sábado, mayo 31, 2014

Juan José Saer / Leche de la Underwood









Por delicadas que sean, las mañanas
envilecen; lo destructible vacila
y lo que pareciera, frente a nosotros, perdurar,
no nos acoge, menos cruel que indiferente. Animal
anónimo, por más que grites, nadie escucha,
y ni por lejos la lengua es la que conviene.
Existe, tal vez, en alguna parte, un idioma,
nadie niega, pero habría que desandar,
salir, si fuese posible, del centro de la noche,
y empezar de nuevo con otra clase de balbuceo.
Tantas tardes que resbalan:
                                             ya no se sabe
en que mundo se está, y sobre todo si se está
en un mundo. Se muerde
un fantasma de manzana, mientras sigue merodeando,
como desde un principio, lo oscuro. Destellos
de un sol de invierno en la ciudad
transparente; brillos, rápidos o lentos,
que algunos blanden como pruebas
abandonándose, soñadores, a su tibieza. Entre tantas
estrellas, esperanzas: relentes
de un reino animal.

Juan José Saer (Serodino, 1937-París, 2005), El arte de narrar, Universidad del Litoral, Santa Fe, 1988

viernes, mayo 30, 2014

José Lezama Lima / La escalera y la hormiga









En la medianoche
la hormiga desciende por la escalera del hotel.
Intenta seguir la prolongación de una línea recta.
Se detiene a veces ¿qué laberintos resolverá?
Pero cada escalón la detiene
de una manera que sorprende.
Recorre el peldaño como buscando
el bulto que su espalda necesita,
después se precipita como cantando.
Está desprovista de todo compromiso,
pero de pronto encuentra un pedazo de ala
y corre para llegar a la casilla que desconocemos.
Se regodea en cada escalón
y después desciende oronda al otro
y corre corno si estuviera en una playa.
Tiene la alegría
de ser la dominadora de la escalera.
Sabe que su finalidad será lograda.
El zapato que puede mancillar
pasa muy cerca, pero le deja
un pedazo de hoja de tabaco,
un pétalo aburrido,
la sal que le calienta los ojos dominantes.
Señorea la escalera
y ha paseado cada peldaño
con la elegancia de una dama inglesa
que lleva la basura hasta la esquina,
a un latón verde
con la corona inglesa
raspada por los dos leopardos.

José Lezama Lima (La Habana, 1910-1976), Fragmentos a su imán, Lumen, Barcelona, 1978
Envío de Jonio González

jueves, mayo 29, 2014

María Victoria Atencia / Dos poemas









La marcha

Éramos gentes hechas al don de mansedumbre
y a la vaga memoria de un camino a algún sitio.
Y nadie dio la orden. –Quién sabría su instante–.
Pero todos, a un tiempo y en silencio, dejamos
el cobijo usual, el encendido fuego que al fin se extinguiría,
las herramientas dóciles al uso por las manos,
el cereal crecido, las palabras a medio, el agua derramándose.
No hubo señal alguna. Nos pusimos en pie.
No volvimos el rostro. Emprendimos la marcha.

 La pared contigua, Hiperión, Madrid, 1989


La rueda

Verdad es que en el mapa figuraba distante, que una rueda
de mi maleta iba gimiendo, y que en las bocacalles
su cansancio exponían con razón mis tacones.
Signos quizás de pérdida -de la esperanza al menos- en la ciudad oscura,
con mi mapa y más calles de rótulos vedados. Y ese joven
que no sabría decirme sino el raído azul de su bufanda
cuando busco un cobijo, de palabras siquiera.
Andar y desandar con la ciudad ajena como albergue
no mío: dádiva y negación a un torpe rodamiento
que, de improviso, si esta es la Torre de la Pólvora,
acalla su insistencia en dar fin al viaje.

 El puente, Pre-Textos, Valencia, 1992

María Victoria Atencia (Málaga, 1931)

Envío de Jonio González



miércoles, mayo 28, 2014

Gregory Corso / Hola











Es desastroso ser un ciervo herido.
Soy el más herido, los lobos merodean,
y también tengo mis fallas.
¡Mi carne está atrapada en el Gancho Inevitable!
De niño vi muchas cosas que no quería ver.
¿Soy la persona que no quería ser?
¿Esa persona que habla consigo misma?
¿Esa persona de la que los vecinos se burlan?
¿Soy quien, sobre escalones del museo, duerme de costado?
¿Visto las ropas de alguien que falló?
¿Soy el tipo loco?
En la gran serenata de las cosas,
 ¿soy el pasaje omitido?

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, 1930-Minessota, 2001), Gasolina, traducción de Aurelio Meza, Editorial Palacio de la Fatalidad, México, 2014

Vía Nueva Provenza


Hello

It is disastrous to be a wounded deer.
I'm the most wounded, wolves stalk, 
and I have my failures, too.
My flesh is caught on the Inevitable Hook! 
As a child I saw many things I did not want to be.
Am I the person I did not want to be? 
That talks-to-himself person?
That neighbors-make-fun-of person? 
Am I he who, on museum steps, sleeps on his side?
Do I wear the cloth of a man who has failed? 
Am I the looney man?
I the great serenade of things, 
am I the most cancelled passage?

--Gasoline, City Lights Press, San Francisco, 1958

martes, mayo 27, 2014

Roberto Raschella / No temas: no es otro pensamiento ...










No temas: no es otro pensamiento
de ti, es el pensamiento de mí mismo.

Todavía estoy caminando
bajo las lluvias del cincuenta
-lluvias de absoluto invierno
ya sin el ojo del padre contra mi cabeza-
cuando llevaba la imagen del poeta altísima
contra las paredes
con algo del San Sebastián entre saetas:

y es una gran mesticia,
que no puedo olvidar.

Y ahora es mesticia
el grito no respondido,
es mesticia la antigua rebeldía.
es mesticia este pensamiento en mí mismo,

el pensamiento de la vejez.


Roberto Raschella (Buenos Aires, 1930), "Tímida hierba de agosto" (2001), La casa encontrada. Poesía reunida, 1979-2010, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2011

lunes, mayo 26, 2014

Javier Cófreces / Amedeo Avogadro (1776-1856). El número de Avogadro











Abogaré por ti
Avogadro
Como que me llamo Canizarro
Abogaré por ti
Admirado turinés
Por tu hipótesis
Por tu teoría
Encerrada en el Journal de Physique
Durante medio siglo
Lorenzo Romano Amedeo Carlo
Avogadro di Queregna e di Cereto
Abogaré por tu molécula
No será en vano el
Sunto di un curso de Filosofia Chimica
Ni la exposición
En el Congreso de karlsruhe
Ante la indiferencia de mis colegas
Finalmente aceptarán
La irrupción molecular
Y accederán por caso
A la fórmula del agua
H2O.
Una memoria póstuma
Propia del letargo
Con que se le rinde
Tributo a los poetas abandonados
Certificará en los laboratorios del mundo:
Iguales volúmenes de gases
En iguales condiciones de temperatura y presión
Contienen el mismo número de moléculas”.

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), "Últimos poemas", en La infancia del procedimiento, 2007

domingo, mayo 25, 2014

Marianne Moore / Por disposición de los ángeles









¿Los mensajeros se parecen mucho a nosotros? Explicadlo.
¿La oscuridad hace explícita a la firmeza?
¿Y algo se oye con más claridad cuando no se está cerca?
   Por encima de los detalles,
estos en absoluto detalles no pueden faltar a la alabanza.
   Hemos comprobado, con firmeza sin decaimiento,
   cómo la oscuridad perfecciona una estrella.

¿La estrella que no me pregunta si la veo?
¿El abeto que no querría que lo arrancara?
¿Y el habla que no me pregunta si la oigo?
   Los misterios cuentan misterios.
Más firme que la firmeza, una estrella me deslumbra, viva y alegre,
   no es necesario decirlo, cómo se parece a algunos que conocimos;
   se parece mucho a ella, mucho a él, y un eterno estremecimiento.

Marianne Moore (Kirkwood, Missouri, 1887-Nueva York, 1972), Poesía reunida.1915-1951, traducción de Lidia Taillefer de Haya, Hiperión, Madrid, 1996
Envío de Jonio González


By Disposition of Angels 

Messengers much like ourselves? Explain it. 
Steadfastness the darkness makes explicit? 
Something heard most clearly when not near it? 
        Above particularities, 
these unparticularities praise cannot violate. 
    One has seen, in such steadiness never deflected, 
    how by darkness a star is perfected.

Star that does not ask me if I see it? 
Fir that would not wish me to uproot it? 
Speech that does not ask me if I hear it? 
        Mysteries expound mysteries. 
Steadier than steay, star dazzling me, live and elate, 
    no need to say, how like some we have known; too like her, 
    too like him, and a-quiver forever.

--"Collected Later", 1951, Complete Poems, Macmillian Publishing Company/Penguin Books, Nueva York, 1994

sábado, mayo 24, 2014

August Strindberg / Puesta de sol en el mar










Tumbado en el camarote,
fumando tabaco sueco
no pienso en nada.

El mar está verde,
un verde turbio de absenta;
es amargo como el cloruro de magnesio
y más salobre que el cloruro de sodio;
puro como el yoduro de potasio;
y el olvido, el olvido
de grandes culpas y grandes pesares
lo traen solo el mar, ¡y la absenta!

¡Tú, verde mar de absenta,
tú, apacible olvido de absenta,
adormece mis sentidos,
que pueda dormirme en paz,
como me dormía antaño
leyendo un artículo de
Revue de deux Mondes!

Suecia se extiende como un humo,
como el humo de un habano maduro,
y sobre ella brilla el sol,
como un puro a medio apagar,
pero por el horizonte
se alzan rompientes tan rojas
como fuegos de Bengala,
que iluminan la miseria.

August Strindberg (Estocolmo, 1849-1912), Strindberg. Escritor, pintor y fotógrafo, traducción de Carmen Montes, Nórdica Libros, Madrid, 2012

Vía Librería Norte


viernes, mayo 23, 2014

Juan Sánchez Peláez / Los viejos













No sé si los viejos viven lo inmediato
Sé que quieren huir
como borrachos
y que
agachados
o de pie
advienen distintos
y ocurren puntuales
a la gran cita
en un mar
a la orilla del mar

tampoco duermen
ni están solos
sin embargo
hállanse siempre
están siempre ahí
aguardan calmos
bebiendo leche de cabra
entre amplios
corredores
más arriba de los techos
en una aldea que
pertenece a la luna
o en un hotel de Liverpool

no hay sino instantes
no vengan a contradecirme
mis pensamientos
vanos
hay eso
que sobra
nos falta
y
zozobra

aquello que tú echas de menos
que arde
es joven
y es antiguo
pero
ninguna madre nos habla ya
sino
la puta madre muerte
que come
umbelas    umbrales
cerezos rojos en el patio

cantarían los viejos
pero ellos ocupan un nombre extranjero
sin lugar en el mapa ni en la
geografía

por eso cuando me pesan y
degüellan
a causa del tiempo
también soy de otro rumbo
doy un paso al frente
pruebo el norte con mi nuca
y me asalta abajo
o en medio
del agua que mana sed
el espíritu en vela
de los viejos
que
descorren la enorme cortina
o
quieren trepar
la muralla
hipando rabiosos
guturales o naturales
los jalones sucesivos de una historia
verídica
real
que transcurrió

hablarían o cantarían entonces
si tuvieran timbre de voz
para hacernos humano el nombre.

Juan Sánchez Peláez (Altagracia de Orituco, 1922-Caracas, 2004), Aire sobre el aire, Pequeña Venecia, Caracas, 1989
Envío de Victoria De Stefano y Gustavo Valle


jueves, mayo 22, 2014

Juan Carlos Moisés / La otra cara interesante









De acuerdo; si decís que tengo
la cara de un viejo perro cansado
no lo niego,
pero a cada uno lo suyo.

Cuando el turno te llegue
de nada servirá mirar para otro lado,
tus ojos abiertos estarán ahí
para hacerse cargo
de esa otra cara interesante
que te tienen reservada
en algún lugar seguro
y que en el momento adecuado
te ofrecerán como un trofeo
que nadie intenta rehusar,
ni yo mismo
cuando me fuera ofrecida
en lo alto del podio.


(De Animal teórico, 2004)

Juan Carlos Moisés (Sarmiento, Chubut, 1954), Una antología de la poesía argentina (1970-2008), por Jorge Fondebrider, Editorial Lom, Santiago de Chile, 2008

miércoles, mayo 21, 2014

Hugo Padeletti / Si con plena conciencia tuviera que volver









para otra experiencia,
buscaría una gruta.
¿Qué haría con un carro
triunfal o con la fruta
del Edén?

Encerrarse, descubro,
es un modo de abrirse.
Puerta estrecha,
puerta sin puerta.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Poemas 1960/1980, Universidad Nacional del Litorial, Santa Fe, 1989

martes, mayo 20, 2014

Juan Sánchez Peláez / Filiación oscura










No es el acto secular de extraer candela frotando una
   piedra.
  No.

Para comenzar una historia verídica es necesario atraer
   en sucesiva ordenación de ideas las ánimas, el
   purgatorio y el infierno.

Después, el anhelo humano corre el señalado albur.
Después, uno sabe lo que ha de venir o lo ignora.

Después, si la historia es triste acaece la nostalgia.
   Hablamos del cine mudo.

No hay antes ni después; ni acto secular ni historia
   verídica.

Una piedra con un nombre o ninguno. Eso es todo.

Uno sabe lo que sigue. Si finge es sereno. Si duda,
   caviloso.

En la mayoría de los casos, uno no sabe nada.

Hay vivos que deletrean, hay vivos que hablan tuteándose
   y hay muertos que nos tutean,
   pero uno no sabe nada.

En la mayoría de los casos, uno no sabe nada.

Juan Sánchez Peláez (Altagracia de Orituco, 1922-Caracas, 2004), Filiación oscura, Editorial Arte, Caracas, 1966
Envío de Gustavo Valle

lunes, mayo 19, 2014

Simon Armitage / Regla segura









Una regla segura de por vida es: confía en nadie.
Esa es la primera, en segundo lugar,
el hombre con vista 20/20 que alcanza la cima
del Everest (olvidemos por ahora la curva
de la Tierra), mira al Este y al Oeste y recibe
una visión perfecta de su propia nuca.

Tercero, siempre habrá
un centímetro de piel imposible de rascar
entre los omóplatos, inalcanzable
desde arriba o abajo. Y cuarto,

como dije alguna vez, no vaya a inventar
el ácido que pueda atravesar todo
sin antes pensar
en qué será conservado.


de Book of Matches, Faber, Londres, 2001

Simon Armitage (Huddersfield, Gran Bretaña, 1963), Once british, compilado y traducido por Andrew Graham-Yooll, Aurelia Rivero Libros, Buenos Aires, 2013


A safe rule...

A safe rule in life is: trust nobody.
That's the first, and secondly,
the man with 20/20 vision who achieves the peak
of Everest (forgetting for now the curve
of the Earth), looks east and west and gets
a perfect view of the back of this head.

Third, there will always be
that square hall-inch or so of unscratchable skin
between the shoulder blades, unreachable
form over the top or underneath. And fourth

as I once heard say, don't go inventing
the acid that will eat through anything
without giving some thought
to a jar keep it in.

domingo, mayo 18, 2014

Louis Aragon / Habitaciones









Todas las habitaciones de mi vida
Me habrán estrangulado entre sus muros
Aquí los murmullos se ahogan
Los gritos se rompen

Aquellas en las que viví solo
Con grandes pasos vacíos
Aquellas
Que guardaban sus espectros antiguos
Las habitaciones de la indiferencia

Las habitaciones de la fiebre y aquella que
Había yo instalado con el fin de morir en ella fríamente
El placer alquilado Las noches extranjeras

Hay habitaciones hermosas como heridas
Hay habitaciones que os parecerían triviales
Hay habitaciones de súplicas
Habitaciones de luz baja
Habitaciones dispuestas para todo salvo para la dicha
Hay habitaciones que para mí estarán siempre de mi sangre
Salpicadas

En todas la habitaciones llega un día en que el hombre en ellas se
Desuella vivo
En que cae de rodillas pide piedad
Balbucea y se vuelca como un vaso
Y sufre el espantoso suplicio del tiempo
Derviche lento es el redondo tiempo que sobre sí mismo gira
Que observa con ojo circular
El descuartizamiento de su destino
Y el ruido mínimo de angustia que precede a las
Horas las medias
No sé jamás si lo que va a anunciar es mi muerte
Todas las habitaciones son salas de justicia
Aquí conozco mi medida y el espejo
No me perdona

Todas las habitaciones cuando finalmente me duermo
Han lanzado sobre mí el castigo de los sueños

Pues no sé qué es peor si soñar o vivir.

Louis Aragon (París, 1897-1982), Habitaciones, traducción de Gabriel Albiac, Hiperión, Madrid, 1996
Envío de Jonio González

sábado, mayo 17, 2014

Ian McMillan / El poema incompleto de Ian McMillan










Lo hallaron en su zapato, después del síncope
En la puerta del Tesco Extra en Wombwell. "¡Ábrele
los zapatos!", gritó un tendero de la feria
Y un peatón desató el zapato izquierdo de Ian, confiando
A pesar de todo que le permitiría respirar.
El poema incompleto estaba aplastado en el zapato,
Y el hombre que fue de la seguridad en la
Fábrica de pelotas de tenis lo levantó y leyó en voz alta
Al pequeño público. Parecía una lectura de poesía.

El vaso de vidrio
Brillando en la luz
De la barra del mostrador

La gente murmuró. "¡Si vas a dejar
Un poema incompleto, que sea bueno!", dijo una mujer
Que estaba emparentada con otra que vivía en Jump.


de Ah've Solied Ma Breeks, Smith/Doorstop, Sheffield, 2012

Ian McMillan (Darfield, Barnsley, Yorkshire, 1956), Once british, compilado y traducido por Andrew Graham-Yooll, Aurelia Rivero Libros, Buenos Aires, 2013



Ian McMillan's Unfishnished Poem

They found in this shoe, after his sudden collapse
Just outside the Tesco Extra in Wombwell. 'Loosen
His shoes!' shouted a stallholder un the open market

And a passer-by loosened Ian's left shoe, hoping against
Hope against hope it would help him to breathe.
The unfishnished poem was scrunched up in the shoe.

And that bloke who used to be security man
At the tennis-ball factory held it up and read it, aloud,
To the small gathering. It was a bit like a poetry reading.

A glass container
Shining in the light
Of a half-bar electric fire

The crowd murmured. 'If you're going to leave an
Unfisnished poem, make it a good'un!', said that woman
Who was related to that woman who lived in Jump.

viernes, mayo 16, 2014

Víctor Redondo / Interferencias











No camines por la
noche como si no te perteneciera, como si no estuviera
                   / todo el tiempo en tu cuerpo, horadando.
No camines a través del silencio como si justamente tú
                                                     / pudieras quebrarlo.
Está la noche extendida con sus medallas. No puedes blasfemar.
Está la joya caliente bebiendo de tu sed.

Bello traidor, perteneces a la noche.

No puedes soltar amarras y huir como siempre. Hablas
                                               / de un cuerpo, repítelo.
Recuerda qué fuiste tú en ese paraíso, recuerda cómo
                                               / hablabas, de qué reías.

No eres nadie,
aniquilado como la salvación.

EL FIN YA SUCEDIÓ.

Vampiro estelar, tridente, todos tus rostros hablan al
                                                       / mismo tiempo,

(Circe, maga encantada, desaparece!)

deja decir: Chicago, 1925, White Horse sucio, engrasado
                                                                     / y brillante,
Robert Mitchum con barba de tres días y maloliente
acorralado entre edificios
aguardando que llegue la respuesta a su señal.

(Ah, es muy bondadoso el lenguaje,
nos deja crear lo que deseamos.)

          Ambrosia. Castillo de los Halfonzehn,
          sino a su bella hija Ambrosia, dueña del castillo
          y propietaria del sueño.

Todo es así, tal vez,
¿cayendo continuamente entre la realidad y el sueño?

–humor pésimo–
                       o Venecia, Piazza San Marco,
caminando con Helena,
                                   con una sombrilla en las
                                   manos
viendo caer el día entre la sangre y el viento.

(Un reloj antiguo de bolsillo, con un aguja y el vidrio deshecho
que habla de Austria, narra amor y batallas
Ah, si pudiéramos renegar de tanta bazofia, un cartel: odi et amo.)

Valentino y Visconti son la pareja perfecta. Hollywood,
                                     / 1940, 1950, Taylor Chandler.
No había asaltos porque hasta los ladrones eran ricos.

Depara el cuadro de soledad hambrienta que separa al
      / perseguidor de sí mismo. ¿Habrá aquí una duda,
                                               una pregunta dispuesta?


Víctor Redondo (Buenos Aires, 1953), 70 poemas, Hilos Editora, Buenos Aires, 2014

jueves, mayo 15, 2014

Luis Thonis / Una cúpula caída desde el sueño...









Una cúpula caída desde el sueño
donde visten al rey
la Vesta prefigura el chaleco
la hopalanda llega a las rodillas
para una peripatética del amor: taludes.
Comienza con un dorado español
la génesis de un color
quieren tomar vuelo las diurnas fisonomías
en un pincel holandés
la atmósfera húmeda cabalga en la luz
no sólo en el Sahara hay motivos
para crisparse en las comedias
del despotismo erótico donde
su majestad hace de valet.

Luis Thonis (Buenos Aires, 1949-2016), No vienen avispas, Leviatán, Buenos Aires, 2012

miércoles, mayo 14, 2014

Martino Baldi / Orval








Me rindo al placer amargo
de la Orval *, a la fragancia desnuda del mal
a la tentación adulta, al cerebral intento
de no oponerse al pecado, de hacerse penetrar
por la pena de todas partes, destilada;
me rindo
a la factura del desconocido trapense y mientras
escucho la ruidosa noche en la calle junto al Arno,
busco la jarra en lo oscuro, ciego palpo
el aire y los olores, sigo los aromas que se elevan
en la profunda cognición del caer.
¿Vacilará para siempre mi fatuo querer
resistir y no resistir, saber y no saber
que para ti tengo palabras muy simples
o muy complicadas?
Tú eres la más cauta balada
de un Leonard Cohen triste, de un moribundo
Brassens.

* La Orval es una cerveza trapense "de meditación".

[de Trentadue lattine, 2002]

Martino Baldi (Pistoia, 1970), Lavori di scavo. Antologia di poeti nati negli Anni Settanta, a cura di
Giuliano Ladolfi
Versión de Jorge Aulicino

Orval *

Mi arrendo al piacere amaro
della Orval, alla fragranza nuda del male
alla tentazione adulta, al cerebrale intento
di non opporsi al peccato, di farsi penetrare
dalla pena di ovunque, distillata;
mi arrendo
alla fattura dell’ignoto trappista e mentre
ascolto la rumorosa notte del lungarno
cerco il boccale nel buio e cieco tasto
l’aria e gli odori, inseguo gli aromi lievitati
nella profonda cognizione del cadere.
Tentennerà per sempre il mio fatuo volere
di resisterti o non resisterti, sapere o non sapere
che per te ho parole troppo semplici
o troppo complicate?
Tu sei la più cauta ballata
di un Leonard Cohen triste, di un morente
Brassens.

* La Orval è una birra trappista "da meditazione".

martes, mayo 13, 2014

José Watanabe / Tres piedras blanquecinas sobre la arena











Tres piedras blanquecinas sobre la arena.
Un hombre vino y se sentó en una de ellas, cansado.
Miró a las otras dos sin intención, sólo posó sus ojos
en su superficie como en al aire.
Su mente estaba flotando en una hora antigua.

No escogidas para contemplar, miradas
sin ideas, las piedras
no iban a ser recordadas nunca por ese hombre.
Cuando se fue,
las tres siguieron inmaculadas sobre la arena.

José Watanabe (Laredo, 2005-Lima, 2007), "Poemas inéditos", Poesía completa, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2013

lunes, mayo 12, 2014

Tadeusz Rózewicz / Boceto para un poema de amor contemporáneo










Pero incluso el blanco
es mejor descrito por el gris
el pájaro por la piedra
girasoles
en diciembre

los viejos poemas de amor
fueron descripciones del cuerpo
describían esto y aquello
por ejemplo las pestañas

pero incluso el rojo
debería ser descrito
por el gris el sol por la lluvia
amapolas en noviembre
y los labios por la noche

la descripción
más tangible del pan
es una descripción del hambre
sea
el húmedo núcleo poroso
el tibio interior
girasoles por la noche
pechos vientre muslos de Cibeles

un manantial
transparente descripción
del agua
es una descripción de la sed
de las cenizas
del desierto
de aquello que produce un espejismo
árboles y nubes que se mueven
hacia el espejo

falta hambre
ausencia
del cuerpo
es una descripción del amor
es un poema de amor contemporáneo.

Tadeusz Rózewicz (Radomsko, Polonia, 1921-Wroclaw, 2014), Twarz trzecia, Czytelnik, Varsovia, 1968
Traducción de Marianna Musial y Alí Calderón.
Envío de Jonio González
Otras traducciones de poemas de Rózewicz aquí


Szkic do erotyku wspłczesnego

A przecież biel
najlepiej opisać szarością
ptaka kamieniem
słoneczniki
w grudniu
 dawne erotyki
bywały opisami ciała
opisywały to i owo
na przykład rzęsy
a przecież czerwień
powinno opisywać się
szarością słońce deszczem
maki w listopadzie
usta nocą
najplastyczniejszym
opisem chleba
jest opis głodu
jest w nim
wilgotny porowaty ośrodek
ciepłe wnętrze
słoneczniki w nocy
piersi brzuch uda Kybele
źródlanym
przezroczystym opisem
wody
jest opis pragnienia
popiołu
pustyni
wywołuje fatamorganę
obłoki i drzewa wchodzą
w lustro
Brak głód
nieobecność
ciała
jest opisem miłości
jest erotykiem współczesnym

domingo, mayo 11, 2014

Jacobo Regen / Serenamente digo...

 


            







1

Serenamente digo: “Soy un ángel”.
Y me debes creer.
Ningún platillo de la balanza sube,
o baja,
bajo mi peso.

Incorpóreo,
ligero,
desnudo,
como la luz...
Y sin embargo, toda
mi trayectoria es una sombra,
mi corazón es una sombra,
una moneda oscura,
destruida
por el tiempo, sin tiempo y sin memoria.


Jacobo Regen (Salta, 1935), Umbroso mundo (obra completa), Fondo Editorial de la Provincia de Salta, 2014

sábado, mayo 10, 2014

Octavio Paz / Domingo en la isla de Elefanta









IMPRECACIÓN

Al pie de las sublimes esculturas,
desfiguradas por los musulmanes y portugueses,
la multitud ha dejado un picnic de basura
para los cuervos y los perros.
Yo la condeno a renacer cien veces
en un muladar,
                         como a los otros,
por eones, en carne viva han de tallarlos
en el infierno de los mutiladores de estatuas.


INVOCACIÓN

Shiva y Parvati:
                          los adoramos
no como a dioses,
                               como a imágenes
de la divinidad de los hombres.
Ustedes son lo que el hombre hace y no es,
lo que el hombre ha de ser
cuando pague la condena del quehacer.
Shiva:
          tus cuatro brazos son cuatro ríos,
cuatro surtidores.
                              Todo tu ser es una fuente
y ella se baña la linda Parvati,
en ella se mece como una barca graciosa.
El mar palpita bajo el sol:
son los gruesos labios de Shiva que sonríe;
el mar es una larga llamarada:
son los pasos de Parvati sobre las aguas.
Shiva y Parvati:
                           la mujer que es mi mujer
y yo,
       nada les pedimos, nada
que sea del otro mundo;
                                         sólo
la luz sobre el mar,
la luz descalza sobre el mar y la tierra dormidos.

Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998), "Hacia el comienzo" (1964-1968), Un sol más vivo. Antología poética, selección y prólogo de Antonio Deltoro, Ediciones Era, Ciudad de México, 2014

viernes, mayo 09, 2014

Carmen Ollé / Cavalcanti





Si una rosa no alcanza la plenitud, de tu destreza - Guido - no respondería.
La dama siempre de espaldas sonrió a un paisaje añorante.

Puesto que esa mujer más que razonar sueña, ella es en su
quietud más vieja que tu exilio,
y si otro besara su cuerpo amado ¿Tu regreso no sería inútil?
Como cualquier locura, viento o blasfemia que mueva a quien
tanto ambiciona
Puesto que esa mujer no ambiciona sino sueña se ha mantenido
joven en su pobreza.
Y si alguien derramara el vino atento sobre ella, y otro la
besara en su coño, que sería, entonces, si un viajero.....

Carmen Ollé (Lima, 1947), Noches de adrenalina, Cuadernos del Hipocampo, Lima, 1981
Envío de Jonio González

jueves, mayo 08, 2014

Antonio Deltoro / Tres poemas











Sobrevivencia

Una vez viste la verdad,
ya no te acuerdas.

Llueve
y sonríes
al sentir la lluvia
que, muchos años después,
sigue cayendo.

Qué maravilla reducirse,
concentrarse,
no salir,
no abarcar,
quedarse con la lluvia,
no con el trueno y el rayo
que enceguecen
al oído y al ojo

cuando caen
juntos, los dos,
al mismo tiempo.


Todo diluvio

Todo diluvio es bíblico.

No hay diluvios pulcros,
despojados, científicos.

No hay terremotos neutros.

No hay llantos nuevos bajo el sol,
lágrimas dulces.

Todas están hechas
como el mar,
de agua y de sal,
de agua vuelta
y revuelta.


Real política

La mosca en el rayo de sol sonríe,
sonríe la araña, sonríe la mariposa,
pero la araña ríe al último:

la araña, la mosca,
el sol, la sonrisa y la risa
y la mariposa

son los protagonistas de este poema,

pero la araña
se lleva la palma

y la sonrisa
del verdugo.


Antonio Deltoro (Ciudad de México, 1947), Los árboles que poblarán el Ártico, Ediciones Era-UNAM, Ciudad de México, 2012

miércoles, mayo 07, 2014

Natalia Ginzburg / Estaciones









Quien ha olvidado el invierno
No merece la primavera,
Quien ha olvidado el campo
No debe caminar por la ciudad.
La chica salía sola
Y amaba caminar en silencio:
Como no usaba sombrero,
No agradaba a la gente.
Sus hombros curvos y flacos
Decían: no quiero a nadie;
Yo sólo quiero
Caminar por la ciudad.
Quien no reconoce el rostro
De la pasión no debe
No debe existir en el mundo.
La chica que fumaba, tendida
En el sofá, que callaba sola,
No necesita olvidarla:
Si ha terminado su tiempo,
Su cuerpo ha dado hijos,
Como lo hace una mujer.
Quien ha visto el cielo en el ocaso,
No debe olvidar la mañana,
Porque la vida que nos es dada
Es esta: morir y nacer,
Nacer y morir, cada día.
La chica que salía en silencio
No está más, pero quizá sus hijos,
Nacidos de su cuerpo, un día
Querrán salir solos,
En silencio, a desafiar a la gente.

[1941]

Natalia Ginzburg (Palermo, 1916-Roma, 1991)
Versión de Jorge Aulicino

N.del T.: Según Enrica Cavina, Natalia Ginzburg escribió este poema durante su confinamiento junto con su marido, Leone Ginzburg, en Pizzoli, un pueblo a 15 kilómetros de Aquila, en los Abruzos. El confinamiento del matrimonio y sus dos hijos, Carlo y Andrea, se extendió entre 1941 y 1943. En el confinamiento nació su hija Alessandra. Leone fue arrestado en el mismo año de 1943 en una imprenta clandestina y murió en el sector alemán de la cárcel de Regina Coeli en febrero de 1944.


Stagioni 

Chi ha dimenticato l’inverno 
Non merita la primavera, 
Chi ha dimenticato la campagna 
Non deve camminare in città. 
La ragazza usciva sola 
E amava camminare in silenzio: 
Siccome non portava il cappello 
Riusciva sgradita alla gente. 
Le sue spalle curve e magre 
Dicevano: io non voglio nessuno; 
Io voglio soltanto 
Camminare in città. 
Chi non riconosce il volto 
Della passione, non deve 
Non deve esistere al mondo. 
La ragazza che fumava, sdraiata 
Sul divano, che taceva sola, 
Non bisogna dimenticarla 
Se pure è finito il suo tempo, 
Se il suo corpo ha dato dei figli 
Come una donna può fare. 
Chi ha veduto il cielo al tramonto 
Non deve dimenticare il mattino, 
Poiché la vita che ci è data 
È questa: morire e nascere, 
Nascere e morire, ogni giorno. 
La ragazza che usciva in silenzio 
Non c’è più, ma forse i suoi figli, 
Nati dal suo corpo, un giorno 
Vorranno uscire da soli, 
In silenzio, a sfidare la gente.


en Non ho inventato niente. Omaggio a Natalia Ginzburg. Gente de Yilania, Unión de Mujeres de Ravenna, Comune di Ravenna
Envío de Jonio González

martes, mayo 06, 2014

Lawrence Raab / Adivinanza










Esa luna, por ejemplo:
recorte de una uña,
la más pálida de las aberturas.
Y esas estrellas:
se están desvaneciendo
pero siempre estaban desvaneciéndose.

Del anochecer tomo
lo que necesito para soportar
el aturdimiento de la mañana y la tarde.

Agua: en beneficio de la compañía.
Fuego en la colina.

Todas las noches te enseño este
blanco cono de ceniza. Todas las noches te digo:

Pero no guardo nada para mí.

Seto y campo,
curva del camino.
Mesa y libro,
ataúd en el suelo.

Todo lo que se asienta
en la tierra
vuelve a la luz
con el tiempo.

Una vez más te digo esto
y lo crees.
Y tomas lo que necesitas,
y crees que es tuyo.

Lawrence Raab (Pittsfield, Massachusetts, 1946), The Collector of Cold Weather, Ecco Press, Nueva York, 1976
Versión de Jonio González



lunes, mayo 05, 2014

Ciaran Carson / Puntuación










Esta noche escarchada está fluctuando con líneas y ángulos, trayectorias invisibles:
distorsionados, calcáreos diagramas de la geometría, que se borran en el instante en que son bosquejados,
pero permanecen en la mente. Los disparos, los ecos, son como látigos, y cuando te encoges,
no sabes de dónde viene. ¿Esta bala, tiene tu nombre?
Por el momento, todo es una X, un vacío que aún no se ha llenado.

Caminando por el espacio negro entre las estrellas, voy evitando las grietas en el asfalto.
Y el agujero entre las luces de la ciudad, mi sombra que parece cruzarse a sí misma. Puedo
ver mi mano, a una milla en el futuro, justo por girar la llave en la cerradura,
cuando otra sombra sale detrás del  seto, yendo, punto, punto, punto, punto, punto...


Ciaran Carson (Belfast, 1948), Belfast Confetti, Wake Forest University Press, 1990
Versión: Marina Kohon



Punctuation

This frosty night is jittering with lines and angles, invisible trajectories:
Crackly, chalky diagrams in geometry, rubbed out the instant they’re sketched,
But lingering in the head. The shots, the echoes, are like whips, and when you flinch,
You don’t know where it’s coming from.  This bullet, is your name on it?
For the moment, everything is X, a blank not yet filled in.

Walking in the black space between the stars, I’m avoiding the cracks in the pavement.
And the gap between the street-lights, my shadow seems to cross itself.  I can
See my hand, a mile away in the future, just about to turn the latch-key in the lock,
When another shadow steps out from behind the hedge, going, dot, dot, dot, dot, dot ... 

domingo, mayo 04, 2014

Antonio Machado / Las plazas y los naranjos encendidos











   Las plazas y los naranjos encendidos
con sus frutas redondas y risueñas.
   Tumulto de pequeños colegiales
que, al salir en desorden de la escuela,
llenan el aire de la plaza en sombra
con la algazara de sus voces nuevas.
   ¡Alegría infantil en los rincones
de las ciudades muertas!...
   ¡Y algo de nuestro ayer, que todavía
vemos vagar por estas calles viejas!

Antonio Machado (Sevilla, 1875- Collioure, Francia, 1939),"Soledades" (1899-1907), Poesías completas, Espasa Calpe, Colección Austral Poesía, Madrid, 2007


sábado, mayo 03, 2014

Antonio Machado / He andado muchos caminos


  He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
  En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
  y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
  Mala gente que camina
y va apestando la tierra...
  Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
  Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
  y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
  Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Antonio Machado (Sevilla, 1875- Collioure, Francia, 1939),"Soledades" (1899-1907), Poesías completas, Espasa Calpe, Colección Austral Poesía, Madrid, 2007

viernes, mayo 02, 2014

Cesare Pavese / Paisaje IV











(A Tina)


Los dos hombres fuman en la orilla. La mujer que nada,
sin romper el agua, no ve más que el verde
de su breve horizonte. Entre el cielo y las plantas
se extiende esta agua, que la mujer recorre,
sin cuerpo. En el cielo se posan nubes,
como inmóviles. El humo se detiene a medio aire.

Bajo el hielo del agua está la hierba. La mujer
la recorre suspendida, pero nosotros la aplastamos,
a la hierba verde, con el cuerpo. No hay a lo largo de de las aguas
otro peso. Nosotros solos sentimos la tierra.
Quizá el cuerpo alargado de ella, sumergido,
siente el ávido hielo absorberle el sopor
de los miembros soleados y derretirla viva
en el verde inmóvil. Su cabeza no se mueve.

Ella estaba tendida también, allí la hierba está doblada.
Su rostro entornado posaba sobre el brazo
y miraba la hierba. Ninguno hablaba.
Se estanca aún en el aire aquel primer chapoteo
que la recibió en el agua. Sobre nosotros se estanca el humo.
Ahora, ha llegado a la otra orilla y nos habla, goteante
su cuerpo atezado que surge entre los troncos.
Su voz es el único sonido que se oye sobre el agua
-ronca y fresca, es la misma voz de antes.

     Pensamos, tendidos
sobre la orilla, en ese verde más hondo y más fresco
que sumergió su cuerpo. Después, uno de nosotros
se tira al agua y cruza, descubriendo los hombros
en brazadas espumosas, el verde inmóvil.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino


Paesaggio IV

I due uomini fumano a riva. La donna che nuota
senza rompere l'acqua, non vede che il verde
del suo breve orizzonte. Tra il cielo e le piante
se distende quest'acqua e la donna vi scorre
senza corpo. Nel cielo si posano nuvole
come immobili. Il fumo si ferma a mezz'aria.

Sotto il gelo dell'acqua c'è l'erba. La donna
vi trascorre sospesa; ma noi la schiacciamo,
l'erba verde, col corpo. Non c'è lungo le acque
altro peso. Noi soli sentiamo la terra. 
Forse il corpo allungato de lei, che è sommerso,
sente l'avido gelo assorbirle il torpore
delle membra assolate e discioglierla viva
nell'immobile verde. Il suo capo non muove.

Era stesa anche lei, dove l'erba è piegata.
Il suo volto socchiuso posava sul braccio
e guardava nell'arba. Nessuno fiatava.
Stagna ancora nell'aria quel primo sciacquío
che l'ha accolta nell'acqua. Su noi stagna il fiumo.
Ora è giunta alla riva e ci parla, stillante
nel suo corpo annerito que sorge fra i tronchi.
La sua voce è ben l'unico suono che si ode sull'acqua
-rauca e fresca, è la voce di prima.

     Pensiamo, distesi
sulla riva, a quel verde più cupo e più fresco
che ha sommerso il suo corpo. Poi, uno di noi
piomba in acqua e traversa, scoprendo le spalle
in bracciate schiumose, l'immobile verde.

jueves, mayo 01, 2014

Mario Nosotti / Fragmentos de "La casa de la playa"












Ahora nos encontramos para hablar
Estás lejos hermana. Pero seguís buscando dónde ir.
Los padres se preocupan por los hijos
que no encuentran el rumbo.
Se escucha entrecortado o vos directamente no
me oís. Como un verso escandido en música rarísima
yo trato de enlazarte en algún lado
pero a vos no te suelta la duda de probar.
Me hablás de unos terrenos, de casas de salud
allá en la serranía  de tus ganas
de por fin afincarte. Me decís:
no hay ningún devenir; las cosas cuestan.
Esta tarde de Marzo sin embargo
mientras tomamos mate a la distancia
la cresta de unas hojas se ilumina con el
último sol y la forma de hacerlo
de dudar y mirarnos se convierte
en un suelo tembloroso y fluctuante
dónde el surco que arás es algo nunca visto
en el campo de todo lo demás


Sur

Ahora lo llamo. Pero no viene.
Lo enterré en el jardín
Le puse encima un canto                                
Rodado de los grandes
Como esos que dividen
En dos una corriente
Como si por las dudas
Me pidiera salir
                                                                                 
La tierra se levanta
Cuando bajan los ríos

Pasados cinco meses
El alma que se infla
No quiere envejecer

Abre grietas profundas
El agua las penetra
Cuando el viudo las riega

Entre bichos y plantas
La tarde va escurriendo                      

El jardín en verano                            
Sabe lo que recibe:                            
Por donde el agua entra
Algo pudo salir

Mario Nosotti  (San Fernando, Buenos Aires, 1966), La casa de la playa, inédito