mujer es la obra de Dios.

El rugido de los leones, el aullido de los lobos, la cólera del mar tempestuoso y la espada destructora son porciones de eternidad demasiado grandes para el ojo del hombre.

La rata, el ratón, la zorra y el conejo cuidan de las raíces; el león, el tigre, el caballo, el elefante, de los frutos.

Un pensamiento llena de inmensidad.

La zorra se provee, pero Dios provee al león.

Piensa por la mañana, obra al mediodía, come por la tarde y duerme por la noche.

Aquel que ha permitido que abuses de él, te conoce.

Los tigres de la cólera son más sabios que los caballos del saber.

Nunca sabrás lo que es suficiente, a condición de que sepas lo que es más que suficiente.

Escucha el reproche de los necios: es un título real.

Crear una sola flor es trabajo de siglos.

Exuberancia es belleza.

¡Bastante! o más aún, demasiado.

William Blake (Londres,1757-1827), El matrimonio del Cielo y del Infierno. Traducción de Xavier Villaurrutia . Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1968
Por esta selección: J. Aulicino

* Ciudad de México, 1903-1950- Poemas y biografía

Proverbs of Hell
In seed time learn, in harvest teach, in winter enjoy. // Drive your cart and your plow over the bones of the dead. // The road of excess leads to the palace of wisdom. // Prudence is a rich, ugly old maid courted by Incapacity. // No bird soars too high, if he soars with his own wings. // The most sublime act is to set another before you. // If the fool would persist in his folly he would become wise. // The wrath of the lion is the wisdom of God. // The nakedness of woman is the work of God. // The roaring of lions, the howling of wolves, the raging of the stormy sea, and the destructive sword, are portions of eternity, too great for the eye of man. // The rat, the mouse, the fox, the rabbit watch the roots; the lion, the tyger, the horse, the elephant watch the fruits. // One thought fills immensity. // Think in the morning. Act in the noon. Eat in the evening. Sleep in the night. // He who has suffer'd you to impose on him, knows you. // The tygers of wrath are wiser than the horses of instruction. // You never know what is enough unless you know what is more than enough. // Listen to the fool's reproach! it is a kingly title! // To create a little flower is the labour of ages. // Exuberance is Beauty. // Enough! or too much.

Texto completo: Interglaciar

Ilustración: William Blake, por Thomas Phillips, 1807. The  National Portrait Gallery, Londres.

miércoles, octubre 22, 2008

X's darken the map of London


Leyenda
 
Las X oscurecen el mapa de Londres
en los lugares donde hicimos el amor.
Las huellas van de atrás para adelante
desde Chelsea hasta Ladbroke Grove.
 
Los corazones alados acompañan nuestro itinerario.
Las flechas llameantes significan intención.
Los garfios son miradas amorosas.
Las esposas tienen buenas intenciones.
 
Los cuchillos y tenedores son para cenar afuera.
Los vasos de vino son para el romance.
Los esqueletos marcan los clubes latinoamericanos
donde solíamos ir a bailar.
 
Hugo Williams (Windsor, 1942)
Traducción de Jorge Fondebrider

Legend
X's darken the map of London/ in the places we made love./ Footprints hurry back and forth/ from Chelsea to Ladbroke Grove.// Winged hearts accompany our progress./ Flaming arrows signify intent./ Grappling hooks are loving glances./ Handcuff are kindly meant.// Knives and forks are for dining out./ Wine glasses are for romancing./ Skeletons mark the Latin American clubs/ where we used to go dancing.

martes, octubre 21, 2008

This is the terminal


En el aeropuerto de San Francisco
a mi hija, 1954

Esta es la terminal: la luz
ofrece una visión perfecta, falsa y dura;
el metal destella, profundo y brillante.
Grandes aeroplanos esperan en la pista -
Están ya en la noche.

Y tú estás aquí a mi lado, pequeña.
contenida y frágil, y concentrada
en cosas que yo no recuerdo sino a medias-
sin embargo yendo hacia dónde tú te inclinas.
Yo soy el pasado, y eso es todo.

Pero tú y yo en parte somos uno:
el cerebro atemorizado, la nerviosa voluntad,
el conocimiento de lo que debe ser hecho,
la pasión por adquirir la habilidad
para hacer frente a lo que te atreves a no evitar.

La lluvia de materia sobre el sentido
me destruye segundo a segundo. El marcador:
ocurrirá lo que deba ocurrir. El costo
es lo que uno pensó, y algo más-
la existencia y la inteligencia de uno.

Esta es la terminal, el corte.
Más allá de este punto, en líneas de aire,
tú tomas el camino que debes tomar.
Y yo quedo en la luz y miro fijamente -
En la luz, y nada más, despierto.

Yvor Winters (Chicago, 1900-Palo Alto, 1968)
Versión de Jorge Salvetti y J. Aulicino

At the San Francisco Airport
to my daughter, 1954
This is the terminal: the light / Gives perfect vision, false and hard; / The metal glitters, deep and bright /Great planes are waiting in the yard- / They are already in the night. // And you are here beside me, small. / Containted and fragile, and intent / On things that I but half recall- / Yet going whither you are bent. / I am the past, and that is all. // But you and I in part are one: / The frightened brain, the nervous will, / The knowledge of what must be done, / The passion to acquire the skill / To face that which you dare not shun. // The rain of matter upon sense / Destroys me momently. The score: / There comes what will come. The expense / Is what one thought, and something more- / One's being and intelligence. // This is the terminal, the break. / Beyond this point, on lines of air, / You take the way that you must take; / And I remain in light and stare- / In light, and nothing else, awake.

lunes, octubre 20, 2008

Lontano lontano


Muy lejos

Lejos lejos
pasando Milán
pasando los gasómetros
pasando los manómetros
pasando los kilómetros
y las vías del tranvía.
Lejos lejos
muy lejos
pasando el agua corriente
y la electricidad.
Allí quiero rendirme
en brazos de una música
que cierra el discurso
de la afinidad,
gran arte pedómano *
escrito por el diablo
en desprecio evidente por la civilidad.

Tal vez tú no me amarás,
me encontrarás,
sonreirás,
pero no me amarás.
Quizá tú no me amarás,
me escucharás,
me seguirás,
pero no me amarás.

La luna la luna
de los aullidos
abandona a los poetas
de la clasicidad.

Tal vez tú no me amarás,
me hablarás,
me abrazarás,
pero no me amarás.

Paolo Conte (Asti, Piamonte, 1937)
Versión de J. Aulicino

* Se traduce de este modo en atención a que parece aludir a Le Pétomane, el cómico Joseph Pujol (Marsella 1857-1945) quien ejercía el arte de expulsar gases.

Molto lontano
Lontano lontano/ oltre Milano/ oltre i gasometri /oltre i manometri /oltre i chilometri /e i binari del tram /Lontano lontano /molto lontano /oltre l'acqua corrente /e l'elettricità / Là voglio arrendermi/ in braccio a una musica/ che chiude il discorso/ delle affinità/ forte petomane /scritta dal diavolo /in spregio evidente della civiltà/ Forse tu non mi amerai/ mi incontrerai /sorriderai /ma non mi amerai/ Forse tu non mi amerai/ mi ascolterai /mi seguirai /ma non mi amerai/ La luna la luna /degli ululati /lascia ai poeti/ della classicità / Forse tu non mi amerai/ mi parlerai /mi abbraccerai /ma non mi amerai

conte







Recomendadas:
Molto lontano
Gelato al limon
Via con me
Lo tzio
Sotto le stelle de jazz

è il clima mio…



Nadie me ama

Llego ahí, así.
Nadie me esperaba más...
Un temporal de grandes gestos grises
es mi clima...
¿Es que no estará jamás alguien interesado aquí?
Si quisiera... en los zapatos tendría
un ritmo mío.

Nadie me ama...
como me amo yo;
me es placentera felicidad.
Nadie me odia como me odio yo,
me doy la espalda y me digo adiós.

Nadie es dandy si quiero yo,
ningún smoking si no el mío,
ningún gramófono de frontera
me da el incendio de una habanera.

Qué gente desaliñada...
hasta mañana en el olvido...
Alguien que me quiera hablar...
puede dársela como yo de gentleman.
Pero es una hora en que
han cantado las doce ya
una canción de agua en que
no era yo... gentleman.
Hagamos un poco de literatura
con la miseria de mi bravura.

Paolo Conte (Asti, Piamonte, 1937)
Versión de J. Aulicino

Nessuno mi ama
Arrivo lì, così…/Nessuno mi aspettava più…/un temporale fa dei grandi gesti grigi,/è il clima mio…/ci sarà stato mai qualcuno interessato qui?/Volendo… nelle scarpe avrei/ un ritmo mio…// Nessuno mi ama… /…come mi amo io,/mi sei piaciuta felicità…/nessuno mi odia come mi odio io,/mi giro indietro e poi mi dico addio…// Nessuno è dandy se voglio io,/nessuno è smoking se non il mio…/nessun grammofono di frontiera/ mi dà l’incendio di un’habanera…//Gente trascurata, sì…/ fino a domani nell’oblio… /qualcuno che mi vuol parlare…/può darsi anch’io… gentleman…/ma questa è un’ora in cui/cantavano le docce ormai/una canzone d’acqua in cui/non c’erro io… gentleman…/Facciamo un po’ di letteratura/con la miseria della mia bravura…

domingo, octubre 19, 2008

¿He soñado la vida?


Era el mundo amarillo...

Era el mundo amarillo, rojo y azul.
Verde el bosque y otros lugares.
Cantaban los pájaros pequeños.
Canta ahora la corneja negra.
¿Mudó el mundo de color? Sin duda.
Es gris oscuro y pálido.
No arqueen las cejas.

Me senté en un verde claro;
crecían allí flores y trébol.
De aquel terreno delicioso
ante el lago, no queda nada.
El hielo y la nieve cubren el prado
en el que trenzaba guirnaldas
con mi amada; penan los pájaros.

Los tontos gritan "nieva, nieva",
se quejan los pobres, "ay, ay".
Me siento oprimido, preocupado.
El invierno me trae penas y penas.
No importa decir cuáles.
Llegará el verano que me liberará.

Si debo vivir mucho de este modo
me comeré un cuervo crudo.
Que llegue el verano y nos alegre,
que el campo y el bosque sean verdes.
Andaré entre las flores
y el sol hará elevarse el corazón
que estaba tirado en el camastro.

Soy tan pobre como Esaú;
mi cabellera lacia se ha arruinado,
¿dónde está el dulce verano?
Qué placer será mirar los trabajos en el campo.
Espero no estar mucho en el lazo invernal:
tanto me aprieta que preferiría
ser un monje en Toberlú.


¿Adónde huyeron mis años?

¿Adónde huyeron mis años?
¿He soñado la vida o fue verdad?
¿Ha sido lo que creí que era?
No sé cuánto estuve dormido.
Desperté y no reconozco
lo que conocía como mi mano.
La gente y la tierra en la que crecí
son tan extrañas como una ilusión.
Son lentos y viejos mis amigos de la infancia.
Ha cambiado el campo, el bosque ha cambiado
y sólo el agua corre por donde solia correr.
Gente que me conocía no me saluda.
El mundo me muestra hostilidad.
Esto es una desgracia real.
Sufro, ah,
cuando pienso que los días pasaron
por mí como una tromba por el mar.

Walther von der Vogelweide (probablemente, Baja Austria, hacia el 1170- Wurzburgo, alrededor de 1230)
Canciones medievales alemanas. Selección y traducción: Salvador Capellán, Buenos Aires, 1950.

Noticia: Cantor cortesano. Se opuso al papado con vehemencia. Federico II le otorgó un pequeño feudo en pago a su lealtad con el Sacro Imperio Germánico. Considerado uno de los grandes cantores medievales y el de mayor compromiso político, se reconoce ante todo la plasticidad de su poesía lírica. El comienzo de una de sus canciones, "Unter den linden" (bajo los tilos) es el nombre de una de las avenidas más importantes de Berlín.

I
Diu werlt was gelf, rôt unde blâ, /grüene in dem walde und anderswâ, /die kleine vogele sungen dâ, /nû schrîet aber diu nebelkrâ. /phligt si iht ander varwe? jâ, /sist worden bleich und übergrâ. /des rimphet sich vil manic brâ.
II
Ich saz ûf eime grüenen lê,/dâ ensprungen bluomen unde klê, /zwischen mir und eime sê. /der ougenweide ist dâ niht mê. /dâ wir schapel brâchen ê, /dâ lît nû rîfe und ouch der snê./daz tuot den vogellînen wê./
III
Die tôren sprechent «snîâ snî», /die armen liute «owê owî». /des bin ich swære alsam ein blî. /der wintersorge hân ich drî:/swaz der under andern sî, /der wurde ich alse schiere frî, /wær uns der sumer nâhe bî.
IV
Ê danne ich lange lebt alsô,/den krebz wolte ich ê ezzen rô. /sumer, mache uns aber frô, /dû zierest anger unde lô. /mit den bluomen spilt ich dô,/mîn herze swebt in sunnen hô, /daz jaget der winter in ein strô.
V
Ich bin verlegen als ein sû, /mîn sleht hâr ist mir worden rû./süezer sumer, wâ bist dû? /jâ sæhe ich gerner veltgebû, /ê daz ich lange in selher drû /beklemmet wære, als ich bin nû,/ich wurde ê münch ze Toberlû.
Ôwê, war sint verswunden
Ôwê, war sint verswunden/ alliu mîniu jâr!/ ist mîn leben mir getroumet, /oder ist ez wâr?/ daz ich ie wânde, daz iht waere, /was daz iht? /dar nâch hân ich geslâfen /und enweiz es niht.//Nû bin ich erwachet /und ist mir unbekant,/ daz mir hie vor was kündic /als mîn ander hant./liute unde lant, dar in ich/ von kinde bin erzogen,/die sint mir frömde worden,/reht als ob ez sî gelogen.//Die mîne gespilen wâren,/die sint traege und alt./bereitet ist daz velt,/verhouwen ist der walt. /wan daz daz wazzer fliuzet,/als ez wîlent flôz,/für wâr, ich wânde, /mîn ungelücke wurde grôz.//Mich grüezet maneger trâge,/der mich bekande ê wol./diu welt ist allenthalben/ ungenâden vol./als ich gedenke an manegen/ wünneclîchen tac,/die mir sint enpfallen /als in daz mer ein slac.//iemer mêre ouwê.

Ilustración: Codex Manesse

sábado, octubre 18, 2008

En lo que se refiere a las señoras


XV

Me saludan así algunos
-no me produce gracia-:
"Vamos, Hartman, con las damas
de la corte".
Que vayan ellos, y rápido,
y me dejen en paz.
No tengo suerte con las damas,
me paralizo ante ellas.

En lo que se refiere a las señoras:
como son conmigo, soy con ellas.
La paso mejor con las más viles.
Están en todas partes.
Si me gustan, a ellas les gusto.
Esto es también placer del alma.
¿Para qué quiero más?

Soy tan inocente que le dije
a una dama seria:
"Mi buen juicio depende
del amor que me dispense".
Me miró de costado.
Creánme, sólo voy con aquellas
para que no me vuelva a suceder.

Hartmann von Aue (probablemente, Suabia, alrededor de 1160 a alrededor de 1210), Canciones medievales alemanas. Selección y traducción: Salvador Francisco Capellán. Editor: Augusto Gallo, Buenos Aires, 1950.

Noticia: Pudo haber servido y recibido instrucción en latín en la corte de un principado. Tal vez haya participado de la Tercera Cruzada. Nada en su vida cronológica se pudo verificar, excepto que fue autor de dos narraciones cortesanas en verso: Gregorius y Der arme Heinrich, además de colecciones de canciones líricas y épicas.

Textos originales: Bibliotheca Augustana
Ilustración: Retrato ficticio. Codex Manesse

XV
Maniger grüezet mich alsô/– der gruoz tuot mich ze mâze vrô –:/«Hartman, gên wir schouwen/ritterlîche vrouwen.»/mac er mich mit gemache lân/und île er zuo den vrowen gân!/bî vrowen triuwe ich niht vervân,/wan daz ich müede vor in stân.//Ze vrowen habe ich einen sin:/als sî mir sint, als bin ich in;/wand ich mac baz vertrîben/die zît mit armen wîben./swar ich kum, dâ ist ir vil/dâ vinde ich die, diu mich dâ wil/ diu ist ouch mînes herzen spil./waz touc mir ein ze hôhez zil?// In mîner tôrheit mir beschach,/daz ich zuo zeiner vrowen gesprach:/«vrowe, ich hân mîne sinne/gewant an iuwer minne.»/dô wart ich twerhes an gesehen./ des wil ich, des sî iu bejehen,/mir wîp in solher mâze spehen,/diu mir des niht enlânt beschehen.

viernes, octubre 17, 2008

Brendan Kennelly / In our very own little civil war


Tres mareas

En nuestra muy propia y pequeña guerra civil
el mar, como lo emplean algunos, es un arma ejemplar
que combina la capacidad de rematar un trabajo
con un sólido estilo para humillar.
El uso correcto de esta eficiencia natural, sin embargo,
lo aprovechan solamente aquellos que conocen
el carácter juicioso del mar
en su flujo y reflujo constitutivo.
Cuando se acerca a la costa empuja suavemente,
primero, sobre los labios agonizantes,
un tímido, espumoso veneno
que recuerda al limo
antes de ese estertor que siempre puede
desmembrar a la familia más unida
y provocar molestas especulaciones sobre un testamento.
Ese es un veneno lento, rítmica, sensualmente lento.
Acaso la estimulante luna apura el compás
porque nuestro mar respetuoso de la ley
acelera como un plan bien ejecutado
de olas puntuales que ahogan, inexorables como las generaciones
de una fecunda familia católica ajustada a las lujuriosas
leyes de Dios, yendo, viniendo, yendo, viniendo, como los hijos
e hijas al trabajo o al infierno o al dinero o a Inglaterra o a los
lechos reproductivos.
Bien medido, un hombre enterrado en la arena hasta el cuello
tarda tres mareas en morir. Sus hermanos (los míos también) dicen
que eso le da tiempo para meditar sobre el error
de haber abrazado el bando equivocado en esta guerra del todo incivil.
A diferencia de nuestro suelo viril, nuestro mar nunca ha mentido.
Mi padre se ahoga conforme a las leyes de la luna, la cabeza hacia un lado.

Brendan Kennelly (Ballylongford, County Kerry, 1936), Poesía irlandesa contemporánea, Libros de Tierra Firme, 1999
Traducción de Gerardo Gambolini

Trhee tides
In our very own little civil war/ The sea, as employed by some, is an exemplary weapon/ Combining an ability to finish a job/ With a reliable style of humiliation./ Proper use of such elemental efficiency, however,/ Is available only to those who know/ The sea's judicial character/ In its constitutional ebb and flow./ As it approaches the shore/ It nudges, first, a shy, frothful poison/ Reminiscent of the slime on dying lips/ Prior to that rattle that can still/ Shred even the most knitted family/ And cause fretful speculation about a will./ This is a slow poison, rhythmically, sensually slow./ Perhaps the stimulating moon/ Quickens the pace beacuase our law-abiding sea/ Accelerates like a well-executed plan/ Of dependable drowning waves, inexorable as generations/ Of a fertile Catholic family true to God's/ Randy laws, coming, going, coming, going, like sons/ And daughters to work or hell or money or England or spawning beds./ Properly judged, a man buried up to his neck in the shore/ Will take three tides to die. His brothers (mine too) say/ This gives him time to meditate on his mistake/ In taking the wrong side in that most uncivil war./ Unlike our manly land, our sea has never lied./ My father drowns to the moon's laws, head to one side.

jueves, octubre 16, 2008

El agua y el lenguaje


Justo al amanecer...

Justo al amanecer
ha cesado la lluvia en el jardín,
las gotas se deslizan
de una hoja a la otra,
las lajas resplandencen
y el canto del zorzal
suena entre los susurros
de ramas y pétalos
que caen.

En medio del aire limpísimo,
transparente como un vidrio al sol,
se escuchan los primeros pasos
del lenguaje,
atraído por la tenue voz
del agua.

Cristina Piña (Buenos Aires, 1949), "A la lengua castellana",  Magia blanca,  Ediciones del Copista, Córdoba, 2008

miércoles, octubre 15, 2008

Luy


Vicente habla al pueblo VI

En Paraguay revenden vacunas
contra la fiebre amarilla.
El Cuba están prontos a vestirse de negro.
Colombia es rojo sangre.
Y nosotros, nosotros somos color INDEC,
color sumisión siempre a los mismos:
gente, personas,
que viven fuera de la ley.


En enero, en este enero...

En enero,en este enero que pasó,
traté de suicidarme.
Me tomé 30 de estas:
En relación a los excesos el prospecto decía:
sindrome parkinsoniano gravísimo, coma, coma.
Pero ni el Parkinson ni el coma
se hicieron presentes.
Las reboté.
¿Qué sentí mientras esperaba a dormirme?
Que ni estaba más lúcido ni más en contacto.
El desinterés cósmico; eso sentí.

Vicente Luy (Córdoba, 1961), ¡Qué campo ni campo!, llantodemudo, 2008

Foto: Martín Baez La Voz del Interior

martes, octubre 14, 2008

La mano izquierda del destino


Hice un hoyo
Hice un hoyo en la tierra
y lloré dentro de él; lloré de bruces,
hasta que el llanto llegó al fondo,
hasta que todo se anegó,
hasta que brotó de la profundidad
un tallo que nadie hubo tocado.

          de La casa del ahorcado, Colihue, Buenos Aires, 1999


San Agustín, I,3

Y ante todo, Dulzura mía, ¿qué?
¿Fui yo algo en alguna parte?
Dímelo, porque no tengo quien lo diga;
ni madre, ni padre, ni memoria. ¿De dónde
podía venir semejante animal sino de ti?
Y si vino de ti, ¿adónde podría ir sino hacia ti?
Así fornica el alma, vomitando en vano
ángeles y partículas de fuego,
lejos del que hiere para sanar,
del que da muerte para que no muramos.
Así fornica el alma, y en la ardua lucha,
en su vida mortal, en su muerte vital,
espera el día que no tiene tarde,
aquello que, aunque se quiebren los vasos, no se derrama.


Encrucijada

Esa es la voz de Hécate. 
Esa es la mano izquierda del destino.
La luna enrojece el paisaje,
esparce sobre el mundo la locura y la muerte.
     Y ella canta en la encrucijada.
Allí donde el cuerpo se triplica,
donde se triplican los ojos y los pies
pero no el corazón,
allí donde cae la cabeza del condenado,
donde no hay perdón.
     Ella canta en la encrucijada
y su canto abre las puertas del infierno.
     Ella canta en la encrucijada
y se retuercen los epilépticos.
     Ella canta en la encrucijada
y el alacrán arrastra su víctima al tálamo de fuego.
     Ella canta en la encrucijada
y el cuerpo y el alma desatan su terrible nudo.
     Ella canta:
"Oh, cómplice de la noche,
reina de los muertos y de los fantasmas,
trivia,
el corazón estrábico mira a derecha e izquierda,
adelante y atrás,
se mira a sí mismo y a su doble."
     Ella canta en la encrucijada.
Pero alguien saldrá este noche como ladrón de los caminos,
pisará los escalones de lo desconocido,
traerá de los cabellos la cabeza del sol.
Para arrojarla a sus pies,
para que su canto no cese,
para que siga brotando de sus pechos
la leche caliente de la fatalidad.
          
           de Alaska, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993
Horacio Castillo (Ensenada, 1934-La Plata, 2010)


Hécate (encic.) Divinidad de origen tracio. Originariamente, diosa de la naturaleza, los partos y los caminos. Así, hasta Hesíodo (700 años a.C.). En la Grecia clásica y en Alejandría, diosa de la magia y las encrucijadas en las que se le erigían estatuas, de los fantasmas, la luna y las divinidades nocturnas. Representada como mujer triple, o de tres cabezas (Trivia, en Roma) asumía forma de loba, yegua oscura o jabalina negra.


Castillo en este blog:
                   

¿Quién quisiera vivir sin el consuelo de los árboles?


Fin de un verano

¿Quién quisiera vivir sin el consuelo de los árboles?

¡Qué bien, que tomen parte en el morir!
Los duraznos están cosechados, las ciruelas se colorean
mientras bajo el arco del puente murmura el tiempo.

En el paso de las aves contemplo mi desesperación.
Miden su parte de lo eterno con serenidad.
Sus tramos
se hacen visibles en la fronda como fuerza oscura,
el movimiento de las alas colorea las frutas.

Hay que tener paciencia.
Pronto estará sin sello la escritura de los pájaros,
bajo la lengua se puede sentir el centavo *.


* Alusión al tributo a Caronte, barquero de las almas, en la tradición griega.


Donde yo vivo

Cuando abrí la ventana,
entraron peces en el cuarto,
arenques. Parecía
que pasaba un cardumen.
También entre los perales jugaron.

Pero la mayoría
se detenía aun en el bosque,
sobre los viveros y los guijarrales.

Son molestos. Pero más molestos aun son
los marineros
(también grados más altos, timoneles, capitanes)
que a menudo vienen a la ventana abierta
y piden fuego para sus malos tabacos.

Quiero mudarme.

Günter Eich (Lebus, 1907-Salzburg, 1972), Poesía alemana de hoy (1945-1966). Traducción de Rodolfo Alonso y Klaus Dieter Vervuert, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967

lunes, octubre 13, 2008

Unicamente el hombre no renace



Príapo

Unicamente el hombre no renace; y los dioses,
que nacen de las cosas, se transforman en cosas, otra vez. La liebre
en cambio, cuando, en medio del salto,
el acero la inmoviliza, ya había
renacido en el cachorro que juega, blando y tranquilo,
en la luz tibia. No en tanto
que dioses y que bestias, Venus y Adonis,
en una cama de mirto y rosas, sino que como humanos,
abandonados, copulan.
Por muerte y no
por renacimiento. Esperma, pelos, sangre:
insulto y lamento -y más adentro todavía, más,
más todavía, ahora, mientras el fondo, negro,
se retira, y el abismo se abre, rojo y humedecido,
a sombras que dicen ser, para la yema de los dedos, cuerpos férreos.
Noche de vísceras que órganos ciegos, perdidos, palpan. Por ese
atajo sin fin los dioses
se vuelven hombre y mujer y engendran
Príapo, el ser
del que el cuerpo entero
es apenas el reverso borroso de la verga
y a cuyo paso
hasta el rebuzno de las bestias le da la alerta a las ninfas
y les señala, perentorio, al violador.
Por el campo, el ser intermedio, que nace y muere
sin renacer, a la rastra de su verga,
improvisando infinitos,
espanta bestias y dioses
y cae, y vuelve a caer, una y otra vez,
en la misma trampa opaca.
El yo
se yergue o se entreabre, punta roja o revés
de terciopelo, titilaciones y ondulación
del deseo -se dice único
y cae, por último, en un sueño senil,
del que arruga y delirio
son la puerta del fin sin fin. Perplejo,
Príapo, desnudo en el día arduo,
entre latidos confusos y recuerdos desgastados,
de rodillas
ante su propio monumento
busca cuerpos que borren la visión
de una certeza ignorada.
Estampida
de ninfas crédulas
y terror
ante la esperma impaciente.
La criatura
erra sin saber
por un país misterioso
que no entrega
ni nombre ni sentido-
exceso de deseo
que no se basta con ser
deseo y transmisión
sino que quiere
saber
de qué es deseo, y cómo,
y hasta cuando y, sobre todo, por qué.
Para una muerte
que no renace en otro,
ni en otros, en el aire
enceguecedor, entre Deimos y Fobos,
de su misma raza, Príapo adora
la sombra de la sombra de una sombra
y lo liso lo alcanza
como un cuchillo
que pidiese, a su vez, adoración.

Juan José Saer (Serodino, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad del Litoral, Santa Fe, 1988


Príapo (encic.): Divinidad de origen asiático (P.Grimal, Diccionario de mitología griega y romana), adorada inicialmente en Lámpsaco. Los griegos convirtieron a Príapo en hijo de Dionisio con Afrodita. Se lo representaba deforme, con un gran falo siempre erecto. Custodio de los huertos, libraba de maldiciones menores. La deformidad era atribuida a un conjuro de Hera y la presunta paternidad ya no de Dionisio, sino de Zeus: Hera, diosa consorte de Zeus, tocó el vientre de Afrodita y el chico nació horrible y con un miembro viril desmesurado. Acusado de reiterados intentos de violación, en uno de ellos los rebuznos de un asno salvaron a la víctimas, en este caso, las bacantes. 

Foto de David Fernández, en Clarín

El débil en las zonas de fuego


Todos los días

No se declara ya la guerra,
se la continúa. Lo inaudito
se ha vuelto cotidiano. El héroe
permanece lejos de los combatientes. El débil
ha entrado en las zonas de fuego.
El uniforme del día es la paciencia,
la distinción esa estrella miserable
de la esperanza encima del corazón.

Se la otorga
cuando no ocurre nada más,
cuando calla el fuego graneado,
cuando el enemigo está invisible
y la sombra de la armadura eterna
cubre el cielo.

Se la otorga
por el abandono de las banderas,
por la valentía hacia el amigo,
por la delación de secretos indignos
y la desobediencia
a toda orden.

Ingeborg Bachmann (Klagenfurt, Austria, 1926 - Roma, 1973), Poesía alemana de hoy (1945-1966). Traducción de Rodolfo Alonso y Klaus Dieter Vervuert, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967


Alle Tage
Der Krieg wird nicht mehr erklärt,/sondern fortgesetzt. Das Unerhörte/ist alltäglich geworden. Der Held/ bleibt den Kämpfen fern. Der Schwache /ist in die Feuerzonen gerückt./ Die Uniform des Tages ist die Geduld,7 die Auszeichnung der armselige Stern/ der Hoffnung über dem Herzen. //Er wird verliehen,/ wenn nichts mehr geschieht,/ wenn das Trommelfeuer verstummt,/wenn der Feind unsichtbar geworden ist/ und der Schatten ewiger Rüstung/ den Himmel bedeckt.// Er wird verliehen/ für die Flucht von den Fahnen,/für die Tapferkeit vor dem Freund,/ für den Verrat unwürdiger Geheimnisse/ und die Nichtachtung / jeglichen Befehls.


Original en alemán y versión al inglés en pō’ĭ-trē

domingo, octubre 12, 2008

Llegó de este modo el mes del deshielo


Akinari Monogatari
I / El deshielo

Llegó de este modo el mes del deshielo
                                Akinari
solo
de edad mediana
       estragado
viajaba entre dos ciudades
para enseñar
la doctrina del imperio
           a unos jóvenes 
magros que lo escuchaban y enrojecían
ante sus preguntas
Ciruelos llenos de flores
se balanceaban en la brisa de abril frente a la ventana
A la hora del té
que servían mujeres silenciosas
una de sus discípulas
     en cuya voz cantaba
                  a veces
el ruiseñor
se aproximó al maestro
hizo una reverencia gentil
                 lo miró
Y había en sus ojos algo de mirada de la zorra
tal como debe verla el zorro
      en el mes del deshielo
La mirada chocó contra los ojos miopes del literato
que llevaba en ese momento a sus labios la taza de té
Akinari
     dijo la voz del ruiseñor
Akinari
Mientras me enseñas la doctrina imperial
     en el mes del deshielo
yo pienso
     en el tiempo que te trajo hasta aquí
     en el país de donde vienes
     en tu falsa doctrina
                  Akinari
Pienso
     Akinari
       en ti
       en el temblor de tus pestañas
       en tu barba implacable
       en el patio de tu casa
       en tu insomnio en tu deseo
       en tus años
¿Por qué no hablas nunca de eso
al enseñarnos la doctrina oficial?

Y de regreso
       Y era en el mes del deshielo
de una ciudad a otra
iban los ojos de Akinari
       fijos en el camino
y no veían sin embargo golpear la lluvia contra los grandes árboles.

Juan José Saer (Serodino, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 1988


sábado, octubre 11, 2008

La intención de reactivar discursos vaciados por la retórica llevó a muchos autores al punto sin retorno de la ilegibilidad

Antología de poetas argentinos del ochenta: preguntas nuevas (o como evitar el mal menor)

Por Daniel Fara
En Adamar, Revista de Creación

Luis Benítez, Santiago Espel, Juan Carlos Moisés, Esteban Moore, Osvaldo Picardo y Mario Sampaolesi son seis poetas argentinos cuya diversidad curricular no es solo la obvia consecuencia de sus diferencias naturales sino también el producto, nada paradójico, de una serie de coincidencias significativas. En primer lugar se verifica un rechazo común al gregarismo artificial que predomina en el medio. No han suscripto juntos ningún manifiesto, no los ha reunido movimiento alguno ni los ha incluido la típica publicación colectiva en la que los textos podrían intercambiarse bajo los nombres de sus autores sin que nadie se diera cuenta. Todos ellos han evitado ese esprit de corps tan adecuado a las reuniones de consorcio como temible en posición de justificar la organicidad de un agrupamiento crítico (...)

Un segundo sistema -doble- de afinidades se constituye en la captación y el empleo de las referencias literarias. Cada uno a su manera, pero animados por criterios semejantes de selectividad y ruptura, los seis han privilegiado a la lírica norteamericana del siglo XX como espacio de recurrencias. La impronta de autores como Edgar Lee Masters, Wallace Stevens, William Carlos Williams, Archibald MacLeish, e.e. cummings, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, Raymond Carver y Charles Bukowski marca sus textos de un modo variado y peculiar; en ningún caso se trata de influencias y sí, en cambio, es notorio el trabajo de reescritura y funcionalización realizado a partir de los modelos. El objetivo es claro: introducir temáticas y resonancias para poner en situación de extrañamiento a toda una serie de tenaces convenciones que afectan a la poesía argentina. Así, el costumbrismo, la introspección narcisista, el coloquialismo, los espiralamientos metafísicos, el surrealismo de segunda mano, los desvaríos ideológicos, el formulismo erótico/amatorio y otras tendencias endémicas pasan, por vía del discurso referido, al plano paródico y, una vez allí, tanto se resignifican irónicamente como llegan a recuperar el valor emotivo que expresaran antes de topicalizarse o deformarse. (...)

En los últimos cincuenta años nuestra sociedad se fue apartando con brusquedad creciente de los modelos europeos para aceptar, incondicional y acríticamente la influencia de los Estados Unidos. Ahora bien, ese giro no implicó una decisión voluntaria, fue más bien una captación cuidadosamente regulada por el país de origen. De esta forma, lo que adoptamos fue -es- una cultura de exportación, bien diferenciada de la que, en la metrópoli, tuvo no sólo coherencia interna sino, además, puntos de profunda disidencia con la visión expansionista.

En otros términos, no puede hablarse, en nuestro caso, del modelo norteamericano sino, al revés, de un filtro que nos mantiene alejados de sus rasgos verdaderamente imitables. Si el fenómeno es circunscrito al campo de la poesía argentina, habrá de comprobarse poco más que una imitación superficial de tan convencionales como las vernáculas. Esta imitación, por otra parte, revela una gran ignorancia lectora con relación a poetas estadounidenses relevantes, como los mencionados más arriba. Ante todo esto, la introducción de esos autores importantes, por parte de otros -nacionales- que no han querido elitizarse como "iniciados" y que desean expandir su patrimonio, puede ser apreciada como una corrección necesaria, no vinculante sino liberadora, ya que, ahora sí, es el producto de una elección consciente, manejada con sentido crítico a favor de una renovación de la escritura. A partir de ella surge un tercer punto en coincidencia. La intención de reactivar discursos vaciados por la retórica llevó a muchos autores de los ochenta y de los noventa al punto sin retorno de la ilegibilidad. Algunos, los menos, deliraron vanguardistas mientras otros, que se decían postmodernos, participaban, sin entender muy bien de qué se trataba, en la falacia del transvanguardismo. Ambos defraudaron a los lectores y no porque introdujeran formas nuevas, acordes con un mundo que había cambiado (directamente no hubo tales formas ni la intención de producirlas), sino porque escribieron a pesar del público, dando por hecho, tal vez, que ese público ya no existía, que cada poeta se había convertido, inexorablemente, en su único lector. Nuestros seis poetas no se contentaron con quedar afuera de esos desvaríos, vieron en ellos el emergente de un problema serio de comunicación que se aplicaron a corregir con su propia escritura ya que para ellos el público nunca dejó de existir. (...)

En los textos aparece la idea de una lírica preverbal, relacionada con lo que Foucault denominara el orden en bruto de las cosas. Esa condición irónica del mundo puede poner al poeta en estado de perplejidad, éste no se decide a reformular su papel en el contrato de lectura: pocas preguntas pueden ser contestadas pero todas pueden ser compartidas como inquietudes de la especie. El hombre que lleva, sin saberlo, el poema en el rostro y el gorrión que da lecciones con total inocencia de su función preceptiva no vienen a testimoniar en contra de la escritura; en vez de eso, respaldan la propuesta de una relación más consecuente entre el poeta y el público.

Dicho sea de paso, la cuestión de "llegar" al lector se ha considerado, con frecuencia, abusiva, como un problema metalingüístico, solucionable con meros ajustes de código. Sin embargo, desde la pretensión mesiánica de dar "un sentido más puro a las palabras de la tribu" hasta las concesiones -por nadie requeridas- del pietismo, el sencillismo y formas análogas, la historia de la poesía registra tantas variaciones en la encodificación como fracasos comunicativos; una y otra vez -sobrante y aburrido ante la obviedad, o fugitivo de los pedagogos- el lector ha quedado fuera de las experiencias. La función metalingüística es inimputable: la inquietud ante la inefabilidad de las cosas sería, en todo caso, un problema referencial, un viejo y querido problema que los buenos escritores y lectores no quieren, en el fondo, resolver porque de él nacen el misterio y la polisemia imprescindibles para que la poesía no pierda su poder de contagio.

Bajo estas condiciones, en vez de inventarse un público o de pretender educarlo, ya que cree en su existencia, el poeta coherente con su arte busca al lector para comunicarle, a través de las palabras, impresiones que por su intensidad merecen ser compartidas y atesoradas luego por la memoria intersubjetiva.

Se han comentado ciertas elecciones compartidas y, en un encuadre más formal, podrían agregarse otras (el registro minimalista, la monocromía del tono, el uso peculiar del dialogismo, la expansión hacia campos léxicos poco explorados por el discurso lírico) pero entendemos que lo dicho basta para valorar estas coincidencias, no puntuales ni programáticas, como respuestas coherentes a reclamos concretos formulados por la lírica argentina. Declinando el efímero consuelo que ofrece el mal menor, estos seis espíritus independientes han potenciado su singularidad en un encuentro ético-estético que si no tiene nada de forzado menos aún podría ser atribuido al orden de lo aleatorio.